La audición es una parte crucial del desarrollo de los niños, permitiéndoles interactuar con su entorno y aprender a comunicarse. Aun antes de nacer, la mayoría de los niños oyen y escuchan sonidos, y aprenden a hablar imitando los sonidos y las voces de las personas a su alrededor. Sin embargo, no todos los niños tienen esta capacidad de manera típica.
La Crucial Importancia de la Audición desde el Nacimiento
Alrededor de dos a tres de cada 1,000 niños nacidos en los Estados Unidos, y aproximadamente tres de cada mil bebés en España, nacen con una pérdida de audición detectable en uno o ambos oídos. Otros pierden la audición más adelante en la niñez. Si esta pérdida no se detecta y atiende a tiempo, puede retrasar significativamente el desarrollo de habilidades del habla y el lenguaje, así como afectar el desarrollo cognitivo, emocional, escolar y social del niño.
El momento más importante para que un niño aprenda el lenguaje (hablado o de signos) es durante los primeros 3 años de vida, período en el que el cerebro se está desarrollando y madurando. Los niños con una audición típica comienzan a aprender a hablar y a adquirir el lenguaje en los primeros 6 meses de vida. Por ello, es fundamental evaluar y comenzar las intervenciones para la pérdida de audición lo antes posible. Las investigaciones sugieren que los niños con hipoacusia que reciben ayuda temprana desarrollan mejores habilidades de lenguaje que aquellos que no la reciben. La detección precoz evita las consecuencias de esta hipoacusia y permite instaurar medidas terapéuticas y estimulación tempranos.

Detección Precoz: El Cribado Auditivo Neonatal Universal
Debido a la necesidad de una identificación e intervención temprana para la pérdida de audición infantil, actualmente existen programas universales de pruebas de audición para los recién nacidos en todos los Estados Unidos y en la mayoría de sus territorios, así como en España. En estos países, el 98% de los bebés reciben una prueba de audición antes del primer mes de nacidos.
¿Cuándo y dónde se realiza la primera evaluación?
Su bebé debe recibir una prueba de audición antes de salir del hospital o del centro de maternidad, idealmente entre el 1º y el 2º día de nacido. Si da a luz en casa o en un centro de parto, o si sale del hospital en 24 horas, el médico de su bebé le ayudará a coordinar las evaluaciones auditivas. Si no se le ha hecho la prueba de audición en el primer mes de vida, o si no le han notificado los resultados, es importante contactar al pediatra de su hijo para que se realice la prueba o para obtener los resultados.
Métodos de Evaluación Auditiva en Recién Nacidos
La evaluación auditiva de los recién nacidos es una prueba objetiva, sencilla e indolora que toma alrededor de 5 a 10 minutos. Existen dos pruebas principales para evaluar la audición de los bebés, las cuales se pueden realizar mientras el bebé está en reposo o dormido:
- Prueba de Emisiones Otoacústicas (OAE): Evalúa si ciertas partes del oído responden al sonido. Se inserta un auricular de espuma suave en el conducto auditivo del bebé, que emite sonidos para medir un "eco" producido por un oído normal. La ausencia de eco puede indicar pérdida de audición. Esta prueba mide las ondas sonoras producidas en el oído interno y se puede realizar tanto en recién nacidos como en niños más grandes.
- Prueba de Respuesta Auditiva Provocada del Tronco Encefálico (ABR) o Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral Automatizados (PEATCa): Evalúa la respuesta al sonido del nervio auditivo y del tronco encefálico. El bebé lleva auriculares en los oídos y electrodos en la cabeza, que no causan dolor. Mide la respuesta del nervio auditivo y del cerebro al sonido. Esta prueba es la de elección en muchos programas de detección precoz y se realiza en recién nacidos y bebés hasta los 6 meses mientras están dormidos.
Quizás se pregunte si estas pruebas formales son realmente necesarias, ya que su bebé puede asustarse, parpadear o girar la cabeza en respuesta a sonidos. Muchos recién nacidos reaccionan de esta manera, pero aun así pueden tener problemas para oír lo suficientemente bien como para aprender el lenguaje oral. Su hijo aprende a hablar escuchando y procesando lo que escucha, por eso los problemas auditivos no detectados pueden afectar el aprendizaje temprano y el desarrollo del lenguaje que sienta las bases para el éxito en la escuela y en la vida.

Proceso y Resultados del Cribado
En España, el protocolo de audición consiste en realizar varias pruebas al bebé. El test más utilizado en estos programas de detección precoz en recién nacidos son los PEATCa. Se realizan mediante la colocación de unos auriculares desechables alrededor de cada oído cuando el niño está tranquilo, incluso dormido. En pocos segundos se obtiene el resultado. Esta prueba auditiva se realiza cuando el bebé acaba de nacer, repitiéndose al cabo de una semana, quince días y al cumplir un mes. Esto permite detectar una posible pérdida, que puede no ser real debido a la inmadurez del oído. Si el resultado es normal y el bebé pasa la prueba, es poco probable que tenga un déficit auditivo. Si el recién nacido no pasa la prueba, es importante repetirla al mes de vida.
Los avances tecnológicos en el cribado han conducido a que la edad media al diagnóstico de hipoacusia en recién nacidos se sitúe en los 2-3 meses de vida, muy por debajo de los 20-26 meses que era la media antes de la implantación del cribado universal. Este dato es crucial porque permite iniciar el tratamiento tan pronto como a los 5-7 meses.
Abordaje ante un Posible Diagnóstico de Hipoacusia
Si los resultados iniciales muestran que su bebé puede tener una pérdida de audición, es fundamental actuar rápidamente. El primer paso es hacer una cita de seguimiento con un audiólogo pediátrico, un profesional especializado en la evaluación y supervisión de niños con pérdida de audición. Este examen debe hacerse lo antes posible, preferiblemente para cuando su bebé tenga de 2 a 3 meses de edad. El audiólogo realizará pruebas para determinar si su bebé tiene un problema de audición y, si es así, su tipo y extensión.
Si el examen de seguimiento confirma la pérdida de audición, el bebé debe comenzar a recibir servicios de intervención lo más pronto posible, idealmente para los 3 a 6 meses de edad. El audiólogo pediátrico también puede recomendar que su bebé visite a un otólogo pediátrico (un otorrinolaringólogo especializado en afecciones de los oídos de los niños), quien puede determinar las causas y recomendar opciones de intervención.
TAMIZ AUDITIVO NEONATAL USOS INDICACIONES Y VALORES NORMALES
Causas y Tipos de Hipoacusia en la Infancia
La hipoacusia o sordera es la pérdida parcial o total de la capacidad auditiva de una persona. La pérdida puede ocurrir en uno o en ambos oídos y puede ser leve, moderada, grave o profunda. La hipoacusia profunda es lo que comúnmente se denomina sordera.
Origen de la Hipoacusia
- Hipoacusia Congénita: Presente en el momento del nacimiento. Afecta a cinco de cada 1,000 niños.
- Genética: Aproximadamente el 50% de los casos de sordera congénita tienen un origen genético, debido a información genética anómala. Algunas formas se heredan de ambos padres sin síntomas (herencia autosómica recesiva, ligada al X), otras de solo uno (herencia autosómica dominante). Un gen clave es el GJB2, responsable del 50% de los casos de sordera autosómica recesiva no sindrómica.
- Ambiental (Adquiridas Prenatales/Perinatales): Alrededor del 25% de los casos pueden ser de causa ambiental, como infecciones que la madre transmite al bebé en el útero (toxoplasmosis, sarampión, herpes) o exposición a ciertos químicos o medicamentos tóxicos.
- Idiopática: En el 25% de los casos, no se puede determinar la causa.
- Hipoacusia Adquirida (Posnatal): Puede aparecer en cualquier momento de la vida. Factores como ciertas enfermedades infantiles, infecciones del oído, lesiones en la cabeza, ciertos medicamentos, ruidos fuertes o infecciones que dañan el cerebro (meningitis, sarampión) pueden causarla. Algunas formas heredadas no aparecen hasta que el niño es mayor, y la exposición a ciertas infecciones antes de nacer puede predisponer a una pérdida gradual durante la infancia.
Factores de Riesgo Específicos
Los factores de riesgo de hipoacusia en un bebé abarcan:
- Antecedentes familiares de hipoacusia.
- Bajo peso al nacer.
- Ingreso en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), lo que puede aumentar el riesgo de cambios auditivos futuros.
- Malformaciones craneofaciales.
- Exposición a humo de segunda mano.
Tipos de Hipoacusia según la Localización del Problema
- Problemas en el oído externo o medio: Pueden disminuir o impedir que las ondas sonoras pasen. Incluyen anomalías congénitas, acumulación de cerumen o líquido detrás del tímpano, lesión o ruptura del tímpano, objetos atascados o cicatrización del tímpano. A menudo, esta hipoacusia puede tratarse con medicamentos o cirugía.
- Problemas en el oído interno: Ocurren cuando se dañan las diminutas células pilosas (terminaciones nerviosas) que movilizan el sonido. No hay cura para esta hipoacusia, pero existen tratamientos para el manejo.
- Hipoacusia central: Resulta del daño al nervio auditivo o a las rutas cerebrales que llevan a dicho nervio. Es poco común en bebés y niños.

El Impacto de la Hipoacusia en el Desarrollo Integral del Niño
La hipoacusia infantil es un problema de salud muy importante por la repercusión que tiene en la adquisición del lenguaje oral y en el desarrollo emocional, escolar y social del niño. La pérdida de audición no solo tiene efectos permanentes en el desarrollo del lenguaje oral, sino que, por su papel fundamental en procesos cognitivos más complejos, puede alterar el desarrollo intelectual, emocional y social del niño. También está comúnmente aceptado que el desarrollo motor es más lento, en términos de coordinación y velocidad de movimiento, con un retraso en el desarrollo de secuencias motoras complejas y del equilibrio. Estudios epidemiológicos muestran que los niños con hipoacusia grave/profunda tienen de 1,5 a 3 veces más posibilidades de presentar trastornos psiquiátricos graves.
Existe un período de tiempo "crítico", que va desde el nacimiento hasta el cuarto año de vida, en el cual el proceso de adquisición del lenguaje se produce de una forma óptima. La información auditiva en este período crítico es esencial para establecer las características morfológicas y funcionales definitivas de las áreas corticales del lenguaje y audición. Estas no madurarán de forma adecuada si se mantiene la deprivación sensorial. La importancia del inicio precoz del tratamiento para mejorar de forma significativa el lenguaje se refleja en numerosos estudios. Por ejemplo, se ha constatado que en niños sin otras discapacidades, el primer año de vida, sobre todo los primeros 6 meses, son especialmente críticos. Cuando la pérdida auditiva (moderada-profunda) se diagnostica y se trata alrededor de esa edad, el cociente del lenguaje se encuentra con un valor medio de 82, en comparación con un cociente medio de 62 cuando el diagnóstico y tratamiento son posteriores.
Estrategias de Intervención y Apoyo para Niños con Hipoacusia
Cuando las intervenciones comienzan temprano, los niños con pérdida de audición pueden desarrollar habilidades de lenguaje que les ayuden a comunicarse libremente y aprender activamente. El tratamiento depende de la salud general del bebé y de la causa de la hipoacusia, y debe comenzar tan pronto como a los 6 meses de edad en bebés con hipoacusia.
Aparatos Auditivos y Herramientas Tecnológicas
Dependiendo de la pérdida de audición y las necesidades de comunicación de su bebé, varios aparatos y herramientas pueden ayudar:
- Audífonos: Se colocan detrás de la oreja y amplifican y hacen más claros los sonidos. Se pueden usar para diferentes grados de pérdida de audición en bebés a partir del mes de nacidos. Un audiólogo pediátrico ayuda a elegir y ajustar los más adecuados.
- Implantes Cocleares: Si los audífonos no son suficientes, un implante coclear puede ser una opción. Este aparato electrónico convierte los sonidos en señales eléctricas y las lleva alrededor de la parte dañada del oído interno hasta el cerebro. Aprobados por la FDA para niños desde los 9 meses de edad, los implantes cocleares permiten a los niños aprender a reconocer los sonidos y entender el habla. Con ellos, los niños pueden desarrollar habilidades de lenguaje hablado a un ritmo comparable al de niños con audición normal, y muchos tienen éxito en aulas regulares.
- Aparatos de Asistencia: A medida que el niño crece, otros aparatos pueden ser útiles para escuchar mejor en el salón de clases, amplificar conversaciones o facilitar el uso del teléfono y la televisión.
Enfoques de Lenguaje y Comunicación
Los niños sordos o con problemas de audición pueden aprender a comunicarse de varias maneras. Es vital involucrarse con el niño e iniciar la intervención lo antes posible, independientemente del modo de comunicación elegido:
- El escuchar y el lenguaje hablado (enfoque auditivo-verbal): Fortalece las habilidades para escuchar, hablar y leer, combinando la audición natural y el uso de aparatos auditivos sin comunicación manual.
- El enfoque auditivo-oral: Enfatiza la audición natural residual con tecnología y aparatos de amplificación para desarrollar el habla y el lenguaje hablado, incluyendo la lectura de labios y gestos naturales.
- La palabra complementada: Un sistema de formas y ubicaciones específicas de las manos que representan grupos de consonantes y vocales, utilizadas en combinación con los movimientos naturales de los labios.
- El lenguaje de señas americano (ASL): Un lenguaje natural visual-manual utilizado en la comunidad sorda.
- Enfoques combinados: Utiliza varios aspectos de diferentes enfoques de comunicación para exponer a los niños a múltiples formas de comunicarse.
Apoyo Educativo y Legal
Al igual que otros niños, los niños con sordera o dificultades de audición pueden desarrollar buenas habilidades académicas, sociales y emocionales y ser exitosos en la escuela. La Ley de Educación de Personas con Discapacidades asegura que todos los niños con discapacidades tengan acceso a los servicios que necesitan para una buena educación. La escuela de su hijo desarrollará un programa educativo individualizado (IEP) o un plan de servicios familiares individualizado (IFSP). Es recomendable preguntar si hay un audiólogo educativo que pueda formar parte del equipo académico y buscar programas fuera de la escuela, así como hablar con otros padres que hayan sobrellevado una situación similar.

Vigilancia Continua de la Audición a lo Largo de la Infancia
Una prueba de audición normal en el nacimiento no significa que no haya que volver a evaluar la audición del niño. La pérdida de audición puede ocurrir en cualquier momento de la vida. Algunas formas heredadas de pérdida auditiva no aparecen sino hasta que un niño es mayor, y otros factores (como enfermedades infantiles, infecciones, lesiones, medicamentos o ruidos fuertes) también pueden causar hipoacusia en niños.
La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda evaluaciones auditivas anuales para niños de 4 a 6 años, seguidas de evaluaciones adicionales a los 8 y 10 años, y luego entre los 11 y 14, 15 a 17 y 18 a 21 años. Esto ayuda a diagnosticar cambios auditivos en la etapa más temprana posible, cuando las intervenciones pueden tener el mayor impacto positivo. Su pediatra podría recomendar un programa de evaluación diferente si hay antecedentes familiares o causas ambientales que pudieran afectar la audición de su hijo.
Señales de Alerta para Padres y Cuidadores en Casa
Los padres y cuidadores suelen ser los primeros en notar cambios en la audición del niño. Hable con su pediatra si nota que su hijo:
- No se asusta con sonidos fuertes.
- No gira hacia el origen de los sonidos.
- Es lento para empezar a hablar o es difícil entenderle.
- No puede decir palabras sueltas como "papá" o "mamá" entre los 12 y los 15 meses.
- Tarda en lograr sentarse o caminar sin sostenerse.
- Tiene dificultad para mantener la cabeza erguida.
- No nota su presencia hasta que la ve.
- Se concentra en ruidos con vibración más que en otros sonidos.
- No muestra entusiasmo ni interés cuando le lee.
- No siempre responde cuando lo llama, en especial desde otra habitación.
- Parece escuchar algunos sonidos pero otros no.
- Quiere que el volumen de la música o de la televisión esté más alto que otros miembros de la familia.
- No hace ni imita ruidos a la edad esperada.
Aspectos Clave del Cribado Auditivo Universal
Hoy en día está ampliamente aceptado que la detección precoz de la hipoacusia infantil dentro del primer mes de vida, junto con su diagnóstico en los primeros 3 meses e inicio del tratamiento en los primeros 6 meses de vida, son básicos para evitar o minimizar importantes alteraciones, no solo del lenguaje, sino también del desarrollo neuropsicológico global del niño. La única forma de alcanzar estos objetivos es mediante la implantación del cribado auditivo universal en el recién nacido.
El cribado universal ha demostrado ser superior al cribado por factores de riesgo, ya que el 50% de los casos detectados por cribado universal no tenían dichos factores. Además, los avances tecnológicos en audífonos e implantes cocleares, junto con la precocidad del tratamiento, están permitiendo que los niños con sorderas graves o profundas alcancen niveles de lenguaje próximos a los niños normooyentes, integrándose en un entorno oral.
En un programa de cribado, los derechos del niño y la familia se garantizan en la elección informada, en la toma de decisión y en el consentimiento informado. Es fundamental una adecuada información para minimizar los efectos negativos de los falsos positivos. En cuanto a los costes, el programa de cribado universal tiene un mayor potencial de coste/beneficio a largo plazo sobre un cribado selectivo o no cribado, si la identificación precoz determina una mejora del lenguaje, menos coste educacional y un incremento de la productividad laboral.