La pérdida de un hijo durante la gestación, el parto o en los primeros días de vida supone un impacto emocional profundo para los progenitores. El objetivo de los protocolos asistenciales es facilitar a los profesionales sanitarios las herramientas necesarias para ofrecer una atención humana, respetuosa y especializada a las familias que atraviesan esta situación.

El reto asistencial: más allá de la atención clínica
No se puede negar el impacto que tiene la muerte de un ser querido; sin embargo, cuando se trata de una muerte perinatal o neonatal, se tiende a infravalorar e incluso negar el proceso de duelo ligado a dichas muertes. Muchas veces esto es debido a una falta de formación, conocimiento y recursos, que hace que en ocasiones el personal sanitario tienda a mostrarse frío y/o distante. Esa actitud conlleva más dificultades para los padres.
Es fundamental comprender que, tras sufrir la pérdida de un hijo, se ponen en marcha una serie de mecanismos psicológicos conocidos como ‘proceso de elaboración del duelo’. Se pueden generar en los progenitores reacciones que socialmente no suelen tener mucha consideración y que pueden complicarse, dando lugar a diversos trastornos, motivados la mayoría de las veces por un duelo mal elaborado, ninguneado o invisibilizado.
Contexto clínico y epidemiológico
La tasa de mortalidad perinatal en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2018, se sitúa en 4,37 por cada 1.000 nacidos. Ante esta realidad, centros de referencia como el Hospital Universitario de Jerez han implementado sesiones clínicas orientadas a la actualización de protocolos de actuación, abarcando:
- Actuación inmediata en el servicio de Urgencias.
- Atención integral en planta de hospitalización y consultas externas.
- Protocolos analgésicos específicos durante la inducción del parto en caso de fallecimiento fetal.
Estas sesiones involucran a todo el equipo multidisciplinar: ginecólogos, médicos internos residentes (MIR), matronas, enfermería especialista en obstetricia y ginecología (EIR), enfermería de planta y TCAE.
Protocolo de acompañamiento y despedida
El cuidado en un entorno respetuoso resulta especialmente importante en el pre-duelo y en las últimas horas o momentos de vida del bebé. Un espacio de duelo adecuado debe cumplir dos funciones principales: el acompañamiento en la última fase de la vida y el apoyo durante el inicio del duelo.
Instituciones como el Hospital Universitari i Politècnic La Fe han definido una metodología específica que implica a los servicios de Neonatología, Obstetricia, Anatomía Patológica y Laboratorio. Entre las pautas establecidas, destacan:
| Área de actuación | Medida recomendada |
|---|---|
| Identificación | Uso de símbolos (mariposas azules) en habitaciones e historiales clínicos. |
| Despedida | Tiempo de estancia con el bebé y posibilidad de conservar recuerdos (huellas, fotos, pulseras). |
| Continuidad | Equipo sanitario estable, lenguaje sencillo y apoyo psicológico. |

La importancia de la asistencia especializada
Hay que tener en cuenta que los padres han podido establecer un vínculo con el bebé basado en sus expectativas y deseos; pueden haberle puesto nombre o imaginar vivencias junto a él. Por eso, matronas y obstetras deben prestar una asistencia continuada. Se aconseja que la mujer esté acompañada en todo momento por su pareja o persona elegida y que el equipo sanitario mantenga una línea de comunicación clara.
El soporte post-hospitalario es igualmente crítico: durante el ingreso se realiza una interconsulta para valoración psicológica y, tras el alta, se programa una cita en una consulta obstétrica específica para el seguimiento del puerperio o la planificación de un futuro embarazo.