Durante el embarazo, el cuerpo experimenta transformaciones significativas, incluyendo un aumento de peso y una mayor retención de líquidos. Estas adaptaciones fisiológicas, junto con los cambios hormonales propios de la gestación, pueden incrementar la probabilidad de la aparición de las temidas estrías y la flacidez en la piel.
Flacidez y Estrías: Causas y Manejo
La flacidez se define como la disminución de la turgencia y elasticidad de la piel, mientras que las estrías son líneas irregulares que aparecen en la superficie cutánea. Estos fenómenos son comunes, pero existen estrategias para su prevención y tratamiento.
Prevención y Cuidado de la Piel
- Cremas específicas: A nivel externo, es fundamental ser constante con la aplicación de cremas específicas para el embarazo. Es crucial asegurarse de que estas no contengan disruptores endocrinos.
- Alimentación e hidratación: A nivel interno, mantener una alimentación saludable y una ingesta suficiente de agua es vital para la elasticidad de la piel.
Tratamiento de las Estrías
Las estrías se categorizan según su antigüedad: se consideran recientes si aparecieron hace menos de un año y están en fase roja, y rosadas si tienen entre uno y dos años. Las estrías más recientes son generalmente más fáciles de tratar.
- Radiofrecuencia: Este tratamiento consigue grandes resultados al mejorar la circulación de la zona, incrementar la elasticidad y regenerar el tejido, ayudando a disminuir el tono y el surco de la estría.
- Cremas tópicas con tretinoína: Estas formulaciones contribuyen a la regeneración y mejora de las estrías.

La Diástasis Abdominal: Un Fenómeno Fisiológico del Embarazo
La diástasis abdominal, o diástasis de rectos, es un concepto fundamental cuando hablamos de la pared abdominal en el embarazo. Se denomina diástasis abdominal a la separación excesiva que tiene lugar entre los rectos abdominales a lo largo de la línea alba.
¿Qué es la Diástasis Recti?
Los rectos abdominales son los músculos más superficiales de esta zona, conocidos popularmente como "tableta de chocolate" o "six pack". Existe un recto abdominal a cada lado del abdomen, y estos se encuentran unidos a través de la línea alba, un tejido conectivo que recorre todo el abdomen verticalmente. Debemos tener en cuenta que los rectos abdominales nunca están del todo juntos; siempre existe una mayor o menor separación entre ellos en función de la persona.
Los dos rectos del abdomen se originan en los cartílagos de las últimas costillas que se insertan en el esternón y se dirigen hacia el pubis. En este trayecto, el músculo es dividido horizontalmente por bandas tendinosas hasta el ombligo. Entre un recto y otro hay un espacio de separación perteneciente a la línea alba.
Causas y Factores de Riesgo
El embarazo es el principal factor de riesgo para la diástasis. Este espacio entre los rectos abdominales aumenta considerablemente a medida que progresa el embarazo y el abdomen incrementa su tamaño conforme crece el feto, lo cual se considera una situación normal y fisiológica. Esta separación es fisiológica a finales del embarazo, ya que a medida que el abdomen crece, los músculos abdominales se adaptan y separan de manera natural para albergar al bebé.
Además, durante esta etapa se producen grandes cambios a nivel hormonal, aumentando la secreción de relaxina o elastina (entre otras) que modifican el colágeno, debilitando el tejido conectivo. Las mujeres multíparas (que han dado a luz más de una vez) tienen más probabilidades de sufrir diástasis.

Consecuencias de la Diástasis Abdominal
Aunque la diástasis abdominal es un fenómeno fisiológico durante el embarazo, puede tener diversas consecuencias. A nivel estético, puede suponer un gran impacto, pero también tiene implicaciones funcionales. Los músculos rectos del abdomen están muy relacionados con la estabilización del tronco, y esta función puede verse alterada.
La diástasis recti está relacionada con:
- Mayor incidencia de dolor lumbar.
- Hernias umbilicales.
- Aumento del riesgo de padecer disfunciones del suelo pélvico.
Al disminuir la integridad de la pared abdominal, el control mecánico y la funcionalidad también se ven alterados. Esto modifica la biomecánica del tronco, lo que puede provocar inestabilidad pélvica y cambios en la postura, generando dolor lumbar crónico y, a veces, también pélvico.
Identificación y Diagnóstico
Nos enfrentamos a una diástasis abdominal cuando se manifiesta una separación de más de 2,5 centímetros entre los músculos rectos del abdomen en uno o más puntos a lo largo de la línea alba. Esta separación puede encontrarse a partir de 4,5 cm por encima y/o por debajo del ombligo. Aunque puede detectarse en reposo, es más evidente al realizar un esfuerzo abdominal.
Autoevaluación en Casa
Habitualmente, se puede comprobar en casa: tumbado o tumbada boca arriba, se debe aumentar la presión en el abdomen (tosiendo o realizando un ejercicio abdominal suave). Si al hacerlo se pueden introducir dos dedos o más en horizontal en la línea media del abdomen, o si aparece una protuberancia en el centro de dicha línea, se recomienda acudir a un fisioterapeuta para confirmar el diagnóstico.
Prevención y Manejo Durante el Embarazo
La diástasis abdominal en el embarazo es fisiológica, es decir, normal, debido al aumento del tamaño del bebé, y suele recuperarse de forma espontánea tras las primeras 6-8 semanas posparto. Sin embargo, se calcula que entre el 30 y 70 % de las gestantes la presentarán pasados incluso tres meses tras dar a luz. Por ello, la prevención y el manejo adecuado son clave.
Fortalecimiento del Core y Postura
El core se refiere al conjunto de músculos abdominales, lumbares y pélvicos que trabajan de forma conjunta para estabilizar la postura, coordinar la respiración y permitir un movimiento eficaz. El músculo más profundo del abdomen es el transverso, conocido también como faja abdominal, que se encarga de amortiguar las presiones al realizar un esfuerzo. Un aumento del volumen abdominal puede producir una pérdida o disminución de esta función, repercutiendo negativamente en la correcta gestión de las presiones intraabdominales y empeorando la calidad de la línea alba debido a su sobreestiramiento.
Para mantener o recuperar la función abdominal y reducir el riesgo de diástasis:
- Trabaja el transverso profundo: Sé consciente de la importancia que este músculo tiene en la gestión de presiones.
- Cuida la postura corporal: Es crucial mantener una postura correcta de autoelongación durante y después del embarazo. Hay que imaginar un hilo que recorre la columna hasta la coronilla, creciendo hacia el techo.
- Vigila la forma de realizar esfuerzos: Al toser, estornudar, coger pesos o levantarse de un sillón/cama, activa el core y ayúdate de la respiración, evitando aguantar la respiración.
- Evita ejercicios hiperpresivos y de impacto: Estos suponen un riesgo para la diástasis y el suelo pélvico. Es fundamental buscar la orientación de profesionales para determinar su idoneidad y la forma correcta de realizarlos, si es el caso.
- Practica gimnasia abdominal hipopresiva: Consulta con profesionales especializados.
- Controla el aumento de peso: Se recomienda realizar ejercicio moderado y controlado durante el embarazo y evitar ganar demasiados kilos.
- Preparación completa para el parto: Prioriza la preparación física del parto, no solo los cuidados del niño.

Valoración de la Forma de la Barriga
Valorar la forma del abdomen puede ofrecer "pistas" sobre la tensión muscular y el riesgo de diástasis. Estas pautas son interesantes a partir del segundo y tercer trimestre, cuando la barriga empieza a crecer. Se debe evitar los movimientos de flexión de tronco (abdominal clásico) al evaluar.
Observación de perfil en el espejo:
- La forma de la barriga debería ser REDONDA.
- La zona del ombligo NO debería estar plana, ya que esto podría indicar tensión muscular en el recto abdominal y generar dolor o pinchazos.
- El ombligo NO debería salir hacia fuera, pues esto significa mucha tensión fascial en la zona umbilical, pudiendo derivar en una hernia umbilical a largo plazo o en segundos embarazos.
- La zona de las costillas al ombligo NO debería estar plana; si lo está, podría formarse un "pico" o "cresta".
Observación de frente en el espejo:
- La forma de la barriga debería ser REDONDA.
- El ombligo debería permanecer profundo durante todo el embarazo, NO debería salir.
- NO debe haber sombras a los laterales, pues el aplanamiento de estos significa tensión en la musculatura lateral.
- La barriga, en general, NO debe tener forma de "pico".
Observación desde arriba (mirando hacia los pies):
- La forma de la barriga debería ser REDONDA.
- La zona del ombligo NO debería estar plana.
- Los laterales NO deberían estar planos.
- Debe parecer que se ha tragado una pelota de baloncesto, con el abdomen comenzando a salir desde la zona lumbar.
- Es preferible que la barriga NO esté dura y rígida, indicando una tensión excesiva.
Cómo SABER si tengo DIÁSTASIS ABDOMINAL tras el embarazo y parto
Tratamiento Postparto de la Diástasis y Flacidez
El posparto es una época de gran recuperación para el cuerpo. Si la musculatura abdominal no está tonificada, los rectos se separan debido a la presión que ejerce el crecimiento del útero sobre la pared del abdomen. Los estudios indican que hasta un 60% de las embarazadas en el tercer trimestre presenta esta expansión de la línea alba o diástasis, y muchas la mantienen después del parto.
Enfoques Terapéuticos
Para el tratamiento de la diástasis existen numerosas técnicas y procedimientos para reeducar la pared abdominal. La elección depende de cada paciente, pero estas deben buscar aproximarse a la actividad diaria de la mujer, aumentando la presión abdominal progresivamente y de forma segura.
Es importante realizar una buena exploración abdominal para conocer el grado y tipo de diástasis, valorando no solo la anchura o separación de los músculos, sino también la profundidad de la diástasis. Estos valores determinarán el tratamiento, que suele basarse en:
- Terapia manual: Con trabajo específico de suelo pélvico y transverso abdominal.
- Gimnasia abdominal hipopresiva: En combinación con tecnología como INDIBA activ, con el objetivo de minimizar el daño del tejido.
- Ejercicios específicos: El fortalecimiento del músculo transverso del abdomen y de la musculatura profunda del suelo pélvico benefician el cierre de la diástasis abdominal, sobre todo en mujeres posparto.
Consideraciones sobre Ejercicios
Aunque hasta hace pocos años se consideraban los ejercicios hipopresivos como el tratamiento de elección, la evidencia científica actual reconoce que el ejercicio hipopresivo con apertura de costillas no genera cambios en la línea alba ni disminuye la diástasis abdominal. En cambio, los ejercicios de fuerza de core sí ayudan a cerrarla, siempre y cuando la presión esté controlada. Estos ejercicios de fuerza suelen comenzar con el mantenimiento de posiciones y progresar hacia movimientos más intensos y complejos.
Opciones Avanzadas
En caso de que los resultados tras trabajar la estabilización articular y el fortalecimiento muscular no fueran satisfactorios, o si se detectara un defecto grave, se aconseja acudir a un especialista para una posible abdominoplastia. Este es un procedimiento de cirugía estética en el que se corrigen los defectos del abdomen.
Si la diástasis ha provocado incontinencia urinaria, existen productos de apoyo que pueden ayudar a la mujer a sentirse segura y protegida.