La reproducción posee una importancia capital en cualquier especie ganadera, requiriendo cuidados fundamentales por parte del ganadero, tanto para las hembras reproductoras como para los machos. En el ámbito de los équidos, esto es especialmente relevante, abarcando asnos domésticos (burros), caballos y sus respectivos híbridos.
Denominación y Madurez Sexual
Nombres específicos en équidos
En diversas especies domésticas, el macho y la hembra tienen nombres distintivos. Por ejemplo, en el ganado bovino el macho es el toro y la hembra la vaca; en el ovino, el carnero y la oveja; y en el caprino, el macho cabrío y la cabra. En el ganado equino caballar, el macho es el caballo y la hembra la yegua.
Sin embargo, en la especie asnal, ambos sexos tienen nombres muy similares: el macho es el asno o burro y la hembra la asna o burra. Las palabras asno y burro son completamente sinónimas y pueden designar a todos los machos adultos de la especie, aunque suelen reservarse para los machos utilizados en el trabajo, los cuales siempre son castrados para facilitar su manejo. El macho adulto entero o sin castrar utilizado para la reproducción es denominado garañón para distinguirlo de los burros de trabajo. Es poco común emplear la denominación de semental, ya que podría confundirse con el caballo.

Desarrollo sexual de asnos
Los asnos o burros son animales bastante longevos, lo que implica un desarrollo más lento que el de otras especies ganaderas. Se necesitan alrededor de cuatro años desde el nacimiento hasta que los machos alcanzan la madurez sexual plena para convertirse en garañones.
Ciclo reproductivo de las burras
Al igual que las yeguas, las burras domésticas pueden entrar en gestación en cualquier época del año, pero tienden a presentar un comportamiento propio de sus ancestros salvajes. Son animales poliéstricos de días largos, entrando en celo cuando los días comienzan a alargarse sensiblemente en febrero-marzo, y su actividad sexual decrece a finales de verano.
El ciclo reproductivo de las burras dura entre 23 y 30 días, una semana más que en las yeguas. La gestación en las burras dura entre 12 y 13 meses, por lo que la época de parto (paridera) y la cubrición (fecundación) se solapan totalmente en el tiempo, entrando en celo a los 7-9 días del parto. El parto de las burras suele ser sencillo y sumamente rápido, durando unos pocos minutos en condiciones normales. La cría es conocida como borrico, borriquillo o buche.

Reproducción en Caballos
Madurez sexual y apareamiento
Los potros alcanzan la madurez sexual a los 18 meses de edad y pueden reproducirse a los dos años; sin embargo, a esta edad aún están creciendo y el embarazo puede dificultar su desarrollo. Las yeguas, por su parte, pueden empezar a reproducirse a edades avanzadas sin sufrir efectos negativos.
Durante la época de reproducción, de marzo a octubre, las yeguas manifiestan períodos regulares de celo que duran entre cuatro y seis días, repitiéndose 14 o 16 días después del final del período anterior. La mayoría de los potros nacen en primavera, por la noche, cuando el rebaño no está en movimiento y la comida es abundante. La primera leche de la yegua se llama calostro, y solo una hora después de nacer, un potro es capaz de ponerse de pie.
Gestación y parto en yeguas
Para los caballos, un embarazo normal dura aproximadamente 11 meses (alrededor de 340 días). Si la cría es macho, puede demorar más en nacer que si fuera hembra. Los potros prematuros pueden nacer y sobrevivir bajo cuidados intensivos después de 310 días de gestación. La mayor parte del desarrollo de la cría dentro del útero materno se produce en los últimos tres meses del embarazo.
Las yeguas pueden ser montadas sin riesgo durante los primeros seis meses de gestación, pero después de esta fecha, el ejercicio puede provocar la pérdida de la cría. El ejercicio regular es importante para mantener a la yegua en buenas condiciones, ya que el embarazo a veces interfiere con la circulación en las patas traseras.
Comportamiento sexual en caballos
La fase de actividad sexual de la potra cae a la edad de tres años. En los sementales, la madurez sexual se nota al año y medio. En un entorno natural, los caballos se aparean desde la primavera hasta mediados del verano. Un semental suele tener una manada de unas 12 yeguas. En la manada, hay una yegua alfa que lidera y gestiona el resto. El semental está constantemente listo para tener relaciones sexuales y se aparea varias veces al día. Incluso cubre yeguas que no están listas para reproducirse, lo que puede inducir el estro.
Señales de celo en yeguas
- Levantan la cola ligeramente.
- Inclinan la cabeza ligeramente hacia el suelo.
- Extienden las extremidades traseras, exponiendo la vulva.
- Chillan suavemente.
- Secreción mucosa de la vagina y micción frecuente.
- Hinchazón de la vulva, contracción de los músculos y exposición del clítoris.
Las yeguas adultas se muestran nerviosas y agitadas, relinchan continuamente y no ocultan su interés por los machos. El crecimiento joven, por el contrario, se calma. Cuando el macho se acerca, la yegua adopta una postura como si quisiera vaciarse y orina un poco, indicando completa preparación para el apareamiento.
Métodos de Reproducción en Cautiverio
Cuando los caballos están en celo, se hacen parejas adecuadas, estableciendo las cualidades que se requieren en la descendencia. La cuidadosa selección de hembras para el apareamiento determina las características de la descendencia. La yegua se selecciona para que coincida con el semental o sea un poco más potente. Si el plan es de pura raza, está prohibido mezclar caballos de la misma especie. El macho debe corresponder necesariamente a la raza que se está intentando criar.
Apareamiento manual
Este método es adecuado para animales de estabulación y se lleva a cabo en un potrero pequeño y tranquilo. La yegua ovuladora se coloca en una posición cómoda con el trasero ligeramente elevado. Se realiza la remoción de pezuñas con anticipación y se utiliza un arnés de cría para evitar lesiones al semental. Se arregla la cola de la potra y se lavan los genitales. Cuando los caballos están listos, se realiza el apareamiento natural, que dura entre 12 y 16 segundos, a veces hasta 25.
Método de cría en grupo
Con la ganadería, se utiliza el apareamiento de caballos en grupo. El caballo de cría se coloca en un grupo de 3 a 7 yeguas, en un área cercada y tranquila. El semental prepara a las yeguas para la caza y las fertiliza. Luego, las hembras se dividen en grupos que incluyen un semental y hasta 25 yeguas. El macho permanece en el grupo durante toda la temporada de apareamiento, alcanzando la fertilidad el 100%.
Inseminación artificial
En grandes explotaciones y ganaderías se emplea la inseminación artificial, donde la introducción de semen a la yegua la realizan inseminadores. Los animales se seleccionan bajo estándares rigurosos. Si se planea aparear caballos, se incluye alimentación adicional en la dieta durante 1.5 a 2 meses, y se examinan los órganos reproductores de las hembras y el semen de los sementales. Se recopila información sobre el pedigrí masculino y las enfermedades hereditarias.
El Cruzamiento y la Hibridación
La reproducción de los burros es muy similar a la de los caballos, pudiendo por ello aparearse ambas especies entre sí o ser inseminadas las hembras con semen de la especie contraria. Lamentablemente, es cada vez menos frecuente la presencia de burros en nuestros campos y el apareamiento de burros y yeguas para la obtención de mulos, aunque todavía es posible verlo en algunas zonas.
Cruzamiento entre razas asnales
En épocas pasadas, cuando los burros eran muy apreciados para el trabajo, era muy común utilizar sementales de las razas Andaluza, Catalana y Zamorano-Leonesa para cubrir burras mestizas y obtener así ejemplares de mayor tamaño y mejor conformación para el trabajo. La fama de estos garañones, así como la de los de raza Balear, trascendió nuestras fronteras y fueron exportados a países como Francia, Italia y Estados Unidos para mejorar las razas y poblaciones locales de burros.
Todas las razas de asnos están en peligro de extinción, por lo que, en la medida de lo posible, se intenta inseminarlas o cubrirlas en pureza.
Hibridación: Mulas y Burdéganos
Dentro de la reproducción asnal, merece un capítulo separado la hibridación con las yeguas, dando lugar al mulo, el híbrido animal más conocido y apreciado del mundo. Los burros son animales con un gran ardor genésico y no muestran reparo alguno en cubrir a las yeguas, aunque no sean de la misma especie.
Es conveniente que las yeguas sean cubiertas por primera vez, especialmente si aún son jóvenes, por un caballo, ya que la gestación y el parto son más sencillos. Si la gestación y la paridera de la yegua tienen lugar sin dificultad, en su segunda cubrición podrá ser cubierta sin problema alguno por el garañón. Normalmente, en la primera cubrición, las yeguas se muestran reacias a ser cubiertas por un garañón, por lo que a menudo deben ser atadas y sujetadas para evitar que den coces o se muevan en exceso impidiendo la cubrición. En sucesivas cubriciones, las yeguas aceptarán al garañón con total normalidad, hasta el punto de que muchas se mostrarán reacias a ser cubiertas por un semental de su especie.
Aun así, en algunas ocasiones, las yeguas son reacias a ser cubiertas por un garañón, por lo que para encelarlas se las suele atar donde puedan ver a un semental que las distraiga, mientras que el garañón las cubre. A veces es necesario ayudar a este atando y apartando la cola de la yegua e incluso introduciendo el miembro del garañón en la vagina de la yegua.
El Mulo
La cría nacida del cruce entre un burro macho y una yegua hembra se llama mula. Las mulas combinan la inteligencia, la paciencia y la robustez del burro con la fuerza, el tamaño y la agilidad de la yegua. Son animales ideales para el trabajo en el campo, el transporte de cargas en zonas montañosas o de difícil acceso, y labores agrícolas. El mulo hereda de la yegua su alzada y porte y del asno su rusticidad, sobriedad y fuerza.
La esterilidad de las mulas se debe a que el burro tiene 62 cromosomas y el caballo 64. Al cruzarse, la cría resultante, la mula, tiene 63 cromosomas, lo que impide su reproducción natural en la mayoría de los casos. La coloración de la mula está influenciada por la madre, y la raza del caballo afecta significativamente el tamaño y la constitución de las mulas, mientras que la forma de la cabeza, las piernas y las orejas se transmite del padre.

El Burdégano
Otro cruce posible es el de una burra hembra con un caballo macho, cuya cría se llama burdégano. Aunque también es un híbrido, el burdégano es menos común que la mula, principalmente porque es más difícil de producir y, generalmente, no posee las mismas cualidades físicas y de comportamiento. Tiende a ser más pequeño, menos fuerte y más difícil de entrenar. La obtención de una mula es complicada por el burro, que teme admitir un caballo. La fertilización es rara, ya que se permiten diferencias en el menor número de cromosomas en el semental, pero no en la hembra.
Diferencias genéticas y esterilidad de híbridos
Aunque se parezcan físicamente y pertenezcan al mismo género (Equus), los burros y los caballos pertenecen a especies diferentes (E. caballus y E. asinus, respectivamente). Una diferencia fundamental es que, mientras los caballos cuentan con 64 cromosomas, los burros tienen 62. Aquí se encuentra el porqué los cruces entre caballos y burros son estériles. Cada especie posee una carga cromosómica que se transmite a los hijos, pero también es necesario que coincida a nivel celular durante el proceso de meiosis. Cuando los cromosomas no coinciden y son diferentes las características de cada uno, el animal pasa a ser estéril.
Otras características distintivas
- La longitud de las orejas, junto con el tamaño global de la cabeza, es proporcionalmente mayor en burros.
- La terquedad de los burros, en ocasiones, se debe a la necesidad de tiempo para evaluar la situación.
- Los burros son estoicos, lo que significa que manifiestan escasamente el dolor. Ante signos de dolor medio, se debe asumir un problema severo.
Otros Híbridos Animales
Además de la mula y el burdégano, existen otros ejemplos de hibridación en el reino animal:
- Narluga (narval + beluga): híbrido entre un narval y una beluga.
- Ligre (león + tigresa): cruce entre un león macho y una tigresa.
- Tigón (tigre + leona): cruce entre un tigre macho y una leona, con apariencia de león con pelaje rayado.
- Beefalo (vaca + bisonte americano): resultado del cruce entre una vaca doméstica y un bisonte americano, similar a un toro corpulento con pelaje tupido.
- Cebrasno (cebra + asno): apareamiento de una cebra y un asno.
- Cebrallo (cebra + yegua): cruce entre una cebra macho y una yegua; más pequeño que el caballo, con crin escasa y rígida.
- Balfín (falsa orca + delfín nariz de botella): resultado del apareamiento entre una falsa orca y el delfín nariz de botella.
- Pumapardo (leoparda + puma): cruce entre una leoparda y un puma macho.
- Cama (dromedario + llama): resultado entre un dromedario y una llama hembra.
Razas de Caballos Autóctonas y su Evolución
En el área de influencia atlántica, entre las yeguas criadas en el monte en libertad, destaca la raza Pottoka, también conocida como moxala o jaca navarra/pamplonesa. Se criaba en todas las zonas de montaña de Navarra, desde el Valle de Aezkoa hasta el Valle de Lana. Hoy en día se encuentra muy mejorada en el territorio navarro, ya que ha sufrido gran influencia por mestizaje con el Postier Bretón.
En Berastegi (G), los caballos eran autóctonos de raza Pottoka, y también se criaba algún Percherón. En Elgoibar (G), se crían y sueltan los Pottokas a los montes más altos. En Sara (L), este ganado se designaba con el nombre de aberea. Se criaban dos razas: la Pottoka (caballo de monte) y la gobernamenduko zaldia (caballo de gobierno). La primera era indígena, de pequeña talla, resistente en el trabajo y bien adaptada al clima, manteniéndose casi todos sus ejemplares en el monte en estado semisalvaje.
En Arraioz (N), se han criado yeguas y caballos de raza Pottoka, la autóctona del Baztan, con animales de 1.30 a 1.40 m de alzada y unos 350 kg de peso. También la llamada Burguete, de 1.80 a 1.90 m y de 500 a 700 kg, y Poni, de aproximadamente 1 m de altura.
En los montes de Triano (B), también ha habido ganado equino monchino, perteneciente a la raza Pottoka, pero quedan escasos ejemplares debido a la introducción del caballo francés para el trabajo de las minas y de la raza santanderina. Las yeguas Pottokas siempre se han criado en estos montes y se han vendido entre los vecinos.
En Carranza (B), antaño los caballos eran de tamaño medio-pequeño, de capa generalmente negra, negra con matices rojizos, castaña y rara vez blanca (los caballos pintos se han comenzado a ver más recientemente), con patas cortas, cabeza relativamente grande en relación al cuerpo, tripa abultada y crin y cola largas. A partir de los años treinta, se inició un proceso de mejora de la raza cruzando las yeguas "del país" con caballos navarros (en algunas manadas con sementales burguetanos), de manifiesta aptitud cárnica, obteniendo ejemplares de mayores dimensiones y mejor proporcionados. En cuanto a las yeguas utilizadas como montura, en la mayoría de los casos proceden del cruce entre yeguas del país y caballos de raza árabe o española.
En Agurain (A) a principios del siglo XX, la mayoría del ganado caballar era de raza Pottoka. Después se mezcló con sementales de razas de carne o tiro: Bretón, Comtois, Cob, Percherón y Ardanés. Los ejemplares actuales son el resultado de tales mezclas, siendo mayores en alzada y peso.
En Roncal (N) había pocos caballos. En Sangüesa (N) había caballos Percherones y de Burguete, estos últimos más finos. Se distinguen tres razas: el Bretón (de anca partida, mucho peso, alazán o de color rojo y castaño, utilizado para trabajo y tiro), el de Burguete (de menor tamaño que el anterior) y el de raza española (escaso y utilizado para tirar de pequeñas tartanas y diligencias y para montar).
En Lezaun (N), los sementales se compraban de raza Burguete. Las yeguas utilizadas eran las nacidas en casa o las que se traían de la feria de Santa Lucía de Zumarraga, a las que llamaban villarrealas. En la actualidad se mantiene la misma raza que en tiempos pasados, pero de mayor porte. En Arluzea, las yeguas eran de estampa fina y se usaban como montura, para el transporte de cargas ligeras y el tiro en labores de rastreo, trilla y auxilio a los bueyes. Esta raza fue perdiéndose tras la introducción de caballos Percherones y de los híbridos entre ambas. El caballo de Losa mencionado es una raza similar al Pottoka.
En Ultzama (N), las yeguas eran de tres tipos: yegua parda (beor nabarra), muy pequeña; oianeko beorra, de tamaño medio, que se criaba bien en el monte; y de trabajo, traída de fuera por los tratantes.
La importancia y regresión de los Burros
Los burros tuvieron gran importancia en tiempos pasados, pero la progresiva mecanización del campo los ha ido arrinconando hasta hacerlos desaparecer en amplias áreas. Hoy solo tienen alguna utilidad en terrenos dificultosos por los que no pueden desplazarse los tractores o en pequeñas explotaciones. La situación de regresión de este animal conlleva su riesgo de desaparición.
En Carranza (B), se distinguen tres clases de burros: unos de capa color ceniza con una franja negra que recorría el espinazo y dos más a ambos lados de las extremidades delanteras; otros de pelaje uniformemente negro, a excepción del morro blanco (los más abundantes); y los terceros de capa cana, de un gris blanquecino o casi blanco.