Guía completa para la alimentación de terneros destetados

La alimentación adecuada del ganado es fundamental para un buen balance de proteínas y energía, adaptándose a cada etapa de vida. Un destete correcto y transiciones bien planificadas en el vacuno de carne reducen el periodo total de cebo y optimizan los costes de alimentación. La amplia experiencia en el desarrollo de novillas lecheras puede ser trasladada al vacuno de carne para mejorar estos procesos.

Esquema de las etapas de desarrollo y alimentación de terneros

El destete del ternero: un momento crítico

El destete puede ser el momento más estresante en la vida de un ternero bovino. Este estrés puede tener varios orígenes, incluyendo causas sociales, físicas, nutricionales o sanitarias. Es crucial reducir al máximo la incidencia de estas causas estresantes, ya que repercutirá en el desempeño de los terneros en el cebadero y, si se destinan a reposición, puede afectar su vida productiva.

Tipos de estrés durante el destete

  • Estrés social: Se debe principalmente a la pérdida de la madre y al cambio en la jerarquía social, especialmente si se juntan terneros de diversos orígenes.
  • Estrés físico: Asociado a cambios en el entorno y manejo.
  • Estrés nutricional: Relacionado con la interrupción de la alimentación láctea y la introducción de nuevos alimentos.
  • Estrés sanitario: Aumento de la susceptibilidad a enfermedades debido al estrés general.

Edad óptima y métodos de destete

Descartando los destetes precoces (2-3 meses de edad) por razones excepcionales, la edad óptima de destete se considera entre los 4 y 6 meses. Este rango permite que el ternero desarrolle una buena capacidad de ingestión de alimentos distintos a la leche materna (tras los 4 meses) y que la vaca tenga tiempo suficiente para recuperarse y facilitar la gestación del siguiente ternero.

El destete más habitual es el abrupto, que consiste en separar los terneros de las madres y trasladarlos a otro cercado sin que vuelvan a verse. Este método, sin embargo, es el que mayor estrés produce, especialmente si, a pesar de la separación visual, aún pueden escucharse.

PLAN SANITARIO PARA AFRONTAR EL ESTRÉS DE LOS TERNEROS QUE SALEN DEL DESTETE Y VAN A RECRÍA

Estrategias para reducir el estrés del destete

Suplementación previa al destete

Una primera medida para reducir el impacto del destete es que los terneros dispongan de pienso antes de ser destetados. Esto mejora el crecimiento de los terneros y, por ende, su peso al destete. Además, los terneros se acostumbran a consumir pienso, preferiblemente el mismo que recibirán después del destete, lo que reduce el estrés por una alimentación totalmente nueva al separarse de la madre. También es más eficiente dar el pienso al ternero que a la vaca para que produzca más leche.

Destete en fases

Implementar estrategias de destete en varias fases divide las causas estresantes en etapas. En una primera fase, el ternero deja de tener acceso a la leche de la madre, pero permanece a su lado. Esto se puede lograr con dos corrales contiguos que permitan contacto visual y nasal, pero impidan el amamantamiento. Si no se dispone de estas instalaciones, se pueden usar anillos de destete nasales. Posteriormente, se puede sacar a las vacas del cercado y dejar los terneros en el mismo lugar durante unos días para reducir aún más el estrés.

Reducir el estrés provocado por el destete repercutirá positivamente en la vida productiva y reproductiva de los terneros.

Nutrición post-destete para un desarrollo óptimo

Después del destete, los terneros aún no son rumiantes completamente funcionales con la capacidad de fermentar forraje de baja calidad para satisfacer todas sus necesidades. Deben recibir el mismo grano de inicio que consumían antes del destete para minimizar el ajuste digestivo y la reducción de la ingesta debido a la novedad alimentaria.

Se debe proporcionar grano hasta una ingestión de materia seca de 2,5-3 kg/día; a partir de entonces, se debe ofrecer forraje adicional de alta calidad. Las necesidades de energía para un crecimiento adecuado en terneras de 3-15 meses de edad pueden satisfacerse en gran medida con el consumo de forraje de buena calidad. Satisfacer las necesidades de proteína durante este período es un reto, ya que las necesidades proteicas son altas en relación con las energéticas.

El uso de ensilado de maíz sin restringir la ingesta de energía puede resultar en una mayor acumulación de grasa, pero no en un crecimiento óptimo del cuerpo. Las novillas de reposición que no han alcanzado la edad reproductiva necesitan más proteína para soportar la ganancia de peso corporal magro.

Recomendaciones para la composición de la ración

Las raciones más típicas para las novillas antes de la cubrición contienen al menos un 15% de proteína bruta y hasta un 18%. La alimentación con una ración totalmente mezclada es un enfoque razonable para los terneros destetados, aunque también se pueden usar dietas de grano y heno.

Tabla comparativa de raciones para terneros destetados

Alimentación durante la gestación

Después de la cubrición, las necesidades de proteína (13-14%) y energía durante la gestación pueden satisfacerse con forrajes de buena calidad. La alimentación con ensilado de maíz durante este período debe limitarse a no más de la mitad de la materia seca de la dieta, preferiblemente menos, para prevenir el sobrepeso y reducir el riesgo de enfermedades en el parto.

Considerando que la alimentación es el coste más elevado en la cría de una novilla, se debe priorizar el uso de ingredientes de bajo coste y la eficiencia de la alimentación. Dos enfoques son: proporcionar una ingesta ad libitum de una ración de menor calidad o una alimentación de precisión con una ración de mayor calidad, que implica una ingesta limitada para satisfacer las necesidades.

Impacto de las tasas de crecimiento

Las velocidades de crecimiento insuficientes resultan en una edad mayor al primer parto, lo que aumenta el costo de la cría, o en madres más pequeñas al primer parto, limitando la producción de leche y las tasas de concepción. Por el contrario, velocidades de crecimiento excesivas, especialmente las asociadas al engorde, pueden afectar negativamente la producción de leche posterior y aumentar el riesgo de problemas metabólicos en el parto.

Las tasas de crecimiento objetivo entre el destete y el parto variarán según el peso maduro y la edad al primer parto. Es crucial medir el peso y la altura con frecuencia para evaluar si el programa de alimentación logra las tasas de crecimiento deseadas y el desarrollo de la estructura.

Manejo ambiental y sanitario de los terneros destetados

Además de la ración, el entorno de la novilla de reposición afecta mucho al rendimiento. Las diferentes necesidades nutricionales de las terneras de distintas edades dictan que se mantengan en corrales separados según su edad y tamaño. Los terneros entre el destete y los 5 meses de edad deben mantenerse en grupos de 6 o menos. Las terneras de más edad pueden mantenerse en grupos más grandes, pero el tamaño de los animales debe ser uniforme.

El manejo sanitario y nutricional adecuado del ternero es fundamental para asegurar un desarrollo saludable y un óptimo rendimiento productivo en su etapa adulta. Garantizar un crecimiento sano implica proporcionar una alimentación balanceada que satisfaga sus requerimientos nutricionales, junto con un estricto control de los factores ambientales y sanitarios que puedan afectar su bienestar. Es importante recordar que el manejo del ternero comienza incluso antes del nacimiento, en la etapa de preparto, donde el cuidado de la vaca gestante influye directamente en la salud y viabilidad del recién nacido.

Manejo preparto

La mortalidad perinatal es un desafío constante. Es fundamental implementar protocolos de manejo preparto que documenten y promuevan estrategias exitosas dentro del rebaño. Durante el último trimestre de gestación, la vaca debe recibir una dieta con niveles adecuados de energía y proteína, evitando tanto deficiencias como sobrealimentación, ya que un exceso energético puede provocar sobrecrecimiento fetal y distocias. Si la dieta se basa en forrajes de cosecha propia, puede ser necesaria la suplementación con vitaminas y minerales para garantizar un crecimiento fetal óptimo y mantener la condición corporal ideal de la vaca hasta el parto.

Manejo del parto

Para aumentar las probabilidades de supervivencia del ternero, es fundamental brindar asistencia adecuada durante el parto, especialmente en casos de distocia, donde el riesgo de mortalidad neonatal, debilidad o falta de consumo de calostro es considerablemente mayor. La atención debe ser realizada por personal capacitado, ya que una tracción inadecuada puede provocar fracturas o lesiones internas. Las instalaciones de maternidad también influyen positivamente en los resultados, reduciendo la incidencia de diarreas neonatales por ofrecer condiciones higiénicas controladas. Se recomienda trasladar a las vacas a estas instalaciones solo cuando la placenta o las pezuñas fetales sean visibles, para evitar estrés.

Evaluación del ternero tras el nacimiento

Tras el nacimiento, es fundamental evaluar la condición general y el estado de salud del ternero mediante la observación de sus respuestas a estímulos externos, el tono muscular, el reflejo de succión y los tiempos de respuesta motora. El ternero debe levantar la cabeza a los 3 minutos de nacido, alcanzar la posición de decúbito esternal a los 5 minutos, intentar levantarse en 20 minutos y lograr pararse entre los 60 a 90 minutos de su nacimiento.

Prevención de la onfalitis: cuidado del ombligo

La onfalitis o infección del ombligo es común en terneros recién nacidos y puede prevenirse con un manejo higiénico adecuado desde el parto. Es fundamental mantener una buena limpieza en los corrales de maternidad, trasladar al ternero inmediatamente después del nacimiento a un corral limpio, garantizar la ingesta temprana de calostro de buena calidad y realizar una correcta antisepsia del cordón umbilical. Se recomienda sumergir el cordón umbilical en una solución de yodo del 7 al 10% o clorhexidina al 0.5% dentro de las 2 primeras horas de nacido, y repetir el procedimiento al colocarlo en un nuevo corral y nuevamente 12 a 18 horas después.

Manejo y administración del calostro

Los terneros nacen sin inmunoglobulinas protectoras y dependen de la transferencia pasiva exitosa de Ig desde el calostro. Además de inmunoglobulinas, el calostro proporciona citoquinas, factores de crecimiento y un valor nutricional superior a la leche entera. Una transferencia pasiva exitosa depende de la calidad del calostro (concentración de Ig), el volumen ingerido y la capacidad del intestino neonatal para absorber inmunoglobulinas, la cual disminuye rápidamente durante las primeras horas de vida, cesando por completo a las 24 horas del nacimiento. Es crucial que el ternero reciba el calostro lo antes posible tras el nacimiento. La administración continua de pequeñas cantidades de calostro durante las dos primeras semanas de vida se asocia con una menor incidencia de diarrea. La contaminación bacteriana del calostro es frecuente, por lo que la higiene es importante; la pasteurización reduce las concentraciones de IgG y aumenta su viscosidad.

Alimentación y nutrición del ternero

Tradicionalmente, en la industria lechera, se restringía la cantidad de leche entera a terneros antes del destete (aproximadamente el 10% de su peso corporal por día) para estimular el consumo temprano de concentrado y reducir costes. Sin embargo, esta práctica limita el potencial de crecimiento y puede generar deficiencias energéticas, especialmente por debajo de 15 °C. La desnutrición o el consumo insuficiente de energía comprometen el sistema inmunitario, aumentando la susceptibilidad a enfermedades.

Los terneros consumen voluntariamente alrededor de 9 litros diarios, por lo que la alimentación restringida les causa hambre persistente, manifestada en búsqueda de alimento, vocalizaciones frecuentes y menor conducta de juego. Actualmente, se recomienda una alimentación con leche o sustituto lácteo de un aproximado del 20% del peso corporal para obtener tasas de crecimiento más altas, manteniendo una ventaja de crecimiento incluso después del destete y contribuyendo positivamente a la producción futura.

Alimentar con leche una vez al día para reducir mano de obra es común, pero se hace necesaria una alimentación dos veces al día para cubrir las necesidades nutricionales del ternero, ya que durante las tres primeras semanas de vida son altamente dependientes del alimento líquido. El consumo de agua es esencial para el crecimiento del ternero y el desarrollo adecuado del rumen; deben tener acceso libre y constante a agua potable desde el nacimiento. Aunque los terneros obtienen parte de su ingesta hídrica de la leche, esta pasa directamente al abomaso; el agua de bebida, en cambio, llega al rumen, favoreciendo la fermentación microbiana y estimulando el consumo de concentrado iniciador.

A medida que el ternero crece, sus requerimientos de proteína aumentan, por lo que se recomienda utilizar concentrados iniciadores con un contenido proteico del 25 al 27% en programas de crecimiento óptimo. A partir de las tres semanas de edad, puede reducirse la cantidad de leche a aproximadamente el 10% del peso corporal, sin afectar el desarrollo, siempre que se ofrezca un concentrado iniciador de buena calidad.

En sistemas intensivos, los terneros de producción lechera pueden destetarse alrededor de las 8 semanas de edad, mientras que en producciones más pequeñas este proceso puede extenderse hasta las 12 semanas. En algunos casos, el destete puede realizarse a las 6 semanas, siempre que el ternero consuma al menos 1 kg de concentrado al día. Los terneros para ganado de carne se destetan tradicionalmente entre los 6 a 8 meses de edad. Sin embargo, el ganado puede criarse con forraje y concentrado a partir de los 90 días de edad, permitiendo reducir la edad del destete a los 90 a 120 días con una alimentación adecuada.

Prevención de enfermedades respiratorias

Los terneros nacen con mecanismos funcionales para su termorregulación. Mientras reciban energía adecuada y un refugio seco, bien equipado y sin corrientes de aire, pueden soportar temperaturas exteriores. Durante las primeras dos semanas de vida, pueden mantenerse bien con temperaturas ambientales de 10 a 15 °C sin aporte energético adicional. En terneros mayores, la tolerancia térmica puede extenderse hasta 6 a 10 °C.

Una cama adecuada y seca es fundamental para reducir la pérdida de calor corporal. El lecho profundo de paja ha demostrado ser más eficiente como aislante térmico, manteniendo una temperatura corporal estable y un microambiente seco, lo que previene enfermedades respiratorias, especialmente en establos con ventilación natural. El alojamiento individual de terneros se relaciona con una mejor salud; corrales individuales al aire libre parecen ser mejores que los de interiores, y los corrales individuales o de grupos pequeños son superiores a los de grupos grandes.

Una ventilación inadecuada de los establos aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias por acumulación de humedad, gases nocivos, polvo y bacterias. El espacio de aire recomendado por ternero no debe ser inferior a 6 m³ hasta las 6 semanas de edad y 10 m³ hasta las 12 semanas.

Manejo de la diarrea

Además de la separación de la vaca, el destete puede agravarse por otros factores estresantes como cambios en la dieta, el ambiente, el transporte o la comercialización. Agentes infecciosos comunes asociados a la diarrea incluyen Escherichia coli enterotoxigénica, Cryptosporidium parvum, rotavirus y coronavirus. La aparición de la enfermedad clínica depende de un desequilibrio entre la resistencia del ternero y la carga patógena.

La terapia de rehidratación oral es una medida efectiva. También se busca reducir la carga patógena con medidas generales de higiene en las áreas de parto, alimentación y alojamiento. Contrario a la creencia popular, se debe continuar con la alimentación con leche a los terneros con diarrea, ya que proporciona la energía y nutrientes necesarios para el crecimiento y la recuperación de la mucosa intestinal. Se debe evitar el uso indiscriminado de antibióticos para prevenir la aparición de cepas resistentes; la antibioticoterapia no se recomienda en terneros con diarrea sin signos de enfermedad sistémica. El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el meloxicam, mejora el bienestar y la ingesta de alimento al reducir la inflamación intestinal. Para infecciones por Eimeria spp., el tratamiento preventivo es crucial en situaciones de brote o grupos en riesgo.

Manejo de los sistemas de cría de terneros

Los sistemas de manejo empleados para la cría de terneros son diversos y afectan la calidad de las canales. En animales de raza rubia gallega, una alimentación exclusiva en base a pasto y ensilado de hierba no permite alcanzar una clasificación de grasa media. Para la categoría Suprema, las clasificaciones mínimas son conformación S, E, U, R y O+ con niveles de engrase 2, 3 y 4 (solo en hembras). Uno de los factores que más influye en la calidad organoléptica de la carne es el tiempo de maduración de la canal en la cámara de refrigeración, ya que durante este proceso se produce el ablandamiento de la carne. La industria requiere canales con cierto engrase para protegerlas del frío.

En Ternera Gallega Suprema, los terneros con mejor conformación son los criados en sistemas de alimentación con dietas más intensivas, que incluyen concentrados. A una misma edad y raza, las hembras tienen un potencial de crecimiento menor que los machos, pero un nivel medio de engrase más elevado. El aporte de concentrados puede hacerse en la pradera. En sistemas extensivos o semi-extensivos, es recomendable disponer de instalaciones para el acabado de los terneros los meses previos al sacrificio, con separación efectiva mediante cierres de malla. A partir de los 6 meses, los animales estabulados conjuntamente no superarán las 40 cabezas.

La nueva legislación que entrará en vigor entre 2025 y 2030 prohibirá los emparrillados que cubran el 100% de la superficie; la zona de descanso deberá tener un suelo uniforme con material de cama que mantenga a los animales limpios y secos.

PLAN SANITARIO PARA AFRONTAR EL ESTRÉS DE LOS TERNEROS QUE SALEN DEL DESTETE Y VAN A RECRÍA

Tipos de sistemas de manejo

  • Intensivo: El ternero permanece siempre estabulado, mientras la vaca sale a pacer por el día y vuelve por la noche para amamantar. Permite crecimientos elevados por el bajo gasto energético.
  • Semi-intensivo: El becerro nace en el exterior y pasa los primeros meses de vida (1 a 3) en el pasto.
  • Semi-extensivo: Vacas y becerros permanecen juntos al menos hasta los 7 meses de edad, pudiendo estar siempre en el exterior o en establo en invierno. Las razas de orientación cárnica permiten obtener canales de 200-250 kg a los 10 meses con 400-600 kg de concentrados.
  • Extensivo: Vaca y becerro están siempre en el exterior, alimentándose de pasto y forraje suministrado en invierno. Se obtienen canales de 170-190 kg a los 10 meses con pasto o forraje de calidad. El principal problema es el reducido engrasamiento; se requiere suplementación con piensos dos meses antes del sacrificio, iniciando la adaptación tres meses antes con comederos selectivos en el pasto.

Aspectos sanitarios y de bioseguridad

El agua es esencial para las funciones vitales del ganado bovino, especialmente en lactancia. Una vaca come entre el 1-3% de su peso vivo en materia seca diariamente. El crecimiento del becerro durante la gestación se acelera en los últimos meses, por lo que la vaca debe estar bien alimentada. Al parto, la vaca no debe estar muy delgada (condición corporal media de 2,5 sobre 5) para evitar baja producción de leche, enfermedades metabólicas y demora en la reaparición de celos.

Gestión de pastos y forrajes

La superficie agraria en explotaciones de carne se destina principalmente a pasto permanente. La calidad del pasto es máxima en primavera, disminuye en verano y aumenta con el rebrote de otoño. La estacionalidad climática en Galicia afecta el crecimiento de la hierba. El momento de realizar el ensilado es crucial para la calidad; debe hacerse antes del espigado de las gramíneas. Para hierba seca de buena calidad, debe hacerse del rebrote de una pradera pacida o segada en primavera.

El incremento de temperaturas y la variación en la distribución de precipitaciones en Galicia requieren un cambio de estrategia en la conservación de forrajes, pasando de hacer silo para el invierno a hacerlo para suplementar la alimentación durante la sequía del verano. En las zonas secas del sur de Galicia, se emplearán mezclas de dactilo y festuca, con menor proporción de raigrás inglés. Las leguminosas anuales (trébol subterráneo, migueliano, persa, vesiculoso) serán mayoría.

Selección de raza y manejo reproductivo

Es importante que la raza elegida o las vacas seleccionadas dentro de la raza tengan una producción láctea suficiente para amamantar al becerro hasta los 7 meses. También es necesario tener praderas y forrajes de calidad para aprovechar el potencial lechero de las vacas y que los terneros pasten con alimento de calidad.

En cuanto a las razas, seis de cada 10 canales certificadas son cruces, con una presencia importante de la raza rubia gallega. El manejo reproductivo actual provoca que los partos se concentren en primavera y los becerros salgan al mercado de diciembre a marzo, cuando el precio de venta es menor. La observación de los celos es fundamental para descartar patologías reproductivas. El uso de tratamientos hormonales que sincronizan la ovulación permite programar los partos homogéneamente a lo largo del año. En la monta natural, práctica habitual en ganaderías extensivas, los partos tienden a acumularse en primavera. Se recomienda un toro por cada 30-40 vacas en monta continua.

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