La lactancia materna es fundamental para el desarrollo del bebé, pero en ocasiones, surgen desafíos que pueden requerir apoyo adicional. Por diversas razones, algunos bebés no reciben suficiente leche materna para ganar peso de forma adecuada. Algunas veces el problema reside en que el bebé tiene dificultades para sacar la leche del pecho de manera efectiva; a veces la madre no fabrica suficiente leche. Naturalmente, los padres desean que su bebé tenga la nutrición que necesita, y aunque existen alternativas a la propia leche materna, puede ser decepcionante descubrir que los pechos no están fabricando suficiente leche para el bebé.
Sin embargo, el bebé necesita comer suficiente comida tanto para crecer bien como para tener la energía necesaria para mamar de manera efectiva. En algunos casos, es necesario suplementar solo durante un período corto, mientras se toman las medidas necesarias para incrementar la producción de leche. Hay muchas formas de suplementar a los bebés amamantados que lo necesitan. Muchas mujeres que necesitan suplementar a largo plazo eligen biberones o la suplementación al pecho. Cada una de estas opciones tiene ventajas y desventajas, dependiendo de las circunstancias personales y preferencias.
Ventajas de la Suplementación al Pecho
Aunque los biberones pueden ser utilizados de forma efectiva durante toda una relación de lactancia, muchas madres que necesitan suplementar desean disfrutar de una experiencia de lactancia completa. La suplementación al pecho no solo permite que la madre y el bebé disfruten de una relación de lactancia materna más cercana, sino que también puede maximizar la cantidad de leche que el bebé saca del pecho, ya que está al pecho durante toda la toma.
Además, este método elimina la confusión tetina-pezón y la confusión por la diferencia de flujo. La suplementación al pecho se puede utilizar de forma indefinida -durante tantas semanas, meses o años como ambos deseen, con tanta leche como seas capaz de producir o incluso si no produces nada de nada- sin que el bebé pierda interés en mamar del pecho.

Origen e Historia de la Suplementación al Pecho
En 1969, John Avery y su mujer, Jimmie Lynne, se estaban preparando para adoptar un bebé. Como dijo Jimmie, “No teníamos ninguna preocupación sobre nuestra capacidad de amar a nuestros hijos adoptados. Mi gran desilusión era no ser capaz de disfrutar del embarazo y el parto. Era darme cuenta de que no sería capaz de amamantar.” Así que John se las ingenió para diseñar un pequeño tubo de plástico que iba desde un contenedor a la boca del bebé mientras este mamaba, proporcionándole leche. Cuando llegó el bebé, funcionó de maravilla, y se dieron cuenta de que podría ayudar a muchas otras madres también.
Más tarde, Medela desarrolló un producto similar, llamado Sistema de Nutrición Suplementaria (SNS), que está disponible en tiendas y hospitales en gran parte del mundo. Los suplementadores al pecho también se pueden fabricar de forma barata usando una sonda del #3.5 o del #5 (disponible a través de proveedores de productos sanitarios) insertada en un biberón normal. En cualquier caso, muchas madres que suplementan a largo plazo prefieren la conveniencia y durabilidad de los productos comerciales de suplementación al pecho.
Inconvenientes y Desafíos
Los suplementadores al pecho tienen algunos inconvenientes. Prepararlos y limpiarlos requiere más esfuerzo de lo que requiere un biberón. Puede ser que tanto la madre como el bebé necesiten algunos días, incluso semanas, para aprender cómo usarlos lo suficientemente bien para sentirse cómodos. Será necesario vigilar la ganancia de peso del bebé de forma estrecha para estar seguros de que reciba suficiente leche. Los suplementos tienden a gotear si no se montan bien. Amamantar en público de forma discreta requiere planificación y cierta coordinación.
Tipos de Suplementadores al Pecho Comerciales
Sistema de Nutrición Suplementaria (SNS) de Medela
Las dos alternativas comerciales disponibles actualmente tienen funciones similares, pero su diseño es muy distinto. El SNS de Medela usa una botella rígida y más bien plana con dos tubos firmes que llegan a ambos pechos. Un suplementador de contenedor rígido como el SNS de Medela cuenta con una botella rectangular que contiene el suplemento. Se cuelga boca abajo de un cordón ajustable alrededor del cuello de la madre. Del tapón invertido de la botella salen dos tubos; cada uno de ellos se coloca en un pezón utilizando un esparadrapo suave que no daña la piel.
En el tapón de la botella hay unas ranuras que permiten pinzar los tubos para interrumpir el flujo. El tapón tiene una válvula que permite que el aire se filtre según la venta de leche. Dada la rigidez de su estructura, el SNS es fácil de llenar, mantenerlo refrigerado o ser transportado en una nevera portátil con un riesgo bastante bajo de que se produzcan pérdidas de leche. Sin embargo, como la leche solo sale de la base de la botella, esta ha de estar situada de forma vertical, o bien mantenida en posición vertical cuando la madre se tumba.
El SNS viene con tres tamaños diferentes de tubos para ayudar a regular el flujo de leche, de forma que ni se agobia al bebé con la cantidad de leche ni este tiene que trabajar mucho para sacarla. También se puede variar el flujo subiendo o bajando la botella -si está más alto el flujo será más abundante y menor si está más bajo, lo que requerirá que el bebé succione con más vigor. La leche debe fluir de forma que el bebé tenga que succionar activamente, sin que le resulte difícil obtener la leche. Dependerá del bebé qué tamaño de tubo elegir. Un bebé que esté muy por debajo del peso debido a una succión débil podría alimentarse del tubo de mayor diámetro, mientras que un bebé que está aumentando bien de peso podría necesitar un tubo menor. Muchas madres empiezan con el tubo mediano.
Si el flujo de leche no es suficiente incluso cuando la botella está tan alta como sea posible, una opción puede ser pegar ambos tubos al mismo pecho, o pegar un tubo a un lado de la botella mirando hacia arriba y despinzarlo, de forma que el aire entre más rápidamente en el depósito. ¿Qué pasa si alguien se percata de la existencia del suplementador y pregunta por él? Los suplementadores con contenedores rígidos pueden hacer un sonido burbujeante a medida que el aire entra en dicho contenedor, porque el aire burbujea a través de la leche que queda. Es un sonido reconfortante que indica que todo está funcionando correctamente.

Lact-Aid
Los suplementadores con bolsa como el Lact-Aid usan bolsas de plástico estériles y desechables como contenedores de leche. El Lact-Aid tiene dos tamaños de bolsa: 135 ml (4.5 oz) y 210 ml (7 oz). La bolsa se cuelga del cuello de la madre con una correa ajustable que se cierra en la parte superior con una anilla de sujeción. Un tubo con forma de pajita recorre la bolsa desde la parte de arriba que está sellada hasta la parte inferior. Un segundo tubo delgado sale de la parte superior hasta el pezón.
El flujo se controla ajustando la altura de la bolsa con la correa del cuello -cuanto más alto, más aumenta la velocidad de flujo; cuanto más bajo, más disminuye la velocidad. Aunque hay una pinza que impide el paso del suplemento, generalmente no se usa porque dicho suplemento fluye desde la parte de arriba de la unidad, de forma que solo fluye cuando el bebé succiona. A lo largo de los años, muchas madres que han usado los dos dispositivos han hecho comentarios sobre ellos a las monitoras de la Liga de La Leche y a las consultoras de lactancia, tanto en listas de correo electrónico como en foros de Internet. El precio de ambos productos comerciales es más o menos el mismo.

Consideraciones Prácticas y Consejos
Selección del Suplemento
La leche artificial concentrada o lista para ser usada suele atascarse con menos facilidad que la que se reconstituye a partir de polvo, aunque esta última funciona correctamente si se mezcla bien con el agua. Si se agita bien durante un minuto o dos es muy posible que desaparezca cualquier grumo. El Lact-Aid viene con un colador para utilizarlo con leche artificial en polvo.
Cantidad del Suplemento
Un bebé amamantado “promedio”, en un pecho “promedio”, toma todo lo que necesita, tan a menudo como quiere. Esto se cumple también para los bebés suplementados al pecho. El verdadero reto al principio es saber cuánto suplemento poner en el contenedor. Si se ha suplementado al bebé con biberón y gana peso bien, entonces se tiene una idea real de cuánto puede necesitar. Se recomienda comenzar con esa cantidad y no sorprenderse si toma menos. En la mayoría de los casos, mamará durante más tiempo que cuando se le daban los biberones, de forma que es muy posible que tome más de la propia leche materna.
Observación del Bebé Durante la Toma
Cuando el bebé empiece a usar el suplementador, es crucial observarlo. No debería tener que esforzarse demasiado. Hay que fijarse en cómo traga (una succión más larga y profunda y probablemente un sonido tipo “keh”) cada dos o tres succiones durante la mayor parte de la toma. Hará pausas, por supuesto, tal y como los adultos las hacen durante las comidas. Pero si succiona 4, 5 o más veces para cada trago, o tiene dificultad para respirar, hace falta cambiar algo. Se puede contar con que la toma dure como una toma normal de pecho o como dar un biberón. Esa es una de las grandes cosas de suplementar al pecho: se le da el pecho y el suplemento en la misma cantidad de tiempo.
Uso en Público
Muchas madres han encontrado formas innovadoras para usar sus suplementadores rígidos en público.
Aumento de la Producción de Leche Materna
Extraer leche además de amamantar y suplementar puede ayudar a aumentar la producción de leche. Si la producción es correcta pero el bebé no mama de manera eficiente, extraer leche permitirá complementar con la propia leche en lugar de utilizar leche artificial.
Preparación Segura de Suplementos
¡No es necesario calentar el suplemento! Antes de llegar al bebé, la leche está junto a la piel y fluye a través de un tubo delgado que se posa sobre la piel. La madre se convierte en la unidad de calentamiento. Si se acaba de preparar el suplemento a partir de leche en polvo usando agua hirviendo, tal y como se indica, hay que enfriarla, no calentarla. El crecimiento bacteriano es mucho más rápido en la leche artificial que en la leche humana. La contaminación puede ocurrir en casa o en la propia fábrica. Las infecciones causadas por leche artificial en polvo contaminada ocurren principalmente en bebés hospitalizados, prematuros o recién nacidos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ideado una forma de reducir el riesgo. Parte del método consiste en preparar la leche que va a ser utilizada en cada toma y prepararla con agua hervida justo antes de la preparación. Algo nada simple, ¡especialmente cuando el bebé está llorando porque quiere comer! Este es uno de los miles de dilemas a los que las madres se tendrán que enfrentar en la maternidad. Si se ha elegido usar un suplementador al pecho para mantener una relación de lactancia y para optimizar el acceso del bebé a la leche materna, las recomendaciones de la OMS requieren mucho tiempo.
Recomendaciones de Preparación y Almacenamiento:
- Leche humana refrigerada: Se debe usar antes de 8 días si está refrigerada a menos de 4° C (39° F). Se debe usar antes de 24 horas desde la descongelación, en caso contrario, se debe volver a congelar.
- Leche artificial en polvo (método de reducción de riesgo de la OMS):
- Hierve agua del grifo (no de botella).
- Mézclala con la leche en polvo mientras aún esté al menos a 70°C (160°F).
- Mide el agua y el polvo cuidadosamente, agítalo para que se mezcle.
- Utilízala inmediatamente, tras ser enfriada a temperatura corporal o menor.
- Si no se puede utilizar inmediatamente, refrigérala durante 4 horas como máximo antes de usarla.
- Leche artificial en polvo (almacenamiento en refrigerador):
- Mezclar siguiendo las instrucciones utilizando agua del grifo previamente hervida.
- Almacenar en el frigorífico durante un máximo de 24 horas.
- Se pueden utilizar los restos durante un máximo de una hora o tirarlos.
- Leche artificial líquida y estéril: Es una opción más cara. Asegúrate de diluir el concentrado de acuerdo con las instrucciones. También se pueden cambiar de tipo de leche artificial a lo largo del día de forma que la rutina diaria sea lo más coordinada posible.

Para ahorrar tiempo de preparación, muchas madres que usan suplementadores al pecho llenan varios contenedores y los refrigeran, de forma que los puedan usar a lo largo del día, eliminando la necesidad de prepararlos individualmente. Es mucho más fácil preparar contenedores con tiempo que tratar de hacerlo cuando el bebé está llorando y hambriento y la madre se siente agobiada. Desde el punto de vista del bebé, minimizar el tiempo de espera o llanto para comer refuerza su seguridad en que sus necesidades serán atendidas y maximiza la armonía de su relación de lactancia. Se pueden comprar botellas extra del SNS aparte del kit completo y unidades extra del Lact-Aid además de bolsas extra. Incluso si solo se tiene un dispositivo, se pueden unir varias bolsas llenas con una pinza para darles más estabilidad y almacenarlas en posición vertical en el frigorífico dentro de un contenedor estable como una taza grande de café. Recuerde que si está suplementando con leche artificial, es muy importante que utilice los contenedores preparados antes de 24 horas. Los contenedores rígidos llenos de leche se pueden almacenar en una nevera portátil, incluso en una nevera casera hecha con bolsas de pañales.
Colocación del Tubo
Puedes ver este video (en inglés) del Dr. Jack Newman en el que demuestra cómo utilizar un suplementador al pecho:
Uso del relactador.
En la mayoría de los casos, es más fácil colocar el tubo en el pezón y después colocar al bebé en el pecho. De manera habitual, se aconsejaba poner el tubo de forma que entrara en la boca del bebé bajo el centro de su labio superior, pero a muchas madres les resulta más fácil colocar a sus bebés al pecho si el tubo pasa sobre la lengua del bebé. Siempre que el tubo esté dentro del “túnel de succión” formado por el labio superior y el hueco de la lengua, el bebé podrá sacar leche de él. Si se pone el tubo de forma que sobresalga del pezón, tal y como recomiendan los fabricantes, puede facilitar al bebé que lo use como si fuera una pajita y por tanto le impedirá succionar correctamente del pecho en sí.
Normalmente los bebés se acostumbran muy rápido a la sensación del tubo en su boca. En cualquier caso, si se percibe que el bebé se confunde con el tubo o que tiene dificultades para agarrarse, se puede agarrarle primero al pecho y después intentar deslizar el tubo por la comisura de su boca cuando parezca que está tranquilo. Esto no funciona con todos los bebés, especialmente cuando se agarran bien y sellan fuertemente su boca en el pecho. Si se inserta el tubo después de que el bebé se agarre, hay que tratar de situarlo hacia la parte superior y trasera de su boca. Tanto si se introduce el tubo bajo su labio superior o por la comisura de su boca después de que se agarre, el tubo debe llegar más o menos a la altura del final del pezón y debe permanecer dentro del “túnel de succión”, o será incapaz de sacar el suplemento de él.
Si la madre se da cuenta, como le pasa a algunas, de que su bebé empuja el tubo con su lengua y lo descoloca, se debe tratar de mantenerlo en su sitio poniendo el dedo sobre el tubo contra el pecho, justo bajo su labio superior.
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