Cólicos durante el embarazo a las 32 semanas

Los cólicos en el embarazo son una de las molestias más comunes que experimentan muchas mujeres, generando preocupación, sobre todo si se sienten con frecuencia o son intensos. Muchas futuras madres se preguntan: «¿Es normal sentir cólicos en el embarazo?», o incluso, «¿es normal sentir cólicos en las primeras semanas de embarazo?».

¿Qué son los cólicos en el embarazo?

Los cólicos en el embarazo son dolores o molestias abdominales similares a los cólicos menstruales. Suelen presentarse en la parte baja del abdomen o en la pelvis y pueden ir desde una leve molestia hasta un dolor moderado. Estos cólicos, a menudo, generan confusión por su parecido con otros tipos de dolor abdominal.

Causas comunes de los cólicos en el embarazo

Primer Trimestre

  • Aumento de los niveles de progesterona: Desde las primeras semanas, los niveles de progesterona aumentan considerablemente, lo que puede contribuir a estas molestias.
  • Implantación: Entre la tercera y cuarta semana, algunas mujeres sienten molestias cuando el embrión se adhiere a la pared uterina.
  • Crecimiento uterino y estiramiento de ligamentos: A medida que el útero crece, los ligamentos que lo sostienen se estiran para adaptarse al desarrollo del bebé.
  • Cambios hormonales y digestión: La digestión se vuelve más lenta debido a los cambios hormonales, lo que favorece la acumulación de gases y el estreñimiento, dos causas frecuentes de cólicos.
  • Relaciones sexuales: Algunas mujeres pueden experimentar cólicos leves después de mantener relaciones sexuales.

Es normal sentir cólicos en las primeras semanas del embarazo, y suelen estar relacionados con la implantación, el inicio del crecimiento uterino y los cambios hormonales. La frecuencia puede variar; algunas mujeres los sienten con más frecuencia que otras. En el primer trimestre, los cólicos son muy comunes.

Segundo Trimestre

  • Crecimiento uterino y estiramiento de ligamentos: Durante el segundo trimestre, el útero continúa creciendo y estirando los ligamentos que lo sostienen, lo que es una causa común de calambres, conocida como dolor del ligamento redondo.
Esquema de la anatomía pélvica femenina durante el embarazo

Tercer Trimestre y cólicos a las 32 semanas

En el tercer trimestre del embarazo, y particularmente alrededor de las 32 semanas, son frecuentes las molestias pélvicas, genitales y las contracciones. El útero y el bebé pueden comprimir los nervios genitocrurales del aparato genital, provocando calambres en los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina), que a veces se irradian hacia el interior del muslo y hasta la rodilla del mismo lado. Es importante destacar que estos dolores no siempre significan que el parto esté cerca.

Contracciones de Braxton-Hicks

Aproximadamente a las 32 semanas, algunas mujeres empiezan a notar momentos en que el abdomen se tensiona y se vuelve firme al tacto y luego se relaja. Estas son las llamadas contracciones de Braxton-Hicks, que son contracciones de preparación al parto. El útero “practica” a lo largo de todo el embarazo. Lo normal es que en el tercer trimestre se perciban unas 10 contracciones por día, aumentando en gestantes que ya han tenido más hijos o en gestaciones múltiples.

  • Pueden producir un dolor tipo cólico pero que no incapacita a la embarazada.
  • Suelen darse por la noche, después de la actividad del día, y remiten con el descanso.
  • No suelen ser dolorosas, aunque algunas mujeres pueden notar molestias, percibiendo un endurecimiento del útero.
  • Lo más frecuente es que estas contracciones sean irregulares.

Dolor pélvico

La pelvis está formada por un conjunto de huesos: el sacro, el coxis, el pubis, los huesos coxales y una articulación llamada sínfisis púbica. En el embarazo, la movilidad de la sínfisis del pubis puede producir dolor detrás del vello púbico, generalmente al andar deprisa o cuesta arriba, o al levantarse bruscamente. Esto puede ser un síntoma de pubalgia o síndrome de sínfisis púbica, un dolor muy fuerte que a menudo deja postrada a la mujer en reposo y suele aparecer en las últimas semanas del embarazo.

Hipertonía uterina leve

Durante el tercer trimestre, algunas mujeres notan una fuerte presión en la zona baja del vientre, que pueden confundir con contracciones. Esta es la hipertonía uterina leve, que es una molestia que puede ser tan fuerte que, si están caminando, deben detenerse y llevarse la mano a la tripa. Se produce sobre todo en las embarazadas primerizas y es consecuencia del estiramiento de los músculos del útero. Lo normal es que estas molestias aparezcan tras una actividad física continuada o al final del día.

Otros dolores comunes

  • Calambres vaginales: La presión del útero y el bebé sobre los nervios genitocrurales del aparato genital puede provocar calambres en el clítoris, labios mayores y menores, y vagina.
  • Dolores lumbares: Pueden deberse a contracciones uterinas.
  • Neuralgia y neuritis intercostal: Un dolor punzante en el costado a la altura de las costillas. Aparece al final del segundo trimestre y, sobre todo, en los últimos tres meses de gestación.
  • Cambios en las mamas: Al final del embarazo, la forma y volumen del seno cambian, al igual que la forma y el color del complejo areola-pezón. Algunas mujeres comienzan a producir calostro. Los dolores de pecho más acusados se dan en el puerperio, con la subida de la leche.

¿Cuándo preocuparse por los cólicos en el embarazo?

Es fundamental aprender a identificar cuándo los cólicos son parte del proceso natural y cuándo pueden ser una señal de alerta. Los cólicos normales durante el embarazo suelen tener una intensidad leve a moderada, son breves y esporádicos, y se localizan principalmente en el bajo vientre o la pelvis. Por lo general, no presentan síntomas acompañantes o, si los hay, son muy leves.

En cambio, los signos de alarma incluyen:

  • Dolores intensos o insoportables.
  • Duración continua o en aumento.
  • Localización lateral o generalizada en todo el abdomen.
  • Sangrado vaginal: Si los cólicos se acompañan de sangrado vaginal, fiebre, dolor intenso o persistente, podría tratarse de un aborto espontáneo o un embarazo ectópico.
  • Contracciones regulares y crecientes: Si las contracciones son regulares, aumentan en intensidad y frecuencia, y se acompañan de dilatación cervical, es probable que el parto haya comenzado.
  • No sentir al bebé: Si la madre no nota los movimientos del bebé.
  • Rotura de la bolsa amniótica.
  • Fiebre: En este caso, además, hay que descartar infección urinaria o de la bolsa (corioamnionitis).
  • Preeclampsia: Caracterizada por hipertensión arterial y proteína en la orina.
  • Desprendimiento de placenta: Ocurre cuando la placenta se separa del útero antes de que nazca el bebé. Esta es una afección potencialmente mortal y puede ser señalizada por un calambre doloroso que no desaparece.
  • Infección urinaria o cólico nefrítico: Si los dolores lumbares son muy intensos, hay que descartar estas condiciones.

Ante cualquiera de estas señales de alarma, es crucial acudir a urgencias, independientemente de las semanas de embarazo.

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¿Los cólicos pueden afectar al bebé?

Los cólicos leves no representan riesgo para el bebé.

Consejos para aliviar los cólicos normales

  1. Aplicar calor local suave: Una bolsa térmica en la parte baja del abdomen puede relajar los músculos uterinos y aliviar el dolor.
  2. Mantenerse hidratada: La deshidratación puede aumentar las contracciones uterinas.
  3. Consultar con el médico antes de tomar medicamentos: Nunca tome analgésicos por su cuenta.
  4. Reposo: En algunos casos, el reposo absoluto puede ser recomendado por el médico.
  5. Ejercicios de suelo pélvico: Pueden ser de gran ayuda antes, durante y después del embarazo, especialmente para las multíparas.

Casos complejos y diagnósticos difíciles

Aunque la mayoría de los cólicos son normales, existen situaciones infrecuentes que requieren un diagnóstico cuidadoso. Por ejemplo, en una gestante de 32 semanas con dolor abdominal brusco irradiado a la espalda, y tras descartar patología obstétrica urgente inicial, se documentó un caso de aneurisma esplénico roto. Esta es una entidad infrecuente que ocupa el tercer lugar entre los aneurismas abdominales y su diagnóstico es un reto debido a que la mayoría de las gestantes permanecen asintomáticas antes de la rotura. Menos del 5% de las pacientes presentan síntomas como epigastralgia, dolor abdominal en el flanco izquierdo u omalgia.

Las características básicas de la rotura son el dolor y el deterioro hemodinámico secundario a la hemorragia intraabdominal. Hasta en el 25% de los casos puede producirse el fenómeno de “doble rotura”: la hemorragia drena inicialmente a la trascavidad de los epiplones y es contenida, produciendo un primer episodio con dolor, náuseas y signos de hipovolemia que se recupera con fluidos. En un segundo tiempo, generalmente horas después, se produce una nueva rotura que permite el paso de sangre a la cavidad abdominal, llevando a una situación de shock.

El hallazgo de un aneurisma esplénico en una gestante se considera indicación quirúrgica. Este tipo de casos subraya la importancia de una evaluación médica exhaustiva cuando los síntomas no son claros o persisten, para ofrecer un mejor abordaje diagnóstico y terapéutico.

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