La administración de fármacos durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, es un tema de constante debate médico. Se estima que entre un 60-90% de las gestantes utilizan algún medicamento durante este periodo, siendo responsable de hasta un 2-3% de las malformaciones congénitas. En el ámbito de la oftalmología, la información sobre la seguridad de los colirios y tratamientos tópicos es limitada, debido a la dificultad ética de realizar ensayos clínicos en mujeres embarazadas.
Es fundamental recordar que los fármacos de aplicación tópica pueden presentar una absorción sistémica relevante, atravesando la barrera placentaria o pasando a la leche materna. Por ello, la guía de referencia es la clasificación de riesgo fetal de la Food and Drug Administration (FDA), que categoriza los medicamentos en A, B, C, D y X según su perfil de seguridad.
Clasificación de riesgo de la FDA
| Categoría | Descripción |
|---|---|
| A | Estudios controlados no muestran riesgo en el primer trimestre. |
| B | Sin evidencia de riesgo en humanos. |
| C | Riesgo no descartado; usar solo si el beneficio justifica el riesgo. |
| D | Existe evidencia de riesgo fetal. |
| X | Contraindicado en el embarazo. |
Revisión de tratamientos oftalmológicos
Fármacos antialérgicos
Ante procesos alérgicos, se recomienda el uso de antihistamínicos tópicos como olopatadina, clorfenamina o emedastina (categoría B). En cuanto a los inhibidores de la degranulación, el cromoglicato sódico, nedocromilo o lodoxamida también se encuentran en la categoría B.
Antibióticos y antiinflamatorios
El ácido fusídico destaca como el único antibiótico con nivel de seguridad A. Los aminoglucósidos deben evitarse, salvo la tobramicina (categoría B). En antiinflamatorios, la prednisona es el agente más recomendado, mientras que los AINE deben evitarse especialmente en el tercer trimestre debido a riesgos de fetotoxicidad cardiopulmonar y disfunción renal.
Glaucoma y anestésicos
El tratamiento del glaucoma es complejo; la brimonidina (categoría B) es preferible frente a los betabloqueantes y otros hipotensores. Para exploraciones, la lidocaína es el anestésico de elección (categoría B), mientras que la tropicamida es el midriático más adecuado por su corta duración.

Concepto y diagnóstico del coloboma
Un coloboma es un defecto congénito del desarrollo presente desde el nacimiento que implica la falta de tejido en alguna estructura del globo ocular o el párpado. Este ocurre cuando la fisura embrionaria no cierra correctamente.
- Coloboma de iris: Falta de tejido en el iris, provocando una pupila de forma irregular, similar a una cerradura.
- Coloboma palpebral: Hendidura o ausencia parcial del párpado, afectando generalmente al superior.
- Coloboma de retina y nervio óptico: Excavación anómala en el disco óptico o falta de tejido en la retina, pudiendo derivar en pérdida de visión o desprendimientos.
- Coloboma de cristalino: Deformidad en el borde del cristalino, frecuentemente asociada a problemas en las zónulas.
El diagnóstico se realiza mediante un examen de fondo de ojo. Debido a que el coloboma puede formar parte de síndromes complejos (como el síndrome CHARGE o el síndrome de Goldenhar), en ocasiones se requiere un abordaje integral que incluya pruebas genéticas o neurológicas.
EMBRIOLOGÍA: Desarrollo del ojo - Parte 1
Debido a la escasez de estudios controlados, el manejo de cualquier patología ocular durante la gestación debe basarse en el consenso profesional, evaluando siempre el balance entre el beneficio para la madre y el riesgo potencial para el feto.