Augusto de Prima Porta: Significado y Representación del Primer Emperador Romano

La exposición del Museo de Zaragoza, titulada “AUGUSTUS. ANNUS AUGUSTI MMXIV”, conmemoró el bimilenario de la muerte del primer emperador romano, Augusto. Este tuvo un papel fundamental en la historia del territorio que hoy conforma Aragón.

El Contexto Histórico: El Siglo de Augusto y la Pax Romana

El 19 de agosto del año 14 de nuestra Era, falleció en Nola el emperador Augusto, a la edad de 77 años y tras más de cuarenta de gobierno. Este periodo fue bautizado por los propios contemporáneos como el siglo de Augusto, durante el cual Roma entró, de la mano de la Pax Romana (seguridad y prosperidad), en un periodo de renovación política, religiosa, administrativa y jurídica. Esta renovación tuvo su mejor cara en la reorganización y renovación del mundo romano, en forma de redes de carreteras, construcción y renovación de ciudades, y una Edad de Oro en la literatura y las artes, todo al servicio de la ideología de Augusto.

A partir del año 27 a.C. se racionalizó la administración del imperio, que fue dividido en provincias. Estas se situaban bajo la autoridad del Senado (gobernadas por procónsules) o del propio emperador (gobernadas por legados, normalmente senadores consulares y con la presencia del ejército). La época de Augusto significó la descentralización, junto con la construcción administrativa de las provincias (como el convento jurídico caesaraugustano), y la promoción de la ciudad como un gran fenómeno, caracterizado por la difusión de los edificios públicos que encarnaban el dominio político de Roma. En el territorio peninsular, el fenómeno urbano se dividió entre dos colonias y cinco municipios, regidos por el derecho romano, y una decena de ciudades estipendiarias (en un rango inferior). Se observó además el aumento de las inversiones en infraestructura, vinculado al crecimiento de las exportaciones provinciales y de la política colonizadora basada en el reparto de tierras a los veteranos.

Tras la fundación de Caesar Augusta, el emperador Augusto dio continuidad a la política colonizadora, con la potenciación de redes de carreteras y la adecuación de diques y puertos en los ríos.

El Ejército Romano y la Romanización

El ejército romano fue el instrumento clave de operaciones del imperialismo romano y se manifestó como uno de los factores más importantes de la romanización, no solo en la península Ibérica sino en todo el territorio que afectó a sus conquistas. Le Bohec sitúa al ejército y a la guerra como los únicos móviles de toda la romanización. Es indudable que esta combinación actuó como una organización vital de la política, economía, sociedad, cultura y religión, explicando la influencia de la iconografía militar en los tipos monetales y en otras artes, como han propuesto M. Beltrán y J. Á. Paz.

Las legiones fueron un destacado vehículo de difusión, vertebrador social, generador de riqueza y promotor de marcas de distinción, además de propulsar la red de magia y superstición con sus cultos y amuletos. Desde Sila, las divinidades a las que se tenía mayor devoción fueron Venus, Marte y la Victoria. Augusto puso el acento en la Victoria, vinculada a la Fortuna-Tiché, que revelaba el carisma imperial, el genio de Augusto. Los sobrenombres de las tres legiones podían indicar una divinidad tutelar, recuerdos de hazañas o de la fidelidad demostrada al emperador en un momento crucial, procedencia geográfica (Macedonica), su virtud principal (Victrix, Victoriosa) o el origen (Gemina, nacida de la fusión de dos unidades).

La Escultura «Augusto de Prima Porta»: Descripción y Análisis

Augusto de Prima Porta: Escultura del primer emperador romano, con coraza y Cupido a sus pies

La escultura conocida como «Augusto de Prima Porta» es una obra anónima del arte romano imperial, realizada hacia el 20 a.C., en plena consolidación del régimen del primer emperador romano, César Augusto. Se trata de una estatua de bulto redondo, tallada en mármol mediante la técnica de la talla directa, y responde a un tipo iconográfico específico: el retrato de adlocutio, es decir, de discurso ante las tropas. Esta pieza se conserva en el Museo Chiaramonti de los Museos Vaticanos, tras haber sido descubierta en 1863 en la villa de Livia, esposa del emperador, en Prima Porta, a las afueras de Roma.

La obra, también conocida como "Augusto arengando a las tropas" o "Augusto de Prima Porta", es una estatua de cuerpo entero en actitud de pie del emperador Octavio Augusto, como dirigiéndose al público o arengando a sus tropas, al tener la mano derecha levantada. Está realizada en mármol y mide unos dos metros de altura. Parece que es una copia o duplicado en mármol, realizada una vez fallecido el emperador en el 14 d.C., de un original en bronce hecho en torno al año 19 o 20 a.C.

Características Formales y Estilísticas

El Augusto de Prima Porta representa al emperador Augusto de manera figurativa y naturalista, en una postura de solemnidad y autoridad. Las superficies parecen lisas y pulidas, aunque en su armadura se aprecian relieves de mucho trabajo. En la obra aún se pueden observar restos de colores vivos como dorados, púrpura, azul y otros colores, con lo que la obra estuvo policromada.

  • Volumen: La escultura está cuidadosamente esculpida con un volumen cerrado, compacto, que transmite estabilidad y solidez.
  • Movimiento: Aunque la figura es fundamentalmente frontal y estática, la torsión leve del torso y la disposición de las piernas sugiere un contrapposto moderado, heredado del clasicismo griego, particularmente del Doríforo de Policleto. En la obra se aprecia algo de frontalidad y su actitud es reposada y serena, pero al ladear la cabeza y la posición de contrapposto (apoyar todo el peso del cuerpo sobre una pierna y dejar la otra flácida) al estilo de la Grecia Clásica, trata de darle naturalidad y apartarse de las rígidas esculturas frontales de la antigüedad.
  • Composición: De estructura piramidal, la composición está cuidadosamente equilibrada, con el brazo extendido como eje dominante.
  • Color: Aunque hoy se presenta en mármol blanco, estudios han demostrado que estaba ricamente policromada, especialmente en la coraza y el rostro.
  • Expresividad: El rostro, sereno y levemente idealizado, transmite autoridad, control y divinidad. En cuanto a sus formas de expresión se aprecia un naturalismo acusado con algo de idealización. El parecido con la realidad es evidente al representar las facciones de Augusto (el emperador aparece con la mirada sombría y el típico flequillo, así como su carácter introvertido, nervioso, melancólico, majestuoso, pero sin estridencias), pero en su rostro se ve al político sereno y seguro, prudente, frío, consciente y preocupado de sus pensamientos y palabras; es la realidad idealizada, algo normal que se inicia en el imperio, produciéndose el paso del retrato muy realista etrusco a los retratos que buscan la belleza idealizada y perfecta, de influencia helenística. La anatomía está muy bien trabajada al igual que los pliegues de sus ropajes, incluso se aprecia la técnica de los paños mojados para resaltar la musculatura de la figura.

Iconografía y Simbolismo del Retrato

En cuanto al género, pertenece al retrato político-ideológico, con elementos tanto religiosos como mitológicos, propios del discurso de poder de la época. El tema principal es el emperador en actitud oratoria, con el brazo derecho extendido en gesto de mando o arenga, y el izquierdo sosteniendo el manto (paludamentum).

Octavio Augusto aparece vestido con traje militar de gala y arengando a las tropas; se trata del tipo de retrato thoracatus, es decir, vestido como jefe militar absoluto y con rica coraza, en actitud heroica y decidida. El emperador levanta la mano derecha y sostiene el bastón consular, recogiendo el manto en amplios pliegues en torno a la cintura del personaje, rematándose sobre su brazo izquierdo. La corona, coraza y paludamentum vienen a representar las insignias del poder imperial y la grandeza de quien lo encarna.

Todo este repertorio iconográfico viene a subrayar, de manera inequívoca, la funcionalidad del arte como elemento de propaganda política. Este retrato imperial romano se convierte en un auténtico instrumento de propaganda gubernamental, cuya función política es evidente: mostrar al pueblo romano que el emperador era un ser excepcional, equiparable a los antiguos héroes mitológicos, e incluso digno de ascender a la divinidad del Olimpo, pues reunía todas las virtudes, físicas y morales, que debía tener un ser excepcional, digno de gobernar aquel inmenso Imperio.

Simbolismo de la Coraza y Elementos Divinos

Un elemento icónico central es el relieve de la coraza, que alude al triunfo diplomático sobre los partos: muestra la devolución de las insignias legionarias que habían sido capturadas décadas antes. La coraza de Augusto tiene relieves alusivos a diversos dioses romanos y a las personificaciones de los últimos territorios conquistados por él.

Representaciones en la Coraza:

  • Devolución de las insignias partas: En el centro de la coraza aparece un guerrero bárbaro entregando una enseña militar a un personaje con casco. El guerrero, barbado y con bombachos, es un emisario parto, un persa que alza en sus brazos el distintivo de la legión romana, coronada con el águila reglamentaria. Esto se explica porque los partos infligieron una tremenda derrota en la ciudad de Carras a las legiones romanas y a Craso, quién perdió allí, en el 53 a.C., la batalla y la vida. Más tarde, en Fraata, hubo otra gran derrota de los romanos, esta vez con Marco Antonio al mando. Augusto logró con los años recuperar los estandartes, de tan alto valor simbólico y que estaban en poder del poderoso imperio parto, restituyéndolos oficialmente (la devolución tuvo lugar en el año 20 a.C.). Así, el honor de Roma quedaba a salvo gracias a Augusto y ponía de manifiesto la superioridad de Roma sobre los enemigos orientales. El legado parto devolviendo la enseña romana ocupa el centro de la representación.
  • Personificaciones de territorios:
    • A la espalda de Marte, bajo la axila derecha de Augusto, está la personificación de Hispania, sentada y afligida, llevando en la mano una espada (la típica gladius hispaniensis). Esto representa que Augusto venció a los cántabros y astures y de ahí esta conmemoración.
    • En posición simétrica, aparece la personificación de la Galia, quienes también combatieron duramente contra los romanos, sometidos, finalmente, por Octavio Augusto. La Galia aparece en actitud de derrota y nos muestra los atributos típicos de los celtas: una trompeta zoomorfa de guerra, una enseña gálica en forma de jabalí y la espada envainada, ya inútiles.
  • Dioses protectores: Debajo están Apolo y Diana, dioses por los que Augusto tenía especial devoción. Apolo aparece con su lira, el instrumento característico del espíritu cultivado, y monta un monstruo alado, un grifo. Era creencia generalizada que Apolo, con su arco, había ayudado a Octavio Augusto en la batalla de Accio contra Antonio y Cleopatra. Por su parte, Diana cabalga sobre un ciervo y lleva su peligroso carcaj de flechas infalibles. Diana era una diosa nacional romana, opuesta a las divinidades extranjeras, que agradaban poco al emperador.
  • Marco cosmológico: Todos estos sucesos se hallan enmarcados por un marco cosmológico, por el cielo y la tierra. Arriba, sobre los pectorales de la coraza, está Caelus, el cielo, el griego Urano, que despliega su manto para albergar al mundo y a los mortales. Por dicho manto recorre la bóveda celeste el Sol, en su cuadriga, trayendo calor y luz al universo. Por delante del carro solar vuela el Rocío, con su jarrita humectante. Junto al carro, la Aurora, que anuncia la llegada del nuevo día. Debajo del todo, en la vertical del ombligo de la coraza, la Tierra (Tellus), también llamada en Roma Terra Mater, recostada y con los emblemas de la fertilidad, entre los que destaca la cornucopia o cuerno de la abundancia, por el que la humanidad recibe los frutos del suelo.

La Divinización de Augusto

A los pies del emperador aparece Cupido sobre un delfín, alusión directa a la ascendencia divina de Augusto por vía de Venus, madre de Eneas y fundadora mítica de Roma. Completa la estatua, como era normal en las copias romanas para dar estabilidad, un delfín y un Eros o Cupido, que sostienen su pierna derecha. La tradición dio al hijo de Eneas, Ascanio, el nombre de Iulio, con lo que la gens Julia quedaba emparentada con los dioses, con los fundadores de Roma y con los héroes troyanos.

Por otro lado, el copista nos presenta a Augusto divinizado, lo que se aprecia al ponerlo descalzo, lo cual correspondía en el mundo clásico a los dioses y mortales deificados. Augusto fue divinizado a su muerte y su mujer Livia fue convertida en su sacerdotisa. Los pies descalzos pueden simbolizar que el emperador ya estaba en el Olimpo.

Augusto Prima Porta en 4 minutos

Orígenes y Evolución del Retrato Romano Imperial

La escultura del Augusto de Prima Porta se inscribe en el contexto del Alto Imperio romano, un periodo que se inicia con el gobierno de Augusto tras la crisis de la República. El estilo que caracteriza a esta obra nace en Roma, pero se difunde rápidamente a través de las provincias, marcando la identidad visual del imperio. El contexto histórico de esta escultura es el de la estabilización política y el establecimiento de la Pax Romana, tras décadas de guerras civiles.

La escultura se inspira en el Doríforo de Policleto en cuanto al tratamiento corporal, y en los retratos heroicos griegos como el de Pericles o Alejandro Magno. Los escultores de la época permanecen en el anonimato, puesto que el énfasis no recaía en la autoría individual, sino en la eficacia comunicativa de la obra. En el plano formal, si bien el Augusto de Prima Porta posee una originalidad innegable, la influencia de la estatuaria clásica griega es evidente y es, casi seguro, que el autor del original fuese un escultor griego. Es claro su débito con el Doríforo de Policleto: sus expresiones son parecidas y ambos se apoyan en la pierna derecha mientras balancean la izquierda. La pica del Doríforo ha sido sustituida por el bastón consular.

Podemos decir, por tanto, que en el Augusto de Prima Porta se produce, como en todas las manifestaciones artísticas de la época augústea, la síntesis entre el clasicismo griego, cuyo lenguaje formal se adopta, y la concepción romana de la obra de arte sujeta a lo utilitario y real. Si el retrato griego perseguía una concepción ideal del hombre a través de la heroificación del modelo, el romano busca el máximo realismo recurriendo, con frecuencia, a la mascarilla, ya realizada en vida, ya funeraria, de acuerdo con la tradición etrusca y republicana.

La Tradición del Retrato en Roma

Con este retrato se inaugura y hace arquetípica la modalidad de retratos imperiales de a pie, que proliferarán por todo el Imperio. Culmina así la larga e intensa tradición del retrato en Roma, que tuvo dos líneas básicas: el realismo etrusco y el idealismo helenizante. En la línea de esa corriente realista y popular, hunde sus raíces en los retratos funerarios etruscos. El fondo pragmático y realista del latino le exige retratos fidedignos y casi nunca idealizados. El artista esculpe en las cabezas una fidelidad al modelo que traduce no sólo el parecido físico sino el psicológico. Sin embargo, en el Imperio, al retratar a los grandes emperadores, se prefiere la suavización de sus rasgos, las formas bellas y perfectas y la contención moral. El siguiente paso será la representación de los emperadores semidesnudos, coronados de laurel y portando atributos divinos como el águila de Zeus. El proceso de divinización se acelera y Claudio es ya reconocido como dios en vida.

Otros tipos de retratos imperiales incluían:

  • El retrato como Pontifex Maximus o “con cabeza velada”, por llevar un velo en la cabeza, donde el personaje oficia como jefe religioso o sumo sacerdote.
  • El retrato apoteósico, que representa al emperador semidesnudo tras su muerte, como alusión a su carácter de semidiós o divinizado.

Legado del Augusto de Prima Porta

El «Augusto de Prima Porta» es una de las esculturas más emblemáticas del arte romano por su capacidad de sintetizar herencias griegas clásicas con un nuevo lenguaje político romano. Esta estatua marca el inicio de una iconografía imperial que influirá durante siglos, no solo en Roma, sino en el arte del Renacimiento y el Neoclasicismo. Su modelo de líder idealizado y divinizado será retomado por artistas como Canova o David, y servirá de inspiración para el arte oficial de regímenes modernos.

Referencias

  • Fatás, Guillermo: “La coraza de Augusto”. Historia 16, nº 171, Año XV, Julio, 1990.
  • García Bellido, Antonio: “Arte Romano”. CSIC.
  • Zanker, P. (1992). El poder de las imágenes en la época de Augusto.
  • Kleiner, D. E. E. (1992). Roman Sculpture.
  • Stewart, P. (2003). Statues in Roman Society: Representation and Response.
  • Smith, R. R. R. (1994). The Augustus of Prima Porta.
  • Pollini, J. (2010). From Republic to Empire: Rhetoric, Religion, and Power in the Visual Culture of Ancient Rome.

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