La etapa entre los 10 y los 12 años marca el inicio de la preadolescencia, un periodo de desarrollo neurotípico que representa una de las fases más intensas y transformadoras en la vida de un niño. Durante estos años, los jóvenes adolescentes experimentan transiciones significativas en su cuerpo, cerebro, emociones, relaciones sociales, habilidades e identidad.
La edad de 10 años puede ser complicada de entender porque la pubertad no es una experiencia única para todos, ni se produce de golpe, sino de forma gradual a lo largo del tiempo. Es un tiempo en el que aumenta la independencia, pero que también puede ser aterrador para los niños, quienes, a pesar de empezar a alejarse de los padres, siguen necesitando mucho apoyo y orientación.

Desarrollo Físico y Pubertad
A esta edad, se observan cambios significativos en el crecimiento físico y el desarrollo, con periodos de crecimiento rápido, conocidos como brotes de crecimiento. La pubertad suele comenzar en torno a los 10 años para la mayoría de las niñas, quienes pueden experimentar un estirón en estatura y forma corporal general. La menstruación suele comenzar unos dos años después de los primeros signos de la pubertad. En los niños, el estirón de crecimiento y el crecimiento del vello facial suelen iniciarse más tarde, aproximadamente a los 13 años.
Estos cambios corporales no son homogéneos dentro de un mismo grupo de edad o incluso de un mismo aula, lo que puede ser motivo de complejos en algunos niños y niñas, quienes pueden volverse realmente conscientes de sus cuerpos. Llegar a la madurez sexual implica algo más que cambios físicos, ya que a esta edad también se desarrollan nuevos sentimientos sobre el cuerpo, la sexualidad y las relaciones íntimas.
Los cambios físicos pueden provocar incomodidad, torpeza y dolores físicos reales por un crecimiento repentino extremo. Los preadolescentes también pueden pasar por una fase de ignorar la higiene personal, saltarse el cepillado de dientes o no querer cepillarse el pelo, lo que puede ser frustrante para los padres.
Desarrollo Cognitivo: La Mente Razonadora
El rápido crecimiento del cerebro a esta edad es responsable del acelerado crecimiento cognitivo. Los niños de 10 a 12 años transitan de una perspectiva más literal y ensimismada a un estado metacognitivo, lo que significa que empiezan a desarrollar la capacidad de ser conscientes de sus propios pensamientos, así como de los pensamientos de los demás.
El egocentrismo de los primeros años da paso a un tipo de pensamiento más abstracto y trascendental. El niño de esta etapa es un pensador abstracto con una mente razonadora; quiere saber cómo funcionan las cosas y utiliza su imaginación para comprender. Tienen una enorme capacidad por aprender, pueden establecer relaciones y aplicar lo que se les ha enseñado, haciendo constantes preguntas al adulto sobre el "por qué" de todo. Es un periodo característico por el deseo de comprender el mundo y el Universo, buscando su lugar en la sociedad.
Imaginación y Curiosidad
La imaginación es una de las características psicológicas más importantes entre los 6 y 12 años. A partir de los 6 años, aproximadamente, se experimenta un gran desarrollo de la zona prefrontal del cerebro, dando lugar al pensamiento lógico y a la imaginación creativa. Esto permite a los niños crear realidades que nunca conocieron o que nunca han existido. Las experiencias olfativas, auditivas, táctiles, visuales y del paladar que tuvieron en etapas anteriores definirán la riqueza de su imaginación.
Este es el momento de presentarles el mundo de la fantasía y la cultura. Se interesan por héroes, lo que ofrece una oportunidad para enseñarles sobre figuras históricas que lucharon por los derechos civiles o encontraron curas para enfermedades, generando sentimientos de gratitud y admiración.
La Teoría del Desarrollo Cognitivo de Piaget
Rendimiento Académico y Habilidades
El ritmo y la intensidad del aprendizaje aumentan a medida que se preparan para la escuela secundaria, con asignaturas más complicadas como matemáticas y lectura. Intelectualmente, están en pleno poderío de la inteligencia y pueden alcanzar un rendimiento escolar alto. Si la evolución ha sido buena, es la época de los grandes lectores, dominando bien la técnica sin las dificultades que pueden surgir en la adolescencia. A esta edad, también les gusta escribir historias y cartas, y disfrutan usando el teléfono.
Desarrollo Emocional y Afectivo
Los preadolescentes comienzan a sufrir alteraciones afectivas, mostrando altibajos en sus estados de ánimo, que, aunque intensos, suelen ser de corta duración. El cerebro del preadolescente evoluciona haciendo que sean más sensibles a sus propias emociones y a las de los demás, desarrollando una mayor reactividad emocional, pero con un retraso en la regulación de estas.
La madurez emocional puede tardar en alcanzar al cuerpo de un adolescente, lo que resulta en cambios emocionales intensos y dinámicas interpersonales dramáticas: un día es "eres mi mejor amigo" y al siguiente "ya no eres mi amigo". Pueden pasar de estar completamente desinhibidos a preocuparse por lo que otros piensan de ellos, queriendo encajar o sintiéndose excluidos.
Aparecen las comparaciones y los complejos, y adaptarse a un nuevo cuerpo no es sencillo. Ante las demostraciones de afecto de los padres en público, se muestran avergonzados o confusos, buscando una mayor independencia emocional.
Desarrollo Social y Relaciones con los Pares
En la preadolescencia, el panorama social cambia profundamente. Los preadolescentes están cada vez más en sintonía con sus compañeros y menos identificados con sus familias y padres. Los amigos se vuelven muy importantes y pueden tener un mejor amigo, con un creciente interés en el sexo opuesto. Pueden incluso inventar un vocabulario propio, reglas y códigos dentro de su grupo.
La pandilla o grupo de amigos es de gran relación entre ellos, aunque a veces puede llevar a la exclusión de quienes no logran integrarse. Los preadolescentes buscan más consejos y orientación de su grupo de compañeros. Esto, junto con los grandes cambios físicos y cognitivos, puede llevar a dinámicas sociales difíciles, donde el acoso (bullying) se convierte en un problema significativo.
Independencia y Dinámicas Familiares
La búsqueda de independencia es palpable. El preadolescente, aunque sigue apreciando a sus padres y le gusta ser parte de una familia, puede mostrarse más distante o, como se ha observado, "poner los ojos en blanco" ante sus padres, sintiendo vergüenza y creyendo que no lo entienden. Experimentan una nueva confianza en sí mismos, lo que puede manifestarse en una mayor autonomía pero también en cierta arrogancia o pose.
El Código de Género e Identidad
El código de género son los mensajes culturales que reciben niñas y niños sobre cómo "deberían" lucir, actuar, pensar y sentir según su género. Estos mensajes son claros y fuertes en esta etapa de cambios corporales, generando problemas sobre lo que significa ser niño o niña, lo cual puede ser perjudicial para ambos. Para las niñas, esta es la edad en que comienzan a surgir problemas de imagen corporal, y la autoestima puede disminuir drásticamente. La objetivación y sexualización de las niñas ocurre a una edad cada vez más temprana. Para los niños, los mensajes culturales pueden ser perjudiciales al asociar sentimientos reales (amor, tristeza, vulnerabilidad) con lo "femenino" y, por tanto, "malo", limitando su expresión emocional.
En esta etapa, los niños están tratando de definir quiénes son. No es de extrañar verles probar una nueva personalidad cada dos semanas, experimentando cómo quieren vestirse, hablar y qué tipo de humor les parece divertido. Pueden asumir diferentes roles, como líder o rebelde, midiendo el terreno y probando diferentes tendencias.

El Rol de los Padres y Adultos: Apoyo y Orientación
Para acompañar a los preadolescentes en esta etapa crucial, los padres son clave. Es fundamental ser comprensivos y entender que esta fase no es fácil para ellos. Aunque se estén haciendo mayores, todavía no lo son tanto como para decidir la mayoría de las cosas por sí mismos, y siguen necesitando apoyo y orientación.
Comunicación y Límites
- Fomentar el diálogo: Los niños de esta etapa tienen una conversación muy fluida, permitiendo mantener un diálogo interesante sobre sus preocupaciones. Fomentar el diálogo es el mejor remedio contra el silencio que puede instalarse en la adolescencia. Se recomienda hacer preguntas abiertas y buscar momentos sin pantallas para las conversaciones diarias.
- Evitar los sermones: Los sermones no son efectivos a esta edad ni en ninguna. Es más útil establecer reglas claras en el hogar y practicarlas de forma consistente, siendo un ejemplo de la conducta apropiada.
- Establecer responsabilidades: A medida que buscan más libertad, es necesario que el adulto les permita más responsabilidad, cultivando la autodisiplina y esperando que sigan las reglas establecidas.
Guía en el Desarrollo Físico y Emocional
- Conversaciones sobre pubertad y sexualidad: Tener conversaciones breves y frecuentes sobre la pubertad, el sexo y la intimidad las hará más normales y accesibles. Es importante tranquilizarles, recordarles que todo el mundo pasa por ello y reforzar los hábitos de higiene personal con suaves recordatorios. Se debe evitar comentarios que avergüencen o perjudiquen a los preadolescentes, especialmente sobre su aspecto físico o peso.
- Apoyo emocional: Anticipar cambios en su conciencia emocional y en sus relaciones con los compañeros. Ayudarles a aprender de los errores, animándoles a imaginar cómo podrían haber evitado las consecuencias de sus juicios.
- Fomentar hábitos saludables: Asegurar entre 9 y 12 horas de sueño, proporcionar una dieta balanceada con 3 comidas y 1-2 meriendas saludables al día. Proteger contra lesiones por sobreuso en atletas jóvenes evitando el sobreentrenamiento y la especialización temprana en un deporte.
- Seguridad digital: Supervisar la actividad en internet, conocer los videojuegos, redes sociales, aplicaciones y películas que ven. Revisar las contraseñas seguras y apagar todas las pantallas una hora antes de dormir, limitando el tiempo en redes sociales.
- Prevención de riesgos: Conocer la realidad sobre drogas, tabaco, cigarrillo electrónico y alcohol les ayudará a tomar decisiones informadas ante la presión social.
Estímulo al Aprendizaje y la Exploración
- Involucrarse en la escuela: Es importante la participación de los padres en la vida escolar de sus hijos y recordarles el valor de decir y demostrarles cuánto se les quiere.
- Fomentar la curiosidad: El adulto debe ser inspirador y no dar toda la información, sino motivar al niño a investigar. Deben ser amorosos y firmes a la vez, ordenados, consistentes e interesados en la cultura y la ciencia.
- Promover la exploración: Los niños tienen necesidades que las cuatro paredes del colegio o de la casa limitan mucho, por lo que necesitan salir y conocer nuevos lugares, personas y realidades para trabajar su independencia.

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