Cojines y Cuñas para la Espalda del Bebé en la Cuna: Guía Completa

La salud y la seguridad de los más pequeños de la casa es lo más importante para todos los padres. Especialmente cuando los niños son recién nacidos, hay que extremar las precauciones y evitar exponerlos a riesgos innecesarios. El sueño del bebé es algo clave en su desarrollo durante los primeros meses, ya que su cerebro, sistema nervioso central, pulmones y sistema termorregulador aún no están plenamente desarrollados. Dada la importancia de un descanso seguro y efectivo, es fundamental conocer las recomendaciones sobre el uso de cojines y cuñas en la cuna.

La Postura Segura para Dormir en Bebés

La postura en que deben dormir los bebés es una de las informaciones más importantes que deben recibir los padres. Hasta los años 90 del siglo pasado, la postura de decúbito prono, es decir, boca abajo, se consideraba la más segura para los lactantes. Sin embargo, el primero de estos estudios se llevó a cabo en Nueva Zelanda y, desde entonces, han continuado realizándose hasta ahora, llegando todos ellos a recomendar la misma premisa: la mejor postura para que duerma un bebé es la de decúbito supino, es decir, boca arriba.

Pese a que los padres suelen preocuparse porque su bebé vomite y se asfixie al dormir boca arriba, esto es totalmente falso. En esta posición, es más difícil que la regurgitación llegue a las vías respiratorias y también ayuda a prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SIDS). Un bebé sano puesto a dormir boca arriba, gira la cabeza por instinto en caso de vomitar. Investigaciones actuales analizan también los resultados obtenidos en bebés que duermen de costado. Según los estudios, poner a dormir al bebé de costado es cinco veces más seguro que hacerlo boca abajo, y ponerlo a dormir boca arriba es el doble de seguro que dormir de costado.

Cojines y Cuñas Antirreflujo

¿Qué es el Reflujo Gastroesofágico (RGE) en Bebés?

El reflujo en bebés lactantes es una situación muy común durante los primeros meses de vida. Muchos padres se preocupan al ver a su pequeño regurgitar después de comer o despertarse incómodo por molestias digestivas. El esófago es el tubo que lleva el alimento de la boca al estómago, por lo que si el bebé tiene reflujo, el alimento en su estómago vuelve al esófago.

Existe un músculo que actúa como una válvula entre el esófago y el estómago, llamado esfínter esofágico inferior. Cuando el bebé traga, el músculo se relaja para permitir que los alimentos pasen del esófago al estómago. Por norma general, este músculo permanece cerrado y el contenido del estómago no regresa al esófago. Sin embargo, en los bebés, su aparato digestivo aún no está del todo desarrollado.

El reflujo suele comenzar entre las 2 y las 3 semanas de vida y llega a su máxima intensidad entre los 4 y los 5 meses en bebés nacidos a término. Se estima que el 50% de los bebés hasta los 3 meses experimentan regurgitación y reflujo gastroesofágico regular. De los 6 meses en adelante, a medida que los bebés pasan más tiempo sentados y comienzan a comer sólidos, el reflujo mejora y, hacia los 7 meses, solo aproximadamente el 15% de los bebés aún lo padecen. En bebés menores de 18 meses, suele ser algo habitual. De hecho, hasta un 65% de los bebés menores de seis meses padece regurgitaciones, es decir, retornos involuntarios a la boca de alimentos ya ingeridos que suelen desembocar en vómitos. A medida que el bebé sigue creciendo, el aparato se fortalece y el reflujo tiende a desaparecer.

Tipos de Reflujo en Bebés

  • Reflujo Gastroesofágico Fisiológico: Es muy común en recién nacidos debido a la inmadurez del esfínter esofágico inferior. Estos son bebés que, cuando se acuestan, tienden a expulsar líquido por la boca, pero están tranquilos, ganan peso y comen sin problemas.
  • Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico: Esto ocurre cuando el reflujo afecta la calidad de vida del bebé y, en consecuencia, la de los padres. En estos casos, la acidez del contenido estomacal daña el revestimiento del esófago, como si lo quemara, y causa síntomas muy desagradables en el bebé. Un síntoma que permite identificarlo es que el bebé interrumpe la alimentación y arquea la espalda cuando se quema por este reflujo ácido.

Uso y Beneficios de las Cuñas Antirreflujo

Las cuñas antirreflujo son productos diseñados para solucionar el reflujo gastroesofágico, que de hecho suele aumentar al estar el bebé acostado. Si tu bebé tiene RGE o reflujo gastroesofágico, es muy probable que te hayan recomendado el uso de estas cuñas. Su propósito es elevar la parte superior del cuerpo durante el sueño y ayudar a reducir el reflujo gastroesofágico. A diferencia de simplemente elevar la cabecera de la cuna, lo cual no es un método eficaz, las cuñas antirreflujo están diseñadas específicamente para mantener al bebé en una posición semi-inclinada.

Para evitar el reflujo, se recomienda dormir con la espalda incorporada. La cuña antirreflujo es, sin duda, una solución efectiva, ya que levantando el torso y la cabeza del bebé, conseguimos que los ácidos estomacales no suban y no lleguen a la garganta. Su función es apoyar al bebé durante la noche, y para esto, la cuña debe colocarse debajo del colchón y debe tener el ángulo recomendado por los pediatras. La posición inclinada creada por la cuña ayuda a mantener al bebé en un ángulo ligeramente elevado, lo que ayuda a prevenir el reflujo del contenido del estómago hacia el esófago.

Además de aliviar los síntomas del reflujo, la inclinación de esta cuña también está recomendada para bebés con afecciones respiratorias, resfriados, episodios de mucosidad o tos, dificultad para respirar o dolor de oído. Para los bebés alimentados con fórmula, se pueden usar espesantes para reducir la regurgitación. Si la regurgitación de su bebé es normal, manténgase tranquilo y paciente. Puede intentar usar una cuña antirreflujo por la noche y seguir las recomendaciones adecuadas. Algunos colchones de cuna, con certificado sanitario para la prevención de la plagiocefalia y la asfixia, están diseñados para integrar fácilmente estas cuñas, asegurando una fijación segura y sin movimiento. Estas cuñas son ideales para los bebés que sufren reflujo, cólicos del lactante o que están constipados y necesitan una inclinación para poder respirar mejor.

Esquema del aparato digestivo del bebé y el funcionamiento del reflujo gastroesofágico, con una cuña antirreflujo en una cuna

Cojines Antivuelco y de Posicionamiento Lateral

Los cojines antivuelco o nidos, como también se denominan, están diseñados para bebés menores de seis meses. En teoría, sirven para mantener al bebé en una posición y evitar que se mueva. Si se decide utilizar uno, se debe colocar al bebé en medio de los cojines rulo, de manera que su espalda se sitúe en el de mayor tamaño y la barriga en el otro cojín. No obstante, cada vez son más los profesionales que abogan por no utilizarlos.

A principios de la década de los 90 se descubrió que la posición boca abajo era una de las principales causas de muerte súbita del lactante. Por lo tanto, una alternativa sensata para la posición boca arriba es la posición lateral. Tiene sentido tanto en lo que respecta a la muerte súbita del lactante como a la carga en la cabeza del bebé, ya que así el bebé puede ser colocado a veces en el lado derecho y a veces en el izquierdo para dormir. Sin embargo, es peligroso que los bebés no puedan sostenerse ellos solos en la posición lateral y se den fácilmente la vuelta boca abajo por sí mismos. Por lo tanto, es necesaria alguna ayuda durante los primeros meses en la posición lateral.

Al principio, se puede enrollar una toalla y ponerla en la espalda del bebé. Sin embargo, esta forma de posicionamiento solo funciona siempre y cuando el bebé no pueda girarse por su cuenta. A partir de este momento, ya no se debe colocar una toalla en la cuna, ya que podría acabar delante de la cara del bebé y volverse peligroso para él.

Por esta razón, se han desarrollado varios cojines de apoyo para bebés. Por ejemplo, existen almohadas para dormir laterales para bebés o cojines de cuña para recién nacidos, que suelen ser construcciones de dos cuñas donde el bebé se coloca longitudinalmente. Básicamente, esto tiene sentido, ya que evita que el bebé se dé la vuelta boca abajo por sí mismo. No obstante, las experiencias de los padres indican que muchos bebés se giran sobre la cuña más pequeña y terminan igualmente en la posición boca abajo de nuevo. Adicionalmente, hay cojines de cuña para bebés que sirven para colocar al bebé un poco más erguido cuando este tiene un resfriado o sufre de reflujo, pero en estos el bebé es colocado de nuevo sobre su espalda para dormir y volverá a girar la cabeza hacia su lado favorito, por lo que no son una medida terapéutica contra la plagiocefalia. Muchos bebés incluso se dan la vuelta boca abajo con los cojines de cuña y pueden acabar con sus rostros en estos.

Es importante destacar que los cojines de posicionamiento sin cinturón para el torso no impiden de forma fiable que el bebé se gire. Los cojines de posicionamiento disponibles en el mercado, algunos de ellos económicos, no han sido sometidos a pruebas clínicas y no deben utilizarse con bebés mayores mientras duermen sin supervisión. No se puede confiar en que tengan el efecto positivo deseado y es posible que incluso aumenten el riesgo de muerte súbita infantil.

¿CÓMO ELEGIR bien la ALMOHADA?

Cojines Antiaplagiocefalia y la Deformación Craneal Posicional

¿Qué es la Plagiocefalia?

La plagiocefalia es una anomalía craneofacial muy común que consiste en un aplanamiento de la cabeza del niño. No afecta a su desarrollo intelectual, pero se recomienda prevenirla desde el principio por los posibles problemas estéticos que conlleva.

Causas de la Deformación Craneal

El cráneo de la cabeza del bebé es por naturaleza blanda y moldeable en los primeros 8 a 9 meses de vida, lo que permite su paso por el estrecho canal de parto. Durante las primeras semanas de vida, los huesos del cráneo aún son blandos y se pueden desplazar. En algunos bebés, la deformación de la cabeza se produce ya en el útero, especialmente en casos de presentación podálica o embarazos múltiples. Sin embargo, la mayoría de los niños desarrollan una asimetría craneal después del nacimiento, debido a que pasan más tiempo acostados sobre un lado de la cabeza. Esta inmovilidad, unido a que sus huesos son aún blandos y maleables, ocasiona que algunos bebés desarrollen lo que se conoce como plagiocefalia. En estos casos, la cabeza tiende a adquirir una forma plana en uno de sus lados o en la zona trasera.

Aunque no es algo grave en la mayoría de los casos y tiene solución, es crucial poner los medios para que la deformidad se corrija y no vaya a más.

Uso de Cojines Antiaplagiocefalia

Para la prevención y tratamiento de la plagiocefalia, las almohadas antiplagiocefalia son de gran ayuda. Pueden utilizarse tanto como prevención como para tratar la plagiocefalia ya existente. La mejor práctica para prevenir o tratar la plagiocefalia es usando un cojín o almohada diseñada para este fin. Si un bebé duerme en la posición lateral durante la noche, el cráneo puede volver a formarse de manera simétrica, ya que los huesos del cráneo todavía son blandos y moldeables en los primeros 9 meses de vida.

Para lograr el efecto terapéutico deseado en casos de cabeza torcida, el bebé debe acostarse sobre el lado más pronunciado de su cabeza durante aproximadamente el 70 por ciento del tiempo que esté tumbado, lo cual se puede lograr fácilmente durante las horas de sueño por la noche. Hay ocasiones en que el pediatra aconseja el uso de una almohada especial para evitar una malformación craneal, especialmente en el caso de un bebé prematuro. En estos casos, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) recomiendan utilizar almohadas certificadas por la AEMPS que aseguran que una cantidad mínima de flujo de aire atraviesa su material textil para garantizar la respiración del niño en caso de quedar atrapado en ella, sin riesgo de reinhalación de dióxido de carbono.

Infografía sobre la plagiocefalia en bebés: causas, prevención y uso de cojines antiplagiocefalia

Consideraciones Generales sobre Almohadas en Bebés

La Asociación Española de Pediatría desaconseja el uso de almohadas en los primeros años de vida de los pequeños. Los bebés no necesitan almohada siempre y cuando el pediatra no indique lo contrario. Sus cuellos aún son muy pequeños y las cabezas muy grandes en comparación al cuerpo. Otra de las razones principales es por seguridad: los bebés, sobre todo cuando son muy pequeños, no tienen mucha movilidad, pero podrían llegar a darse la vuelta y sufrir un riesgo de asfixia. De hecho, recomiendan prescindir de peluches, cobertores y protectores de barrotes en las cunas.

Por lo general, los bebés necesitan un buen colchón que les aporte el apoyo necesario y nada más. Es fundamental garantizar que el entorno de sueño del bebé sea lo más seguro posible. Se recomienda tener la cuna del bebé en la habitación de los padres, al menos los primeros seis meses e, idealmente, hasta el año.

Recomendaciones Adicionales

Para garantizar el bienestar y la seguridad de tu bebé, considera las siguientes recomendaciones:

  • Consulta con el/la pediatra de tu bebé: Ante cualquier duda sobre el sueño, el reflujo, la plagiocefalia o el uso de cualquier producto en la cuna, la opinión profesional es imprescindible.
  • Asegúrate de que el bebé eche los gases: Una correcta expulsión de gases puede ayudar a prevenir molestias digestivas y episodios de cólicos.
  • Utiliza un colchón adecuado: Un buen colchón que ofrezca el apoyo necesario es la base para un sueño seguro.
  • Disposición de la cuna: Si la cuna del bebé está al lado de la cama de los padres, puedes cambiar la posición de la cuna o acostarlo con la cabeza a los pies de ésta para variar la presión en la cabeza si es necesario.
  • Llévalo en brazos: A veces, el contacto físico ayuda a calmar al bebé, especialmente si sufre de cólicos (que, al igual que el reflujo, pueden estar relacionados con un aparato digestivo inmaduro) o simplemente para consolarlo.

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