Cuando una mujer está embarazada, cada decisión que toma se siente un poco más importante. Desde la alimentación hasta los medicamentos, se piensa constantemente en lo mejor para el bebé. Por ello, si un profesional de atención médica indica la necesidad de antibióticos, es natural detenerse y preguntar: "¿Son seguros los antibióticos durante el embarazo?".
La respuesta corta es sí, muchos antibióticos son seguros. Usados correctamente, pueden proteger tanto a la madre como al bebé. Se estima que, aproximadamente, el 20-25% de las embarazadas serán tratadas con un antibiótico. De hecho, casi el 80% de los medicamentos con receta utilizados en el embarazo son antibióticos.
La Importancia de la Evaluación Médica en el Embarazo
El uso de cualquier medicamento durante el embarazo es una decisión que implica valorar el riesgo frente al beneficio. Por lo general, no hay información disponible sobre la eficacia y seguridad que provenga de ensayos controlados aleatorios, ya que estos estudios a menudo no son factibles en las mujeres embarazadas.
Existen muchas dudas y preguntas relacionadas con el embarazo y los antibióticos. De manera general, se cree que no es posible consumir este tipo de medicamento durante la gestación, debido a que puede afectar a la salud del bebé. No obstante, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) indica que, si bien son uno de los medicamentos más usados durante la gestación para tratar infecciones bacterianas, existen algunos sobre los que hay ciertas dudas sobre su seguridad.
Lo adecuado es seguir las recomendaciones del médico que esté realizando el seguimiento del embarazo, porque será él quien sepa qué antibióticos se pueden recetar y cuáles no. Esto es fundamental, ya que el médico sabrá qué dosis es la más segura y con qué frecuencia se debe suministrar con el objetivo de que tanto la madre como el bebé puedan continuar con una gestación saludable. Por lo tanto, a pesar de tener a mano alguno de estos antibióticos, nunca se deben consumir sin que un médico lo recomiende.
Factores Fisiológicos y Etapas Críticas del Desarrollo Fetal
El uso de medicamentos a lo largo del embarazo requiere un control, ya que podría afectar a la salud fetal. Los cambios fisiológicos típicos del embarazo, como el aumento de la tasa de filtración glomerular, del volumen corporal total y del gasto cardíaco, pueden causar modificaciones en la eficacia y la seguridad de los fármacos. Además, muchos de los medicamentos son capaces de atravesar la barrera placentaria y llegar hasta el feto.
Primeros Meses de Gestación: Un Momento Crítico
El primer trimestre del embarazo es un momento bastante crítico para el desarrollo fetal. En los primeros meses de embarazo ocurre la formación de los órganos fetales (organogénesis), por lo que la exposición a determinados fármacos podría causar defectos congénitos o incluso ser teratogénico. Por lo tanto, entre la primera y la octava semana de embarazo aproximadamente, es preferible no tomar ningún fármaco. En caso de tener que tomar algún medicamento, es recomendable consultar con el médico antes y después de haberlo tomado.
Sin embargo, este riesgo de malformaciones fetales se reduce a partir del segundo trimestre de embarazo. En esta etapa de la gestación, será fundamental evitar tomar medicamentos que alteren el sistema nervioso o el crecimiento celular.

Clasificación de los Medicamentos en el Embarazo (Según la FDA)
Teniendo en cuenta la clasificación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), los medicamentos se dividen en 5 categorías:
- Categoría A: Fármacos seguros durante el primer trimestre de embarazo. Algunos ejemplos son el hierro, el calcio, el potasio, el colecalciferol o la levotiroxina.
- Categoría B: Medicamentos sin estudios controlados en embarazadas, pero sí en animales que no muestran riesgo. Son bastante seguros, aunque no exentos de riesgo por completo. Sería el caso de la amoxicilina, la ampicilina, la azitromicina, la cefalotina, el clotrimazol, el diclofenaco o la insulina.
- Categoría C: Los estudios en animales indican que pueden causar efectos adversos en el feto. Sin embargo, su uso está permitido siempre y cuando los beneficios superen los riesgos. Se trata del tramadol, el albuterol o la fluoxetina, por ejemplo.
- Categoría D: Existe evidencia de riesgo fetal, pero su uso puede ser aceptable si el beneficio potencial para la salud materna es importante y no hay alternativas más seguras. Un ejemplo sería el antibiótico tetraciclina o el antiepiléptico fenitoína.
- Categoría X: Causan anomalías fetales y están contraindicados durante el embarazo. Por ejemplo, el estradiol, la atorvastatina, la isotretinoína o el misoprostol.
Por tanto, durante el embarazo sería conveniente utilizar medicamentos incluidos en la categoría A, y bajo estricta supervisión médica, los de la categoría B y C. Los fármacos de la categoría X están totalmente contraindicados.
Cuándo se Necesitan Antibióticos Durante el Embarazo
Debido a que el sistema inmunitario de la mujer cambia durante el embarazo, es más probable que se contraigan ciertas infecciones bacterianas. Algunas son leves, pero otras pueden ser graves si no se tratan.
La Dra. Stephanie Amaya, doctora y gineco-obstetra, señaló que si no se tratan, estas afecciones se asocian con una morbilidad materna y fetal significativa, incluidas infecciones renales, parto prematuro y bajo peso al nacer. Los antibióticos eliminan las bacterias que normalmente no habitan en el cuerpo y también pueden reducir el riesgo de infección del bebé durante el parto.
Infecciones Comunes Tratadas con Antibióticos Durante el Embarazo
A continuación se presentan algunas razones comunes por las que se podrían recetar antibióticos durante el embarazo:
- Infecciones del Tracto Urinario (ITU): Las ITU son comunes durante el embarazo. Pueden causar dolor o ardor al orinar. Si no se tratan, pueden propagarse a los riñones y provocar un parto prematuro.
- Estreptococo del Grupo B (SGB): Aproximadamente 1 de cada 4 mujeres embarazadas es portadora de esta bacteria. Puede causar problemas graves al bebé, como infecciones del torrente sanguíneo, neumonía y meningitis. Se realiza una prueba en el tercer trimestre y, si el resultado es positivo, se administran antibióticos durante el parto para proteger al bebé.
- Infecciones Renales: Pueden ser graves y requerir atención hospitalaria.
- Infecciones de Transmisión Sexual (ITS): Ciertas infecciones bacterianas, como la clamidia o la sífilis, necesitan tratamiento con antibióticos para evitar dañar al bebé.
- Infecciones de la Piel o del Sitio Quirúrgico: Si las bacterias ingresan a través de la piel o durante la cirugía, los antibióticos pueden ayudar a prevenir que la infección se propague.

Antibióticos Generalmente Considerados Seguros Durante el Embarazo
Es normal preocuparse por tomar medicamentos durante el embarazo, pero los datos que demuestran la seguridad de los antibióticos son tranquilizadores. Grandes estudios no han encontrado un mayor riesgo de malformaciones congénitas graves (defectos de nacimiento) con la exposición durante el primer trimestre a los antibióticos más comúnmente recetados. El uso de antibióticos durante el embarazo está justificado cuando está clínicamente indicado y cuando se seleccionan aquellos antibióticos con perfiles de seguridad comprobados.
Los antibióticos como los betalactámicos (familia de las penicilinas), vancomicina, nitrofurantoína, metronidazol, clindamicina, fosfomicina, son generalmente considerados seguros y efectivos en el embarazo. Específicamente, las penicilinas, cefalosporinas, clindamicina o metronidazol son medicamentos seguros según los datos proporcionados por la SEGO. Seguro que resultan familiares la amoxicilina o el metrogel.
Otros antibióticos permitidos en el embarazo incluyen cefalexina, azitromicina o ceftriaxona, por ejemplo, sin olvidar que, para que su uso sea seguro, se necesita la evaluación médica.
Grandes estudios de mujeres que usan amoxicilina en el primer trimestre del embarazo no sugieren una mayor probabilidad de anomalías congénitas en sus bebés. Asimismo, los estudios que investigan la amoxicilina con ácido clavulánico han llegado a la misma conclusión, aunque estos estudios se basaron en menos mujeres.
La amoxicilina es un antibiótico similar a la penicilina, eficaz contra una variedad de infecciones producidas por bacterias, como infección urinaria, faringitis, amigdalitis, sinusitis, otitis, neumonía, entre otras. El ácido clavulánico es un medicamento que ayuda a que la amoxicilina funcione mejor; estos dos medicamentos se combinan para formar un antibiótico.
Estudios a gran escala no han encontrado un mayor riesgo de malformaciones congénitas graves con la exposición durante el primer trimestre a los antibióticos más comúnmente recetados. Cuando se usan adecuadamente, los antibióticos son una herramienta importante para mantener a la madre y al bebé saludables.
Antibióticos que Deben Evitarse o Usarse con Precaución Durante el Embarazo
No todos los antibióticos son seguros durante el embarazo. Algunos pueden afectar el desarrollo óseo y dental del bebé o causar otras complicaciones. Es importante tener muy presente que, aunque hay medicamentos seguros, otros pueden tener riesgos tanto para la madre como para el bebé.
- Las tetraciclinas (como la doxiciclina y la tetraciclina) deben evitarse porque pueden afectar el crecimiento óseo y causar decoloración dental en el feto. No se recomienda su uso después de la quinta semana de embarazo.
- La nitrofurantoína debe evitarse durante el primer trimestre, pero generalmente es segura durante el segundo o tercer trimestre.
- Otros antibióticos que suelen evitarse incluyen los aminoglucósidos (como la estreptomicina) y ciertas sulfonamidas. Estos solo pueden usarse cuando no existen alternativas más seguras y la infección es grave.
- Los antibióticos macrólidos como la eritromicina y claritromicina se han relacionado con afecciones en el ritmo cardíaco y el nacimiento prematuro en fetos. Sin embargo, algunos estudios indican que los macrólidos como la azitromicina pueden ser seguros durante el embarazo cuando se necesitan para algunas infecciones de transmisión sexual, para la ruptura prematura de las membranas y como terapia adicional para las cesáreas cuando ya ha comenzado el trabajo de parto.
El objetivo de su proveedor de salud es protegerlos a usted y a su bebé. Nunca tome antibióticos sobrantes ni comience un nuevo medicamento recetado sin consultar primero con su proveedor de atención médica.
¿Cuándo NO se Necesitan Antibióticos?
Los antibióticos solo funcionan contra infecciones bacterianas, no virales. Si tiene un resfriado, influenza o COVID-19, los antibióticos no le harán sentir mejor ni acortarán la duración de su enfermedad. Tomar antibióticos cuando no los necesita puede ser perjudicial, ya que puede generar resistencia a los antibióticos, lo que dificulta el tratamiento de infecciones futuras. También puede alterar el microbioma intestinal y vaginal y provocar efectos secundarios como infecciones por hongos.
Si no está segura de si necesita antibióticos, consulte con su médico. Él podrá ayudarle a comprender la causa de sus síntomas y recomendarle el tratamiento más seguro.
Recomendaciones para el Uso Seguro de Antibióticos Durante el Embarazo
Si su médico le receta antibióticos, siga sus instrucciones al pie de la letra:
- Tome el tratamiento completo: Aunque empiece a sentirse mejor, termine todas las dosis. Interrumpir el tratamiento antes de tiempo puede provocar que la infección reaparezca o se vuelva resistente.
- Siga las instrucciones: Algunos antibióticos deben tomarse con alimentos, mientras que otros deben tomarse con el estómago vacío. Lea atentamente la etiqueta. Consulte a su farmacéutico si tiene alguna duda.
- Esté atento a los efectos secundarios: Puede presentar náuseas leves o heces blandas. Si presenta sarpullido, picazón o hinchazón, comuníquese con su médico de inmediato.
- Pregunte sobre los probióticos: Los antibióticos no solo eliminan las bacterias dañinas, también pueden afectar a las bacterias beneficiosas que favorecen la digestión, la salud vaginal y el sistema inmunitario. Esto puede provocar efectos secundarios leves, como heces blandas, náuseas o candidiasis. Su médico podría sugerirle probióticos para ayudar a restablecer el equilibrio intestinal.
- Manténgase hidratada: El agua ayuda al cuerpo a procesar los medicamentos y eliminar las bacterias.
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¿Qué Pasa si Tomé Antibióticos Antes de Saber que Estaba Embarazada?
Si tomó antibióticos antes de saber que estaba embarazada, no se preocupe. La mayoría de los antibióticos recetados para infecciones comunes se consideran seguros. Aun así, como con cualquier medicamento, informe a su médico qué tomó y cuándo. Él podrá revisar su historial médico, tranquilizarla y determinar si necesita seguimiento. En la mayoría de los casos, una breve exposición a antibióticos al principio del embarazo no causa daño.
Consideraciones Generales sobre la Medicación en el Embarazo
La situación ideal sería que las mujeres no tomaran ningún tipo de medicamento durante todo el embarazo. Sin embargo, las estadísticas muestran que la mayoría de las embarazadas consumen algún fármaco durante el periodo de gestación. Si fuera necesario administrar algún medicamento, es fundamental estudiar su seguridad tanto para la madre como para el feto.
Fármacos no Recomendados en el Embarazo (General)
Entre los fármacos más comunes que pueden afectar el desarrollo fetal, aparte de los antibióticos específicos ya mencionados, encontramos los de las clases C, D y X de la FDA:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): como el ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina. Deben evitarse durante todo el embarazo, pero especialmente en el tercer trimestre, ya que pueden alterar el flujo sanguíneo del feto y causar hemorragias.
- Antihipertensivos: destacamos los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs) y los antagonistas del receptor de angiotensina II. Se deben evitar especialmente a partir de la semana 14 de gestación.
- Estatinas: Aunque son ampliamente usadas para regular el colesterol en sangre, en el embarazo se asocian con posibles malformaciones en la tráquea, esófago, corazón y ano en el feto.
- Ansiolíticos: el diazepam puede aumentar el riesgo de malformaciones congénitas. Además, flurazepam, quazepam o el triazolam son otros tipos de ansiolíticos que están contraindicados durante el embarazo.
En cualquier caso, únicamente se deben tomar medicamentos bajo prescripción médica y siguiendo sus instrucciones, independientemente de si se está embarazada o no.
Manejo de Enfermedades Crónicas en Embarazadas
Hay mujeres que padecen ciertas enfermedades crónicas que no pueden dejar su medicación pese a que estén embarazadas. En estos casos, los especialistas deberán adaptar el tratamiento para que sea compatible con el embarazo y, por tanto, no suponga un peligro ni para la madre ni para el feto:
- Diabetes: Las mujeres que presenten diabetes durante el embarazo deberán administrarse insulina. Este medicamento es considerado seguro durante el embarazo, ya que pertenece a la categoría B.
- Hipertensión: Se aconseja como tratamiento farmacológico el uso de metildopa. En cambio, no se recomienda utilizar inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA) ni antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA-II) a partir de la semana 14 de embarazo.
- Epilepsia: Aquellas mujeres que padecen epilepsia, deberán consultar con su especialista qué tipo de tratamiento pueden seguir. Sin embargo, el uso de antiepilépticos durante la gestación no está aconsejado, especialmente el ácido valproico y la carbamazepina, por presentar un elevado riesgo de defectos en el tubo neural.
- En el caso de que la embarazada sufra náuseas, vómitos o hiperémesis gravídica, se recomienda en primer lugar optar por un tratamiento no farmacológico. Si fuera necesario, se podría administrar de manera combinada doxilamina y piridoxina para reducir las náuseas y los vómitos.
Alternativas No Farmacológicas Durante el Embarazo
El uso de medicamentos durante el embarazo puede resultar de riesgo para la salud materna y fetal. Por ello, siempre y cuando la situación lo permita, la primera vía de abordaje va a ser recurrir a alternativas no farmacológicas durante la gestación.
Existen condiciones de salud que pueden mejorar con un simple cambio de estilo de vida y llevando una dieta balanceada rica en frutas, verduras, etc. Otras alternativas no farmacológicas serían las terapias naturales basadas en practicar yoga prenatal, salir a caminar, hacer ejercicio, etc. De este modo, se reducirá el riesgo de hipertensión arterial y mejorará el estado de ánimo de la embarazada. Las sesiones de fisioterapia también pueden ser útiles para aliviar, por ejemplo, los dolores de espalda típicos del embarazo. Además, las técnicas de relajación y meditación durante el embarazo ayudarán a reducir el estrés, la ansiedad y mejorar la calidad del sueño. Por último, existe también la opción de tomar algún suplemento vitamínico, pero siempre bajo indicación médica.
Preguntas Frecuentes
- ¿Qué medicamento se puede tomar para la fiebre durante el embarazo? El fármaco aconsejado para tratar los procesos febriles durante la gestación es el paracetamol. Sin embargo, este medicamento no se puede administrar durante largos periodos de tiempo ni en dosis demasiado elevadas.
- ¿Se puede tomar algún medicamento en el embarazo para el estreñimiento? Como primera vía de abordaje, se optará por tomar medidas relacionadas con la alimentación y la ingesta de líquido. Si estas medidas no farmacológicas no causan efecto, la embarazada podrá tomar un laxante adecuado para la gestación, pero no sería conveniente tomar aceite de ricino ni medicamentos que estimulen la motilidad del intestino.
Preguntas Clave para su Profesional de la Salud
Si su médico le recomienda antibióticos durante el embarazo, siempre puede hacer preguntas para sentirse segura con su atención:
- ¿Es este antibiótico seguro para mi etapa del embarazo?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?
- ¿Debo tomarlo con la comida?
- ¿Hay alimentos, bebidas o suplementos que deba evitar?
- ¿Qué debo hacer si me olvido de tomar una dosis?
- ¿Necesito tomar un probiótico después?
En resumen, los antibióticos pueden ser una parte segura e importante de un embarazo saludable. Tratan infecciones que, si se ignoran, podrían causar daños tanto a la madre como al bebé. Siempre consulte a su médico si tiene dudas sobre el uso de medicamentos durante el embarazo.