La placenta es un órgano vital que se desarrolla durante el embarazo, alojándose en el útero. Su función principal es asegurar que el feto reciba del organismo materno el oxígeno, los nutrientes y la eliminación de desechos necesarios para su desarrollo. Sin embargo, en ocasiones, pueden surgir complicaciones relacionadas con su implantación o posición, siendo una de ellas la placenta previa.
La placenta previa se diagnostica cuando el tejido placentario crece en la parte inferior del útero, cubriendo total o parcialmente la abertura del cuello uterino (cérvix). Esta condición puede presentar diversos grados de severidad, dependiendo de la extensión de la cobertura cervical.

Tipos de Placenta Previa
A medida que el embarazo progresa y el útero se expande, la placenta tiende a desplazarse hacia la parte superior. Es común que en las primeras etapas de la gestación, alrededor de las 12 semanas, la placenta se encuentre en una posición baja. Sin embargo, conforme avanza el embarazo, se espera que ascienda. Para el tercer trimestre, la placenta debería estar ubicada en la zona superior del útero, dejando libre el canal del parto.
Cuando la placenta no asciende adecuadamente y permanece en la parte baja del útero, se considera un caso de placenta previa. Los tipos de placenta previa se clasifican según el grado de obstrucción del cuello uterino:
- Placenta de inserción baja: La placenta se localiza en el segmento inferior del útero, pero su borde no alcanza la abertura del cuello uterino.
- Placenta previa marginal: El borde de la placenta se encuentra adyacente al cuello uterino, pero sin cubrir la abertura.
- Placenta previa parcial: La placenta cubre una parte de la abertura cervical.
- Placenta previa total (oclusiva): La placenta cubre completamente la abertura del cuello uterino.
Algunos especialistas simplifican esta clasificación en dos categorías principales: placenta previa menor (o baja) y placenta previa mayor (o completa), dependiendo de la severidad de la obstrucción.
Causas y Factores de Riesgo de la Placenta Previa
La causa exacta de la placenta previa aún es desconocida, pero se cree que puede estar relacionada con alteraciones en el útero o en la propia placenta. No obstante, se han identificado varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar esta condición:
- Malformaciones uterinas.
- Embarazo gemelar o múltiple.
- Haber tenido varios embarazos previos.
- Corto intervalo entre partos.
- Parto previo por cesárea.
- Cicatrices uterinas (por abortos o cirugías previas).
- Edad materna avanzada.
- Consumo de tabaco y cocaína.
- Técnicas de reproducción asistida.
La placenta previa se presenta aproximadamente en 1 de cada 200 mujeres embarazadas en el tercer trimestre de gestación. La incidencia ha aumentado en los últimos años.
Diagnóstico de la Placenta Previa
El diagnóstico de la placenta previa se realiza principalmente a través de la ecografía. Este método permite visualizar la posición de la placenta en el útero y determinar si está cubriendo el cuello uterino.
Si la placenta previa se detecta antes del tercer trimestre (por ejemplo, a las 12 semanas), no es motivo de alarma inmediata. Conforme el útero crece, es muy probable que la placenta se desplace hacia una posición más alta. Se estima que solo alrededor del 30% de las mujeres diagnosticadas con placenta previa antes de la semana 24 de gestación la mantienen en esa posición al momento del parto.
Sin embargo, si una mujer experimenta sangrado vaginal a partir de la semana 20 de gestación, es crucial acudir al ginecólogo para realizar una ecografía y descartar o confirmar la placenta previa u otras posibles causas del sangrado.
La evolución de esta complicación y la probabilidad de que la placenta previa persista hasta el parto dependen de la intensidad de los sangrados y de la edad gestacional en el momento del diagnóstico. Alrededor del 70% de las mujeres con diagnóstico de placenta previa después de la semana 30 de gestación aún presentarán esta condición al momento de dar a luz. Es más probable que la placenta previa completa persista en comparación con las placentas previas marginales o parciales.

Síntomas de la Placenta Previa
La mayoría de las mujeres con placenta previa diagnosticada antes de la semana 20 de gestación son asintomáticas. Los síntomas suelen manifestarse en etapas más avanzadas del embarazo, a partir de las 20 semanas.
El síntoma principal es la hemorragia vaginal indolora, caracterizada por sangre roja brillante y de intensidad variable. Este sangrado ocurre porque el cuello uterino comienza a dilatarse, lo que puede provocar la ruptura de vasos sanguíneos de la placenta o del área donde está implantada. El sangrado puede detenerse por sí solo y reaparecer días después. En algunos casos, la hemorragia vaginal no se presenta hasta el inicio del trabajo de parto.
Aunque el sangrado es típicamente indoloro, en un porcentaje de casos (entre el 10% y el 20%), pueden presentarse contracciones uterinas dolorosas asociadas al sangrado.
Tratamiento y Manejo de la Placenta Previa
El manejo de la placenta previa se adapta a la intensidad del sangrado y al tipo de placenta previa:
- Sangrado leve y placenta de inserción baja o marginal: Se suele recomendar reposo absoluto en cama, reducción de actividades físicas y descanso pélvico, lo que implica abstenerse de mantener relaciones sexuales y no usar tampones.
- Sangrado abundante y placenta previa parcial o total: Es probable que la mujer sea hospitalizada para una monitorización más estrecha y, si es necesario, tratamiento con transfusiones de sangre. Un aumento significativo del sangrado puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.
En función de la situación clínica, el médico decidirá el momento y la vía del parto, que en la mayoría de los casos será programado.
Parto con Placenta Previa
La forma de proceder durante el parto depende del tipo de placenta previa y su gravedad:
- Embarazo sin complicaciones significativas: Se suele programar el parto (vaginal o por cesárea) alrededor de la semana 37 de gestación. Se evita que el embarazo llegue a término para minimizar los riesgos asociados a la placenta previa. En caso de hemorragia grave en las últimas semanas, podría ser necesaria una cesárea de urgencia.
- Placenta previa parcial o total: La mayoría de estas mujeres darán a luz mediante cesárea. Un parto vaginal podría desencadenar una hemorragia intensa, potencialmente mortal para la madre y el bebé.
- Embarazo con sangrados abundantes y otros factores de riesgo: Si la mujer tiene al menos 36 semanas de gestación, se realizará una cesárea. Si está en una etapa gestacional anterior, es posible que se administren corticosteroides para acelerar la maduración pulmonar fetal.
- Gestación menor a 35 semanas con sangrados: La paciente permanecerá ingresada para control. En caso de sufrimiento fetal o hemorragia incontrolable, se procederá a una cesárea.
Si la placenta previa se descubre antes de la semana 36 y la paciente está estable, el parto se programa entre las semanas 36 y 37 6/7. Si el sangrado es grave, o si el estado fetal o materno es inestable, se procederá a un parto inmediato.
Un parto vaginal podría considerarse en casos de placenta baja si el borde placentario se encuentra a más de 2 cm del orificio cervical interno, y tras una decisión compartida entre médico y paciente. Sin embargo, ante cualquier complicación o sangrado durante el parto, se realizará una cesárea de inmediato.
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Complicaciones Potenciales de la Placenta Previa
La principal complicación de la placenta previa es el sangrado intenso, que puede ocurrir antes o durante el parto. Este sangrado puede ser potencialmente mortal para la madre y el bebé.
Otras complicaciones incluyen:
- Parto prematuro: Si se requiere una cesárea de urgencia, el bebé podría nacer antes de que sus órganos, como los pulmones, estén completamente desarrollados.
- Placenta Accreta Spectrum (PAS): Existe un riesgo incrementado de que la placenta se implante de manera anormalmente profunda en la pared uterina (placenta accreta, increta o percreta). Esto dificulta o imposibilita su desprendimiento natural tras el parto, pudiendo causar una hemorragia masiva y, en casos graves, requerir una histerectomía (extirpación del útero). El riesgo de PAS aumenta significativamente con el número de cesáreas previas.
- Mala presentación fetal: La ubicación baja de la placenta puede predisponer a que el feto no adopte la posición cefálica (de cabeza) adecuada para el parto.
- Restricción del crecimiento fetal.
- Vasa previa y cordón umbilical velamentoso: Condiciones donde los vasos sanguíneos del cordón umbilical se encuentran desprotegidos cerca del cuello uterino.
Cuidados Durante el Embarazo con Placenta Previa
Las mujeres diagnosticadas con placenta previa deben seguir una serie de recomendaciones para minimizar los riesgos:
- Reposo relativo: Evitar esfuerzos físicos intensos, levantar objetos pesados y actividades extenuantes.
- Abstinencia sexual: Se recomienda evitar las relaciones sexuales para prevenir posibles sangrados.
- No introducir nada en la vagina: Evitar el uso de tampones o duchas vaginales.
- Viajes limitados: Evitar viajes largos, especialmente al extranjero, y situaciones que generen estrés o agotamiento.
- Control médico regular: Acudir a todas las citas prenatales y seguir las indicaciones del equipo médico.
- Atención inmediata ante sangrado: Ante cualquier sangrado vaginal, por leve que sea, se debe acudir a urgencias de inmediato.
En caso de sangrado, la monitorización fetal es esencial. Si la madre tiene sangre Rh-negativa, se administrará inmunoglobulina Rho(D) profiláctica.
Preguntas Frecuentes
¿Cuáles son los signos y síntomas de la placenta previa en el embarazo?
El síntoma principal es el sangrado vaginal indoloro y repentino, generalmente de sangre roja brillante, que puede presentarse después de la semana 20 de gestación. En algunos casos, puede haber contracciones uterinas. Sin embargo, la condición puede ser asintomática y detectarse en una ecografía de rutina.
¿Es posible tener un parto vaginal con placenta previa?
Depende del tipo de placenta previa. Si se trata de una placenta previa completa o parcial, o si el borde placentario está a menos de 2 cm del orificio cervical interno, el parto vaginal no es recomendable y se optará por la cesárea. Si el borde placentario se encuentra a más de 2 cm del orificio, un parto vaginal podría ser posible, aunque se debe valorar individualmente y estar preparado para una cesárea de emergencia si surgen complicaciones.
¿Qué cuidados hay que tener durante el embarazo con placenta previa?
Se recomienda reposo relativo, evitar esfuerzos físicos, abstinencia sexual, no introducir nada en la vagina y evitar viajes largos. Ante cualquier sangrado vaginal, es fundamental acudir a urgencias.
¿Qué complicaciones pueden surgir en el embarazo con una placenta previa?
Las principales complicaciones son el sangrado vaginal intenso, parto prematuro, placenta accreta spectrum, mala presentación fetal, restricción del crecimiento fetal, vasa previa y cordón umbilical velamentoso.
¿Qué es la placenta previa oclusiva?
La placenta previa oclusiva, también conocida como placenta previa total, es aquella en la que la placenta cubre completamente la abertura del cuello uterino. Esto imposibilita el parto vaginal, requiriendo siempre una cesárea.