Los grandes acontecimientos de la vida, como tener un hijo, requieren cambios importantes en nuestro día a día, en la conducta y, por tanto, en las redes neuronales, influenciando nuestra configuración cerebral, comportamiento y capacidad de adaptación al entorno. En este contexto, la lactancia materna emerge como un factor crucial con profundos efectos en el desarrollo del recién nacido.
El Proceso Fisiológico de la Lactancia y el Calostro
La producción láctea de la madre empieza en el embarazo. Cuando llega el momento del parto, suceden grandes cambios en los niveles de las distintas hormonas que causan las contracciones uterinas y el nacimiento del bebé. Durante las primeras 48-72 horas, la leche materna es más densa y pegajosa, su color es más amarillo que blanco y su cantidad, más escasa.
Esta primera leche se llama calostro, y es un alimento preciado por sus propiedades. Contiene agua, proteínas, grasas e hidratos de carbono en proporciones distintas a la leche de los siguientes días, y el niño necesita mamar con mucha frecuencia para obtenerlo. Sobre todo, el calostro es importante porque contiene gran cantidad de inmunoglobulinas, esenciales para la protección del recién nacido.

Hacia el segundo o tercer día después del parto, aunque es muy variable, la secreción de leche es ya muy abundante y la lactancia se torna regular. El proceso de amamantamiento forma parte de los reflejos primitivos o del recién nacido: si la madre lo está colocando al pecho, el bebé se encuentra entonces con el pezón materno, se agarra y empieza a mamar.
Fisiológicamente, el hipotálamo es el centro regulador del funcionamiento de los órganos corporales que interviene en la lactancia. La hipófisis anterior secreta prolactina y la posterior oxitocina. Cada vez que la madre amamanta, sus niveles de estas hormonas aumentan unas 10 a 20 veces.
Beneficios Generales de la Leche Materna y Recomendaciones
La leche materna representa el estándar de oro para la nutrición de los bebés. Su consumo se asocia a una reducción de la morbimortalidad infantil en el corto y mediano plazo. Los beneficios que proporciona incluyen una reducción de la frecuencia de diferentes patologías del prematuro, como la enterocolitis necrotizante (NEC), displasia broncopulmonar (DBP), sepsis, retinopatía de la prematuridad, así como mejoras en diferentes condiciones comunes en la población general, como asma, alergias, obesidad, diabetes, infecciones respiratorias y del oído, y hospitalizaciones, entre otras.

Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud recomienda el consumo de leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y su consumo no exclusivo hasta los 2 años de edad inclusive. Asegurar un aporte adecuado al feto y lactante a través de la alimentación materna es crucial para el desarrollo, con efectos positivos sobre diferentes aspectos relacionados con el desarrollo del recién nacido durante la vida postnatal.
La Leche Materna y el Desarrollo Cerebral
Estudios recientes han demostrado la profunda conexión entre la lactancia materna y el desarrollo cerebral. Un estudio que ha utilizado imágenes cerebrales de resonancia magnética de los cerebros de un grupo de bebés se suma a la creciente evidencia que sugiere que la lactancia materna mejora el desarrollo cerebral.
Esta investigación encontró que a los 2 años, los niños que habían sido amamantados en forma exclusiva durante al menos tres meses tenían un mayor desarrollo en zonas clave del cerebro en comparación con los niños que fueron alimentados con leche de fórmula o con una combinación de fórmula y leche materna. Este es el primer estudio que demuestra con imágenes tomadas en tiempo real dichos efectos, a diferencia de estudios de comportamiento que sugerían mejores resultados cognitivos en adolescentes y adultos previamente amamantados.

El estudio, realizado en 133 niños de entre 10 meses y cuatro años de edad con gestación normal y estatus socioeconómicos similares, dividió a los participantes en tres grupos: amamantados exclusivamente durante al menos tres meses, alimentados con una combinación de leche materna y fórmula, y alimentados únicamente con fórmula. Publicado en Neuroimage, mostró que el grupo de lactancia materna exclusiva tuvo el crecimiento más rápido en la materia blanca mielinizada. Para corroborar sus observaciones, el equipo practicó una serie de pruebas cognitivas básicas en los niños mayores. Además, los investigadores vieron que en los bebés amamantados durante más de un año había un desarrollo cerebral más significativo, especialmente en las áreas del cerebro que se relacionan con la función motora.
Impacto en la Materia Gris y la Impulsividad
Un equipo de investigación del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona - Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD) y el Institut d’Investigació Biomèdica Sant Pau ha liderado el mayor estudio realizado con imágenes cerebrales de niños y niñas de entre 9 y 11 años, relacionando la duración de la lactancia materna con un mayor volumen de materia gris cortical en esta edad.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Child Psychology and Psychiatry, analizó imágenes de resonancia magnética de cerca de 8.000 niños. Se observó que la duración de la lactancia se asociaba, de manera proporcional, a un mayor volumen de un área determinada del cerebro en niños de 9 a 11 años. Esta región abarca el giro frontal inferior y la corteza orbitofrontal lateral. Además, estos mayores volúmenes se asociaron con menores niveles de impulsividad, sugiriendo efectos a largo plazo en el desarrollo del cerebro y de la personalidad.

La materia gris es la sustancia del cerebro que contiene, principalmente, cuerpos neuronales, dendritas y sinapsis, y es responsable de procesar información sensorial, controlar los movimientos musculares y el pensamiento consciente. Un mayor volumen de materia gris puede estar relacionado con un mejor rendimiento cognitivo, una mejor capacidad para procesar información sensorial y una mejor salud mental, reduciendo el riesgo de desarrollar trastornos neuropsiquiátricos como la depresión y la ansiedad. Los resultados de este estudio son solo el comienzo para entender cómo la lactancia materna afecta el cerebro y cómo esta información puede mejorar la salud infantil.
La Leche Materna y la Salud Ocular
Al nacer, el bebé tiene una visión muy limitada, apenas es capaz de ver más allá de 30 centímetros y distingue solo el blanco, el negro y el gris. En el desarrollo óptimo del cerebro y la visión del bebé tras el nacimiento intervienen muchas circunstancias, siendo la lactancia una de las más importantes, ya que alimentarse de leche materna es lo mejor para su crecimiento y formación.
La leche materna es un fluido vital, y una investigación reciente ha demostrado que también puede tener efectos terapéuticos en las lesiones oculares. La Dra. Sarah N. Pimple y sus colegas del Departamento de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado investigaron las anécdotas de madres que utilizaban su leche para tratar obstrucciones de conductos lagrimales, erupciones cutáneas y quemaduras corneales de los lactantes.
Los investigadores llevaron a cabo un estudio preclínico en ratones de laboratorio con erosiones corneales inducidas. En un grupo se aplicó leche materna humana sobre la lesión, mientras que los grupos de control recibieron pomada oftálmica con neomicina, dexametasona, polimixina B o solución salina. Los ratones fueron tratados cuatro veces al día durante dos días. Ya en 2016 habían surgido evidencias experimentales del potencial de la leche para favorecer la cicatrización de las lesiones corneales; sin embargo, los mecanismos específicos y la señalización celular que activan este proceso de reparación no estaban completamente claros. El estudio del equipo de la Universidad de Colorado identificó un marcador concreto de la proliferación celular denominado Ki67 proteína que se produce en las células que se dividen activamente. Estos hallazgos abren la puerta a considerar la leche materna, o sus componentes, como un potencial colirio para el futuro.

Componentes Clave para la Visión
La leche materna proporciona nutrientes esenciales para la salud ocular. Se observó que el nivel sérico de luteína de los lactantes alimentados con leche materna es superior al de los alimentados con leche artificial. Del mismo modo, la leche materna proporciona un buen suministro de vitamina A, crucial en el funcionamiento de los fotorreceptores y en la fisiología de la visión en general.
En particular, en los niños nacidos prematuramente, antes de las 37 semanas de gestación, con una estructura retiniana aún inmadura y un desarrollo incompleto de la vasculatura retiniana, la ingesta de vitamina A proporcionada por la leche materna reduce el riesgo de aparición y gravedad de la ROP (Retinopatía del prematuro), una condición influenciada por el VEGF-A (factor de crecimiento endotelial vascular A).
En la leche materna existen muchos componentes cuya función es alimentar al bebé y favorecer su correcto crecimiento y desarrollo visual. El DHA (ácido docosahexaenoico), uno de los principales ácidos grasos omega 3, constituye el 25% de los ácidos grasos presentes en el cerebro y tiene una función esencial para el desarrollo cerebral y visual del bebé. La taurina es el aminoácido libre más abundante en la leche materna y está presente en altas concentraciones en la retina y en el cerebro, sobre todo en zonas como el hipocampo y la sustancia blanca.
Componentes Específicos de la Leche Materna que Contribuyen al Neurodesarrollo
La leche materna ofrece una compleja matriz de componentes que van más allá de la nutrición básica. Cuenta con elementos que facilitan el neurodesarrollo mediante efectos antiinfecciosos, antiinflamatorios e inmunomoduladores, lo que reduce la incidencia de patologías "no neurológicas" como la enterocolitis necrotizante y la sepsis, que se asocian a alteraciones importantes en el neurodesarrollo.
La ciencia de la leche materna
Oligosacáridos de la Leche Humana (HMOs)
Entre estos componentes se encuentran las inmunoglobulinas, lactoferrina, lisozima, citoquinas y macrófagos, así como oligosacáridos prebióticos (HMOs). El microbioma de la leche materna puede reducir los riesgos de lesión cerebral provocada por condiciones devastadoras. Los HMOs, sustancias prebióticas específicas de la díada madre-bebé, ayudan a definir el microbioma intestinal y lo protegen de la NEC y las infecciones. El ácido siálico y los HMOs que contienen fucosa parecen ser importantes para el aprendizaje y la memoria, ya que colaboran en los procesos de sinaptogénesis y mielinización, así como en el desarrollo del hipocampo, el cuerpo calloso y la corteza prefrontal.
Factores de Crecimiento
Los factores de crecimiento que abundan en el líquido amniótico, como EGF (epidérmico), TGF (transformante) y NGF (neural), también se encuentran en altos niveles en el calostro del bebé prematuro. Estos están destinados a promover el desarrollo cerebral del feto, su sobrevida y su crecimiento, así como a facilitar la señalización neuronal, en un intento de mantener una continuidad en la transición de la vida intrauterina a la extrauterina.
Ácidos Grasos Esenciales
El proceso acelerado de mielinización, esencial para la función neuronal, requiere de mielina (producida por los oligodendrocitos) y cantidades abundantes de ácidos grasos poliinsaturados (como DHA), fosfolípidos y colesterol, todos proporcionados por la leche materna. Algunos componentes específicos como el MFGM (Membrana del Glóbulo Graso de la Leche) y sus componentes más importantes, la colina y la esfingomielina, parecen afectar el desarrollo cerebral, especialmente a nivel del hipocampo y el cuerpo calloso. El rol de los oxysteroles también se ha discutido en relación con el desarrollo embrionario y la función de las células madre, además de su potencial rol antiviral.
MicroRNAs
Se han encontrado 130 microRNAs diferentes en la leche materna, incluyendo los implicados en la secreción y regulación de los neurotransmisores. Estas moléculas pueden encontrarse en forma libre o secretadas por exosomas y modular la expresión genética en una instancia postranscripcional. Curiosamente, la leche materna de la madre de un bebé prematuro contiene más microRNAs asociados al desarrollo cerebral que la leche de una madre a término.
Lactoferrina
También se ha investigado ampliamente el rol de la lactoferrina como antiinflamatorio y antimicrobiano en el intestino, aunque sus beneficios sobre el neurodesarrollo aún faltan por probarse.
Diferencias en la Composición de la Leche Materna
Es importante señalar que los beneficios de la leche materna de la propia madre (MOM) parecen diferir de los que ofrece la leche proveniente de donantes (LD). Una revisión Cochrane en prematuros no pudo identificar beneficios claros de la LD en comparación con la fórmula para prematuros. Las evidencias sugieren que existen factores específicos, macro y micronutrientes, que varían en la MOM de diferentes madres, edades postnatales y momentos del día, haciendo que la composición de la MOM sea única y óptimamente adaptada para cada bebé.