Historia y legado de las Hijas de la Caridad en Navarra

La presencia de las Hijas de la Caridad ha sido un pilar fundamental en el sistema sanitario y asistencial de Navarra durante décadas. Su labor, profundamente ligada al Hospital de Navarra (antiguo Hospital Provincial de Pamplona), ha dejado una huella imborrable tanto en el ámbito de la enfermería como en la atención social de los sectores más vulnerables.

Recientemente, se ha formalizado el acto de entrega del inventario y las llaves de la vivienda que la comunidad de religiosas ocupaba en el recinto del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN). En este evento, el director general de Salud, Carlos Artundo, y el gerente del CHN, Alfredo Martínez, reconocieron la trayectoria histórica de la congregación.

Fotografía histórica de las instalaciones del antiguo Hospital de Navarra y los espacios habitados por la comunidad de religiosas.

Trayectoria asistencial y sanitaria

La labor de las religiosas fue una constante en los pasillos y habitaciones del hospital, donde su presencia realizando labores de Enfermería era habitual. Las Hijas de la Caridad desempeñaron funciones en diversas áreas críticas:

  • Medicina interna
  • Tratamiento de tuberculosis
  • Especialidades médicas
  • Urgencias
  • Servicio de digestivo y quirófanos (donde realizaron su labor las últimas hermanas en activo)

Además de su compromiso sanitario, se les encomendó la atención y el cuidado de niños y niñas en la Maternidad-Orfanato de Navarra. Durante años, estuvieron al cargo de centenares de menores cuyos progenitores no podían hacerse cargo de ellos, brindando una estructura de protección esencial en épocas de gran necesidad social.

Esquema cronológico de las áreas de especialización médica donde las Hijas de la Caridad ejercieron su labor profesional en el hospital.

La comunidad y el legado humano

Hasta el momento del cierre de la residencia, la comunidad estaba formada por seis hermanas: Celsa Gutiérrez, Luisa Echeverría, Margarita Itoiz, Concepción Trincado, Constatina Zugasti y Mª Ángeles Ibarrola. Junto a ellas, convivía un grupo de seis mujeres procedentes del antiguo orfanato, cariñosamente llamadas por las hermanas como “las chicas”, quienes han sido trasladadas a la Casa de Misericordia de Pamplona.

El impacto de esta labor se refleja en testimonios de quienes encontraron refugio y apoyo en su entorno. Como expresa una de las beneficiarias, quien prefiere identificarse bajo el nombre ficticio de Verónica: “Llegar a esta casa ha supuesto para mí un paso muy importante. Lo que me he encontrado ha sido respeto, cariño y afecto; he encontrado la paz que no tenía antes. Solo puedo decir de las hermanas que estoy muy agradecida”.

La Familia Vicenciana y su compromiso actual

El carisma de las Hijas de la Caridad se enmarca dentro de la Familia Vicenciana (FAMVIN), el conjunto de movimientos y congregaciones que siguen la enseñanza de San Vicente de Paúl. Su misión trasciende la asistencia puntual, buscando transformar vidas y construir un entorno más justo.

“Las Hijas de la Caridad somos mucho más que una comunidad; somos un corazón que late al unísono del amor y el servicio”, señalan desde la institución. Su vocación se traduce en una entrega profunda, dedicada a encontrar a Cristo en el rostro de los más necesitados, desde comedores sociales hasta misiones internacionales, manteniendo siempre el compromiso de escuchar y mirar al corazón de quienes sufren.

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