El Período de Transición en Rumiantes: Un Momento Crítico
El periodo seco representa el «punto de inflexión» fisiológico más importante en la vida de la vaca. Durante este intervalo, el animal debe cesar su producción, regenerar el tejido mamario, nutrir un feto en crecimiento exponencial y prepararse para la inminente lactancia. El periodo de transición -definido generalmente como los 21 días anteriores y los 21 días posteriores al parto- es la fase de mayor estrés metabólico.
Conforme el feto crece en el último tercio de la gestación, el espacio disponible para el rumen dentro de la cavidad abdominal se reduce drásticamente. Esta compresión física, sumada a los cambios hormonales que reducen el apetito, provoca una caída en la ingesta de materia seca. Si no se gestiona correctamente la dieta del preparto, la vaca entra en un Balance Energético Negativo severo. Para compensarlo, el animal comienza a movilizar sus propias grasas corporales.
Al inicio del posparto, la demanda de calcio se triplica en cuestión de horas. La vaca debe ser capaz de extraer calcio de su sangre y, lo que es más importante, movilizarlo de sus reservas óseas. La hipocalcemia no solo causa la «vaca caída»; su mayor peligro es la forma subclínica.

La Hipocalcemia: Un Problema Mayor en Ganado Lechero
¿Qué es la Hipocalcemia?
La hipocalcemia corresponde a una baja concentración de calcio en sangre justo después del parto. Una concentración baja de calcio en sangre después del parto es normal, ya que el calostro y la producción de leche crean un aumento repentino de la exportación de Ca (de 10 g/d a 30 g/d, Oetzel et al., 2024). Sin embargo, en condiciones normales, la concentración de Ca debería volver a la normalidad en un plazo de 4 días.
En la literatura, el umbral para definir la hipocalcemia se establece para una concentración sanguínea de Ca de 85 mg/L (Oetzel et al., 2024). Existen dos tipos de hipocalcemia: la hipocalcemia clínica, también llamada fiebre de leche o paresia posparto, y la hipocalcemia subclínica (HCS). La fiebre de leche y la HCS, que generalmente ocurren justo después del parto o durante los 3 días siguientes, se pueden distinguir por la aparición o no de síntomas.
Mientras que la fiebre de leche, caracterizada por signos clínicos, afecta al 2-5% de las vacas lecheras en el período periparto, la HCS (más discreta) está mucho más presente en los rebaños, afectando al 25-50% de las vacas al inicio de la lactancia (Abuelo, 2025). El costo anual directo por tratamiento de paresia posparto en Estados Unidos es de 15 millones de dólares, y sus complicaciones secundarias generan más de 120 millones de dólares adicionales. La fiebre de leche cuesta un promedio de 200-300 € por vaca, y la hipocalcemia subclínica cuesta 115€ por vaca, lo que subraya la importancia de su prevención.
Hipocalcemia en Vacas Lecheras: ¿Qué es y Cómo Afecta su Salud?
Metabolismo del Calcio en Rumiantes
El calcio (Ca) es el mineral más abundante en el cuerpo animal, representando el 1.9% del peso corporal. Es esencial para muchos mecanismos fisiológicos, por lo que su suplementación es clave en la nutrición de rumiantes. Las necesidades de Ca del ganado lechero se expresan en términos de Ca absorbible (Caabs), que es la porción de Ca que finalmente es absorbida y utilizable por el animal.
En relación con el inicio de la producción de leche, se produce un aumento repentino en la demanda de Ca justo después del parto. En una situación normal, los mecanismos homeostáticos pueden adaptarse a esta nueva demanda y mantener buenas funciones corporales. Para satisfacer el pico de demanda de Ca, la vaca puede movilizar Ca de sus huesos, aumentar la absorción intestinal y disminuir la excreción por los riñones.
Todos estos mecanismos están determinados por la actividad hormonal de la parathormona (PTH), el calcitriol (o 1,25-(OH)2-vD, la forma activa de la vitamina D) y, en menor grado, la calcitonina. Una baja concentración de Ca en sangre estimula la producción de PTH por la glándula paratiroides, lo que provoca una mayor reabsorción de Ca de los huesos, una menor excreción de Ca por los riñones y la estimulación de la síntesis de calcitriol. El calcitriol, a su vez, estimula la absorción de Ca en el intestino.
Factores de Riesgo de Hipocalcemia
La prevalencia de hipocalcemia, tanto clínica como subclínica, está influenciada por diversos factores, tanto intrínsecos al animal como relacionados con su nutrición.
Factores Intrínsecos
- Paridad: El riesgo de hipocalcemia aumenta con la paridad de la vaca. La disminución de los receptores de calcitriol en vacas más viejas podría explicar su mayor sensibilidad a la hipocalcemia.
- Raza: La raza también puede afectar el riesgo; las vacas Jersey corren más riesgo que las vacas Holstein, posiblemente debido a una mayor demanda de calcio para la producción de leche en la raza Jersey.
Factores Nutricionales
- Condición Corporal: Vacas con exceso de grasa al parto tienen más probabilidades de desarrollar hipocalcemia que aquellas con una puntuación de condición corporal de 3-3.5 (escala de 1 a 5).
- Consumo de Materia Seca: Un bajo consumo de materia seca puede favorecer la aparición de hipocalcemia, ya que la demanda de Ca no se cubre con la ingesta de alimento.
- Exceso de Calcio en la Dieta Preparto: Curiosamente, un exceso de calcio en la dieta preparto puede aumentar el riesgo de hipocalcemia al limitar la actividad de la hormona PTH.
- Fósforo (P): El fósforo también debe ser monitoreado. Se ha reportado una mayor prevalencia de hipocalcemia con dietas ricas en P. El P podría inhibir la actividad de la α1-hidroxilasa, implicada en la síntesis de calcitriol, o afectar la sensibilidad de los receptores de PTH.
- Magnesio (Mg): La hipomagnesemia (falta de magnesio) afecta la movilización de Ca al disminuir la síntesis de PTH y la sensibilidad de sus receptores. El magnesio es el "interruptor" que permite que la parathormona (PTH) funcione.
Consecuencias de la Hipocalcemia
La hipocalcemia tiene un impacto significativo en la salud y productividad de las vacas lecheras. Los síntomas de la fiebre de leche se dividen en tres fases:
- Fase 1: Problemas de comportamiento como ansiedad y trastornos locomotores (rara vez identificada).
- Fase 2: La vaca permanece acostada, con posible estreñimiento, hipotermia, taquicardia y contracción ruminal inferior.
- Fase 3: Síntomas similares a la fase 2, pero más acentuados.
Si no se realiza ningún tratamiento, la fiebre de leche puede provocar la muerte de la vaca (alrededor del 8% de las vacas afectadas, Oetzel, 2011). Además de los síntomas directos, la hipocalcemia puede causar otros problemas de salud y reproductivos, como distocia, retención de placenta, metritis, desplazamiento del abomaso o mastitis. En vacas lecheras de alta producción, la hipocalcemia subclínica aumenta el riesgo de que se presenten otras enfermedades asociadas que determinan la capacidad reproductiva y la producción del hato.
Estrategias de Manejo Nutricional para la Prevención de Hipocalcemia
Diversas estrategias de prevención de la hipocalcemia se observan en el campo, la mayoría basadas en el manejo de la alimentación de vacas secas.
Dietas Bajas en Calcio y el DCAD
Una primera estrategia es disminuir el contenido de Ca de la dieta preparto. Con una dieta baja en Ca, los mecanismos de movilización de Ca permanecen activos durante el período seco para evitar una reacción tardía al estrés por Ca durante el parto.
Una segunda estrategia se basa en dietas bajas en DCAD (Diferencia Catión-Anión de la Dieta). Al formular piensos con sales aniónicas (cloruros y sulfatos), se induce una ligera acidosis metabólica temporal en las vacas secas. Esta acidosis compensada favorece la absorción de Ca en el tracto gastrointestinal, mejora la sensibilidad de los receptores de PTH y aumenta la movilización de Ca de los huesos. El DCAD se calcula como DCAD (mEq / kg) = ([Na +] + [K +]) - ([Cl-] + 0.6 * [S2-]). La aparición de hipocalcemia está bien correlacionada con el pH urinario y el valor de DCAD de la dieta. El control del pH de la orina es una forma efectiva de determinar si los animales están consumiendo niveles adecuados de productos aniónicos.
Los valores de pH urinario en vacas Holstein están comprendidos entre 6.2 y 6.0, mientras que un pH entre 5.5 y 6.0 podría ser necesario en vacas Jersey para una respuesta óptima. Pueden aparecer signos clínicos de acidosis metabólica con valores de pH por debajo de 5.5; no obstante, los mecanismos homeostáticos son capaces de amortiguar la acidosis metabólica y mantener el pH sanguíneo dentro del rango fisiológico, ante una gran cantidad de sales aniónicas. La manipulación del BCAD (Balance Catión-Anión de la Dieta) es una práctica común para reducir el riesgo de hipocalcemia y sus patologías asociadas.
Importancia de otros Minerales y Suplementos
El suministro adecuado de Fósforo (P) y Magnesio (Mg) es fundamental para prevenir la hipocalcemia. Un exceso de potasio en la dieta del preparto puede bloquear la absorción de magnesio, lo que a su vez afecta la movilización de calcio. Cada oligoelemento tiene una función específica: el magnesio previene la hipocalcemia, el zinc protege la ubre y el selenio mejora la fertilidad futura.
Otras estrategias preventivas incluyen el monitoreo de la puntuación de la condición corporal (PCC < 4/5) y el consumo de materia seca (óptimo entre 12-14 kg MS/d). Identificar vacas más sensibles para fortalecer la prevención con ellas también puede ayudar. Finalmente, la suplementación con vitamina D o sus precursores, o la administración de Ca como profilaxis, también son soluciones existentes.
Cubos de Suplementación Preparto: Una Solución Práctica
El cubo preparto es un cubo sólido de suplementación mineral, vitamínica y funcional, diseñado específicamente para ser administrado a las vacas secas durante los últimos 25-30 días de gestación. Para que este refuerzo alimenticio sea efectivo, su diseño debe basarse en la fisiología de la transición.
Uno de sus beneficios más relevantes es la prevención de la hipocalcemia, tanto clínica como subclínica. Este trastorno no solo compromete la capacidad del animal para incorporarse y alimentarse, sino que también incrementa el riesgo de retenciones de placenta, metritis y desplazamientos de abomaso. El cubo preparto proporciona un apoyo clave al metabolismo energético, incorporando precursores de glucosa como propilenglicol en forma sólida o glicerol, que ayudan a mantener la glucemia estable y reducir el riesgo de cetosis.

Beneficios clave de los cubos preparto:
- Autorregulación: El animal consume según su necesidad biológica individual.
- Estimulación de la Saliva y Salud del Rumen: El acto de lamer genera una producción constante de saliva rica en bicarbonato, que actúa como tampón en el rumen.
- Acceso 24/7 y Bienestar: El cubo elimina la competencia en el pesebre, permitiendo un acceso constante.
- Prevención de Enfermedades: Al prevenir enfermedades en el posparto, la vaca alcanza su pico de producción de forma más rápida y sostenida. Incluso sin casos clínicos, la hipocalcemia subclínica afecta a un alto porcentaje de vacas.
- Apoyo al Sistema Inmunitario: El parto genera un déficit de vitaminas y minerales que las defensas necesitan para combatir infecciones. Al mejorar el estatus nutricional de la madre, se incrementa la densidad de anticuerpos en el calostro.
El inicio de la suplementación se debe introducir el cubo entre 21 y 28 días antes del parto. Se recomienda colocar un cubo por cada 15 vacas, y el consumo esperado suele oscilar entre los 150 y 250 gramos por animal/día, dependiendo de la formulación.
En la gestión de explotaciones de vacuno, la dieta del preparto no debe ser vista como un coste de mantenimiento, sino como la inversión que asegura los beneficios de los siguientes 300 días. Empresas como Phosphea ofrecen soluciones macrominerales como MAG26 (fosfato de magnesio para dietas de vacas secas con bajo DCAD) y CALSEAPOWDER (basado en 100% Lithothamnium calcareum) para el control de la hipocalcemia.
Investigaciones sobre la Suplementación Preparto y sus Efectos
Efecto de Sales de Calcio y Precursores de Glucosa (Salgado Hernández et al.)
Un estudio realizado por Eligio Gabriel Salgado Hernández y colaboradores evaluó el efecto de la administración posparto de sales de calcio y precursores de glucosa sobre la concentración sérica de calcio y cuerpos cetónicos en leche de vacas lecheras multíparas. Se utilizaron 16 vacas Holstein, divididas en tres grupos: Grupo 1 (700 g de propionato de calcio oral), Grupo 2 (500 mL de borogluconato de calcio intravenoso y 500 mL de propilenglicol oral) y Grupo 3 (control, sin tratamiento). Los tratamientos se aplicaron entre 1 y 2 horas después del parto.
Los resultados no mostraron diferencias significativas en la concentración sérica de calcio entre los tratamientos. Sin embargo, se encontró una diferencia significativa en la producción de leche a los 10 y 60 días posparto, siendo mayor en el grupo tratado con propionato de calcio que en el grupo testigo. Además, la administración oral de 700 g de propionato de calcio redujo la frecuencia de cetosis subclínica en comparación con el grupo de calcio intravenoso. El estudio concluyó que la administración oral de propionato de calcio posparto no aumentó la concentración sérica de calcio, pero redujo la frecuencia de cetosis subclínica y pudo aumentar la producción de leche.
Suplementación Preparto con Cloruro de Calcio (Villarreal et al.)
Un estudio de Villarreal y colaboradores evaluó el efecto de la suplementación preparto con cloruro de calcio en vacas Carora. El objetivo fue analizar la concentración sérica de metabolitos energéticos (glucosa y urea) y el intervalo parto-primer celo. Se utilizaron 24 vacas Carora, divididas en un grupo suplementado con 100 g de cloruro de calcio/vaca/día durante 21 días antes del parto (con un BCAD de -9.6 mEq/100g MS) y un grupo no suplementado. La glucosa y la urea aumentaron a los días 15 y 30 posparto en el grupo suplementado, pero no se encontraron diferencias significativas en los días parto-primer celo entre los grupos.
En otro estudio de Villarreal et al., se evaluó la suplementación preparto con una dieta aniónica en vacas Carora para determinar su efecto en la concentración sérica de minerales, la ocurrencia de hipocalcemia subclínica, la retención de membranas fetales y la producción de leche. Se suplementó un grupo con 100 g/vaca/día de cloruro de calcio con un BCAD de 9.6 mEq/100g MS. Se observó una disminución del pH urinario en el grupo suplementado. La suplementación aumentó las concentraciones séricas de magnesio y fósforo, pero los niveles de calcio sérico se mantuvieron similares a los del grupo no suplementado. Este estudio concluyó que la suplementación con cloruro de calcio en el preparto *no mejoró la homeostasis del Ca2+ ni evitó la ocurrencia de enfermedades metabólicas* como la hipocalcemia y la retención de membranas fetales en el posparto, ni logró incrementar la producción de leche en estas vacas Carora.
Perspectivas Actuales en el Manejo de la Hipocalcemia
Durante la última década, se han llevado a cabo numerosas investigaciones y debates sobre la importancia de gestionar el periodo periparto de las vacas lecheras para reducir la incidencia de hipocalcemia. Aunque no existe ninguna estrategia que garantice una incidencia cero de hipocalcemia, algunas estrategias de alimentación ofrecen un mejor retorno de la inversión que otras. La alimentación con una dieta acidogénica en el periodo preparto tiene efectos positivos sobre el metabolismo del calcio, lo que puede traducirse en una mayor absorción del calcio de la dieta por parte del intestino y en la liberación de calcio de los huesos, proporcionando más calcio «disponible» a la vaca.
Una estrategia más novedosa adopta un enfoque diferente utilizando la regulación del fósforo, en lugar de la del calcio, para elevar las concentraciones de calcio en sangre. Esta estrategia se basa en la alimentación con una dieta deficiente en fósforo, ya sea suministrando una cantidad de fósforo inferior a las necesidades dietéticas o mediante la adición de un agente quelante del fósforo, para inducir la resorción del fósforo de los huesos. A medida que aumentan las presiones competitivas para producir leche de forma más económica y se imponen mayores exigencias al rendimiento económico de las explotaciones lecheras, resulta fundamental utilizar tecnologías probadas que generen un retorno de la inversión. Aparte de la producción de leche, ningún otro indicador de salud o rendimiento de las vacas, medido y supervisado, que se vea influido por la ingesta de nutrientes de la dieta es objeto de mayor escrutinio que las medidas de hipocalcemia (tanto clínica como subclínica).