Información sobre la Carrera de Pediatría

Ingresar al apasionante mundo de la pediatría no solo es un camino educativo, sino una vocación dedicada al cuidado de los más jóvenes. Para comprender a fondo qué hay que estudiar para ser pediatra, desglosaremos cada aspecto crucial que define este viaje educativo y profesional.

Temática foto de pediatra interactuando con un niño y sus padres en una clínica

¿Qué es un pediatra y cuáles son sus funciones?

Un pediatra es un médico especializado en el cuidado integral de la salud de los niños y adolescentes. Su labor va más allá de tratar enfermedades; abarca el seguimiento del desarrollo físico, emocional y social de sus pequeños pacientes. Desde la atención a recién nacidos hasta la adolescencia, los pediatras se convierten en pilares fundamentales para garantizar un crecimiento saludable. Además, se erigen como aliados de las familias, proporcionando orientación y apoyo en el viaje de crianza.

Establecer relaciones de confianza con los niños y sus familias es esencial para un pediatra. Esto implica habilidades de comunicación efectiva, empatía y una comprensión profunda de las dinámicas familiares, elementos fundamentales para brindar un cuidado integral.

Tipos de pediatras y especializaciones

Dentro del amplio campo de la pediatría, existen diversas especialidades, cada una centrada en áreas específicas de la salud infantil. Desde pediatras generales, que atienden una amplia variedad de condiciones, hasta subespecialidades como la pediatría cardiológica, neurológica o endocrinológica, cada rama contribuye de manera única al bienestar de los niños. Esta diversidad permite a los futuros pediatras encontrar su nicho y alinear su práctica con sus intereses particulares.

El camino educativo para ser pediatra

Estudios universitarios iniciales

La elección de la carrera universitaria marca el inicio de la travesía hacia la pediatría. Disciplinas como biología, química o bioquímica proporcionan una base científica sólida.

El Grado en Medicina: Base fundamental

El grado en medicina se convierte en el siguiente paso esencial, introduciéndote en los conocimientos médicos generales que serán la base de tu práctica pediátrica. Esta etapa no solo abarca la teoría, sino también prácticas clínicas para desarrollar habilidades prácticas desde el principio. El objetivo genérico de los estudios de Medicina es preparar profesionales de acuerdo con las necesidades esenciales de lo que será la práctica de la medicina en el siglo XXI, formando médicos que sean capaces de indicar y realizar actividades de promoción, mantenimiento y recuperación de la salud.

En este contexto, destaca el Grado en Medicina de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX), que incluye formación de alto nivel en Salud Digital. En UAX, los estudiantes aprenden en el Hospital Virtual de Simulación, el más grande de Europa, a través de casos reales, pudiendo realizar rotaciones por más de 38 servicios en hospitales de prestigio y acceder a un Plan de entrenamiento específico para el MIR en los últimos años de carrera. La Universidad Alfonso X el Sabio tiene un firme compromiso con el estudiante para impartir una formación de excelencia en medicina, contando con una formación práctica desde el primer día, las mejores instalaciones y profesores que son profesionales en activo e investigadores.

Infografía o esquema sobre las etapas de la formación médica para ser pediatra (grado, MIR, residencia, especialización)

Formación de Médicos Internos Residentes (MIR)

Tras seis años de carrera y un año de preparación del examen MIR, llega el momento de decidir cuál es la especialidad que se va a ejercer a lo largo de la carrera profesional. El sistema de docencia de Médicos Internos Residentes (MIR) se inició a finales de la década de 1960 y se consolidó en el año 1978. Este programa se basa en una prueba cognitiva, iguala oportunidades y da transparencia.

La formación del residente de pediatría consta de 4 años. Cada año se compone de diferentes rotaciones por las subespecialidades pediátricas, que, según el hospital, se dividirán en períodos de 1 a 3 meses. Estas rotaciones podrán ser obligatorias u optativas. Generalmente, el primer año se dedica a aprender la valoración del niño sano y las patologías más frecuentes en la infancia. Los años posteriores se centrarán en el aprendizaje de las diferentes subespecialidades médicas como Endocrinología, Nefrología, Neurología, Cardiología, entre otras.

En Pediatría existe la posibilidad de subespecializarse en alguna de las unidades médicas, con una duración variable, pudiendo alternar entre 6 y 12 meses. La rotación por atención primaria es indispensable, igual que por otros centros, para ampliar conocimientos, adquirir técnicas u otra cultura hospitalaria. La atención primaria y los centros de salud permiten un seguimiento longitudinal del paciente frente al seguimiento transversal que proporciona el medio hospitalario. Debe haber una jerarquización de las rotaciones obligatorias y optativas, y hay que añadir también contenidos curriculares nuevos, como la ética, la gestión y la investigación clínica básica.

La formación continua y especialización posgrado

Para aquellos graduados en Medicina interesados en especializarse, existen diferentes Másteres y Posgrados. Por ejemplo, en UAX se ofrece el Máster Quirónsalud en Urgencias y Emergencias, que permite especializarse como médico de urgencias hospitalarias. La labor docente e investigadora debe ser igual de importante que la labor asistencial. En el mundo de la pediatría hay multitud de cursos y congresos, siendo recomendable participar al máximo en estas actividades docentes. En este sentido, cabe destacar la labor de la SEPEAP con sus cursos MIR y congresos.

Evolución histórica de la Pediatría en España

La historia de la Pediatría se remonta a etapas prehistóricas. En la época hispanorromana, Lucio Anneo Séneca explicó los cuidados del recién nacido, y Marco Ulpio Trajano fue el primero en imponer una política asistencial de alimentación de niños huérfanos. Las leyes visigodas protegieron la maternidad y la vida del recién nacido.

En la pediatría hispanoárabe del siglo X, Arib ibn Sa’d redactó un documento de 7 capítulos sobre la enfermedad infantil, y Abumeron ibn-Zohr Avenzoar describió afecciones como el eccema o la hidrocefalia. Durante la Edad Media, la Medicina fue ejercida por profesionales judíos. En el siglo XVI, se publicaron los primeros textos exclusivamente pediátricos, que citaban enfermedades como la viruela, el sarampión y la difteria.

En el siglo XVIII, la infancia adquiere valor propio ante la sociedad. En 1787, se organizó en España la enseñanza de la Pediatría con una ordenanza para regular los estudios impartidos en el Colegio de Cirugía de San Carlos en Madrid, proponiendo fraccionar el estudio de la enfermedad infantil. La educación de los médicos españoles en el conocimiento de las enfermedades infantiles empezó durante la primera mitad del siglo XIX, confiándose a los tocólogos. La primera institución consagrada exclusivamente al tratamiento de las enfermedades infantiles fue el Hospital del Niño Jesús de Madrid, inaugurado en 1877.

Por Real Decreto, el 16 de septiembre de 1886 se creó la primera Cátedra de Enfermedades de la Infancia en Madrid y, a partir de 1888, se convocaron oposiciones para diversas cátedras en Universidades. Al final del siglo XIX y principios del siglo XX, la Pediatría se constituyó en una especialidad. La perseverancia de muchos pediatras en la última mitad del siglo XX ha hecho que la especialidad tenga la notoriedad actual, buscando mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias y evitar la muerte precoz. En el siglo XXI, el enfoque debe volver de nuevo de la medicina curativa a la medicina preventiva como objetivo principal de la especialidad.

Historia de la pediatría - Curso de pediatría

Desafíos y calidad de la formación pediátrica

Se discute sobre la necesidad de adaptar la enseñanza de la Medicina y de la Pediatría, teniendo en cuenta un equilibrio de la teoría y de la clínica durante la formación de pregrado, posgrado y formación continua. También se discute la importancia de la figura de los docentes, recomendándose mejores evaluaciones del estudiante y de los docentes. Una buena formación debe enseñar al estudiante «el saber», «el saber hacer» y «el saber ser».

El profesor de Medicina es un clínico, un científico, pero también un docente, por lo que es fundamental un reconocimiento documental con certificados oficiales, disminución de la actividad asistencial, compensación económica, formación y reconocimiento de la carrera profesional del docente. Valls i Soler explica la formación pediátrica en el pregrado y recomienda una Evaluación de Competencias Objetiva y Estructurada (ECOE) para valorar las competencias horizontales de los estudiantes.

En España, la dificultad de integración de la formación pediátrica viene determinada porque la enseñanza del pregraduado depende de la Universidad, la formación especializada depende del Consejo Nacional de Especialidades Médicas y de la Comisión Nacional de Pediatría, y la formación continuada es regulada por el Consejo de Formación Médica Continuada del Sistema Nacional de Salud y por los Consejos Autonómicos. Una armonización de todas estas estructuras daría lugar a un programa de formación en Pediatría estructurado y homogéneo.

La formación hospitalaria, en un Centro Universitario o en un Centro Sanitario autorizado, es absolutamente necesaria para la especialización en Pediatría. El objetivo final de la formación es moldear un pediatra general competente, sin perder la visión unitaria de la Pediatría. Debe haber una formación troncal para todos los pediatras y evitar la especialización precoz. Ese proceso formativo comienza en el pregrado, se profundiza durante la residencia y debe continuar durante toda la vida profesional. Se busca formar un pediatra general competente, humano, conocedor, abierto a la ciencia, profesional y líder, que sepa trabajar en equipo multidisciplinario, con una formación troncal completa, íntegra, con conocimientos y competencia clínica, pero con aptitudes y actitudes particulares, para recuperar un humanismo a veces perdido, que le permitan tratar al mejor paciente del mundo: el niño.

La Universidad debe formar auténticos médicos y a la prueba cognitiva del MIR debería añadirse una prueba vocacional o emocional del candidato, para poder evaluar mejor su humanismo, su comunicación, su ética o su eficiencia cultural, como ya se realiza en otros países.

El Pediatra: una vocación humana

Centrándonos en lo que distingue a esta especialidad de otras, se puede resumir en dos palabras: LOS NIÑOS. Es fundamental aprender a escuchar a los padres, reflejo de la patología que adolecen sus hijos, empatizar con ellos, ayudarles a calmar su angustia y sobre todo a no menospreciar sus preocupaciones. La pediatría es una de las profesiones más bonitas, gratificantes y satisfactorias de la medicina.

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