A pesar de la creencia de que es posible un mundo libre de enfermedades cardiovasculares (ECV), la realidad es distinta, lo que subraya la urgente necesidad de estrategias de salud pública destinadas a su prevención. La investigación en este ámbito refleja la acción global necesaria para difundir información e implementar programas de salud, especialmente en países de difícil acceso. Si bien las tasas de ECV son altas a nivel mundial, se estima que las regiones de Asia, Europa, África y Medio Oriente soportan la mayor carga de mortalidad por estas afecciones.
Las enfermedades cardiovasculares representan un desafío persistente, conduciendo a una enorme cantidad de muertes prematuras y evitables. Gregory A. Roth, autor principal de un estudio, señala que existen muchos tratamientos económicos y eficaces, así como opciones saludables sencillas que las personas pueden adoptar para mejorar su salud. El informe identifica los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), los años de vida perdidos debido a la mortalidad prematura (YLL) y los años vividos con discapacidad (YLD). Se abordan 18 patologías cardiovasculares y se proporcionan estimaciones de 15 factores de riesgo principales, incluyendo factores ambientales (contaminación del aire, exposición al plomo, temperatura) y metabólicos (presión arterial sistólica, LDL-C, masa corporal).
Entre los factores de riesgo, la hipertensión arterial es la que mayor impacto tiene en los AVAD estandarizados por edad atribuibles a las ECV, con 2.564,9 por 100.000 a nivel mundial. En cuanto a las áreas geográficas más afectadas, Europa del Este presentó la mortalidad total por ECV más alta por edad, con 553 muertes por 100.000. George A. destaca la esencialidad de identificar formas sostenibles de trabajar con las comunidades para prevenir y controlar los factores de riesgo modificables de enfermedades cardíacas.

Cambio en el Perfil de Mortalidad
Las enfermedades no transmisibles (ENT) y las causas externas han reemplazado a las enfermedades transmisibles (infecciosas) como las principales causas de muerte. El perfil de mortalidad en la Región de las Américas ha cambiado notablemente en las últimas décadas. A pesar de algunos avances en la mortalidad evitable, estas causas siguen prevaleciendo. Un análisis de datos en la Región de las Américas entre 2000 y 2019 muestra el número total de muertes agrupadas en tres categorías: enfermedades transmisibles, maternas, perinatales y nutricionales; enfermedades no transmisibles; y traumatismos.
Asociación entre Circunstancias Socioeconómicas y Mortalidad Prematura
Un estudio investigó la asociación entre las circunstancias socioeconómicas de la infancia, adolescencia y adultez con la mortalidad prematura por diversas causas de muerte. Se incluyeron hombres y mujeres de 25 a 74 años residentes en la Comunidad Autónoma de Madrid. Se estimó la mortalidad por 5 tipos de cáncer y 4 enfermedades crónicas según el nivel de estudios (indicador de circunstancias socioeconómicas en la infancia/adolescencia) y el nivel de ingresos económicos (indicador de circunstancias socioeconómicas en la adultez).
Resultados del Estudio
Cuando ambas variables (nivel de estudios e ingresos) se incluyeron simultáneamente en el análisis, se observaron las siguientes razones de tasas de mortalidad:
- En varones:
- Cáncer de pulmón: 1,15 (segundo grado, segundo ciclo y superiores vs. segundo grado, primer ciclo e inferiores); 1,22 (cuartiles inferiores de ingresos 3 y 4 vs. cuartiles superiores 1 y 2).
- Cáncer de estómago: 1,46 (estudios) y 1,13 (ingresos).
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): 1,80 (estudios) y 1,46 (ingresos).
- Diabetes mellitus: 1,18 (estudios) y 0,68 (ingresos).
- En mujeres:
- Cáncer de pulmón: 0,63 (estudios) y 0,72 (ingresos).
- Cáncer de estómago: 1,68 (estudios) y 1,17 (ingresos).
- Cáncer de mama: 0,76 (estudios) y 0,98 (ingresos).
- Enfermedad isquémica del corazón: 1,36 (estudios) y 1,20 (ingresos).
- Enfermedad cerebrovascular: 1,72 (estudios) y 0,93 (ingresos).
- Diabetes mellitus: 2,23 (estudios) y 1,51 (ingresos).
Las conclusiones del estudio indican que la mortalidad prematura en la adultez se asocia a diversas circunstancias socioeconómicas a lo largo de la vida, y su contribución varía según la causa de muerte y el sexo.

Mortalidad Infantil: Un Indicador Clave
Según la OMS, la mortalidad infantil se refiere a la muerte de niños menores de cinco años y es un indicador clave del bienestar infantil, reflejando la calidad de los sistemas de salud, las condiciones socioeconómicas y el acceso a servicios básicos. La mortalidad neonatal (niños menores de 28 días) es un área donde los avances han sido lentos, con complicaciones en el parto y nacimientos prematuros como principales causas. La mortalidad en edades de 5 a 24 años, aunque menos crítica, sigue siendo un reto en muchos países, especialmente en contextos de crisis humanitaria.
Causas Principales de la Mortalidad Infantil
La mayoría de los casos de mortalidad infantil se deben a causas prevenibles o tratables, afectando especialmente a los niños más vulnerables:
- Enfermedades infecciosas: neumonía, diarrea y malaria.
- Complicaciones durante el parto: asfixia neonatal e infecciones.
- Nacimientos prematuros: bebés nacidos antes de las 37 semanas.
- Desnutrición: debilita el sistema inmunológico.
- Falta de acceso a atención médica básica.
- Falta de apoyo emocional y social debido a la pobreza.
Estos problemas se presentan principalmente en regiones con acceso limitado a servicios de salud y recursos básicos.
Factores que Influyen en la Mortalidad Infantil
- Falta de acceso a atención médica adecuada: atención prenatal o postnatal de calidad insuficiente.
- Desnutrición: debilita el sistema inmunológico infantil.
- Acceso limitado a agua potable y saneamiento: incrementa el riesgo de enfermedades como la diarrea.
- Condiciones socioeconómicas: familias en pobreza extrema tienen mayores dificultades de acceso a servicios, alimentos y condiciones de vida saludables.
- Emergencias humanitarias y conflictos: interrupción de servicios de salud y proliferación de enfermedades prevenibles.
Los niños en contextos de conflicto tienen un riesgo elevado de perder la vida por enfermedades debido a la falta de servicios básicos.

Datos de Mortalidad Infantil y su Impacto
En 2023, la mortalidad infantil global se situó en 38,7 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, una mejora significativa desde 1990. África subsahariana es la región más afectada. En España, la tasa es considerablemente más baja, alrededor de 3 por cada 1.000 nacidos vivos.
Cada vida perdida afecta el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular los relacionados con la salud, la equidad y el bienestar. La mortalidad infantil no solo es una tragedia familiar, sino que también impacta el desarrollo social y económico, perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad.
Reducir la mortalidad infantil es clave para alcanzar el ODS 3, que busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos.
Estrategias y Programas para Reducir la Mortalidad Infantil
UNICEF trabaja con gobiernos y otras organizaciones para implementar estrategias de salud materno-infantil, incluyendo:
- Fortalecimiento de sistemas de salud: para garantizar el acceso universal a atención de calidad.
- Vacunación: campañas masivas para prevenir enfermedades infecciosas.
- Acceso a agua potable y saneamiento: esencial para prevenir enfermedades como la diarrea.
- Programas nutricionales: para combatir la desnutrición infantil.
- Acciones específicas en emergencias: colaboración con la OMS, campañas de vacunación, suministro de material médico.
Estas iniciativas se llevan a cabo en colaboración con los responsables de la salud pública en cada país.
Iniciativas en Comunidades Vulnerables
En comunidades vulnerables, UNICEF implementa iniciativas que abordan las barreras de acceso a servicios de salud esenciales, como la capacitación de personal sanitario local, la provisión de kits de salud básicos y la creación de clínicas móviles. También promueve prácticas saludables mediante programas educativos para las madres.
Colaboraciones y Alianzas
UNICEF colabora con gobiernos, ONGs, el sector privado y organismos internacionales. Un ejemplo clave es el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (UN IGME), que mejora el intercambio de datos y métodos de estimación.

Mortalidad Prematura en Cuba: Un Estudio Específico
En Cuba, las principales causas de muerte en 2017 fueron las enfermedades del corazón, tumores malignos y enfermedades cerebrovasculares. Un estudio descriptivo retrospectivo se realizó en el policlínico "5 de septiembre" de Consolación del Sur para determinar la tendencia de mortalidad prematura por diversas causas (enfermedad de arterias, arteriolas y vasos, enfermedad cerebrovascular, infarto agudo del miocardio, diabetes mellitus, EPOC, y cáncer de mama, próstata, bucal, colon y cérvix) entre 2008 y 2017. Se analizaron 313 fallecimientos prematuros.
Hallazgos del Estudio en Cuba
- Edad y Sexo: Se observó una correspondencia entre el incremento de la edad y el aumento de los fallecidos, siendo el grupo etario de 60-69 años el más afectado (58,59%). El sexo masculino tuvo una ligera mayor afectación (52,40%), con una razón de 1,1:1. El color de piel blanco fue el más común.
- Tendencia de Mortalidad: De manera general, se evidenció una tendencia a la disminución de la mortalidad prematura por las enfermedades estudiadas. Sin embargo, las enfermedades de arterias, arteriolas y vasos, la diabetes mellitus y la EPOC mostraron una tendencia ascendente.
- Riesgo por Grupos Básicos de Trabajo (GBT): La población del área de salud presentó un riesgo general de morir prematuramente de 1227,6 x 100.000 hab. Los GBT #2 (1596,54 x 100.000 hab.) y GBT #4 (1367,47 x 100.000 hab.), caracterizados por menor accesibilidad y mayor ruralidad, mostraron las tasas más altas.
- Causas de Mayor Riesgo: La enfermedad cerebrovascular (ECV) representó el mayor riesgo con una tasa de 293,21 x 100.000 hab., siendo el GBT#4 el de mayor riesgo para esta causa (345,45). Le siguió el infarto agudo del miocardio con una tasa de 238,48, siendo también el GBT#4 el de mayor riesgo (234,90).
- Años de Vida Potencial Perdidos (AVPP): La población de 30 a 69 años del área de salud perdió un promedio de 9,86 años de vida por las causas seleccionadas. El cáncer de cérvix fue la enfermedad que más AVPP aportó, seguido por la diabetes mellitus, cáncer de mama, cáncer de colon e infarto agudo del miocardio.
Los resultados coinciden con estudios que reportan mayor mortalidad en adultos mayores y en hombres, así como con la predominancia de piel blanca en la población estudiada. La tendencia decreciente de mortalidad por algunas ENT, como el cáncer de mama, se atribuye a estrategias de mejora en el acceso a servicios y diagnóstico oportuno.

Enfermedades No Transmisibles (ENT): Panorama Global
Las enfermedades no transmisibles (ENT) son la principal causa de muerte a nivel mundial, cobrándose la vida de al menos 43 millones de personas en 2021, lo que representa el 75% de las muertes no relacionadas con pandemias. Unos 18 millones de personas murieron a causa de una ENT antes de cumplir 70 años, el 82% de estas muertes prematuras ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos. El 73% de todas las muertes por ENT se concentran en estos países.
Principales ENT y Factores de Riesgo
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte por ENT (19 millones de muertes en 2021), seguidas del cáncer (10 millones), las enfermedades respiratorias crónicas (4 millones) y la diabetes (más de 2 millones). Estos cuatro grupos de enfermedades representan el 80% de todas las muertes prematuras por ENT.
Los factores de riesgo que incrementan la probabilidad de fallecer por una ENT incluyen:
- Factores de riesgo comportamentales: consumo de tabaco, alimentación poco saludable (exceso de sal, azúcar y grasas), consumo nocivo de alcohol e inactividad física.
- Factores de riesgo metabólicos: presión sanguínea alta (hipertensión arterial), sobrepeso y obesidad, niveles elevados de glucosa en sangre (diabetes) y niveles anormales de grasa en sangre (colesterol alto). La presión sanguínea alta es el principal factor de riesgo metabólico a nivel mundial, responsable del 25% de las muertes por ENT.
- Factores de riesgo ambientales: la contaminación del aire (interior y exterior) es un factor principal, provocando 6,7 millones de muertes en el mundo, de las cuales 5,6 millones se deben a ENT como accidentes cerebrovasculares, cardiopatías isquémicas, EPOC y cáncer de pulmón.

Repercusiones Socioeconómicas y Prevención de ENT
Las ENT amenazan el avance hacia la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La pobreza está estrechamente relacionada con las ENT, ya que el aumento de estas enfermedades puede entorpecer las iniciativas de reducción de la pobreza debido a los crecientes costos de atención médica. Las personas vulnerables y desfavorecidas tienden a enfermar y morir antes debido a un acceso limitado a los servicios de salud.
Estrategias de Prevención y Control
Una forma crucial de controlar las ENT es reducir los factores de riesgo asociados. Existen soluciones de bajo costo para gobiernos y otras partes interesadas. Se necesita un enfoque integral que involucre a todos los sectores (salud, finanzas, transporte, educación, etc.) para reducir los riesgos y promover intervenciones de prevención y control.
Es fundamental invertir en una mejor gestión de las ENT, incluyendo la detección, el cribado, el tratamiento y el acceso a cuidados paliativos. Las intervenciones esenciales pueden realizarse mediante un enfoque de atención primaria de la salud para reforzar la detección temprana y el tratamiento oportuno, lo cual representa una inversión económica muy rentable.
Respuesta de la OMS y Metas de Desarrollo Sostenible
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce las ENT como un reto importante. Los Jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a reducir en un tercio la mortalidad prematura por ENT para 2030 (meta 3.4 de los ODS). La OMS coordina la lucha mundial contra las ENT y la consecución de esta meta. El Plan de Acción Mundial de la OMS para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles ha sido prorrogado hasta 2030, con una hoja de ruta para acelerar los avances.