El maldescenso testicular: causas, diagnóstico y tratamiento

El maldescenso testicular (MDT), a menudo denominado de forma generalizada como criptorquidia, es una patología que se refiere a la ausencia de uno o ambos testículos en el escroto. Esta condición es una de las alteraciones más frecuentes en la exploración escrotal pediátrica, siendo fundamental su correcto diagnóstico y tratamiento para preservar la fertilidad futura del paciente.

Esquema anatómico que muestra el trayecto normal de descenso testicular y las posibles localizaciones en casos de maldescenso (criptorquidia).

Fisiología y causas del maldescenso testicular

El desarrollo de la gónada testicular comienza entre la 6ª y 7ª semana de gestación. El proceso de descenso se divide en dos fases críticas:

  • Fase transabdominal: Controlada por la hormona insulin-like 3 (INSL3), que estimula el crecimiento del gubernáculo.
  • Fase inguinoescrotal: Influenciada por los andrógenos, donde el gubernáculo guía el testículo hasta el escroto. Esta es la etapa habitualmente afectada en los casos de MDT.

Existen diversas condiciones que pueden alterar este proceso, desde factores genéticos (como el síndrome de Klinefelter o alteraciones en los factores de transcripción SRY, WT1, SOX9) hasta factores ambientales durante el embarazo, como el tabaquismo materno, la hipertensión o la exposición a fármacos anti-androgénicos.

Clasificación clínica

Es fundamental distinguir entre las distintas situaciones clínicas para determinar la necesidad de intervención:

  • Testículo no descendido congénito: Fuera del escroto, en algún punto del trayecto normal.
  • Testículo ectópico: Situado en una posición "aberrante", fuera del trayecto normal (región inguinal superficial, pubis, región femoral o perineal).
  • Testículo retráctil ("en ascensor"): Producto de un reflejo cremastérico exagerado. Es una situación fisiológica que no requiere tratamiento, ya que el testículo puede descenderse manualmente al escroto.
  • Testículo no descendido adquirido: Testículo que estaba en el escroto durante el primer año de vida pero que asciende posteriormente debido a la falta de crecimiento del cordón espermático.

Diagnóstico: exploración física y pruebas complementarias

La exploración debe realizarse en un ambiente cálido y tranquilo. El diagnóstico de los testículos palpables es eminentemente clínico. En casos de testículos no palpables, se puede recurrir a:

  • Ecografía: Útil para localizar testículos en el canal inguinal con alta sensibilidad. Sin embargo, su eficacia disminuye significativamente ante testículos intraabdominales.
  • Laparoscopia exploradora: Considerada la técnica de elección para confirmar o descartar la presencia de testículos y elementos del cordón espermático en la cavidad abdominal.
Diagrama de flujo clínico para el manejo del MDT, diferenciando entre testículos palpables y no palpables.

Tratamiento quirúrgico: la orquidopexia

El objetivo del tratamiento es colocar el testículo en una posición escrotal normal (a una temperatura óptima de 33ºC) para permitir su correcto desarrollo y minimizar el riesgo de infertilidad o cáncer testicular. La técnica de elección es la orquidopexia.

Consideraciones sobre la cirugía

Se recomienda realizar la orquidopexia precoz entre los 6 y 18 meses de edad. Este rango temporal es crucial para permitir la recuperación de la fertilidad potencialmente dañada. El procedimiento implica la orquiolisis y funiculolisis, que consisten en la liberación del testículo de sus fijaciones y la elongación del cordón espermático.

En casos de cordón espermático corto, se puede optar por la técnica de Stephens-Fowler en dos tiempos, que permite el desarrollo de vasos colaterales antes de proceder al descenso definitivo. Aunque existen estudios sobre tratamientos hormonales complementarios con GnRH, estos no sustituyen a la cirugía y su uso sigue siendo objeto de debate en las guías europeas de urología pediátrica.

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