Cultivo de Árboles en Tierra no Fértil: Estrategias Regenerativas y Permacultura

La fertilidad del suelo es fundamental para el desarrollo de las plantas e influye en su rendimiento. Los campos fértiles son un gran activo para los agricultores, pero una gestión agrícola inadecuada puede llevar al agotamiento de la tierra y un descenso notorio del rendimiento. Sin embargo, existen métodos innovadores y prácticas ancestrales que permiten el cultivo de árboles y otras plantas incluso en suelos degradados o infértiles, apostando por la regeneración del ecosistema.

Campo árido y degradado contrastando con una zona de vegetación incipiente

El Suelo Fértil: Definición e Importancia

La fertilidad del suelo hace referencia al potencial de un suelo para crear unas condiciones químicas, físicas y biológicas favorables para las plantas, proporcionándoles todos los nutrientes esenciales para su crecimiento. Es necesario entender que los nutrientes minerales no son alimento para las plantas (porque las plantas producen alimento por sí mismas mediante la fotosíntesis), sino un suplemento que proporciona más energía para su desarrollo. Así pues, se considera suelo fértil aquel que cumple esta condición.

Los nutrientes pueden acelerar el crecimiento de las plantas, reforzar su sistema inmunitario contra plagas y enfermedades y aumentar la fertilidad. El suelo fértil es perfecto para los cultivos porque retiene un nivel medio o alto de microelementos y macroelementos valiosos, lo que garantiza la fuerza y la salud de las plantas durante todo el ciclo de desarrollo. Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de un suelo fértil. Por ello, la fertilidad del suelo es uno de los principales factores que deben tener en cuenta los productores agrícolas a la hora de planificar el trabajo de campo.

Diferencia entre suelo fértil y suelo productivo

La fertilidad define la capacidad del suelo para retener y proporcionar nutrientes a las plantas. Entonces, ¿los suelos fértiles son siempre productivos? No, la productividad incluye el concepto de fertilidad, así como muchos otros factores que determinan la capacidad del suelo para producir un cultivo.

Factores que afectan a la fertilidad del suelo

Los factores que afectan a la fertilidad del suelo se clasifican en directos e indirectos. La cantidad de materia orgánica, la humedad y la aireación del campo son factores directos de fertilidad. Los indirectos incluyen la actividad de la biota del suelo, los métodos de labranza y más. Los factores más importantes de la fertilidad del suelo son los siguientes:

  • Contenido de Humus: La fertilidad del suelo es proporcional a la cantidad de humus presente, que contiene nutrientes como nitrógeno y fósforo. El humus aumenta la fertilidad del suelo, creando un microclima ideal para el desarrollo de los cultivos, con una temperatura favorable, humedad y aire adecuados. La marga se considera el tipo de suelo más fértil por su composición óptima de arcilla, arena y limo, y su riqueza en humus.
  • Textura del Suelo: El tamaño de las partículas y su proporción determinan la textura. Los suelos con partículas pequeñas, como la arcilla, retienen nutrientes pero pueden dificultar el acceso de las raíces.
  • Composición Mineral: Evalúa la capacidad del suelo para almacenar nutrientes y estabilizar sustancias orgánicas.
  • pH del Suelo: Indica la alcalinidad o acidez, influyendo en la disponibilidad de nutrientes. La mayoría de los cultivos prefieren un rango de pH de 6,5-7,5.
  • Contenido de Humedad: Las plantas toman nutrientes del agua, por lo que la humedad es crucial para la fertilidad.
  • Aireación: Esencial para el desarrollo de las raíces y la actividad de microorganismos beneficiosos.
  • Temperatura del Suelo: Influye en la actividad bacteriana, solubilidad de nutrientes y absorción por las plantas (ideal entre 18 y 24°C).
  • Biota del Suelo: Una diversidad de microorganismos (virus, bacterias, hongos, líquenes) promueve el crecimiento de las plantas y la asimilación de compuestos minerales. La capa superficial es la más fértil por su alto contenido en materia orgánica y microorganismos.

Cómo saber si la tierra es fértil

Para evaluar la calidad general de la tierra y su productividad, es necesario realizar análisis de la fertilidad del suelo. Así, el agricultor recibirá datos sobre la composición, el tipo, el contenido mineral (por ejemplo, nitrógeno, potasio, fósforo), el nivel de pH y otros indicadores de la fertilidad del suelo. Los laboratorios de análisis también pueden ofrecer una interpretación de los valores obtenidos, así como recomendaciones generales para añadir nutrientes.

Estos análisis revelan las deficiencias y elementos que faltan, permitiendo a los productores agrícolas saber qué hay que hacer para aumentar el rendimiento. El equilibrio de microelementos varía en función del tipo de suelo y cada cultivo tiene necesidades únicas de oligoelementos.

Infografía: Ciclo de nutrientes en un suelo fértil

Causas y Consecuencias de la Reducción de la Fertilidad del Suelo

La disminución de la fertilidad del suelo se produce cuando la cantidad de nutrientes del suelo que se usan o se pierden supera a la cantidad añadida. Las plantas extraen entonces los nutrientes de las reservas, que se agotan hasta que ya no quedan recursos disponibles para su desarrollo.

Prácticas agrícolas perjudiciales

A mediados del siglo XX, la industrialización de la agricultura y la transformación de las «granjas» en «explotaciones» de monocultivos cambiaron los paisajes para siempre. El progresivo deterioro del suelo, la destrucción de la biodiversidad, la ruptura de los ciclos del agua locales y las alteraciones del clima no se hicieron esperar. Paralelamente, la productividad agrícola se ha reducido al ritmo que aumentaban los costes de producción.

Las principales causas de la pérdida de fertilidad del suelo incluyen:

  • Uso de fertilizantes sin tener en cuenta las condiciones del campo.
  • Sistema de cultivo inadecuado.
  • Cultivo continuo de las mismas cosechas.
  • Labranza intensiva, que no actúa en profundidad y compacta el suelo por debajo de la capa labrada.
  • Monocultivo, que agota los mismos elementos químicos del suelo.
  • Eliminación total de los residuos de los cultivos.
  • Erosión y degradación de la tierra.
  • Clima desfavorable y condiciones meteorológicas extremas.
  • Quema de las tierras, lo que las hace inservibles y las hace más dependientes de la industria petroquímica.

Impacto del arado y la tradición

La tradición de arar la tierra, que probablemente sea el mayor motivo por el cual se ara, ha llevado a la repetición de prácticas heredadas sin cuestionamiento. Sin embargo, el arado continuo causa:

  • Erosión: La tierra desprovista de vegetación y del soporte de las raíces es fácilmente erosionada por el agua y el viento, especialmente en terrenos con pendiente.
  • Pérdida de biomasa: Cada centímetro de tierra desnuda constituye una porción de energía desaprovechada, ya que la biomasa es la mayor fuente de energía del mundo gracias a la fotosíntesis.
  • Pérdida de fertilidad: La combinación de abonados químicos y labrado reduce la fertilidad y aumenta la dependencia de la petroquímica.
  • Pérdida de protección natural: La ausencia de hierbas y acolchado orgánico deja el suelo expuesto a los rayos solares y las heladas, aumentando la temperatura, evaporación y dañando microorganismos.
  • Desestructuración: El hielo, el sol y la transpiración rápida, junto a la ausencia de raíces, provocan suelos cuarteados y compactados.
  • Pérdida de agua: La tierra labrada mantiene peor la humedad en verano y pierde valiosa agua del rocío y la niebla en invierno.
  • Aumento del CO2 atmosférico: Retener el carbono en forma de materia vegetal es crucial para reducir los niveles de CO2.
  • Daño a árboles: El arado corta y hiere las raíces más superficiales de los árboles.
  • Pérdida de biodiversidad: La industrialización del campo ha acabado con especies de hierbas y flores, afectando a insectos y otros animales.
  • Inconsciencia: Es una práctica antinatural, comparable a catástrofes destructivas como terremotos.

La pérdida de fertilidad del suelo tiene importantes repercusiones negativas no sólo en la producción agrícola, también en los ecosistemas circundantes. El agotamiento del suelo provoca desertificación, pérdida de biodiversidad, contaminación de las masas de agua y cambios potencialmente peligrosos en los cursos de agua. Los ritmos temporales se han acelerado y el sistema intensivo ha creado un calendario propio de trabajo desvinculado de las necesidades de la tierra, del campesinado y de los cultivos.

Foto: Suelo agrietado y seco por erosión y falta de vegetación

Agricultura Regenerativa: Un Cambio de Paradigma

En este contexto de deterioro, nace la agricultura regenerativa, cuyo paradigma es el opuesto, basado en volver a unir lo que nunca se debió separar, para poder prosperar en un medioambiente sano y biodiverso, dejando la tierra mejor de lo que estaba. La agricultura regenerativa representa un cambio de paradigma. Técnicas como la agroforestería sintrópica, los bosques comestibles y la integración de animales en los cultivos nos muestran el camino.

La idea es devolver a la agricultura y la ganadería la complejidad que caracteriza a los ecosistemas: volver a unir agricultura y ganadería, y abandonar el concepto de explotación para recuperar el de granja. No sólo árboles, los setos entre parcelas con especies autóctonas de árboles y arbustos cumplen muchísimas funciones ecológicas, todas ellas positivas. Al multiplicar la biodiversidad, mejoran el equilibrio ecológico y los servicios gratuitos de los ecosistemas a los cultivos.

El papel fundamental de los árboles

Los árboles son el nexo que vincula cielo y tierra, una especie de interfaz entre el suelo y la atmósfera. Acogen todas las formas de vida, proporcionan sombra y son el eje alrededor del cual gira la vida en la tierra. Sus funciones son numerosas y clave:

  1. Regulación del ciclo del agua, temperatura y clima: A través de la evapotranspiración, los árboles bombean agua de las capas subterráneas a la atmósfera, humedeciendo el ambiente y beneficiando la vegetación circundante. El sistema radicular estructura el suelo y permite la infiltración de agua.
  2. Cosecha de humedad del aire y formación de nubes: Las hojas no solo transpiran agua, sino que también captan humedad del aire. Esta humedad, combinada con aerosoles naturales, esporas y microorganismos higroscópicos, contribuye a la formación de nubes, la aglutinación de gotas y la precipitación de lluvias.
  3. Secuestro y aporte de carbono al suelo: Gran parte del material vegetal y las raíces es carbono. Las raíces permiten el desarrollo de la rizosfera, que transporta carbono profundamente al suelo. La biomasa generada por los árboles, que se composta en superficie, nutre el suelo de carbono, convirtiéndolo en una esponja para el agua de lluvia.
  4. Sombra y frescor: La sombra directa de los árboles, o indirecta a través de las nubes, refresca la tierra, mientras que el terreno desnudo genera islas de calor.
  5. Prevención de extremos climáticos: La presencia de árboles y vegetación ayuda a prevenir sequías, inundaciones e incendios. Generan lluvias más suaves y frecuentes, y un suelo funcional rico en carbono favorece la infiltración del agua, previniendo la escorrentía y la erosión.

Los sistemas radiculares de las especies comerciales, especializados en la extracción rápida de nutrientes, no suelen desarrollar toda la capacidad de la planta. Sin embargo, fomentar la diversidad de raíces en las parcelas permite trabajar su estructura a diferentes profundidades, disminuyendo los pases del arado mecánico y aportando materia orgánica a las partes más alejadas de la superficie.

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Técnicas para Cultivar Árboles en Suelos no Fértiles

Para cultivar árboles y otras plantas en suelos degradados o infértiles, es crucial adoptar métodos que promuevan la regeneración del suelo y la salud del ecosistema. Muchas de estas técnicas se basan en la observación de la naturaleza y en años de investigación por parte de permacultores, agricultores y biólogos.

1. No Laboreo y Manejo del Suelo

El rechazo a la labranza es fundamental. Nadie ara el bosque; este se mantiene a sí mismo gracias al equilibrio entre los seres que lo pueblan. Los permacultores proponen métodos de no laboreo para los cultivos arbóreos, ya que las hierbas del suelo no molestan a los árboles.

  • Nunca labrar a favor de la pendiente: Esta es la regla de oro para evitar la erosión por lluvias. En tierras sin cultivo permanente, lo ideal es el laboreo siguiendo las curvas de nivel (Key Line).
  • Reducir tamaño y peso de la maquinaria: Realizar trabajos más ligeros y a pequeña escala.
  • Manejo de hierbas adventicias mediante siega: La siega se convierte en la opción más ventajosa para controlar el crecimiento de hierbas, conservando biomasa, humedad y estructura del suelo. Esto proporciona protección y alimento para la micro y macrofauna, que aportan abono con sus restos y excrementos. Esta técnica es aplicable en viñedos, olivos, almendros y otros frutales.
  • Labrar para iniciar: Paradójicamente, un buen método para iniciar un sistema de no laboreo en un suelo trabajado durante años es un gran labrado en profundidad. Esto rompe la "suela de labor" generada y luego se detiene el arado.

2. Acolchado y Abonos Verdes

Dejar siempre sobre el suelo los rastrojos (la paja) del cultivo anterior devuelve al suelo la mayoría de los nutrientes extraídos. El acolchado de materia orgánica, junto con las hierbas que aparecen, mantiene la humedad y protege el suelo.

  • Siembra de abonos verdes: Realizar la siembra justo tras la cosecha (o incluso antes), eligiendo el abono verde adecuado. Una vez crecida la planta, segarla y dejar las hojas sobre el suelo para que sirvan como acolchado y creen una capa de humus.
  • Aplicación de materia orgánica: Abonos como el compost deben aplicarse en tiempos de alta demanda por parte de las plantas. Las cenizas también aportan fósforo, magnesio, potasio y carbonato de calcio.
  • Fertilizantes ecológicos: Si es necesario aplicar fertilizante para un suelo pobre, se recomiendan los ecológicos, que protegen el medio ambiente y son adecuados para las plantas.

3. Restauración de la Biota del Suelo

La materia orgánica genera una explosión de vida dentro del suelo, pero es vital que la biomasa microbiana esté presente y activa. Los hongos se nutren y regeneran sus hifas, conectándose con las raíces de las plantas e intercambiando nutrientes. Las lombrices excavan túneles que airean el sustrato y llevan el humus a capas más profundas. Las bacterias se multiplican, acelerando la descomposición de la materia orgánica y fijando carbono y nitrógeno.

  • Fumigado de microorganismos y preparados orgánicos y biodinámicos: Al comienzo de un nuevo proyecto, es necesario restablecer la biodiversidad microbiana y controlar plagas.
  • Manejo holístico de animales: La integración de animales en los cultivos puede aportar nutrientes y mejorar la estructura del suelo con sus excrementos.
Ilustración: Capas del suelo con redes de micorrizas y lombrices

4. Rotación de Cultivos y Biodiversidad

La siembra repetida de los mismos cultivos en el mismo campo reduce la fertilidad. La rotación de cultivos, especialmente con leguminosas, frena el agotamiento de la tierra y enriquece el suelo con nitrógeno.

  • Fomentar la diversidad de especies: Sembrar a voleo semillas encapsuladas en arcilla (Nendo-Dango) antes de cosechar el cultivo anterior. Este método protege las semillas de depredadores y patógenos, permitiendo que germinen con las lluvias sin necesidad de enterrarlas. Para que funcione, se deben escoger cuidadosamente las especies y variedades adecuadas, considerando época de siembra, siega y germinación.
  • Bosques comestibles y agroforestería: Transicionar los monocultivos hacia métodos más equilibrados, incorporando árboles frutales y seleccionando hierbas adecuadas a la región y suelo.

5. Agricultura Sintrópica: Un Enfoque Innovador

La agricultura sintrópica es un método que imita los patrones naturales de un bosque, buscando aprovechar al máximo la interacción entre plantas y suelo para lograr una producción diversificada, numerosa y de alto rendimiento. Se enfoca en la salud del suelo como clave, dando particular atención a la actividad subterránea.

  • Manejo a través de la poda: Al podar partes de una especie, esta se balancea, deshaciéndose de una masa similar de raíces, liberando agua y nutrientes a la tierra. La energía del rebrote genera "pulsos de crecimiento" que influyen en la salud del suelo y las especies circundantes. Los restos de poda se usan como mantillo.
  • No requiere insumos externos: Se espera que el sistema produzca sus propios nutrientes. Si el suelo está muy degradado, puede requerir bioinsumos al inicio.
  • Regulación natural de plagas y enfermedades: Las apariciones de plagas se consideran bioindicadores de desequilibrios, abogando por la regulación natural.
  • Ejemplo de éxito en Chile: Don Darío, un pequeño productor en la zona central de Chile, transformó un suelo infértil en una huerta productiva con árboles frutales y gran biodiversidad gracias a la agricultura sintrópica. Este modelo, implementado en su parcela, demostró un ahorro significativo de agua y trabajo, además de la mejora sustancial del suelo.

Aunque el conocimiento de las especies y sus interacciones es clave, este modelo es replicable en diversas geografías y climas, ajustando la composición de las plantas y el manejo del suelo. En cultivos que requieren mucha luz, como las fresas, se planifican "claros" en el bosque sintrópico para ubicar la huerta.

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Conclusión Parcial y Perspectivas Futuras

La fertilidad del suelo es un activo que debemos proteger y mejorar. Los métodos de cultivo tradicionales, basados en la labranza y el uso intensivo de agroquímicos, han demostrado ser insostenibles a largo plazo. Sin embargo, la permacultura y la agricultura regenerativa, con sus enfoques holísticos y el énfasis en el no laboreo, la biodiversidad y la agricultura sintrópica, ofrecen soluciones prometedoras para restaurar la salud de nuestros suelos y asegurar la producción de alimentos en un futuro incierto. Adaptar estas técnicas, con investigación y paciencia, permitirá transformar el arado en otro tipo de herramientas y generar sistemas más sostenibles, saludables y fértiles.

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