Hubo un tiempo en que el mundo estuvo ordenado, mirando a Grecia y a Roma y caminando firme sobre la razón; la Tierra y el universo estaban en equilibrio. Pero de improviso el hombre miró dentro de sí mismo y todo lo convenido estalló por los aires. Los sentimientos se abrieron paso desbocados, las revoluciones se sucedieron por Europa y el mundo giró en torno a la emoción.

Introducción al Romanticismo: El Origen de una Nueva Era
A finales del siglo XVIII, algunos jóvenes de las clases altas se cansaron de la razón universal y de los valores clásicos de su siglo. Descubrieron las capacidades variables del hombre, la fantasía y los sentimientos. Aquí y allá, sobre todo en Alemania, la juventud se contagió de la nueva sensibilidad. Una obra maestra literaria lanzó el Romanticismo al mundo: “Las desventuras del joven Werther”, de Goethe, diario de un joven de sentimientos exaltados que se suicida por amor, y los sentimientos íntimos explotaron en el corazón de Europa.
Los jóvenes prefirieron la pasión a la razón, la creatividad a la imitación de lo clásico, lo oculto a lo establecido, y un idealismo extremo a la realidad material. Hoy día el Romanticismo sigue mezclado con la vida. Asumimos como naturales actitudes románticas ante los problemas, tomamos decisiones basadas en nuestros conflictos íntimos más que en la objetividad a la que nos fuerza el mundo exterior; es el poso de un movimiento revolucionario que preñó al mundo de una concepción nueva que no termina de morir.
Filosofía y Principios del Romanticismo
Romanticismo siempre fue un término polisémico, de variados significados. Comprender el mundo a través de la propia subjetividad convirtió al Romanticismo en un movimiento filosófico y revolucionario. Kant fue el primero que consideró los sentimientos como vía de conocimiento, pero fueron Fichte y Schelling quienes contaron con el yo como única vía y la naturaleza como entidad superior.
«No se puede llegar a la verdad mediante la razón, existen realidades que solo se pueden captar mediante el sentimiento y la emoción». Esta concepción filosófica irradió todas las ramas del conocimiento, la literatura, la música y las artes plásticas, y alimentó los movimientos nacionalistas que propugnaban la diferencia y reclamaban la libertad de las naciones.
Temas y Motivos Románticos
Entre los temas recurrentes y la imaginería romántica, podemos encontrar: las nevadas ruinas de un templo, la muerte de una hermosa mujer, el juicio final, y esa sensación de estremecerse que es «la extrema sublime raya». Otros elementos incluyen la «ruinosa hiedra» y el anhelo humano. El llanto es nuestra expresión más profunda, y una «dolorosa» felicidad. A menudo se alude únicamente a una eterna pena, donde el «edificio» es el reflejo de su propia ruina. Los escritores exploraban el acto de «llorar», la sensación de estar «exánimes» o «espanto». La idea de «veinte inviernos» o el dolor cósmico romántico se entrelazan con un «triste pensamiento». Se observa el interior de un desgarrador grito en una ruina invernal, que apenas se articula, donde los espíritus se extinguen y en alta nieve yace.
El Romanticismo La Creación de la Libertad
El Romanticismo en la Literatura: Pasión y Tormento
Los jóvenes acabaron imitando la manera de vestir de Werther, y una ola de suicidios recorrió Europa. Los personajes de las nuevas obras literarias sufrían tormentos íntimos por ser fieles a sus sentimientos más allá de toda razón. Predominó en todas las composiciones lo lírico y lo dramático.
Las obras de Schiller y de Heine en Alemania, o los poemas de la tríada de poetas ingleses, Byron (1788 - 1824), Shelly y Keats, junto con las de Victor Hugo en Francia, cantaban las pasiones humanas y a la naturaleza, y constituyeron el paradigma de las obras románticas. Triunfaron los cuentos góticos y los fantasmas. En el Romanticismo fue más importante el artista que su obra, la explosión de sus sentimientos más que su virtuosismo a la hora de plasmarlos.
Se hizo notar la producción lírica alemana en el siglo XVII, y obras como la Diana de Montemayor, de linaje fabuloso y artúrico, diseminaron procedimientos narrativos que aún perduran en la novela de nación hispana. Esto muestra la influencia de las letras impresas, cuya consecuencia no es una victoria de las espadas, sino de las letras impresas, en una copiosa senda de impresiones y lecturas. Se percibía un verdadero fervor por la palabra y una muchedumbre de nombres que no cesaba de prosperar, conmovidos por el poder de las letras. La palabra pensada para ser escrita podía ser realista, y el español era una lengua que empezaba a hacerse popular.
El Institut d’Humanitats de Barcelona ofrece una serie de cursos dedicados a las culturas y civilizaciones de Europa, que incluyen aspectos relevantes para el estudio del Romanticismo:
- Introducción al siglo XIX: Romanticismo y burguesía.
- De la revolución de 1789 a la muerte de Napoleón.
- La literatura romántica inglesa, 1: Wordsworth y Coleridge.
- La literatura romántica inglesa, 2: Byron, Shelley, Keats.
- Hölderlin: pervivencia clásica y romanticismo.
- Goethe, de Werther a Fausto.
- Balzac y la Comédie humaine.
- Leopardi: la poesía y el Zibaldone.
- Karl Marx: teoría social y filosofía moral.
El Romanticismo en las Artes Plásticas: Color y Emoción
Predominaba en las obras lo irracional, lo imaginario, el desorden, la exaltación del color. Las acuarelas impresionistas antes del impresionismo, la explosión del color de Turner es el modelo plástico de la época. “La libertad guiando al pueblo” de Delacroix compendia el Romanticismo social. Los pintores centraban la atención en la figura humana en sintonía con la meteorología, con el paisaje y con la naturaleza. Predominaba la representación del orden natural por encima del urbano. Lo sublime lo representan las ruinas, los naufragios, las masacres y la locura. Lo nocturno y misterioso.

El Romanticismo en la Música: Expresión de Sentimientos
Hoy día nos resulta incomprensible separar la música de los sentimientos, pero en el Renacimiento la música parecía sostenerse en el aire por sí sola. Las cadencias repetitivas del barroco o las composiciones matemáticas de Johan Sebastian Bach construían catedrales musicales universales, limpias y absolutas. Haydn, Mozart y Beethoven las apuntalaron con su clasicismo. Pero Beethoven fue más allá y comenzó a dar preeminencia a la expresión de los sentimientos.
Compuso no solo para la nobleza o para la iglesia sino para la eternidad, sin compensación material alguna. Fue el primer romántico en un arte que dependía de los cardenales y de los príncipes. A partir de él surge la música programática, la que describe paisajes y emociones. Crece la orquesta y se componen obras más largas que sugieren ambientes y escenas. Románticos fueron Weber, Schubert, Listz, Mendelsohn, Chopin y sobre todo Berlioz. Triunfaron los dramas en la ópera y los conciertos para piano.
El Romanticismo en España: Un Florecimiento Tardío y Peculiar
España se subió por los pelos al último tren del Romanticismo. Cuando Inglaterra y Alemania ya eran románticas, España estaba bastante lejos de serlo. La inexistencia de una verdadera cultura, la superstición, el fanatismo religioso y la ausencia de conciencia social, unidas al regreso del absolutismo de Fernando VII y a la represión, impidió una generación de románticos al tanto de los aires que recorrían Europa y que estaban cambiando la sensibilidad, las estructuras y las razones políticas del continente. Aquellos que fueron románticos habían huido de España y se habían establecido en Londres o París.
Pero a la muerte de Fernando VII y del absolutismo, las ideas que habían ido introduciendo los exiliados desde las capitales de Europa, y los viajeros del continente -románticos que consideraban a España como lo que era, un país exótico-, germinaron.
Literatura y Artes Plásticas en la España Romántica
La literatura fue el género romántico por antonomasia, sobre todo en España. Siendo tan corto el período romántico en el país, solo a través de la literatura se pudieron «decir» las nuevas ideas. Fue especialmente importante el teatro, que incorporó formas nuevas y mezcló lo trágico, lo cómico y lo popular, mostrando los conflictos propios del Romanticismo. Destacaron Zorrilla y el Duque de Rivas, con su “Don Álvaro o la fuerza del sino”. La prosa la dominaron las leyendas, las narraciones folclóricas y los artículos costumbristas, destacando sobre todo Mariano José de Larra (1809 - 1837). Sus mordaces artículos periodísticos, que constituían la nueva forma de difusión de ideas y de obras literarias, aún continúan leyéndose. En poesía destacó Espronceda, con unos poemas histórico-legendarios de gran calado.
Como sucedía esos mismos años con Beethoven, el genio de Goya, que caminaba sobre todas las épocas, estilos y vanguardias, acabó poniendo el pie en el Romanticismo. Sus pinturas del inconsciente muestran la irracionalidad, la locura y el ensueño, tintados de aires dramáticos que mezclan lo fantástico con lo real, propio de la nueva época. Sus cuadros “La carga de los mamelucos” o “Los fusilamientos de la Moncloa” son obras maestras del Romanticismo social y nacionalista. Entre los románticos españoles propiamente dichos triunfó el retrato, muy demandado por la burguesía. Federico Madrazo y su conocida “Condesa de Vilches” destacaron entre otros. Los mitos románticos y los estereotipos españoles los difundió el género costumbrista, principalmente la corriente andaluza y la madrileña, más oscura, que seguía la estela de Goya. Pero el paisajista romántico español por excelencia fue Genaro Pérez Villaamil, muy influido por el extraordinario acuarelista David Roberts, de viaje en España, y por las amplias perspectivas del paisajismo inglés.

El apogeo del Costumbrismo coincide en el tiempo con el Romanticismo. El costumbrismo en el siglo XIX suele manifestarse en artículos breves sobre tipos y escenas, por lo general publicados en la prensa, o formar parte integrante de otros géneros literarios como la poesía, el teatro y la novela realista y naturalista. También se relaciona con frecuencia con otros campos como la literatura popular, la etnografía y el folklore.
Música en el Romanticismo Español
Poco se conoce de la música española en el siglo XIX. Las primeras décadas del siglo fueron tan convulsas y cambiantes a nivel político que las manifestaciones artísticas se vieron minimizadas. A ello se sumó el hecho de que sus más destacados representantes se encontraban en el exilio, componiendo, estrenando y editando principalmente en París y Londres. Fernando Sor, Ramón Carnicer, José León y Santiago de Masarnau, entre otros, contribuyen así de manera significativa a la difusión europea de la música española, de sus ritmos y de su carácter nacional. Compositor de ritmos marciales y cantos patrióticos, liberal y revolucionario, músico mayor de la Milicia Nacional y autor del Himno de Riego, José Melchor Gomis (1791-1836) encarnó el prototipo romántico. El músico romántico por antonomasia, Héctor Berlioz, el que fuera detractor sarcástico de Rossini, habló ante la tumba de Gomis el día de su entierro, lamentando su prematura muerte y alabando «su espíritu original, cuyo desarrollo prometía ser brillante».
El Museo Nacional del Romanticismo: Custodio de un Legado
El Museo Nacional del Romanticismo es una institución cultural definitiva y de extraordinaria importancia para salvaguardar los vestigios históricos y artísticos de un país en el que prendió difícilmente el movimiento. Como casi todos los museos pequeños, su origen está en una colección privada cedida al Estado. Pero este es un caso peculiar; la colección no fue cedida tras su muerte sino en vida, por un personaje que a la sazón era Comisario Regio de Turismo, la primera Comisaría Regia dedicada al Turismo en España.
Gracias a la actividad y relaciones de su fundador, el museo pronto creció merced a donaciones y depósitos de obra y memorabilia. Benigno De La Vega-Inclán, II Marqués De La Vega-Inclán, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid a los trece años. Por tradición familiar, ingresó también en el ejército, que abandonó a los 35 años. Pintor y marchante, dirigió la «Comisaría Regia de Turismo y de la Cultura Artística», desde la que innovó en materia de gestión cultural y promovió actividades y desarrollos culturales que permanecen en nuestros días, como la Red Nacional de Paradores, algo impensable incluso para el Estado de hoy día. Promovió el turismo cultural en España, rica en patrimonio artístico, inspirándose en los viajeros románticos. Devoto de El Greco, fundó un Museo de El Greco en Toledo, La Casa Cervantes en Valladolid e intervino en la fundación de La Casa Sorolla en Madrid. Promovió la restauración de edificios emblemáticos en toda España, la construcción del Hotel Alfonso XIII en Sevilla y la del hotel Ritz en Madrid, y durante la guerra civil colaboró en el traslado de los cuadros del Museo del Prado para protegerlos de la contienda.

Historia y Evolución del Museo
El Museo Romántico fue fundado por El Marqués De La Vega-Inclán en 1921, tras una exposición de pinturas de su propiedad que acabó cediendo al Estado. Se inauguró en 1924. La colección original la integraban pinturas, mobiliario y ajuares, pero pronto fue ampliándose con fondos de diversa índole mediante donaciones, adquisiciones y legados al museo de varios personajes de influencia en la época. Durante la guerra civil, fueron trasladadas al museo importantes colecciones que pasaron a formar parte de sus fondos. Desde su fundación, su objetivo ha sido recrear el ambiente de la época romántica, constituyéndose actualmente en el primer centro nacional de custodia, conservación e investigación de dicho movimiento en España. Recientemente ha sufrido una importante remodelación para adecuar la casa a las demandas de la museística y espectadores contemporáneos.
Gestión y Actividades Actuales
Desde el mismo día de su fundación, el Museo Nacional del Romanticismo ha contado con una dirección a la altura de sus fondos y, sobre todo, de su potencial de crecimiento y penetración social. No en vano, si bien a menudo mal entendido, el Romanticismo continúa siendo un movimiento popular. A medio camino entre su arranque y el día de hoy, Rafael Alberti lo dirigió para salvaguardarlo de los desastres de la guerra. Tras su remodelación en 2009, un equipo joven, muy dinámico y muy preparado técnicamente se hizo cargo del Museo. Se reunieron, pensaron y determinaron sus líneas de actuación. A día de hoy es uno de los museos más activos y seguidos del país en las redes sociales, en las que son una referencia. Sus fondos no cesan de investigarse, y sus actividades diarias, semanales o mensuales no dejan de ampliarse.
El Museo Nacional del Romanticismo es un centro abierto para el estudio, el debate y el conocimiento de las formas de vida y de las manifestaciones culturales del Romanticismo y sus antecedentes. Este museo es de titularidad estatal y de gestión directa del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. El equipo con el que cuenta el museo es extraordinario, con personal técnico en cada uno de los departamentos, incluyendo conservadoras y ayudantes de museos, y una restauradora.
La exposición permanente y la colección son la actividad principal del museo. Además, se programan mensualmente actividades para todo tipo de público: infantil, familiar, escolar, adulto, incluso para el juvenil, que es el más complicado. Estas actividades incluyen música, literatura, ilustración, artes plásticas, visitas guiadas y teatralizadas, y talleres más tradicionales. Lo difícil es crear públicos, que la gente conozca el museo, fidelizarla. Por eso se organizan actividades que atraen a distintos tipos de público. Se trabaja con adultos, institutos, colegios, público infantil y juvenil, y los resultados son notorios. También se colabora con el turismo, un sector difícil en Madrid debido a su gran oferta museística, pero es una gran satisfacción escuchar varios idiomas en el hall.
El Romanticismo La Creación de la Libertad
La Asociación Amigos del Museo
La Asociación Amigos del Museo existe desde hace muchísimos años, y para el museo es fundamental. Por ejemplo, los conciertos se pueden programar gracias a la Asociación. Cuando se trajo una exposición temporal sobre el Romanticismo alemán, ellos consiguieron los patrocinios que la hicieron posible. Durante años se han ido digitalizando obras de la biblioteca gracias a que consiguieron una subvención del ministerio y gestionaron el proceso. Hacen muchas cosas por el museo.
Una Experiencia Integral y Cercana
Un museo pequeño tiene algunas ventajas sobre uno grande. Es más fácil generar empatía con el público. La visita es mucho más a su escala, es decir, más cómoda, más breve, más acogedora, más evocadora, más transportadora porque introduce al visitante en el ambiente de la época. La matrícula es gratuita para los socios de Amigos de la Fundación Joaquín Díaz, así como para profesores y estudiantes de la Universidad de Valladolid (30 € en el resto de casos).
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