Uso de Auriculares y Estimulación Sonora Durante el Embarazo: Lo que Necesitas Saber

El embarazo es un momento fundamental para cuidar la salud de nuestro futuro bebé. La prevención es clave para evitar futuros problemas auditivos. Desde las primeras semanas, el sentido de la audición del feto comienza a desarrollarse de manera sorprendente, siendo un vínculo crucial con el mundo exterior y con la madre.

El Fascinante Desarrollo de la Audición Fetal

El desarrollo del sentido de la audición en el feto y en el bebé implica que las partes estructurales del oído externo y medio se desarrollan en las primeras 20 semanas de la gestación, llegando a ser funcional como tal aproximadamente a las 25 semanas. Específicamente, a los 22 días de gestación se inicia el desarrollo del sistema auditivo y finaliza, aproximadamente, a las 25 semanas, aunque algunos autores la sitúan en la semana 16 (Shahidullah S, 1992; Graven SN, 2008).

Esquema del desarrollo del sistema auditivo fetal en diferentes semanas de gestación

Durante este periodo, el futuro bebé, desconocedor del mundo exterior, solo reconoce lo que siente dentro del útero a través de los sentidos, principalmente el oído. Los primeros sonidos que el ser humano escucha en el vientre materno son los latidos del corazón. Según diversos estudios, durante el desarrollo intrauterino el feto responde a estímulos sonoros externos e internos.

La audición del feto es principalmente de baja frecuencia, con el sonido transmitido a través de la conducción ósea, por las cavidades llenas de líquido del oído externo y medio o el cráneo. Hasta hace poco, se suponía que los niños no nacidos quedaban protegidos de los ruidos externos en el vientre de la madre, pero se ha demostrado que el ruido, de hecho, llega al feto. Los tejidos que envuelven el abdomen, la piel, el útero y el líquido amniótico son todos ellos responsables de aislar al bebé del exterior; sin embargo, el bebé percibe la música exterior como un sonido distorsionado.

¿Por Qué No se Recomienda el Uso de Auriculares Directamente en el Vientre?

Es muy habitual ver imágenes de mamás embarazadas con los audífonos sobre la barriguita, pero esta práctica no se debe realizar por precaución. En primer lugar, es absolutamente innecesario usar cascos en el vientre para que el bebé escuche música, ya que a través de la conducción ósea el bebé recibe el sonido ambiente que le rodea. La pelvis de la mujer tiene forma de bóveda invertida y amplifica el sonido.

Diagrama mostrando la amplificación del sonido dentro del útero materno

Teniendo en cuenta esto último, es muy importante atender a los niveles de ruido a los que sometemos a los bebés. Si los cascos están fuertes o hay algún tipo de frecuencia que resuena especialmente en el vientre de la madre, la experiencia para el bebé puede no ser exactamente agradable. Los auriculares o headphones para oír música no deben usarse directamente sobre el vientre embarazado porque las frecuencias pueden dañar o destruir las células ciliadas en el oído del bebé que está por nacer.

Es importante conocer el origen de esta "moda". Hace décadas, en Estados Unidos y Japón, se desarrollaron unos experimentos en la etapa prenatal con determinadas frecuencias que llegaban a los bebés a través de unos casquitos semejantes a los que ahora se comercializan. Trataban de estimular de forma artificial el sistema nervioso de los bebés con el fin de que pudieran ser más "inteligentes". El resultado fue una mayor inteligencia, sí, pero también mayores índices de hiperactividad, agresividad y demás trastornos de conducta. Esto plantea la pregunta: ¿merece la pena?

Infografía sobre los riesgos de la sobreestimulación prenatal

Además, cuando ofrecemos la música a través de los cascos en el vientre, el bebé la está escuchando de forma aislada, sin ningún tipo de comunicación ni interacción con su madre, sin ningún tipo de coherencia con lo que ella siente en ese momento. Teniendo en cuenta el intercambio hormonal entre la madre y el bebé que sucede a través de la placenta, el bebé puede estar recibiendo, por ejemplo, hormonas de estrés asociándolo a una música relajante o viceversa.

La Importancia de la Estimulación Sonora Ambiental y la Voz Materna

Un estudio liderado por el Dr. Carles Escera, coordinador del grupo Neurociencia Cognitiva del Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD), muestra que los bebés que han estado expuestos a música de forma diaria durante las últimas semanas del embarazo, ya sea por el canto de sus madres o por la audición de música mediante altavoces (sin auriculares), nacen con una mejor capacidad para la codificación neuronal de los sonidos del lenguaje.

MUSICA PARA ESTIMULAR LA INTELIGENCIA Y HABILIDADES DE LOS BEBES EN EL VIENTRE MATERNO

El trabajo se basa en la comparación de registros de la respuesta de seguimiento de frecuencia (RSF) de 60 recién nacidos sanos (de entre 12 y 72 horas), pacientes del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona. A 29 bebés se les expuso a diario a la música durante el período prenatal, y 31 no tuvieron exposición musical. Se analizó el registro por encefalograma de los bebés a dos estímulos de habla diferentes: el estímulo /da/ -el más empleado en la investigación con RSF y recién nacidos- y el estímulo /oa/, que permite analizar la codificación de frecuencias a las que el recién nacido ha estado expuesto en el útero materno. Los resultados de esta comparativa revelan que la exposición diaria a la música durante el tercer trimestre de la gestación hace que la codificación de los estímulos del habla sea más robusta en los bebés que han escuchado música. Este estudio, publicado en la revista Developmental Science, se realizó con la colaboración de la Dra. Lola Gómez y la participación de la investigadora Teresa Ribas Prats (UB-UBneuro-IRSJD).

Según los expertos, los bebés comienzan a absorber el lenguaje mientras están en el útero antes de lo que se pensaba. Otro estudio muestra que los bebés nonatos escuchan a sus madres hablar durante las últimas 10 semanas de embarazo y al nacer pueden demostrar lo que han escuchado. Christine Moon, profesora de psicología en Pacific Lutheran University en Tacoma, Washington, afirma que los fetos aprenden prenatalmente los sonidos particulares del lenguaje de una madre. Cuarenta bebés neonatos fueron estudiados en Tacoma y Estocolmo mientras escuchaban sonidos vocálicos en su lengua materna y en idiomas extranjeros. Su interés en los sonidos fue captado según el tiempo que chuparon un chupete conectado a una computadora. La succión más larga o más corta de sonidos desconocidos o familiares es una prueba de aprendizaje, porque indica que los bebés pueden diferenciar entre los sonidos que se escuchan en el útero.

Investigadores de la Universidad de Helsinki, Finlandia, estudiaron a 33 madres embarazadas y a sus bebés. Desde la semana 29 hasta el nacimiento, 17 madres escucharon un CD con dos secuencias de cuatro minutos de palabras inventadas («tatata» o «tatota», dichas de varias maneras y con diferentes tonos). Después del nacimiento, los investigadores probaron la audición de los 33 bebés y realizaron una exploración cerebral con electroencefalografía (EEG) para ver si los recién nacidos respondían de manera diferente.

El sonido (y por tanto la música) es uno de los estímulos más informativos para el bebé prenatal, sobre todo del medio que le recibirá tras el nacimiento. Uno de los mayores valores de la música es la gran herramienta de comunicación que puede llegar a ser, por supuesto también en la etapa prenatal. La música tiene un enorme poder: es un transformador de emociones. Estimula la frecuencia cardiaca del bebé y contribuye a sincronizar sus latidos con los de la madre. Además, los beneficios para la propia madre se transmiten al bebé, ya que el feto es capaz de percibir estados de ánimo como el nerviosismo o la relajación. La música para bebé en la barriga es capaz de estimular ciertos circuitos cerebrales relacionados con la comunicación y el lenguaje, favoreciendo también el latido del corazón del bebé y la producción de endorfinas, lo cual afecta positivamente tanto al bebé como a la madre.

Consejos para la Estimulación Musical Ambiental

Ciertos investigadores afirman que poner música al bebé en el vientre, de forma ambiental, permite estimularle positivamente. Sin embargo, no todos los estilos musicales están recomendados, ni mucho menos conviene reproducir música a todo volumen.

  • El volumen de música para el bebé durante el embarazo debe oscilar entre los 50 y 60 decibelios. Los ruidos muy altos y distorsionantes provocan nerviosismo en el bebé.
  • Se recomienda poner música al bebé de forma ambiental, a un volumen moderado de 50 y 60 decibelios, suficiente para que el sonido atraviese el líquido amniótico.
  • Se suele hablar del "efecto Mozart" como el más efectivo. El género musical más recomendado es la música clásica, especialmente aquella con instrumentos que producen frecuencias agudas, ya que producirán una mayor vibración en el aparato auditivo del bebé, quien percibirá los sonidos con mayor nitidez. No ocurre lo mismo con los de frecuencias más graves; los instrumentos de cuerda son los que menos escuchará el bebé.
  • La música relajante que calma a la madre, calmará también al bebé.
  • Los géneros alegres, aquellas canciones llenas de energía y motivación, son capaces de aumentar la producción de hormonas de la felicidad.
  • Es aconsejable poner música para el embarazo a última hora de la tarde y por la noche.
  • Además de la música, es muy beneficioso hablarle y cantarle mucho al bebé, ya que la voz materna se transmite directamente a través del cuerpo de la madre.
  • A partir de la semana 16, el feto es capaz de percibir ciertos sonidos de frecuencia alta como los instrumentos de cuerda.

Factores de Riesgo para la Audición Fetal

La prevención es la clave para evitar futuros problemas auditivos. Hay diversos factores que pueden afectar negativamente el desarrollo auditivo del feto:

  • Exposición a ruidos fuertes: Evitar ruidos por encima de los 80 dB. Superar este límite puede causar problemas auditivos al bebé, por lo que las embarazadas deberán abstenerse de permanecer en lugares que superen este límite. Una mujer embarazada puede protegerse (con tapones en los oídos, por ejemplo), pero el bebé queda totalmente expuesto al ruido. Aunque el líquido amniótico y el útero amortiguan el sonido, los sonidos de baja frecuencia (voces graves, sonidos bajos de la música, petardos) se amortiguan peor que los agudos. Un estudio sueco ha demostrado un aumento del riesgo de hasta un 80% si se trabaja en entornos laborales ruidosos.
  • Tabla de decibelios de ruidos comunes y sus efectos
  • Exposición regular y prolongada: A pesar de que los estudios no son del todo concluyentes, se sabe que una de las condiciones que indican más riesgo de que el bebé sufra algún tipo de pérdida de audición es la exposición regular y prolongada a ruidos intensos. El estudio, llevado a cabo por el Institute of Environmental Medicine (IMM) en el Instituto Karolinska, Estocolmo, Suecia, ofrece nueva evidencia de que las mujeres deben evitar la exposición a altos niveles de ruido durante el embarazo. Este estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, incluyó una investigación con más de 1,4 millones de niños nacidos en Suecia entre 1986 y 2008. Los datos recogidos incluyen la ocupación de su madre, los hábitos de fumar, la edad, la etnia, el índice de masa corporal y los factores socioeconómicos. La Autoridad Sueca para el Medio Ambiente de Trabajo recomienda que las mujeres embarazadas eviten niveles de ruido superiores a 80 dBA.
  • Enfermedades infecciosas: El hecho de que la madre sufra alguna enfermedad infecciosa, como la rubéola y el sarampión, especialmente durante los primeros 3 meses, puede provocar este problema, por lo que se recomienda a las mujeres que quieran quedarse embarazadas que se vacunen antes, si no lo están ya. Cuando una mujer embarazada se infecta con el citomegalovirus (CMV), puede transmitirlo al bebé antes del nacimiento, durante el parto o al amamantarlo. La infección congénita de CMV es una de las causas principales de la pérdida auditiva en los niños. Para evitar este virus, es fundamental mantener una correcta higiene, lavándose las manos con frecuencia, sobre todo si se tiene contacto con niños pequeños.
  • Infografía sobre prevención del citomegalovirus durante el embarazo
  • Medicamentos ototóxicos: Evitar el uso de medicamentos ototóxicos (un grupo de más de 130 fármacos entre los que se encuentran gentamicina, kanamicina, estreptomicina, tobramicina y algunos diuréticos) durante el embarazo. Es crucial consultar con el médico antes de tomar cualquier medicamento.
  • Alimentación deficiente: Una alimentación deficiente durante el embarazo puede hacer que el bebé sufra discapacidad auditiva. Se debe llevar una alimentación sana y equilibrada. Es importante que la mujer embarazada tome el yodo necesario durante la gestación.
  • Tabaco y alcohol: No fumar ni beber alcohol. El tabaco puede influir negativamente en el desarrollo de la cóclea en el oído interno, mientras que la ingesta de alcohol durante la gestación puede producir alteraciones auditivas.
  • Complicaciones en el parto: En el parto, el sufrimiento fetal o la prematuridad son factores de riesgo. También los partos difíciles y prolongados pueden predisponer al niño a la sordera.

Evaluación Auditiva al Nacimiento

Al final, cuando nace el bebé, se debe evaluar su sistema auditivo antes de abandonar el hospital a través de un screening auditivo para ver si funciona correctamente.

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