Una de las lecciones que los padres deben llevar bien aprendida antes de salir del hospital, tras el nacimiento de su hijo, es cómo limpiar y cuidar el cordón umbilical del recién nacido. Es común que surjan muchas dudas acerca de si se está curando bien o cuáles son los signos de alarma que puedan hacer creer que esté infectado.
En este artículo se explican los cuidados que se deben practicar en el hospital a esta parte del ombligo del bebé y se proporcionan consejos básicos para hacerlo en casa. Se detallan, también, las señales que deben atender los padres para detectar una posible infección en esta zona.
El Cordón Umbilical del Recién Nacido
Con el corte del cordón umbilical después de nacer, el bebé es separado de la placenta materna a la que ha estado unido durante nueve meses. Después del nacimiento del recién nacido, se procede al pinzamiento del cordón umbilical y queda un pequeño muñón. El procedimiento consiste en cortar y después colocar una pinza plástica especial en el trozo de cordón sobrante.
Así, cuando los padres toman en sus brazos al recién nacido observarán un pequeño muñón en su abdomen que se desprenderá de forma natural entre los 5 y 15 días de vida del pequeño. Una vez finaliza el proceso de cicatrización, el cual sucede entre el octavo y noveno día, el cordón umbilical se cae. Tras la caída, poco a poco, el ombligo del bebé adaptará su forma hasta quedar con el aspecto habitual en cualquier niño o adulto.
La Importancia del Cuidado del Cordón Umbilical
El cuidado del cordón umbilical del bebé hasta su caída, y también después de desprenderse, es fundamental para evitar infecciones. Como cualquier otra herida abierta, «puede ser un foco de infecciones», apunta la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Además de mantener las condiciones de higiene básicas en el momento del nacimiento, la OMS recomienda también una serie de medidas tras el parto, con el fin de prevenir infecciones o problemas con el cordón.
Pautas de Cuidado del Cordón en el Hospital
- Dejar secar el cordón al aire sin taparlo con gasas, vendas o ropa.
- Promover el contacto piel con piel del bebé con la madre al menos durante las primeras 24 horas, para favorecer la colonización de bacterias de la piel que aporta la madre al pequeño.
- Evitar el baño del niño, por lo menos, durante las primeras seis horas de vida.
Cuidados del Cordón Umbilical en Casa: Recomendaciones Clave
Una vez en casa, la premisa principal debe ser mantener el cordón umbilical siempre limpio y seco para evitar una posible infección.

1. Mantener Limpio y Seco
Lo más importante de todo a la hora de realizar la cura del cordón es saber que debe estar SIEMPRE limpio y seco. Primero lo lavamos con agua y jabón neutro (con muy pequeña cantidad es suficiente), cogeremos una gasa estéril y limpiaremos bien la base, tirando suavemente de la pinza. Una vez limpio siempre debemos secarlo muy bien, a toquecitos y dejar que seque del todo al aire durante unos minutos.
2. No Cubrir con el Pañal
Nuestra recomendación es que siempre lo mantengáis al aire, fuera del pañal. No se deben colocar ni gasas ni apósitos para taparlo. Es importante no cubrirlo con el pañal, puesto que esto facilitaría que se ensuciara con las heces o la orina del bebé. Es sencillo: solo hay que doblar un poco la parte superior del pañal al colocarlo y, de este modo, dejar el cordón expuesto al aire.
3. Evitar el Exceso de Humedad
Cuanto más seco se mantenga el cordón, antes se desprenderá y menos riesgo habrá de infección. Para conseguirlo, es recomendable no sumergir por completo esta zona del abdomen durante el baño del niño. También es conveniente que, cuando se manche, se limpie con un poco de agua y jabón, con cuidado de secar muy bien al finalizar.
4. ¿Es Necesario Utilizar un Antiséptico? (Recomendaciones de la AEP)
Los padres deben seguir las recomendaciones de su pediatra al respecto. Los estudios concluyen que en los países desarrollados no es necesario utilizar una solución antiséptica para curar el cordón; es más, apuntan que su uso puede prolongar el tiempo para la caída del muñón. No obstante, la Asociación Española de Pediatría (AEP) considera más seguro su empleo y aconseja limpiar el cordón con alcohol de 70 grados o clorhexidina.
5. Limpieza del Cordón, Paso a Paso
La limpieza del ombligo #BABnira
- Antes de proceder a la limpieza del cordón, es muy importante que el adulto se lave bien las manos.
- A continuación, se impregna una gasa estéril en la solución antiséptica (si se usa) o agua y jabón neutro, y se limpia con suavidad alrededor de la zona del cordón que permanece unida al abdomen del pequeño.
- Es importante levantar bien la pinza que sujeta el cordón para acceder a todas las partes y no dejar ningún pliegue sin limpiar.
- Los especialistas recomiendan realizar este proceso al menos dos veces al día.
6. Dejar que Caiga de Forma Natural
Después de entre 5 y 15 días, el cordón se seca por completo y se desprende de la piel del bebé. Hay que dejar que caiga por sí mismo, de forma natural, y no intentar arrancarlo aunque esté casi desprendido. La AEP considera un cordón persistente si la caída se demora más de tres semanas. Si es así, los padres deben acudir a su pediatra para que valore al pequeño.
7. Cuidados Después de la Caída del Cordón
Tras la caída, es conveniente seguir con la limpieza del cordón hasta que el ombligo quede seco. Una vez caído, no os alarméis si observáis una "babilla" en la zona, ya que incluso después de la separación es normal que esto ocurra.
En ocasiones, persiste una zona aún abultada y rosada en el ombligo del bebé: es el granuloma umbilical. En estos casos, es aconsejable ir al pediatra que realizará una sencilla aplicación de nitrato de plata en el ombligo para estimular la cicatrización.
Infección del Cordón Umbilical: Señales de Alarma (Onfalitis)
Se utiliza el término onfalitis para referirse a la infección del ombligo y tejidos que lo rodean. La onfalitis, o infección del cordón umbilical, es muy poco frecuente en España, ya que tan solo se presenta en un 0,7% de los recién nacidos.
No obstante, el riesgo existe y los padres deben estar atentos a las señales que pueden alertar de este problema. Esta infección aparece entre el tercer y el cuarto mes de vida. Los signos más comunes son el endurecimiento de la piel circundante del ombligo, acompañado de una supuración sanguinolenta y maloliente.

En algunos casos más graves, el pequeño puede manifestar también algo de fiebre.