Durante la menopausia, son muchos los aspectos que cambian a nivel físico en las mujeres. Hablamos de alteraciones que van mucho más allá de los sofocos o el suelo pélvico. Un estudio de la Sociedad Norteamericana de Menopausia, publicado en la revista The North American Menopause Society, afirma que las mujeres con menopausia tienen un mayor riesgo de sufrir dolor crónico. Entre algunos de los síntomas que soportan las mujeres, aparecen los dolores musculares.
Muchas mujeres experimentan molestias persistentes en la pelvis o en la zona baja de la espalda. A menudo, estos síntomas aparecen sin un diagnóstico claro y pueden estar relacionados con el ciclo menstrual, posturas inadecuadas, altos niveles de estrés o incluso tensiones emocionales. La menopausia puede traer consigo una serie de cambios físicos y emocionales, incluidos diversos tipos de dolor que pueden sorprender a muchas mujeres. Entre estos, el dolor pélvico y lumbar son especialmente comunes y pueden impactar significativamente en la calidad de vida.
¿Qué es el dolor pélvico y lumbar?
El dolor pélvico en la menopausia a menudo se manifiesta como una sensación de presión o calambres en la región baja del abdomen, que puede ser constante o aparecer y desaparecer. Estas fuertes molestias aparecen de forma muy localizada en la parte baja del abdomen (la pelvis). Hablamos de una zona que abarca una estructura osteomuscular formada por el hueso sacro, el cóccix y los coxales, además de los músculos abdominales y el perineo. Este dolor se caracteriza por ser muy agudo y punzante, y puede ser intermitente o constante, dependiendo de cada mujer. Los especialistas lo catalogan como dolor pélvico crónico cuando su duración ha superado los 6 meses. El dolor pélvico se localiza en el abdomen bajo, entre las caderas y por debajo del ombligo.

Por otro lado, el dolor lumbar se presenta en la parte baja de la espalda y puede extenderse hasta las caderas y las piernas. El dolor lumbar se sitúa en la parte baja de la espalda y también se conoce como lumbago o lumbalgia. Los casos de ciática o dolor lumbar durante la menopausia aumentan año tras año. Estos dolores suelen aparecer en mujeres de más de 50 años como una clara consecuencia del debilitamiento muscular y óseo. Suele ser constante, aunque se alivia con el reposo. Muchas personas necesitan tratarse con antiinflamatorios, ya que las molestias les impiden realizar actividades de su vida cotidiana. Además de la medicación, es habitual que los médicos recomienden la rehabilitación y el ejercicio moderado para fortalecer la zona.
Dolor agudo vs. Dolor crónico
- El dolor agudo aparece de forma repentina, generalmente asociado a infecciones, traumatismos o eventos recientes.
- El dolor crónico se prolonga durante más de seis meses y puede variar en intensidad.
El dolor crónico puede consolidarse si no se trata a tiempo, afectando la movilidad, la vida sexual, el estado emocional y las rutinas cotidianas.
Causas del dolor pélvico y lumbar durante la menopausia y el climaterio

Comprender las causas subyacentes del dolor pélvico y lumbar es crucial para identificar tratamientos adecuados y realizar ajustes en el estilo de vida que pueden aliviar estos síntomas. El climaterio es un periodo que puede durar varios años antes de que aparezca la menopausia. Un tiempo en el que la mujer ya advierte cambios y desajustes en la menstruación. Las mujeres presentan una predisposición natural al dolor pélvico y lumbar debido a la influencia de los cambios hormonales que ocurren durante el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia. Además, la anatomía específica de la pelvis femenina, junto con la compleja funcionalidad del suelo pélvico en procesos como el parto o el control urinario, incrementan el riesgo de disfunciones.
Los cambios hormonales son los principales culpables del dolor pélvico durante la menopausia. Las causas del dolor pélvico se muestran cuando desaparece por completo el ciclo menstrual y pueden ser muchas y muy variadas.
Causas comunes del dolor pélvico
- Enfermedad inflamatoria pélvica: una infección de carácter sexual como la clamidia y la gonorrea.
- Cáncer de ovario.
- Fibromas uterinos: tumores no cancerosos.
- Endometriosis.
- Problemas musculoesqueléticos.
- Restos ováricos tras una histerectomía.
- Síndrome del intestino irritable.
- Síndrome de la vejiga dolorosa, disfunción del suelo pélvico o cistitis intersticial, entre otras.
Causas del dolor lumbar y de espalda
El dolor lumbar en la menopausia puede intensificarse debido a la osteoporosis o la disminución en la densidad ósea que a menudo acompaña la baja en los niveles de estrógenos. Cuando el aparato reproductor completa sus funciones y la menstruación desaparece por completo con la menopausia, la densidad ósea se va perdiendo de manera progresiva. Esto tiene un impacto directo sobre los huesos y también sobre el sistema nervioso (desajustes hormonales). Como consecuencia del debilitamiento, aparecen los casos de ciática, debido a que la absorción de nutrientes disminuye notablemente. El debilitamiento de la musculatura del suelo pélvico por factores como el embarazo, los partos y los deportes de alto impacto, así como músculos del abdomen no funcionales, pueden llevar a que la musculatura de la espalda deba trabajar más. La osteoporosis es una enfermedad silente, manifestándose sin síntomas aparentes en las fases iniciales. Aunque no es normal que duelan las piernas en la menopausia, puede aparecer ciática cuando hay una protrusión o hernia discal lumbar, o con una estenosis de canal lumbar.
Disfunciones viscerales y dolor referido
¿Donde repercute la disfunción de ovarios, útero y próstata?
Muchos de los dolores de espalda, articulares y musculares son producto del mal funcionamiento de nuestros órganos y vísceras, que a través del sistema nervioso simpático se refleja o se somatiza en diferentes partes del sistema músculo-esquelético. Para la medicina oriental, las disfunciones de los órganos son producto de alteraciones del flujo de energía. Cada órgano entra en disfunción por una mala alimentación y por determinadas emociones. Lo más frecuente es que se presente un dolor de espalda en la zona lumbar baja que indica el bloqueo de la 5ª vértebra lumbar hacia el lado derecho, lo que puede producir pinzamientos del nervio ciático, desbalance muscular y una posterior trocanteritis o síndrome del músculo piramidal derecho.
Las disfunciones de útero no son las únicas disfunciones que se pueden presentar en el cuerpo. Las alteraciones del útero están siempre vinculadas a la falta de ejercicio y a una alimentación y nutrición inadecuadas, pero las disfunciones de órganos también tienen un componente emocional. La falta de autoestima, la autodevaluación, la desesperanza, los miedos y el estrés en diferentes escenarios de la vida son los que generan la alteración de vejiga y riñón, que a su vez repercuten en el útero y la próstata.
Dolor ovárico y gases
La acumulación de gases en el abdomen también puede generar dolores cólicos similares a los que podría causar la ovulación.
Endometriosis
¿Donde repercute la disfunción de ovarios, útero y próstata?
La endometriosis es una afección a menudo dolorosa en la cual un tejido similar al que recubre el interior del útero (endometrio) crece fuera de este. Con frecuencia afecta a los ovarios, las trompas de Falopio y el tejido que recubre la pelvis, e incluso órganos cercanos como el intestino y la vejiga. El tejido endometrial se comporta como lo haría el que recubre el interior del útero: se engrosa, se separa y genera un sangrado en cada ciclo menstrual. El problema es que crece en lugares donde no debería y no se elimina del cuerpo. Cuando la endometriosis afecta a los ovarios, se pueden formar quistes llamados endometriomas. El tejido circundante puede irritarse y formar un tejido cicatricial. También es posible que se formen bandas de tejido fibroso, llamadas adherencias.
Síntomas de la endometriosis
El principal síntoma de la endometriosis es un dolor en la pelvis, que suele estar ligado a los períodos menstruales, siendo mucho peor de lo habitual. Otros síntomas pueden incluir:
- Períodos menstruales con mucho dolor y cólicos que pueden aparecer antes del período y durar varios días.
- Dolor en la región lumbar y en el estómago.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Dolor al defecar o al orinar.
- Sangrado excesivo.
- Infertilidad.
- Otros síntomas como fatiga, diarrea, estreñimiento, distensión del estómago o náuseas, especialmente durante los períodos menstruales.
La intensidad del dolor no necesariamente es un indicador de la cantidad o la extensión de la endometriosis en el cuerpo. Incluso hay personas con endometriosis que no tienen síntomas. En quienes presentan síntomas, la endometriosis puede parecerse a otras afecciones que causan dolor pélvico, como la enfermedad inflamatoria pélvica o los quistes ováricos. También puede confundirse con el síndrome de colon irritable, que puede aparecer junto con la endometriosis.
Causas de la endometriosis
No se sabe cuál es la causa exacta de la endometriosis, pero existen varias teorías:
- Menstruación retrógrada: la sangre menstrual fluye de regreso a través de las trompas de Falopio hasta la cavidad pélvica.
- Transformación de células peritoneales o embrionarias.
- Complicación con una cicatriz quirúrgica.
- Transporte de células endometriales.
- Afección del sistema inmunitario.
Cualquier enfermedad que impida que la sangre se elimine correctamente del cuerpo durante la menstruación también puede ser un factor de riesgo de endometriosis. Por lo general, los síntomas aparecen años después de la primera menstruación. Es posible que los síntomas mejoren por un tiempo durante un embarazo.
Complicaciones de la endometriosis
La principal complicación es la infertilidad. La endometriosis puede bloquear la trompa e impedir que el óvulo y el espermatozoide se unan. Aun así, muchas personas con endometriosis de leve a moderada pueden concebir y llevar un embarazo a término. Algunos estudios sugieren que la endometriosis aumenta el riesgo de cáncer de ovario, aunque el riesgo general de por vida de cáncer de ovario es bajo.
Síndrome de Mittelschmerz (dolor intermenstrual)
El síndrome de Mittelschmerz se caracteriza por un dolor agudo o punzante en la parte baja del abdomen, generalmente en un solo lado, durante la mitad del ciclo menstrual. Este dolor suele ocurrir aproximadamente 14 días antes del inicio del próximo período menstrual y se asocia directamente con la ovulación. El dolor puede variar en intensidad y duración, desde molestias leves hasta dolor agudo y punzante que puede durar varias horas o incluso días. No es una condición médica grave y generalmente no requiere tratamiento, más allá de analgesia y calor en la zona afectada. Si es necesario, el tratamiento pasará por usar anticonceptivos para suprimir la ovulación.
Cáncer de ovario
El cáncer de ovario es un tipo de cáncer que puede presentarse de muchas maneras. Cualquier mujer puede desarrollarlo, pero es más probable que ocurra en mujeres que se encuentran entre los 65 y los 84 años. En España se diagnostican una media de 3500 nuevos casos de cáncer de ovario al año. Los antecedentes familiares y el perfil genético también afectan al riesgo de padecer cáncer de ovario. Es muy difícil de diagnosticar en sus etapas tempranas, por lo que hasta en el 75 por ciento de los casos, cuando la patología se manifiesta, se encuentra ya en un grado avanzado. Cuando se detecta de forma temprana y está localizado, aproximadamente el 94 por ciento de las pacientes viven más de cinco años después del diagnóstico.
Síntomas del cáncer de ovario
Los síntomas son inespecíficos y se asemejan a otras patologías más frecuentes, dificultando la detección temprana. Es crucial prestar atención a la frecuencia: si se experimentan estos síntomas más de 12 veces al mes, es conveniente acudir a un especialista. Los síntomas más frecuentes son:
- Hinchazón abdominal persistente y dolor.
- Dolor abdominal.
- Necesidad constante de orinar y hacerlo con mucha frecuencia.
- Cansancio y fatiga.
- Dolor en la parte baja de la espalda.
- Estreñimiento.
Cansancio y fatiga

El dolor de espalda y el cansancio crónico son problemas cada vez más comunes en la población, afectando la calidad de vida y limitando las actividades diarias. Sentir cansancio y fatiga suele ser sintomático de algún tipo de trastorno o patología. Existen diversas razones por las que una persona puede experimentar dolor de espalda y cansancio:
- El estrés prolongado puede provocar tensión en los músculos de la espalda, causando dolor y malestar.
- Pasar largos períodos en una mala postura, como estar sentado frente a un ordenador sin la debida ergonomía, puede generar dolor en la espalda y fatiga.
- Enfermedades como la hernia discal, la artrosis o la escoliosis pueden ser responsables del dolor de espalda persistente.
- La falta de ciertos nutrientes esenciales, como la vitamina D, el magnesio y el hierro, puede provocar debilidad muscular, fatiga y dolor en la espalda.
- Según datos del Instituto del Lipedema, el 96,9 % de las pacientes con lipedema presentan hiperlaxitud ligamentosa, una condición que afecta la estabilidad articular.
Tratamiento del dolor pélvico y lumbar y el cansancio
Manejar el dolor pélvico y lumbar durante la menopausia es crucial para mantener una buena calidad de vida. Cada situación puede tener unas causas muy específicas, por ello, el tratamiento dependerá inevitablemente del origen del problema. Lo más habitual es que, para aliviar el dolor diario, los médicos administren antiinflamatorios o analgésicos.
Enfoque médico y hormonal
- Tratamientos hormonales para compensar o equilibrar los desajustes propios de la menopausia.
- Algunos especialistas también recomiendan antidepresivos si el origen tiene un carácter psíquico.
- La terapia hormonal, que consiste en utilizar fármacos que contienen hormonas femeninas, puede incrementar el riesgo de algunas enfermedades graves en algunas mujeres.
Terapias físicas y complementarias
- Fisioterapia: recomendada especialmente para los casos crónicos, con masajes, estiramientos y técnicas de relajación muscular que tienen efectos muy positivos sobre el dolor. La fisioterapia especializada en suelo pélvico actúa directamente sobre el origen funcional del dolor, liberando tensiones internas, corrigiendo desequilibrios musculares y restableciendo el correcto funcionamiento del sistema musculoesquelético pélvico.
- Acupuntura: se viene aplicando para tratar el dolor crónico con muy buenos resultados.
- Fitoterapia: el uso de plantas medicinales con fines terapéuticos es una buena alternativa para la regularización de la función del útero y cualquier víscera.
Estilo de vida y hábitos saludables
Aunque no hablemos de un problema grave de salud, estas molestias sí tienen un impacto en la vida diaria de las mujeres, por ello es fundamental llevar a cabo una vida saludable y tranquila en la que se realice ejercicio de forma habitual.
Para aliviar el dolor articular y de espalda
- Consumir productos ricos en calcio y vitamina D.
- Practicar deporte moderado, pero regular. Además de controlar el peso mediante una dieta equilibrada. El sedentarismo es el peor enemigo para los dolores musculares y de espalda.
- Evitar los tacones altos o el calzado incómodo, ya que tienen una repercusión directa sobre las piernas y más concretamente, sobre las rodillas.
- El descanso es un aspecto fundamental para mejorar el bienestar diario.
- Llevar un control regular de la tensión arterial, colesterol y glucosa.
Para reducir el dolor de espalda y el cansancio crónico
Afortunadamente, existen varias estrategias para reducir el dolor de espalda y el cansancio crónico:
- Adoptar una buena postura al sentarse y mantenerse activo es clave para prevenir y aliviar el dolor de espalda. Una buena higiene postural es crucial.
- Fortalecer el “core” -es decir, los músculos de la espalda, el abdomen y la zona pélvica- ayuda a estabilizar la columna vertebral, compensando la laxitud de los ligamentos.
- Manejar el estrés de manera efectiva puede reducir la tensión muscular y la fatiga.
- Dormir bien es fundamental para reducir la sensación de fatiga y mejorar la recuperación muscular.
- Una dieta rica en nutrientes esenciales ayuda a reducir la inflamación y mejorar la energía.
- Las vitaminas B6, B12 y folatos ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga y contribuyen a la función psicológica y normal funcionamiento del sistema nervioso.
- La melatonina contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño.
Mantenimiento del suelo pélvico

Mantener un suelo pélvico saludable es crucial durante la menopausia, ya que el debilitamiento de estos músculos puede llevar a varios problemas incómodos. Ejercicios específicos, conocidos comúnmente como ejercicios de Kegel, son fundamentales para fortalecer esta área.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si el dolor de espalda y el cansancio crónico persisten a pesar de implementar cambios en el estilo de vida, es fundamental buscar ayuda profesional. Si presentas síntomas similares y te preocupan, consulta a un médico lo antes posible. El tratamiento del dolor pélvico y lumbar requiere un enfoque interdisciplinar. En Inebir cuentan con ginecólogos que identifican causas ginecológicas o hormonales; fisioterapeutas especializados en suelo pélvico que evalúan disfunciones musculares y posturales; y psicólogos clínicos que ayudan a gestionar el impacto emocional y la cronicidad del dolor. Si el dolor pélvico se cronifica, puede generar una cascada de consecuencias: disfunciones sexuales, deterioro del estado de ánimo, problemas de pareja, absentismo laboral y sobrecarga del sistema musculoesquelético. Además, una afección leve puede convertirse en compleja si no se interviene con un enfoque riguroso. En Clínica Simarro, especialistas en lipedema, ofrecen tratamientos personalizados para el manejo del dolor de espalda, la fatiga y las alteraciones posturales asociadas.
Si los síntomas sugieren la posibilidad de un cáncer de ovario, es posible que te deriven a un especialista para un plan de tratamiento adecuado y para programar una biopsia, que es tomar una muestra de tejido del ovario para poder analizarla microscópicamente. Si se confirmara el diagnóstico, el plan de tratamiento es personalizado y puede incluir cirugía, quimioterapia y/o radioterapia. La detección temprana es clave para el tratamiento exitoso del cáncer de ovario.