El Amor Incondicional y la Conexión Inicial
El amor único, es un amor incondicional que descubrimos por primera vez con tanta fuerza en el momento en que somos madres. No hay dudas de que nada puede hacer que ese amor se acabe. Esa paz que respiras cuando te quedas embelesada acariciando esas montañitas que formo en tu barriga, esa felicidad que tienes en esos momentos cuando estás pensándome, visualizándome... es algo maravilloso que no te puedo explicar, pero lo siento en todo mi cuerpo y lo guardo como un tesoro en mis células. Desde el primer momento en que me dí cuenta de que existía, de que era un ser humano, me sentí muy feliz.

Mi Vida en tu Vientre
Hola mami, ¿cómo estás? Yo, muy bien, gracias a Dios hace apenas unos días me concebiste en tu panzita. Mami, ha pasado ya un mes desde mi concepción, y ya empiezo a ver cómo mi cuerpecito se empieza a formar; digo, no estoy tan bonito como tú, pero dame una oportunidad. ¡Estoy MUY feliz! Residía en un lugar oscuro, pero muy cómodo. Notaba que ya tenía deditos en mis manitas y en mis pies. Estaba bien adelantada en mi desarrollo, aunque todavía no estaba lista para salir de mi habitación. Empleaba la mayor parte del tiempo pensando y durmiendo.
Mamita, dime qué te pasa, ¿por qué lloras tanto todas las noches? ¿Por qué cuando papi y tú se ven se gritan tanto? ¿Ya no me quieren, o qué? Han pasado ya 3 meses, mami, te noto muy deprimida, no entiendo qué pasa, estoy muy confundido. A veces, cuando te oía llorar, lloraba contigo. Otras veces gritabas y luego te ponías a llorar. Oía cuando mi papaíto contestaba gritándote enfadado. Esto me ponía muy triste, pero esperaba que todo pasara pronto. En una ocasión lloraste todo el día. ¡Cómo padecí yo contigo! No podía imaginar siquiera la causa de tanta infelicidad.

El Día Terrible: La Irrupción del Monstruo
Mami, ya es de día, ¿a dónde vamos? Qué pasa, mami ¿por qué lloras? ¡Ay, ah! ¿A poco es un juguete nuevo? ¡Oigan! ¿Por qué están succionando mi casa? ¡MAMI! ¡Esperen! Señor, ¿por qué me la arrancan? ¿Que no ve que me duele? ¡Ah! ¡Mamá... ayúdame! Ese mismo día ocurrió algo terrible. Sentí pánico y comencé a gritar desesperadamente, pero mis gritos no eran escuchados. Imagino que te tenían amarrada porque no hiciste el menor esfuerzo por socorrerme. El monstruo se me iba acercando más y más y yo con alaridos de horror te decía: ¡"Mami, Mami, socórreme por favor! ¡Mamaíta ayúdame!" ¡Estaba tan sobrecogida de terror!

El Dolor y el Adiós Forzado
Grité y grité hasta más no poder. Entonces el monstruo comenzó a desprenderme los bracitos. ¡Cuánto me dolían! Sentía un dolor tan fuerte que nunca lo podré describir. Le rogué que me dejara, pero ni caso me hizo. Grité y grité horrorizada cuando me arrancó una pierna. Mami, mi piernita, ¡me la están arrancando! Por favor diles que ya no sigan, te lo juro que ya me voy a portar bien, ya no te vuelvo a patear. ¿Cómo es posible que un ser humano me pueda hacer esto?
Aunque el dolor era muy intenso me di cuenta de que me estaba muriendo. Yo quería secar tus lágrimas y que no lloraras más. ¡Había hecho tantos planes para hacerte feliz, mamita! Era imposible, todos mis sueños se me habían evaporado. Aunque estaba horrorizada y muy dolorida, mi quebrantado corazón era mi mayor dolor. ¡Cuánto deseaba yo ser tu hijita! Pero, ya no podía ser, me estaba muriendo por una muerte horripilante. Sólo podía imaginar las terribles cosas que te estaban haciendo. Antes de que me tiraran a la basura quería decirte: "Te amo mamaíta"; pero no sabía cómo hacértelo entender.
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Un Nuevo Comienzo: En el Regazo de Jesús
Entonces sentí que me elevaba. Un poderoso ángel me llevó en sus brazos a un lugar hermoso; lloraba todavía, aunque ya mi dolor había desaparecido. El ángel me llevó donde Jesús y me depositó en sus brazos. Jesús me dijo que me amaba y que era mi Padre, esto me hizo inmensamente feliz. Yo no sé lo que quiere decir esa palabra aborto, pero imagino que es el nombre del monstruo que me tronchó la vida. Estoy ahora en el cielo, sentada en el regazo de Cristo. Él me ama y llora conmigo porque me han destrozado el corazón. ¡Quería ser yo tu niña!

Un Mensaje de Amor y Sabiduría para Ti, Mamá
Ahora te escribo mamita, para decirte que te amo… y para decirte: "¡Cuántos deseos tenía de ser tu hijita!". Hice todo lo imposible por sobrevivir, quería vivir. Tenía voluntad de vivir. Pero era todavía muy pequeña y el monstruo era demasiado fuerte para mí. Me succionó desprendiéndome los brazos y las piernas, y luego se tragó el resto de mi cuerpecito. Mamita, también quiero decirte que te cuides mucho de ese monstruo, el aborto. Te amo y no quisiera que pasaras por el sufrimiento que pasé yo.
No sé dónde termina mi cuerpo y dónde empieza el tuyo. No te sientas culpable por nada, sigue tu instinto, no hagas caso a los miles de consejos que te dan por ahí sin tú ni siquiera pedirlos. No te entristezcas con los discursos de gente que te etiqueta como buena o mala madre, eres MI MADRE, esa gente no se ha enterado aún de que mi mundo eres tú. Si no puedes tener el parto que deseabas tener, si por cualquier circunstancia no puedes darme el pecho, si algo se complica, si a veces todo se te hace cuesta arriba, si crees que en algo has metido la pata… pase lo que pase siempre te querré.
Da igual que el embarazo sea fruto de reproducción asistida, incluso si el óvulo es de alguien que te lo ha donado, eso no me importa nada, nos comunicamos igual, tú eres la que orquestas, organizas y moldeas la información que tengo en mis genes, y mis células también te hablan, muchas quedarán por siempre impregnadas en tu cuerpo. No permitas que te engañen, que te arrebaten tu instinto, tu intuición o como queramos llamar a esta sabiduría que está escrita en lo más profundo de nuestros cuerpos desde tiempos inmemoriales. No tengas miedo a nada, mamá, sabrás adueñarte de cada uno de nuestros momentos, sabrás hacerlo mejor que nadie.
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Diecisiete Años Después
Mami, han pasado ya 17 años desde aquel día, y yo desde aquí observo cómo todavía te duele esa decisión que tomaste.