Historia del Movimiento Obrero en Andalucía y sus Figuras Destacadas

Orígenes del Movimiento Obrero Andaluz: Anarquismo y Conflictos Sociales (Siglo XIX)

La llegada de las ideas internacionalistas a España, al calor de la Revolución de 1868, hizo desarrollar en el campo andaluz un importante movimiento obrero donde el anarquismo tuvo mucha influencia. Con flujos y reflujos en su organización, los jornaleros andaluces vieron en las ideas anarquistas una salida a su penosa situación y una posibilidad de conseguir un reparto más justo de la riqueza que la propiedad terrateniente le impedía.

Sin embargo, a pesar de que ese movimiento obrero fue fluctuante, siempre tuvo mucha presencia y el Estado se decidió a ponerle fin de cualquier de las maneras.

El Escándalo de la Mano Negra (1882-1883)

En ese contexto de represión se produjeron los sucesos de la Mano Negra, una pretendida organización anarquista que quería acabar con el gobierno y con los propietarios agrarios. En un ambiente de debate del anarquismo y de su organización, entre aquellos, mayoritarios, que pretendían impulsar una poderosa organización obrera representada por la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) se alzaban otros que creían más en la organización de pequeñas estructuras y de una vía insurreccional.

A partir de finales de 1882, la prensa y las autoridades comenzaron a propalar las noticias de la existencia de sociedades secretas que pretendían subvertir el orden establecido. A la movilización jornalera y las detenciones, le siguieron una serie de hechos criminales como la muerte de los venteros Núñez, reconocidos confidentes policiales, el crimen de la Venta de Empalme y el crimen del Cortijo de La Parrilla.

En este último, se produjo el supuesto asesinato de Bartolomé Gago Campos, conocido como el Blanco de Benaocaz, que se le suponía había participado de las sociedades secretas y había sido asesinado por sus propios compañeros. Y fue supuesto asesinato porque la aparición de un cadáver en avanzado estado de descomposición y al que no se le pudo efectuar la autopsia, fue tenido como la prueba del crimen.

La cuestión estribó en que todos estos casos sirvieron para realizar una masiva detención contra integrantes de organizaciones obreras y montar un macrojuicio contra las supuestas sociedades secretas que se saldaron con numerosas penas de muerte. La Audiencia de Jerez de la Frontera juzgó a 17 inculpados por el crimen de La Parrilla, dictando siete penas de muerte. El mayor escándalo vino cuando días después, el Tribunal Supremo revisó la sentencia y determinó que había sido suave, elevando las penas de muerte a 15. El Consejo de Ministros las volvió a reducir, pero se la aplicó a un maestro, Juan Ruiz, conocido en los círculos obreristas y anarquistas de Cádiz por enseñar a leer y escribir a los hijos de los trabajadores. También fue ejecutado Juan Galán, acusado de haber asesinado al matrimonio Núñez en Trebujena. El escándalo estaba servido, tanto a nivel nacional como internacional.

Recreación o fotografía histórica de un juicio o detenciones relacionadas con la Mano Negra

Es una de las cuestiones que los historiadores se han hecho a lo largo del tiempo y las investigaciones. Para algunos como Clara E. Lida o Ángel Herrerín la Mano Negra sí existió. Aunque la existencia de sociedades secretas o discretas en el entorno del obrerismo fue una constante, sobre todo para mantener vivas unas estructuras en caso de persecución o represión por parte de las fuerzas del Estado, las actuaciones de la supuesta organización de la Mano Negra difería en las estrategias realizadas incluso por los sectores más insurreccionales del anarquismo. Quizá su existencia o no como entidad es lo de menos, pero donde los historiadores coinciden es que las supuestas actividades de esa organización fue el pretexto necesario para ejercer una dura política represiva con un pujante movimiento obrero, que tardará algunos lustros en recomponerse y recuperar la fuerza e influencia que había tenido.

A pesar de la desaparición de la FTRE en 1888, los libertarios siguieron articulando organizaciones que mantuviesen vigente el modelo societario. A la FTRE le sucedió la Federación de Resistencia al Capital que en 1891 pasó a denominarse Pacto de Unión y Solidaridad para desembocar a inicios del siglo XX en la Federación Regional Española de Sociedades de Resistencia. También, a modo de una Alianza de la Democracia Socialista, nació en 1888 la Organización Anarquista de la Región Española (OARE), que de muy corta existencia intentó mantener unido a distintos grupos para la extensión de una efectiva propaganda libertaria. Aun así, los sucesos de la Mano Negra se mantuvieron indelebles en la mentalidad del obrerismo español.

Consolidación y Auge Sindical: UGT y CNT (Inicios del Siglo XX hasta el Franquismo)

El movimiento obrero alcanzó un importante protagonismo como efectivo agente económico en muchos momentos desde finales del siglo XIX hasta el comienzo de la dictadura franquista, cuando los sindicatos obreros libres son reprimidos. Dicho protagonismo se concretó a través de organizaciones propias y, especialmente, mediante la actividad sindical de la Unión General de Trabajadores (UGT), de orientación socialista y fundada en 1888, y de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), de carácter anarcosindicalista, fundada en 1910. Ambos sindicatos con antecedentes en las organizaciones internacionalistas del siglo XIX.

Es una época de fuerte afiliación sindical, especialmente en las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga, pero frecuentemente interrumpida por periódicas ilegalizaciones y duras represiones gubernamentales. La actividad sindical es intensa tanto en los pueblos y medianas ciudades rurales de las campiñas del Guadalquivir, como en las grandes ciudades. Algunos periodos resultan especialmente conflictivos. La importancia alcanzada por el movimiento obrero, y en especial la situación y la actividad reivindicativa de las clases jornaleras de las áreas latifundistas de la región, centró el debate social y económico incluso a escala nacional.

Las provincias de Sevilla y Cádiz concentran el mayor volumen de afiliación anarcosindical, seguidas de Córdoba y Málaga, tanto en zonas urbanas como en las campiñas.

Cartel de propaganda histórica de la UGT o CNT en Andalucía

El Resurgir del Sindicalismo en la Dictadura: El Caso de CCOO en Córdoba

Los Primeros Pasos y Figuras Clave (1965-1968)

Es en el transcurso del año 1967, cuando cuaja en Córdoba el primer grupo de trabajadores decidido a formar o a crear las Comisiones Obreras (CCOO). Estos pioneros fueron Enrique Rodríguez Linares (Banca), Gregorio Gutiérrez "El Goro" (Renfe), Manolo Rubia Molero (Metal), Fernando Vico (Metal), José Balmón (Metal), Ildefonso Jiménez (Construcción), Bernardo del Castillo "El Rubio" y Aristóteles Moreno. Este proceso incipiente de organización se venía gestando desde el año 1965 y fue decisivo para que fuese tomando forma la influencia del PCE y los contactos que, a través de Aristóteles, tuvieron con las CCOO de Sevilla.

Las CCOO ya tenían presencia importante en las capitales más industrializadas del país desde 1962 en las Huelgas Mineras de Asturias y, siguiendo por las luchas de los trabajadores de Madrid, Barcelona, Bilbao y, refiriéndonos a Andalucía, en la propia Sevilla. Las elecciones sindicales al vertical del 66, con amplia victoria de CCOO en los gremios del metal, transportes, química y amplia presencia en otros, hacía que se viviera un momento de auge en esta última provincia.

Fotografía histórica de un grupo de activistas de CCOO en Córdoba durante sus inicios

Hay que destacar el protagonismo que tuvieron en Córdoba los llamados "Curas Obreros", gente como Laureano Mohedano, Francisco Aguilera y Joaquín Canalejos, entre otros, quienes prestaron su apoyo al desarrollo del movimiento obrero y facilitaron las reuniones de las Comisiones que se celebraban en las iglesias, en especial en la Iglesia de la Compañía. En este sentido, tuvo mucha importancia en Córdoba la existencia del Círculo Cultural Juan XXIII, que se creó en el año 1963. Al calor de los aires renovadores del Concilio Vaticano II, se crea este círculo, promovido por un grupo de intelectuales cristianos progresistas y de izquierdas, entre los que están José Aumente, Joaquín M. Bjorkman, Rafael Sarazá, el pintor Pepe Duarte, Carlos Castilla del Pino, Balbino M. Povedano y Juan Serrano. Colaboran con ellos los miembros de CCOO, Aristóteles Moreno y Enrique Rodríguez Linares.

¿Cómo vivió la clase trabajadora la represión franquista?

Primeras Acciones y Represión (1968-1971)

En 1968, y gracias a una vietnamita de tampón, salió a la calle la primera hoja propagandística de CCOO, y en diciembre de ese mismo año se reprodujo otra publicación muy crítica con la "política desarrollista" del régimen franquista, así como con las consecuencias negativas para los trabajadores de la devaluación de la peseta. En este ambiente de agitación, las CCOO cordobesas, aprovechando la recogida de la aceituna, convocaron a los jornaleros para realizar movilizaciones en el entonces sindicato vertical o CNS.

El reparto de octavillas por toda la provincia, reclamando el salario mínimo de 300 pesetas diarias y la jornada laboral de 40 horas semanales, sirvió para calentar una jornada reivindicativa que acabó en una concentración de varios cientos de trabajadores en la Plaza de las Tendillas. En esta acción intervino la policía deteniendo a un grupo de trabajadores, entre ellos, Rafael Urbano Arévalo, R. López Barranco y Rafael Rojas. Tras esta detención, Rafael Urbano fue procesado por el TOP y condenado más tarde por su pertenencia a CCOO a tres años y medio de prisión. Así fue la puesta de largo de CCOO en Córdoba.

Sin embargo, será en 1970 cuando CCOO se decida a aprovechar los cauces legales del sindicato vertical. En esta decisión, jugó un papel destacado el abogado de la construcción Antonio Madrid Perales y fueron los sectores más punteros de Córdoba, el metal y la construcción, los que jugaron un papel principal. Así en la SEAT, CCOO firmó un convenio colectivo con importantes conquistas sociales y laborales; en esta acción, destacan como líderes sindicales José María Fuentes y Pedro A.

La organización y movilización en el gremio de la construcción fue más difícil debido a la eventualidad de los empleos y a la dispersión de los tajos, aunque estas dificultades habían sido superadas en las huelgas generales realizadas en la construcción de Sevilla y en la de Granada, que provocaron la muerte por parte de la policía de tres trabajadores. Estos hechos animaron a la movilización de este gremio en toda España. El empujón más importante para CCOO en la construcción, sin embargo, se produjo en la empresa de Paco Grande, quien recogió en su seno a personal represaliado y que aunó en su entorno a Ildefonso, el propio Paco o Germán Ramírez. El paro en la firma Edisol, donde trabajaban unos 300 albañiles, para reclamar que el aumento de los precios de los destajos pasase a los trabajadores, fue la consolidación de este sindicato en el sector.

Otra acción importante realizada en 1970, tratando de influir más allá de la clase obrera, en la sociedad civil cordobesa, fue la inauguración de una encuesta para conocer la situación socioeconómica de la provincia. En ella se implicaron numerosas asociaciones que estuvieron recorriendo las barriadas para detectar los problemas locales, también numerosos sacerdotes que la leyeron en sus homilías. La encuesta trató el paro y la falta de escolarización de numerosos niños, como cuestiones principales, y llegó a contar con el respaldo de 7.000 firmas.

En este mismo año, Córdoba tuvo una participación importante en la VI Reunión General de CCOO de España, celebrada en Madrid y a la cual asistieron representando a las CCOO cordobesas Manolo Rubia, Ildefonso Jiménez y José Balmón. Esta reunión, que duró dos días y que se celebró en un colegio de monjas ubicado en el barrio residencial de Caravaca, fue detectada el segundo día por la policía y, tras ser rodeado el local, muchos de sus participantes fueron detenidos. Sin embargo, en el caso de Manolo Rubia, la policía descubrió la matrícula de su coche y lo detuvo a su vuelta a Córdoba. Fue trasladado a Madrid ante el Juzgado de Orden Público, y encarcelado en Carabanchel, en cuya cárcel permaneció más de un mes. En enero de 1971 se produjo también la detención del dirigente de CCOO Enrique Rodríguez Linares, aunque éste fue acusado por la policía de pertenencia al PCE. Procesado por el TOP por propaganda ilegal, la petición fiscal fue de tres años de cárcel.

Continuidad de la Lucha y Consolidación Legal (1972-1977)

En solidaridad con el conflicto de la empresa Bazán de El Ferrol, el 18 de marzo de 1972, las CCOO organizaron una manifestación de solidaridad por la calle Cruz Conde y la Plaza de José Antonio, hoy llamada de las Tendillas. Entre los manifestantes, hubo varios detenidos por la policía, entre ellos los obreros metalúrgicos Julián Morales García y Francisco J.

El 13 de junio de 1973, detuvieron a los trabajadores José Luis Villegas Zea, Damián A. Muñoz, Juan A. Girón y Antonio Luque. La policía les incautó unas octavillas que firmaban las "Comisiones Democráticas de Barriadas". Estas octavillas llamaban a unas jornadas de lucha en solidaridad con los represaliados de El Ferrol. Villegas, militante de la nueva hornada de las CCOO de Córdoba, a la salida de prisión, denunció a la policía por sufrir agresiones acompañado de un certificado médico. El juzgado condenó a dos policías con la ridícula sanción de 30 pesetas de multa o dos días de arresto sustitutorio. Estos detenidos fueron defendidos por el primer despacho de CCOO, implantado en Córdoba en la C/ San Felipe, y del que formaron parte los abogados Filomeno Aparicio, Juan Sánchez de Miguel y Martínez Ráez. Aunque ya desde 1970, funcionaba el despacho de abogados de Sarazá Padilla que llevaba asuntos laborales y también defendía en el TOP.

El 26 de enero de 1976, se produjo la Huelga General de la Construcción que duró dos semanas. Esta huelga surgió como consecuencia de la represión policial que se ejerció sobre la asamblea de parados. A ello había que sumar una cierta frustración existente en el sector por el convenio firmado en 1974. El conflicto fue dirigido por CCOO y a su frente, entre otros, estaban Ildefonso Jiménez, Francisco Povedano Cáliz y Germán Rodríguez.

El 27 de marzo de 1977, tras la constitución de la Unión Sindical de las CCOO de Andalucía, se celebró la Asamblea Constitutiva de Córdoba en el sótano del supermercado Deza, sito en la Avenida de Granada. Para formar parte de la Comisión Ejecutiva de la unión provincial, fueron elegidos Manuel Rubia Moreno como Secretario General y Manuel Ortiz Caballero, Ildefonso Jiménez, Francisco Ferrero, Juan García, Laureano Mohedano, Antonio Hens y Rafael G.

Insignia o cartel de CCOO de la época de la Transición

Características del Sindicalismo de CCOO en Córdoba

Si algo puede resumir la historia de CCOO en Córdoba es su sindicalismo de carácter participativo y moderado, que marcó este movimiento hasta la Transición. Mientras que en otras provincias como Sevilla, Cádiz y Málaga, la represión policial y laboral fue importante, en Córdoba tuvo menos significancia. Las razones hay que buscarlas en la preponderancia del sector terciario y en la ausencia de grandes o medianas industrias, obligando a CCOO a adaptarse a esa situación socioeconómica. De igual modo, tampoco se produjeron fuertes discrepancias internas a pesar de la pluralidad política de muchos de sus miembros, principalmente comunistas y cristianos.

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