La llegada de un bebé es el comienzo de una aventura maravillosa y una etapa llena de dudas e incertidumbres, especialmente para los padres primerizos. Es crucial familiarizarse con las señales que nos permiten entender a nuestro pequeño, ya que, aunque los bebés no hablan, sus gestos, llantos y movimientos son su forma de comunicarse con nosotros.
Comunicación temprana y la importancia del vínculo
La conexión entre madre y bebé
Los bebés pueden pasar a un estado de conciencia tranquilo, pero alerta, donde sus cuerpos se amoldan al de sus madres, sus manos tocan su piel y sus ojos abiertos, vivos e intensos, miran directamente a sus madres. Este estado de alerta tranquila es muy similar al de atención consciente, donde el bebé apenas se mueve y puede seguir objetos o imitar expresiones.
Según el reconocido pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott, desde el inicio de la vida del bebé, es fundamental que el ambiente le provea las condiciones mínimas para su crecimiento y desarrollo físico y emocional. Las primeras semanas de vida del bebé son cruciales porque madre y bebé son todavía uno, y es esencial alimentar ese momento de conexión.
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El significado de los gestos del bebé durante la alimentación
Cuando un bebé se lleva la mano a la boca mientras es amamantado o toma el biberón, no es una simple manía. Es una forma de conocer las texturas y el mundo que le rodea. Winnicott lo llamó "Identificación cruzada" o "mutualidad", un concepto que el bebé pone en práctica al darse cuenta de que su mamá hace algo por él (darle leche, calidez, afecto, seguridad, alivio) y quiere devolverle algo a cambio espontáneamente.
Esta "mutualidad" se considera el inicio de una vida social saludable, ya que es la primera experiencia del bebé interactuando con otra persona en este mundo, donde recibe mucha información sobre cómo debe ser tratado y cómo se le habla. Para Winnicott, esta interacción se basa en tres funciones clave:
- Holding (Sostén): Se refiere a la necesidad de que el ambiente provea al niño de las condiciones mínimas para su desarrollo físico y emocional.
- Handling (Manipulación): Define todos los soportes y cuidados reales que el niño necesita, como ser mirado, tocado o acariciado.
- Presentación del objeto: Se relaciona con la capacidad de la madre de crear una ilusión en el niño, devolviéndole su propia imagen a través de la mirada enamorada y satisfecha.
Este intercambio recíproco, la mutualidad, no es exclusivo de la lactancia materna ni de la figura de la madre; muchos cuidadores principales, tanto mujeres como hombres, experimentan este gesto al dar el biberón a sus recién nacidos.
Señales de alerta y bienestar en el bebé
Indicadores de saciedad y hambre
Una señal clara de que un bebé tiene hambre es cuando se lleva una manita a la boca. Por otro lado, si arquea la espalda mientras come, podría indicar reflujo; si lo hace después de comer, es señal de que está lleno. Apretar el puño o los puños también es un gesto que indica "¡tengo hambre!".

Comprendiendo el llanto del bebé
El llanto es una de las principales formas de comunicación del bebé y descifrarlo es un reto. Según Peter H. Wolff, investigador en psiquiatría de la Universidad de Harvard, existen diferentes tipos de llanto:
- Llanto regular y rítmico: Suele indicar que el bebé tiene hambre.
- Llanto más intenso: Similar al de hambre, pero con mayor intensidad, señal de enojo.
- Llanto de dolor: Súbito, sin quejas previas, a menudo seguido de contención del aliento.
- Llanto de atención o frustración: Aparece a partir de la tercera semana de vida.
Signos de salud y desarrollo
Es fundamental observar otros signos de bienestar:
- Deposiciones: Las deposiciones del lactante amamantado son de un color mostaza anaranjado, muy líquidas, con pequeños puntos blancos similares a un grano de arroz, y no deben confundirse con diarrea. Las deposiciones negras (meconio) son típicas de los primeros días. Un color verde espinaca constante, acompañado de inquietud, puede indicar que el bebé consume demasiada leche rica en lactosa.
- Micciones: Deben ser de color amarillo claro (paja) y no deben dejar señales oscuras en el pañal, lo que indicaría orina concentrada y un aporte insuficiente de agua.
- Pérdida de peso: Es normal una pérdida de peso de entre el 7 y el 10% después del nacimiento. Si el bebé no gana el peso necesario, debe ser suplementado y se debe identificar la causa.
- Ictericia: Aproximadamente la mitad de los recién nacidos sufren ictericia fisiológica, una condición momentánea que se manifiesta entre el segundo y tercer día de vida y disminuye después del cuarto día.
- Vómitos y regurgitaciones: Las regurgitaciones son reflujos simples y pequeños de alimento, muy frecuentes hasta los 7 meses. Los vómitos repetidos y proyectivos en recién nacidos (menores de un mes) pueden indicar una estenosis hipertrófica de píloro.
- Reflejos: Reflejos como el de Moro (abrir brazos al sentir caída o ruido fuerte) o la marcha automática (dar pasos al ser colocado en vertical) son normales e indican un buen funcionamiento del sistema nervioso.
Otros gestos y señales:
- Respiración fuerte: Bebés respiran solo por la nariz, entre 40 y 60 veces por minuto, con posibles pausas de 5 a 15 segundos. Más de 60 respiraciones por minuto o pausas de más de 20 segundos requieren consulta pediátrica. Ronquidos fuertes pueden indicar congestión.
- Espasmos durante el sueño: Comunes en recién nacidos, son una respuesta a la inmadurez del sistema motor.
- Movimiento de ojos hacia objetos cercanos: Los bebés recién nacidos ven a unos 30 cm, por lo que moverán sus ojos hacia colores y objetos cercanos.
- Cabeza hundida: Una señal de deshidratación.
- Frotarse ojos u orejas: Junto con el llanto y bostezos, indica sueño.
- Agitación de piernas y brazos: Acompañado de llanto, es una forma de comunicación.
- Arquear la espalda: En menores de 2 meses, puede indicar dolor, cólicos, reflujo (si es durante la comida) o saciedad (si es después de comer).
- Agarrar sus orejas: Generalmente, el bebé explora su cuerpo. Si lo hace fuertemente y llora, se debe consultar al pediatra.
- Hipo: Muy común y no suele incomodar al bebé.