El colesterol, una sustancia cerosa parecida a la grasa, es esencial para el buen funcionamiento de todas las células del cuerpo. Aunque el hígado fabrica de forma natural todo el colesterol saludable que necesitamos, un exceso de este, especialmente de tipos específicos, puede generar problemas de salud significativos. Tradicionalmente asociado a adultos, el colesterol alto, o hipercolesterolemia, es una condición que también afecta a niños, niñas y adolescentes, y cuya incidencia ha ido en aumento en las últimas décadas.
Es fundamental entender que tener colesterol no es malo, sino imprescindible. Entre las funciones de esta grasa, destacan su ayuda en la síntesis de la vitamina D, las hormonas sexuales y las relacionadas con el estrés (como el cortisol).
El problema surge al tener niveles elevados de colesterol total en sangre, una medición que resulta de la suma del colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad, conocido como “colesterol malo”), el colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad, o “colesterol bueno”) y los triglicéridos. Esta condición afecta aproximadamente a dos de cada diez niños, niñas y adolescentes, y se estima que una cuarta parte del colectivo infantil y adolescente presenta un exceso de colesterol.

¿A quién afecta el colesterol alto en la infancia?
Aunque el exceso de peso está detrás de muchos casos de hipercolesterolemia en menores, como sucede con otras enfermedades tradicionalmente de adultos como la hipertensión o la diabetes tipo 2, no es el único factor determinante. Un menor con una apariencia física marcada por la delgadez también puede presentar esta patología. La razón puede deberse a una alteración enzimática de origen genético que dispara los parámetros de esta sustancia.
Síntomas y riesgos del colesterol alto en niños
Por lo general, al igual que en los adultos, tener el colesterol alto no presenta síntomas en los menores, lo que la convierte en una enfermedad “silente”. El niño se puede encontrar bien y hacer vida normal sin que sus padres lo sospechen. Sin embargo, no por ser asintomático es inofensivo; tiene sus riesgos.
Si un niño o adolescente tiene demasiado colesterol LDL en la sangre, esta grasa puede acumularse en las paredes de las arterias a lo largo de los años, estrechándolas o incluso obstruyéndolas. Este proceso se conoce como aterosclerosis (acumulación de placas en las arterias). Si bien las enfermedades cardiovasculares asociadas al colesterol alto, como el infarto de miocardio o los accidentes cerebrovasculares (ictus), no suelen manifestarse a estas edades, sí pueden surgir al principio de la vida adulta.
Estudios recientes, como uno de científicos británicos y finlandeses publicado en ‘Atherosclerosis’, apuntan que el colesterol elevado y la dislipemia en adolescentes pueden causar daño cardíaco estructural y funcional que empeora en la edad adulta. De hecho, aumentan el riesgo de muerte prematura a mediados de los 40 y de aterosclerosis subclínica a mediados de los 20. Además, los especialistas señalan que la mitad de los menores con colesterol elevado continuarán teniéndolo alto al llegar a adultos, aumentando el riesgo de enfermedad cardiovascular ateroesclerótica, una de las principales causas de muerte en la edad adulta.
Valores normales y criterios de hipercolesterolemia en niños y adolescentes
Los niveles de colesterol dependen del sexo, la edad y la etnia. Aun así, la Fundación Española del Corazón (FEC) y la American Academy of Pediatrics (AAP) establecen valores de referencia:
- Colesterol total:
- Deseable: < 170 mg/dL
- Límite alto: 170 a 199 mg/dL
- Hipercolesterolemia: ≥ 200 mg/dL
- Colesterol LDL (“malo”):
- Deseable: < 110 mg/dL
- Límite alto: 110 a 129 mg/dL
- Hipercolesterolemia: ≥ 130 mg/dL
- Colesterol HDL (“bueno”):
- Deseable: > 35 mg/dL
- Triglicéridos:
- Límite superior para niños menores de 9 años: 100 mg/dL
- Límite superior para niños a partir de 10 años: 130 mg/dL

Causas del colesterol alto en la infancia
Tres factores principales influyen en el desarrollo de niveles altos de colesterol en la infancia y la adolescencia: la dieta, la obesidad y la herencia genética. Sin embargo, existen otras causas relevantes.
Dieta desequilibrada
Una alimentación rica en grasas saturadas (presentes en alimentos de origen animal y algunos aceites vegetales) y en ácidos grasos trans (típicos de los productos ultraprocesados) contribuye significativamente al aumento del colesterol “malo”. Además, un alto consumo de azúcares refinados eleva los niveles de triglicéridos, agravando el perfil lipídico.
Obesidad y sedentarismo
El exceso de peso puede desencadenar trastornos lipídicos, como el aumento del colesterol total y del colesterol LDL. La obesidad infantil está estrechamente relacionada con el colesterol alto en los niños. Asimismo, un estudio reciente reveló que el tiempo sedentario acumulado desde la infancia puede incrementar los niveles de colesterol en dos tercios (67%) al alcanzar la veintena.
Factores genéticos
Los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o dislipemias aumentan el riesgo de colesterol alto y enfermedad cardiovascular prematura. Existen enfermedades genéticas que producen niveles muy elevados de colesterol desde el nacimiento o al final de la segunda década de vida.
- Hipercolesterolemia Familiar (HF): Es el trastorno hereditario más frecuente, con una prevalencia de 1 de cada 200-250 individuos en su forma heterocigota (HFHe) y 1 de cada 400.000 en su forma homocigota (HFHo). Se produce principalmente por mutaciones en el gen del receptor LDL. Los niños con HFHo presentan un elevado riesgo de desarrollar enfermedad coronaria antes de los 20 años si no son tratados intensamente, y generalmente fallecen antes de los 30. Hay evidencias que demuestran que los niveles elevados de C-LDL en el niño, inducen a la formación y al desarrollo de la lesión ateromatosa en edades tempranas.
- Hipercolesterolemia Poligénica: Es la más frecuente de las hipercolesterolemias primarias y de riesgo menos elevado, con una prevalencia del 4%. Se piensa que ocurre por alteraciones en diversos genes reguladores que interactúan con factores ambientales, especialmente la dieta.
- Hipercolesterolemia Familiar Combinada (HFC): Genéticamente heterogénea, solo el 10-20% muestran niveles elevados en la infancia (usualmente, en forma de hipertrigliceridemia). La prevalencia es del 1-2%.
- Sitosterolemia: Patrón de herencia autosómica recesiva, con concentraciones plasmáticas marcadamente elevadas de fitoesteroles y niveles altos de colesterol que responden bien a la dieta y a ciertos fármacos.
- Hipercolesterolemia Autosómica Recesiva: Similar a la HFHo, pero generalmente menos severa y con mayor respuesta a los fármacos hipolipemiantes.
- Disbetalipoproteinemia: Patrón de herencia autosómico recesivo, secundaria a alteraciones en el gen APOE.
Hipercolesterolemia Familiar - Spanish
Otras causas
- Tabaco en adolescentes: El monóxido de carbono de los cigarrillos sube el colesterol LDL y reduce el HDL.
- Enfermedades subyacentes: Algunas afecciones como la diabetes, la enfermedad renal o problemas de tiroides pueden causar colesterol alto en niños y adolescentes.
- Ciertos medicamentos: Contraceptivos, corticoides, betabloqueantes, retinoides, antirretrovirales, anabolizantes, entre otros, pueden alterar el metabolismo de los lípidos.
Diagnóstico del colesterol alto en niños y adolescentes
Un simple análisis de sangre es suficiente para medir los niveles de colesterol. Sin embargo, no es una prueba que se realice de forma rutinaria a todos los niños. Es el pediatra quien aconseja su conveniencia, ya que no siempre sirve para identificar a quienes tienen más riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.
Cribado selectivo
El análisis de colesterol solo es recomendable si existen factores de riesgo como:
- Antecedentes familiares de hipercolesterolemia o dislipemias.
- Historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura (antes de los 55 años en hombres o 60 en mujeres).
- Presencia de enfermedades relacionadas con el aumento de colesterol en el niño (obesidad, diabetes, hipertensión, xantomas).
- Tabaquismo o vida sedentaria en el menor.
La American Academy of Pediatrics recomienda realizar pruebas de colesterol entre los 9 y 11 años y nuevamente entre los 17 y 21 años, ya que a estas edades el colesterol en sangre correlaciona bien con los niveles que tendrán de adultos.
Cribado universal y propuestas futuras
Existen voces que reclaman cribados más universales. La Fundación Hipercolesterolemia Familiar sugiere incluir la detección precoz de la HF en la prueba del talón. También se propone implementar un cribado universal de lípidos pediátricos, incluyendo la posible adopción de un ‘pasaporte de colesterol adolescente’ para rastrear los niveles y comenzar un tratamiento preventivo oportuno.
Confirmación diagnóstica
Si la concentración de colesterol total es ≥ 200 mg/dL o C-LDL ≥130 mg/dL, se debe repetir el análisis tras 3 meses en condiciones estandarizadas (dieta normal, tras 12 horas de ayuno) para determinar C-HDL, C-LDL y triglicéridos, y descartar causas secundarias de hipercolesterolemia (hipotiroidismo, consumo de alcohol, ciertos medicamentos, obesidad). Si existen antecedentes familiares de ECV, se recomienda la medición de apoproteína B (ApoB), apoproteína A (ApoA) y lipoproteína A (Lpa).
Si los niveles de C-LDL son ≥190 mg/dL en dos determinaciones consecutivas con un intervalo de 2-3 meses, las probabilidades de hallar una mutación causal de HF son muy elevadas. El estudio genético es recomendable ante la sospecha de hipercolesterolemia familiar.
Tratamiento del colesterol alto en niños
La hipercolesterolemia puede disminuirse y las lesiones de aterosclerosis pueden desaparecer si se aborda el problema desde sus inicios. Las primeras medidas siempre tienen que ver con el estilo de vida del niño, y si esto falla o en casos graves, se puede considerar el uso de medicamentos.
Cambios en el estilo de vida
Es la primera línea de tratamiento y es fundamental que toda la familia adopte hábitos saludables para apoyar al niño:
- Dieta saludable: Optar por una alimentación rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras, baja en grasas saturadas y azúcares refinados. Esto implica consumir cereales integrales y legumbres a diario, reducir la ingesta de carne rica en grasas sustituyéndola por carne magra e incrementar el consumo de pescado (especialmente azul). Es importante evitar embutidos, vísceras, ultraprocesados, bebidas azucaradas y sal. Se deben preferir lácteos semidesnatados o desnatados y elegir métodos de cocción con pocas grasas como hervir, asar al horno, al vapor, a la plancha o a la brasa, usando aceite de oliva virgen extra.
- Actividad física: Favorecer el ejercicio físico, evitando el sedentarismo. Es importante incorporar al menos una hora de ejercicio diario y limitar el tiempo ante las pantallas (ordenador, móvil, televisión) a menos de 2 horas al día en niños mayores de 2 años. Actividades como caminar, nadar o andar en bicicleta pueden ser hasta cinco veces más efectivas que el ejercicio moderado a intenso.
- Eliminar tabaquismo: Si estuviera presente en adolescentes.
- Educación en salud: Adaptar el mensaje a la edad del niño para fomentar la comprensión y la adherencia.

Tratamiento farmacológico
Si los cambios en el estilo de vida no son suficientes o en casos de hipercolesterolemia familiar grave, el médico puede indicar medicamentos. La medicación siempre debe ir acompañada de los cambios recomendados en el estilo de vida.
- Estatinas: Son la primera línea de tratamiento, especialmente para niños varones a partir de los 10 años y en niñas un año después de la primera menstruación, siempre que continúen con concentraciones elevadas de colesterol a pesar de la dieta. Evitan que el cuerpo sintetice colesterol, manteniendo baja la cantidad en sangre. Suelen iniciarse progresivamente y requieren monitorización de perfil lipídico, transaminasas y CPK. Son eficaces y seguras, y cuanto antes se inicie el tratamiento, mayor es el beneficio.
- Ezetimiba: Se usa para complementar las estatinas o en monoterapia cuando estas no se toleran. Impide la absorción del colesterol a nivel intestinal y dificulta su transporte en el organismo. Es un fármaco de segunda línea, autorizado a partir de los 10 años.
- Fibratos (gemfibrozilo, fenofibrato): Se utilizan solo cuando hay triglicéridos mayores a 500 mg/dl, no siendo de uso generalizado.
- Evolocumab: Un medicamento nuevo autorizado para niños mayores de 12 años con hipercolesterolemia familiar homocigótica muy particular. Impide la acción de una proteína específica (PCSK9), permitiendo que baje el nivel de colesterol LDL. Puede añadirse si otros medicamentos no logran el beneficio deseado.
- Resinas (colestiramina, colestipol): Inhiben la absorción de ácidos biliares a nivel intestinal. Han caído en desuso por su baja palatabilidad y efectos adversos gastrointestinales (flatulencia, estreñimiento), aunque pueden ser útiles en algunos casos de hipercolesterolemia grave en niños mayores de 6 años donde las estatinas aún no están indicadas.
Los productos naturales, como la levadura roja de arroz o la niacina, tienen evidencia mucho más limitada para su uso en niños y no suelen formar parte de las guías de tratamiento infantil.
Es importante recordar que la información aquí proporcionada es de carácter general. Será el pediatra el que ajuste el tratamiento de acuerdo con las necesidades individuales del niño, tanto farmacológico como no farmacológico, considerando la historia clínica personal y familiar, así como el estilo de vida.

Prevención del colesterol alto en la infancia
La prevención es clave y se basa en la adopción de hábitos cardiosaludables esenciales que deben ser promovidos en el ámbito familiar:
- Consumir todos los días frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
- Reducir la ingesta de carne rica en grasas y sustituirla por carne magra.
- Incrementar el consumo de pescado, en especial pescado azul.
- Evitar embutidos, vísceras y productos ultraprocesados.
- Tomar lácteos y derivados semidesnatados y desnatados.
- Optar por formas de cocinado con pocas grasas como hervir, asar al horno, al vapor, a la plancha y a la brasa, en vez de fritos, precocinados o comida rápida, y usar aceite de oliva virgen extra.
- Disminuir el consumo de bebidas azucaradas y sal.
- Practicar ejercicio físico cada día, a poder ser actividades en familia, y promover la participación en actividades deportivas.
- Limitar el tiempo ante las pantallas para evitar el sedentarismo.
El colesterol alto en la población infantil es una situación que requiere atención, pues, sin los tratamientos adecuados, el riesgo de que el niño tenga problemas cardiovasculares a lo largo de su vida es mayor. El aprendizaje temprano de hábitos saludables para el corazón tiene un impacto positivo a lo largo de la vida.
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