La salud visual en los niños es un pilar fundamental para su desarrollo y aprendizaje. En este contexto, la lactancia materna ha emergido como un factor de gran interés, no solo por sus conocidos beneficios nutricionales, sino también por su posible influencia en la prevención de afecciones oculares, incluyendo la miopía. En este artículo, analizamos la evidencia que respalda esta conexión y los mecanismos a través de los cuales la leche materna contribuye a la visión infantil.
La Lactancia Materna como Factor Protector contra la Miopía
Un reciente estudio publicado en la revista "JAMA" ha puesto de manifiesto la relación entre la alimentación infantil y la función visual a largo plazo. Investigadores, dirigidos por el Dr. Yap-Seng Chong de la Universidad Nacional de Singapur, evaluaron a 797 niños entre los 10 y 12 años de edad. Sus hallazgos indicaron que los niños amamantados solían tener una mejor función visual al crecer.
El estudio comparó un grupo de niños alimentados con leche materna con otro que recibió preparados para bebés, hallando que los que fueron amamantados eran menos propensos a ser miopes. Mientras que el 62% de los niños amamantados desarrolló miopía, el 69% de aquellos que no fueron alimentados con leche materna la presentaron. Esta asociación se mantuvo incluso después de que los investigadores controlaron factores como la miopía de los padres, la edad de la madre al momento del parto y el peso al nacer.
Los investigadores especulan sobre la posibilidad de que una sustancia en la leche materna, el ácido docosahexaenoico (DHA), podría estar detrás de la disminución del riesgo de miopía. El DHA es un ácido graso crucial para el crecimiento y desarrollo funcional del cerebro en niños, y además es necesario para el mantenimiento del funcionamiento normal del cerebro en los adultos. Según esta investigación, la leche materna contiene un componente esencial como el DHA que no tiene la leche preparada, beneficiando directamente el desarrollo de la vista de los bebés.

Nutrientes Esenciales de la Leche Materna para la Visión
La doctora Ana Wert, especialista en oftalmología pediátrica de IMO Grupo Miranza, ha señalado que "la lactancia materna aporta nutrientes esenciales para el desarrollo de la retina y la función visual del bebé". Sobre todo porque, entre esos nutrientes esenciales, destacan:
- Ácidos grasos omega-3 y omega-6: Fundamentales para la estructura y función de la retina.
- Vitamina A: Una vitamina crucial en el funcionamiento de los fotorreceptores y en la fisiología de la visión en general. La leche materna proporciona un buen suministro de vitamina A.
- Carotenoides: Como la luteína y la zeaxantina, que son un tipo de pigmento natural y potentes antioxidantes. Estos carotenoides se concentran principalmente en la mácula, la parte central de la retina que permite ver con claridad y distinguir detalles y colores.
Estos componentes ayudan a que las células del ojo se formen correctamente y a que la visión funcione de manera adecuada desde los primeros meses de vida. Se observó, por ejemplo, que el nivel sérico de luteína de los lactantes alimentados con leche materna es superior al de los alimentados con leche artificial.
Otros Beneficios Oculares de la Leche Materna en Bebés
Protección contra la Retinopatía del Prematuro (ROP)
La retinopatía del prematuro (ROP) ocurre cuando los vasos sanguíneos crecen de manera anormal en la retina. Estos vasos pueden ocasionar una tracción con desprendimiento de la retina y ceguera. Los avances en el tratamiento de los recién nacidos prematuros se han traducido en una mejora de las tasas de supervivencia de los recién nacidos más pequeños y más enfermos, pero estos avances tienen un precio, ya que estos niños más inmaduros tienen un mayor número de patologías asociadas a la prematuridad como la ROP.
Un estudio observacional ha tratado de examinar si la leche materna humana sería eficaz en la prevención de la ROP, ya que se ha demostrado que puede prevenir otras patologías de los prematuros, como la enterocolitis necrotizante y la sepsis. Este estudio examinó 5 estudios previos en los que participaron más de 2.200 neonatos prematuros nacidos con una edad gestacional promedio de 26 a 30,2 semanas y un peso al nacer de 775 gramos a 1376 gramos.
Mediante la comparación de los recién nacidos alimentados con leche materna exclusivamente, con mezcla de leche materna y de fórmula, y exclusivamente mediante fórmula artificial, los investigadores encontraron que la incidencia global de ROP fue significativamente menor en los bebés alimentados con leche materna. Por su parte, en bebés prematuros, la lactancia materna se ha relacionado con una menor gravedad de la retinopatía, una patología ocular asociada a la inmadurez de la retina.
En particular, en los niños nacidos prematuramente, antes de las 37 semanas de gestación, con una estructura retiniana aún inmadura y un desarrollo incompleto de la vasculatura retiniana, la ingesta de vitamina A proporcionada por la leche materna reduce el riesgo de aparición y gravedad de la ROP por el VEGF-A (factor de crecimiento endotelial vascular A). Para ello, la vitamina A y los antioxidantes presentes en la leche materna desempeñan un papel protector, ayudando a prevenir el daño en las células de la retina.

Potencial Terapéutico en la Cicatrización Corneal
La leche materna es un fluido vital, un alimento preciado como pocos, y una investigación reciente ha demostrado que también puede tener efectos terapéuticos en las lesiones oculares. En la actualidad, la Dra. Sarah N. Pimple y sus colegas del Departamento de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado partieron de las anécdotas de madres primerizas que amamantaban a sus hijos y contaban que utilizaban su leche para tratar la obstrucción de los conductos lagrimales, las erupciones cutáneas y las quemaduras corneales de los lactantes.
A continuación, los investigadores llevaron a cabo una investigación preclínica en ratones de laboratorio en los que se indujo una erosión corneal. En un grupo de ratones se aplicó leche materna humana sobre la lesión, mientras que en los grupos de control se aplicó una pomada oftálmica que contenía neomicina, dexametasona, polimixina B o solución salina. Los ratones fueron tratados cuatro veces al día durante dos días. El estudio del equipo de la Universidad de Colorado identificó un marcador concreto de la proliferación celular denominado Ki67proteína que se produce en las células que se dividen activamente.
Ya en 2016 habían surgido evidencias experimentales del potencial de la leche para favorecer la cicatrización de las lesiones corneales. Aunque estos hallazgos son prometedores y plantean la pregunta "¿Podemos pensar en la leche materna embotellada y utilizada como colirio el día de mañana?", es crucial una advertencia de la Dra. Wert: "Es necesario recordar que la leche materna no debe utilizarse como tratamiento ocular. Ante cualquier signo de infección, irritación o problema visual en el bebé, es imprescindible acudir al pediatra u oftalmólogo y seguir siempre las indicaciones profesionales."
Mitos y Realidades sobre la Salud Ocular Materna en Embarazo y Lactancia
El embarazo y la lactancia son etapas únicas y emocionantes en la vida de una mujer, pero también pueden traer cambios en la salud, incluida la salud ocular. El embarazo trae consigo muchas dudas para las futuras madres y desde luego aumentan debido a que cada cuerpo es diferente. Uno de los mitos más frecuentes se enfoca en la salud ocular de la madre. La creencia popular asegura que el embarazo y la lactancia afectan naturalmente la vista, y que muchas veces ocasionan daños irreversibles a los nervios oculares.
Según la Academia Americana de Oftalmología (AOO), este mito se relaciona con otras deficiencias en la alimentación durante el embarazo que sí pueden conllevar a una visión más débil. No obstante, los expertos son claros: ni el embarazo ni la lactancia por sí solos influyen en trastornos congénitos como la miopía. Por ejemplo, actualmente es común que las mujeres se embaracen después de los 30, pero la visión borrosa que lleguen a presentar está más relacionada con su genética y hábitos de consumo (alimentación deficiente, carencia de vitaminas, dependencia de monitores relucientes en la rutina, etc.).
Esto significa que no se deben tomar a la ligera aquellas señales que pudieran indicar que algo malo está ocurriendo con la visión de la futura madre. Las fluctuaciones hormonales pueden afectar la visión de una mujer, provocando sequedad ocular, visión borrosa y aumento de la sensibilidad a la luz. Algunas de estas señales incluyen:
- Resequedad: La córnea puede estar mucho más sensible a agentes externos por la retención de líquidos, pero unas gotas farmacéuticas para lubricar resolverán el problema.
- Visión borrosa ocasional: La deficiencia de hierro se manifiesta con esta señal y puede confundirse con miopía o astigmatismo, según su gravedad.
- Variaciones en la presión intraocular (PIO): La PIO se refiere al recorrido de los líquidos intraoculares contra la pared del ojo, la cual es necesaria para que este se mantenga distendido. Podría haber un poco más de presión y contribuir a la irritación u otras molestias. Cabe destacar que un chequeo continuo de la PIO durante el embarazo y la lactancia temprana es muy recomendable.
Las revisiones oftalmológicas regulares son fundamentales durante el embarazo para detectar y prevenir problemas oculares. Además, el embarazo puede agravar condiciones oculares preexistentes, como la diabetes, lo que puede aumentar el riesgo de retinopatía diabética. Los expertos recomiendan revisiones oculares especiales para mujeres embarazadas que han padecido toxoplasmosis, cualquier tipo de hepatitis y uveítis, ya que estas enfermedades suelen dejar secuelas que pueden volver a desencadenarse en esta etapa. Durante el embarazo, evita a toda costa el uso de gotas caseras, incluso si solo las utilizas para lubricar.
Un Enfoque Integral para la Salud Visual Infantil
Más allá de la lactancia materna, la salud visual en niños y adolescentes se fortalece a través de una combinación de hábitos saludables y una nutrición adecuada. La prevención de la miopía y el fomento de una vista óptima requieren un enfoque integral desde que se levantan hasta que se acuestan.
Dieta Rica en Nutrientes para la Vista
Si hablamos de la salud visual en bebés y niños, las vitaminas cobran especial relevancia, pues son sustancias naturales que permiten la generación y regeneración celular durante esta etapa de la vida. Según los últimos estudios sobre cómo fortalecer la visión en bebés, los recién nacidos apenas distinguen entre manchas y claroscuros con algún que otro color.
Entre los nutrientes esenciales y sus fuentes, se encuentran:
- Vitamina A (Betacarotenos): Crucial para una visión saludable. Se encuentra en alimentos tan básicos y necesarios como la zanahoria, la calabaza, la col, el tomate, el melocotón, el mango, el melón, la patata y el boniato. Ayuda a evitar las infecciones oculares más comunes y temidas, como la conjuntivitis.
- Vitamina C (Ácido ascórbico): Un poderoso antioxidante que ayuda a sintetizar el colágeno, siendo esencial para tener una estructura ocular (córnea, esclerótica, etc.) fuerte y sana. Esta vitamina la puedes encontrar en vegetales frescos y frutas cítricas (kiwi, limón, naranja, papaya y fresa), así como en frutas de colores vivos en general.
- Vitamina E: Otro antioxidante y gran amigo de la salud visual en niños. Son fuente de vitamina E las nueces, las avellanas, las semillas y el germen de trigo. Por supuesto, también el aguacate y los pescados como el salmón y la trucha. La absorción de esta vitamina será de gran ayuda a la hora de saber cómo mejorar la salud visual en niños, sobre todo en momentos de gran exposición lumínica.
- Ácidos grasos Omega-3 (DHA): Además de la leche materna, estos se encuentran principalmente en pescados como el salmón salvaje, las sardinas y las anchoas. Los cacahuates incorporan una gran cantidad de ácidos grasos Omega-3, capaces de mejorar el ojo seco o la sequedad ocular. Las semillas y las legumbres también son ricas en Omega-3.
- Luteína y Zeaxantina: Presentes en vegetales de hoja verde como la espinaca, la col rizada, la acelga y el apio. Favorecen la regeneración de la retina y el cristalino.
- Selenio: Mineral esencial para la salud visual en niños y adolescentes, ya que la mácula, el centro de la retina, contiene altas concentraciones de este mineral. Fuentes: las nueces de Brasil, las espinacas y las alubias.
- Flavonoides: En los arándanos, estos pigmentos naturales combaten los radicales libres y actúan como antioxidantes, ayudando a prevenir el envejecimiento de las células oculares y las lesiones internas provocadas por ello.
Los pescados azules son otros de los mejores alimentos para tratar de mejorar la vista, así como unos grandes aliados para fortalecer la salud visual en niños y adolescentes y ralentizar la miopía infantil. Sin duda se trata de unos excelentes alimentos para mejorar la salud visual infantil. El aceite es un manjar que contribuye a fortalecer la salud visual.

Importancia de la Actividad al Aire Libre
Cada vez hay más pruebas de que la actividad al aire libre se asocia con una menor incidencia de miopía. Precisamente, es del uso cada vez más intensivo de la visión a corta distancia de donde parecen emanar la mayoría de los problemas de salud visual infantil. Esto se combina con otro factor fundamental: la falta de luz. La mejor solución que podemos ofrecer es fomentar la salud visual de los niños y adolescentes a partir de los cuatro pilares fundamentales: nutrición adecuada, tiempo limitado de pantallas, revisiones oftalmológicas periódicas y la actividad al aire libre y el deporte.