La serie española "Cuéntame cómo pasó" no solo ha cautivado a la audiencia con su retrato nostálgico de la historia reciente de España, sino que también ha dejado una huella imborrable en el lenguaje cotidiano. A través de sus personajes, la serie ha popularizado un sinfín de expresiones, motes y giros lingüísticos que, con el tiempo, hemos hecho nuestros. Este fenómeno se debe, en gran medida, al minucioso trabajo de guionistas y actores, quienes han logrado dotar a los diálogos de autenticidad, gracia y un profundo arraigo cultural.
Uno de los pilares de este éxito lingüístico es, sin duda, el personaje de Antonio Alcántara, interpretado magistralmente por Imanol Arias. La interpretación de Arias va más allá de la mera actuación; es un homenaje a su propio padre, Manuel, de quien tomó muchas de las expresiones, formas de ser y de pensar que definen a Antonio. Esta conexión personal se trasluce en cada gesto y palabra, dotando al personaje de una profundidad y autenticidad que lo han convertido en un referente. La capacidad de Antonio para acuñar motes cariñosos y a veces pícaros para los personajes que le rodean es una muestra de su ingenio y cercanía, y muchas de estas ocurrencias nacen directamente de la creatividad de Imanol Arias.
Ejemplos de estas frases que se han integrado en nuestro vocabulario son:
- "Eres infinito" o "mangarrián", expresiones que transmiten cariño y admiración.
- "No me voy a morir", una afirmación de fortaleza ante la adversidad.
- "Saber quiénes somos si olvidamos quienes fuimos", una reflexión sobre la importancia de la memoria histórica.
- "España y yo somos así", una declaración de identidad nacional.
- "Antes de llover chispea", un refrán que advierte sobre la calma antes de la tormenta.
- "Caguen la hospitalera" y "Es que le ronca la mandarina", exclamaciones cargadas de humor y expresividad.
- "¿Qué pasa, Merche?", una pregunta cotidiana que se ha convertido en un saludo icónico.
La serie se distingue por su rigor en la representación del lenguaje de la época. Los guionistas evitan el uso de tacos innecesarios y palabras fuera de contexto, como "qué guay" o "me mola", que no corresponderían a la época retratada. Esta atención al detalle, tanto en el lenguaje como en la ambientación, contribuye significativamente a la autenticidad de la serie y a la inmersión del espectador en el universo de los Alcántara.

El léxico local: Un tesoro de palabras en desuso
Más allá de las frases célebres, "Cuéntame" también ha servido como plataforma para rescatar y dar a conocer un rico vocabulario local, especialmente el de Malpica de Tajo. En esta sección se presenta una colección de palabras que, si bien hoy en día se usan poco o nada, formaban parte de la jerga cotidiana de la localidad en un pasado no tan lejano. Estas voces, algunas en desuso y otras con particularidades propias, ofrecen una ventana a la forma de hablar y de entender el mundo de generaciones anteriores.
A continuación, se presenta un glosario de términos escuchados en Malpica de Tajo, algunos de los cuales han caído en desuso o presentan peculiaridades:
Términos y su significado
- Abanto: Torpe, memo, simple, o que todo lo acapara o destruye.
- Abarco: Manojo de plantas, especialmente espárragos.
- Abarrotar: Atestar, estar lleno hasta la bandera.
- Abocinar: Inclinarse la caballería hacia delante sobre el cuarto delantero, o caer de bruces.
- Abotargado: Hinchado de forma no natural, o atontado, torpe.
- Abrevadero: Pila o pilón donde bebe el ganado.
- Abrojo: Tipo de hierba con fruto punzante.
- Abujero: Agujero.
- Abujetas: Agujetas.
- Abundio: Expresión para referirse a alguien muy tonto.
- Acantear: Tirar piedras o cantos a alguien o algo.
- Acebuche: Olivo silvestre, o una persona bruta.
- Acérrimo: Muy fuerte, vigoroso o tenaz; intransigente, fanático.
- Achaparrao: Persona gruesa y de poca estatura.
- Achaque: Excusa o pretexto para no hacer nada, dolencia leve.
- Achicharrar: Tostar o quemar.
- Achiperres: Cachivaches, trastos viejos e inútiles.
- Achorchar: Aplastar, chafar, estrujar, achatar.
- Achuchón: Apretón cariñoso o con intención erótica.
- Achuzar: Incitar a los perros para que embistan, o irritar, estimular.
- Acicate: Espuela para picar el caballo, o estímulo o incentivo.
- Acolumpiarse: Columpiarse.
- Acoquinar: Poner cada persona lo que le corresponde pagar.
- Acribar: Cerner o cribar.
- Acristianar: Bautizar.
- Acular: Retrocedar, recular, especialmente las caballerías.
- Adefesio: Persona o cosa ridícula, extravagante o muy fea.
- Adobe: Ladrillo de barro y paja secado al sol, o persona ignorante.
- Agarbarse: Encogerse y ocultarse.
- Agarrao: Tacaño, roñoso; bailar agarrao es el baile lento; si se quema comida, se dice que se ha "agarrao".
- Agavillar: Formar gavillas o montones de mies.
- Agonías: Estertores, últimos dolores; persona pusilánime y pesimista.
- Agostar: Secar las plantas por excesivo calor.
- Aguachinar: Aguar, diluir una bebida o ensopar la tierra de agua.
- Aguacil: Alguacil.
- Aguaderas: Especie de armazón para llevar cántaros de agua.
- Aguadilla: Forma afeminada o más ripipi del zampuzón.
- Aguaor/ora: Persona que se ganaba la vida portando agua.
- Aguardo: Espera, tipo de caza mayor.
- Aguchin: Líquido seminal que se segrega al principio de la eyaculación.
- Aguate: Guiso o licor aguado.
- Agüecarse: Lanzar un pedo, o cambiarse de sitio sigilosamente.
- Agüelo: Abuelo.
- Aguilón: Pared de un edificio que sigue hasta el caballete del tejado.
- Aguzar: Sacar punta a algo o afinar la que ya tiene; arreglar la punta a la reja del arado.
- Ahijar: Echar hijos o plantas secundarias las cosechas.
- ¡Aivá!: Expresión de sorpresa.
- Ajea: Ajete, puerro silvestre.
- Ajunquera: Lugar poblado de juncos o junqueras.
- Ajuntar: Hacerse amigo de alguien o intentar llevarse bien.
- Ajustar: Acordar salario o precio.
- Al retortero: Cuando las cosas se ponen sin orden ni concierto.
- Albañal: Hueco en la parte baja de una pared para la salida de aguas residuales.
- Albarca: Calzado rústico.
- Alboroque: Convite para celebrar algún evento.
- Alcahejas: Ancla con cuatro ganchos para sacar algo de un pozo.
- Alcahueta, alcagüeta: Cotillas o chismosas, metomentodo.
- Alcuza: Recipiente para contener o sacar aceite.
- Aldaba: Pieza de metal en las puertas para llamar, o pieza para atar caballerías.
- Alféizar: Vuelta que hace la pared en el corte de una ventana.
- Algarabía: Griterío, vocerío sin orden ni concierto.
- Almanaque: Calendario.
- Almiara: Almiar, haces de paja.
- Almirez: Mortero de metal pequeño.
- Almuerza: Porción de cosa suelta que cabe en ambas manos juntas.
- Alpargata: Calzado de lona con suela de esparto o cáñamo.
- Alverjón: Tipo de legumbre para alimentar animales.
- Amanillar: Atar las patas de los animales; hacer manillas con las plantas.
- Ambrosio: Persona acaparadora.
- Amilanarse: Acobardarse, amedrentarse.
- Amitalar: Dividir algo por la mitad.
- Amodorrado: Adormilado o con modorra.
- Amormao, amormá: Constipado/da.
- Amos!: Interjección que denota sorpresa.
- Amoto: Moto.
- Andanas: Llamarse a andana: desentenderse de un asunto o compromiso.
- Andancio: Enfermedad epidémica leve.
- Andas: Tablero para sacar imágenes en procesión.
- Andoba: Persona cualquiera que no se nombra.
- Andorga: Barriga, vientre, tripa.
- Andorrero: Persona que no para de andar de un sitio para otro.
- Andrajo: Ropa hecha jirones o vieja.
- Angarilla: Aguaderas para llevar utensilios de barro, o aparejo para llevar haces.
- Anguares: Tirar de anguares es desnudarse o quitarse la ropa.
- Antaño: Hace años, en otros tiempos.
- Antiantier: Antes de anteayer.
- Apancar: Tomar una cosa para sí.
- Apañar: Arreglar, componer, remendar; apropiarse de algo ilícitamente.
- Aparcería: Contrato para ir a partes en un arrendamiento.
- Aparranao: Sentado o tumbado en el suelo.
- Apencar: Apechugar, emprender un trabajo duro; hacer frente a una dificultad.
- Apiolar: Entrecuzar las uñas de las patas de los conejos y liebres para colgarlos.
- Apontocar: Poner el dinero que corresponde en un reparto, pagar una deuda.
- Aporrillo: En abundancia.
- Apretón: Presión muy fuerte y rápida; acción de obrar con mayor esfuerzo; movimiento violento del vientre.
- Apuritamente: Casualmente, precisamente en este momento u oportunidad.
- Armatoste: Objeto grande inservible y aparatoso.
- Arqueta: Pileta que se hace en los desagues para controlar el flujo del agua.
- Arramplar, arramblar: Llevarse codiciosamente todo lo que hay en algún lugar.
- Arranciarse: Ponerse rancio algún alimento.
- ¡Arre!: Voz usada para ordenar a las caballerías que comiencen a andar.
- ¡Arrea!: Exclamación de sorpresa o desaprobación.
- Arrebañar: Aprovechar la comida sin dejar nada.
- Arrebato: Sonrojo, ponerse la cara de color rojo; sofoco.
- Arreciar: Llover con más intensidad.
- Arrecío, arrecido: Entumecido, muerto de frío.
- Arregostarse: Acostumbrarse a algo.
- Arrejuntarse: Formar pareja sin oficializarla.
- Arremedar: Remedar o imitar.
- Arroba: Medida de peso equivalente a unos 11,5 kg.
- Arrope: Algo muy dulce; dulce hecho concentrando azúcares.
- Arrumaco: Demostración de cariño hecha con gestos y ademanes.
- Asaúras: Asaduras: conjunto de las entrañas del animal.
- Ascua: Pedazo de materia sólida y combustible incandescente.
- Asomadilla: Altozano, terreno en pendiente.
- Astial: Palo alto para asegurar algo.
- Astil: Mango de madera de herramientas.
- Atacao, atacá: Persona nerviosa, irritada o alterada.
- Atalaje: Adorno del vestido o la ropa no muy conjuntado o de mal gusto.
- Atalar: Recoger todo lo que halla.
- Atarreras: Suciedad alrededor de la boca.
- Atavío: Adorno, compostura, traje o vestido.
- Atiborrarse: Comer en exceso, especialmente en comidas gratuitas.
- Atillo: Porción atada de leña, mieses, ropa, etc.; cuerda de esparto trenzado para atar haces.
- Atisbar: Ver de forma difusa o fugaz.
- Atizar: Remover el fuego para avivarlo; dar golpes a alguien; avivar discordias.
- Atozinarse: Engordar, llenarse de grasa o tocino.
- Atrancar: Cerrar la puerta con la tranca, o atascar.
- Atrochar: Tomar una trocha o vereda, adelantar o atajar camino.
- Atrojar: Meter o almacenar el grano en el troje o granero.
- Atufar: Despedir mal olor; llenar un recinto de mal olor; trastornar o aturdir con el tufo.
- Aturullar: Confundir a uno, desconcertarle, turbarle.
- Atusar: Alisar el pelo; componerse o adornarse mucho.
- Aupar: Subir a alguien encima o ayudarle a subir.
- Ausiones: Gestos desmesurados o teatrales.
- Aveceruco: Pájaro insectívoro que se alimenta de abejas.
- Aventar: Echar al viento los cereales trillados para separar el grano de la paja.
- Aviar: Preparar, arreglar, cambiarse de ropa; aderezar la comida; apresurar la ejecución de algo.
- Avío: Provisión de víveres o ropa que se lleva al trabajo.
- Avilanao (Estar): Andar distraído, de un lado para otro, sin rumbo fijo.
- Azorao: Sobresaltado o confundido.
- Azotazo: Golpe en el culo con la mano.
- Azumbre: Medida de capacidad para líquidos.
- Bache: Vasija o recipiente casero; hondonada o barranco de un camino.
- Badana: Piel curtida de carnero.
- Badil: Paletón para recoger la lumbre o sacar la ceniza.
- Baldao, baldá: Impedido, tullido, después de un esfuerzo excesivo.
- Balde: Recipiente de zinc a modo de cubo grande; de balde, gratis.
- Ballico o vallico: Planta invasora, resistente.
- Barcino: De color amarillento (rubio) o rojizo (pelirrojo).
- Barreño: Vasija de barro para diversos usos.
- Barreñón: Barreño grande.
- Barrera: Falda de un cerro o monte.
- Barriga: Vientre.
- Barrizal: Terreno manadizo y con barro.
- Barruntar: Prever o presentir por algún indicio o señal.
- Barullo: Jaleo, confusión, desorden.
- Baruto: Que no tiene sujeción, andar errante sin saber dónde ir.
La riqueza del lenguaje utilizado en "Cuéntame cómo pasó" y el rescate de términos locales demuestran el valor de la serie como documento cultural y lingüístico, que nos permite conectar con nuestro pasado y apreciar la evolución de nuestro idioma.