Aceite de Oliva Virgen Extra y Leche Materna: Un Aliado Esencial para la Salud Materno-Infantil

La lactancia materna es una práctica fundamental para la salud tanto de la madre como del bebé, considerada el mejor alimento natural por su aporte equilibrado de energía, nutrientes y anticuerpos maternos. Esta práctica contribuye a reducir la incidencia de múltiples enfermedades en la madre, como obesidad, hipertensión arterial, ciertos tipos de cáncer (mama y ovario premenopáusico) y osteoporosis, así como en el lactante, previniendo patologías como enfermedad de Crohn, otitis media aguda, síndrome de muerte súbita del lactante, leucemia linfocítica aguda, diabetes tipo 1 y 2, y enfermedad celíaca, entre otras. Además, la lactancia materna exclusiva actúa como método anticonceptivo natural, disminuyendo en un 98% la probabilidad de un nuevo embarazo durante los primeros seis meses postparto (Agea Cano, 2021).

La práctica de la lactancia materna también contribuye a la formación de un vínculo maternofilial único y especial, respaldado científicamente por la liberación de hormonas como la oxitocina. Dada su importancia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida del bebé y mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses, complementándola con otros alimentos hasta aproximadamente los dos años de edad. Sin embargo, a nivel mundial, solo el 38% de los bebés reciben lactancia materna exclusiva (OMS), lo que llevó a la Asamblea Mundial de la Salud en 2012 a establecer metas para 2025, incluyendo aumentar en un 50% esta tasa durante los primeros seis meses de vida.

Entre las causas que dificultan la práctica de la lactancia materna se encuentran la falta de información adecuada, la publicidad de leche en polvo, la ausencia de medidas políticas y laborales que faciliten su mantenimiento, y la carencia de apoyo social (OMS). Para lograr un amamantamiento exitoso, es fundamental que la madre emplee técnicas y posturas adecuadas durante la lactancia. Estas técnicas incluyen que el bebé se posicione de forma que su mentón esté pegado al pecho, con una gran parte de la areola en la boca para evitar daños en el pezón, mientras los labios del bebé se orientan hacia afuera y sus mejillas permanecen redondeadas al succionar. La aplicación de estas técnicas adecuadas es clave para prevenir problemas frecuentes como el dolor y las grietas en el pezón, que pueden comprometer la continuidad de la lactancia.

Esquema de técnicas y posturas correctas de lactancia materna

Uso Tópico del Aceite de Oliva Virgen Extra para el Cuidado del Pezón

En este sentido, el aceite de oliva virgen extra (AOVE) ha despertado interés por sus propiedades hidratantes, cicatrizantes y antiinflamatorias, que podrían ser beneficiosas para aliviar las grietas y el dolor en los pezones durante la lactancia. Su uso tópico podría mejorar la comodidad materna y favorecer la duración de la lactancia materna.

Evidencia Científica sobre Eficacia y Seguridad

Se ha realizado una revisión narrativa de la literatura para analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad del uso tópico del AOVE en la prevención y tratamiento de las grietas del pezón durante la lactancia materna, así como su impacto en la salud materna y la continuidad de la lactancia. La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos ENFISPO, Cuiden, PubMed y SciELO, incluyendo estudios publicados entre 2014 y 2024 en español e inglés. Se seleccionaron ensayos clínicos, estudios observacionales y revisiones sistemáticas que evaluaran la aplicación tópica de AOVE en madres lactantes.

Los resultados muestran que el AOVE es una intervención eficaz y segura tanto en la prevención como en el tratamiento de las grietas del pezón, con una reducción significativa del dolor y una mejora en la cicatrización, sin efectos adversos relevantes. Algunos estudios destacan una alta aceptación por parte de las madres y una eficacia comparable o superior a otras intervenciones tradicionales. La revisión de la literatura científica muestra que el uso tópico del aceite de oliva virgen extra (AOVE) puede ser una intervención eficaz y segura tanto para la prevención como para el tratamiento de las grietas del pezón durante la lactancia materna. En varios estudios, se ha observado que su aplicación durante las primeras semanas tras el inicio de la lactancia puede prevenir la aparición de estas lesiones en un porcentaje elevado de casos, alcanzando una efectividad del 97,3% en algunas investigaciones cuando se aplican tres gotas tras cada toma.

Asimismo, el AOVE ha demostrado ser beneficioso en el tratamiento de grietas ya existentes, contribuyendo a la reducción del dolor, la inflamación y la cicatrización progresiva, sin que se hayan reportado efectos adversos significativos. La combinación de AOVE con otros productos naturales como el jujube (Ziziphus jujube) y el té verde también ha mostrado resultados prometedores gracias a sus propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes. En comparación con otras sustancias de uso común, como la leche materna, el AOVE ha mostrado una eficacia similar, aunque algunas investigaciones señalan una mayor preferencia por parte de las madres debido a su textura, olor y la sensación de alivio que proporciona. De hecho, algunos estudios apuntan incluso a mejores resultados con el AOVE en términos de reducción del dolor y mejora del estado de las grietas.

¿Se puede usar aceite de oliva para mejorar la belleza corporal?

En conjunto, la evidencia disponible respalda el uso del AOVE como una alternativa útil y accesible en el cuidado del pezón durante la lactancia, tanto con fines preventivos como terapéuticos. No obstante, se hace necesario seguir investigando para reforzar la solidez de estas conclusiones y optimizar su aplicación en la práctica clínica.

Aceite de Oliva Virgen Extra en la Dieta Materna y su Impacto en la Leche

Es bien sabido que la dieta de una madre afecta la composición de la leche materna que produce. La leche materna tiene un papel muy importante en el desarrollo de la inmunidad de los bebés y en la maduración del sistema inmunitario protegiéndolos de muchas enfermedades. La alimentación de la madre puede influir en su sistema inmunitario, pero también en la composición de la leche materna.

Influencia en la Composición Inmunológica y Nutricional

Estudios recientes sugieren, según recoge la Asociación Norteamericana de Aceite de Oliva (NOAOOA), que las mujeres lactantes deberían incluir aceite de oliva virgen extra en su dieta. Un estudio publicado en Frontiers of Nutrition en junio de 2022 analizó el papel de la dieta mediterránea en la influencia del contenido de ácidos grasos de la leche materna humana. Una alta adherencia de las madres lactantes a la dieta mediterránea se asoció con un mayor contenido de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) en la leche y un mayor contenido de DHA (ácido docosahexaenoico).

En el trabajo de Zhan-Dai, S. (Universitat de Barcelona) se estudió la influencia de la administración de aceite de oliva virgen extra en ratas Lewis que estaban amamantando. El aceite de oliva virgen extra tiene un elevado contenido en componentes antioxidantes y antiinflamatorios, con un alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA), pero gran parte de sus beneficios se deben a componentes menores (1-2%) como los compuestos fenólicos. Es la principal fuente de grasas de la dieta Mediterráneo. El grupo que recibió aceite de oliva virgen extra tuvo unas concentraciones de Inmunoglobulina A (IgA) tanto en la glándula mamaria como en la leche materna, y la expresión del gen de la IgA estuvo reforzada en la glándula mamaria en este grupo. La ingesta de este suplemento es segura, no tiene efectos negativos y puede mejorar la composición inmunológica de la leche materna, aumentando la IgA, lo cual puede ser importante para la descendencia.

Gráfico comparativo de componentes nutricionales de la leche materna con y sin suplementación de AOVE en la dieta materna

Está claro que la cantidad de aceite de oliva virgen de 10 ml/kg es muy grande para una embarazada y difícil de lograr, pero a la hora de elegir hay que escoger siempre un aceite de oliva virgen extra para la alimentación y vigilar también los alimentos preparados, que frecuentemente utilizan aceites de oliva refinados y otros vegetales.

Integración del Aceite de Oliva Virgen Extra en la Alimentación Infantil

Las múltiples propiedades del aceite de oliva están más que demostradas y, cada poco tiempo, surgen nuevas investigaciones que descubren beneficios adicionales de este valiosísimo producto. Así lo ha asegurado el investigador del CNR-IGV (Instituto de Genética Vegetal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas italiano), Saverio Pandolfi. Este científico ha asegurado que un aceite de oliva virgen extra de calidad es la grasa más similar a la leche materna que podemos encontrar. En España, los expertos también recomiendan el aceite de oliva como grasa fundamental en la alimentación de los más pequeños.

Recomendaciones para la Introducción en la Dieta del Bebé

La Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su «Decálogo sobre las grasas en la alimentación de niños y adolescentes», recomienda su utilización, asegurando que es muy importante, tanto por su aporte calórico como su función en la prevención de las enfermedades crónicas más prevalentes. Al respecto de los lípidos, según la AEP, «los ácidos grasos oleico, linoleico y α-Ln están involucrados en el mantenimiento de unas adecuadas concentraciones de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, y de la tensión arterial, así como en la prevención de enfermedades cardiovasculares y enfermedades autoinmunes, con efectos demostrados en adultos. Aunque los datos en la infancia no son concluyentes, sí es cierto que las recomendaciones se hacen por extrapolación. Los ácidos AA, EPA y especialmente el DHA son importantes para la función visual y el desarrollo neurocognitivo en prematuros y recién nacidos, por lo que se consideran semiesenciales durante este periodo. Además, actualmente se está evaluando su papel en la génesis de distintas enfermedades asociadas a la prematuridad.

El consumo de AOVE se recomienda iniciarlo a partir de los seis meses, ya que es un ingrediente completísimo a nivel nutricional y muy beneficioso para su crecimiento. Entre los más de 150 componentes del aceite de oliva virgen extra destacan las vitaminas A, D, E y K, y el ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado, que ayuda al control del colesterol al disminuir el LDL (el “malo”) y aumentar el HDL (el “bueno”). Es una opción bastante interesante para prevenir y aliviar el estreñimiento en el bebé, ya que ayuda a regular el tránsito intestinal. Si se consume habitualmente sus heces son más blandas y se reduce la inflamación intestinal. También ayuda a la absorción de la vitamina D, importantísima para el crecimiento de los bebés y los niños, ya que regula el calcio y el fósforo y estimula la ingesta de minerales que son esenciales para el proceso de osificación. En países de fuerte tradición oleícola, como Italia, los pediatras recomiendan también el consumo de aceite de oliva para los bebés que sufren de cólicos, ya que este tipo de grasa puede facilitar el proceso gástrico natural.

Selección y Variedades de Aceite de Oliva

En el mercado se pueden encontrar muchos tipos de aceite diferentes: virgen extra, virgen, aceite de oliva y aceite de orujo. Las variedades de la aceituna que se usan para hacer el aceite le dan diferentes sabores: hojiblanca, arbequina, picual, cornicabra y un largo etcétera. Entre ellas hay variaciones relevantes en cuanto a su frutado y nivel de amargor y picor (el amargo y picor son atributos positivos de un AOVE de alta calidad), por lo que se recomienda realizar un proceso de aprendizaje, iniciándose con aceites con frutados más frutales, como el procedente de la aceituna arbequina, y poco a poco introducirle en el rico (y complejo) mundo de los aceites de oliva virgen extra.

Infografía: Tipos de aceite de oliva y sus características principales

La Importancia de los Hábitos Maternos y el AOVE

La salud de los bebés empieza en los padres es una realidad. La propia calidad de óvulos y espermatozoides estará basada en factores como la alimentación, hábitos y estilo de vida de los padres, que tendrán de manera directa una gran influencia en el desarrollo de su descendencia. La salud de la madre y la de los bebés no dependen exclusivamente del consumo de aceite de oliva virgen extra, ni de ningún otro producto o alimento concreto, sino de la suma de pequeños hábitos positivos que formen un estilo de vida positivo. Durante la gestación, el aceite de oliva virgen extra será un aliado fundamental para fortalecer el sistema inmunitario de la madre. Esa primera etapa de vida del bebé, en la que su principal alimento es la leche materna, también puede tener en el AOVE un refuerzo importante.

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