Aborto: Valoración Moral y Perspectivas

El debate sobre la moralidad del aborto es un tema complejo que divide a la sociedad en diversas posiciones. Aunque a menudo se percibe como una dicotomía entre estar a favor o en contra de la despenalización, la realidad es que existen múltiples matices y perspectivas.

Análisis de las Posturas sobre el Aborto

Conservadores, Liberales y Moderados: Un Mapa de Posiciones

Según Gustavo Ortiz Millán, el tema del aborto raramente se reduce a dos extremos. La mayoría de las personas se ubican en una posición intermedia, considerándolo como una gradación. La polarización de posturas obstaculiza el diálogo racional y la posibilidad de llegar a un compromiso consensuado.

Posición Conservadora Extrema

Para el conservador extremo, el cigoto es considerado un ser humano completo desde la concepción, poseedor de un "superderecho" a la vida que prevalece sobre cualquier otro derecho en conflicto. Para esta postura, el aborto solo sería permisible en casos terapéuticos, cuando la vida de la madre está en riesgo, fundamentado en la "doctrina del doble efecto".

Posición Moderada

A diferencia del conservador extremo, el moderado suele aceptar el aborto terapéutico, así como el eugenésico (por malformaciones congénitas) y por violación. Sin embargo, tiene dificultades para aceptar el aborto por problemas económicos o fallas en los métodos anticonceptivos, una postura compartida con liberales extremos y moderados.

Posición Liberal Extrema

La posición liberal extrema enfatiza el valor central del derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y su plan de vida. Este derecho se asocia con otros como la privacidad, integridad corporal, dignidad, igualdad, no discriminación por género, libre desarrollo personal, sexualidad y reproducción. Estos derechos deben prevalecer porque son los de una persona nacida, no de una persona potencial, negando así la atribución de derechos al feto.

Además de los argumentos de derechos, los liberales también utilizan argumentos basados en las consecuencias de la ilegalidad del aborto, como los altos índices de morbilidad y mortalidad materna. Por lo tanto, el aborto se considera también un problema de "salud pública" y de derecho a la salud de las mujeres.

Diferencia entre Liberal Extremo y Moderado

La diferencia principal entre un liberal extremo y uno moderado no reside tanto en los tipos de aborto permitidos, sino en el "plazo" para abortar. Mientras para el extremo el plazo es ilimitado, para el moderado debe ser limitado. Ortiz Millán considera que el plazo es fundamental para lograr un "pacto entre las posiciones extremas" y encontrar una tercera vía, que él defiende como una postura "moderada".

Esta postura moderada busca satisfacer parcialmente los dos valores en disputa: la vida del feto y la decisión autónoma de la mujer. Se fundamenta en una teoría de doble aspecto:

  • El aspecto ontológico: Sostiene que el feto no adquiere el rango de persona con derechos hasta, al menos, la duodécima semana de gestación. Este plazo fijaría la permisión moral del aborto.
  • El aspecto del balance o ponderación de derechos: Una vez traspasado el plazo de las doce semanas, el feto comienza a configurar un sustrato para la atribución de derechos (como el derecho a vivir), que debe sopesarse con respecto a los derechos de la mujer (como el derecho a decidir sobre su propio cuerpo).
El balance presupone que los derechos no son "absolutos" y que su "peso" es "gradual", variando con el proceso de gestación. Esta postura busca conciliar las posiciones extremas.

La Moralidad de la Ley y la Moralidad del Aborto

Distinción Crucial

Es esencial distinguir entre la moralidad de la ley y la moralidad del aborto, aunque la primera dependa del plazo moralmente admisible para interrumpir el embarazo. La moralidad de la ley aborda los derechos protegidos o desprotegidos y las consecuencias negativas de legislar de cierta forma. Los argumentos deontológicos se centran en los derechos vulnerados por una ley que ilegaliza el aborto, mientras que los argumentos teleológicos, basados en las consecuencias, explicitan los efectos sociales y de salud que resultan de la prohibición.

Definición de Persona y Atribución de Derechos

La moralidad del aborto se enfoca en dos cuestiones: qué constituye una persona humana (metafísica u ontológica) y qué da valor a una vida humana (evaluativa). Ortiz Millán sostiene que el feto no es una persona hasta, al menos, el primer trimestre. Para definir una personalidad susceptible de atribución de derechos, lo relevante es la posibilidad de atribuir al feto "predicados psicológicos" muy básicos, como la autoconciencia de placer o dolor, y no la pertenencia a la especie Homo sapiens o el código genético.

El argumento medular es que una ley que ilegalice el aborto es inmoral al basarse en derechos absolutos sobre una base metafísica y filosófico-mental inadecuada. El feto no es una persona como sí lo es la madre. Por ende, una ley que prohíba el aborto, al menos durante el primer trimestre, viola derechos fundamentales y conlleva consecuencias negativas para la salud social.

El Aborto, el Homicidio y la Hipocresía de la Ley

La prohibición del aborto no solo obedece a una equiparación errónea del aborto con el homicidio, sino también a actitudes hipócritas. Un ejemplo son los jueces que apoyan la ley antiaborto, pero en la práctica no se atreven a encarcelar a mujeres que han abortado, posiblemente por "remordimientos morales".

Gráfico comparativo de las tasas de mortalidad por aborto seguro e inseguro

La Adopción como Solución al Aborto

Uno de los argumentos frecuentes para oponerse al aborto es que la adopción es una solución real. Sin embargo, Ortiz Millán cuestiona esta alternativa, argumentando que violaría la privacidad de la mujer al someterla a un posible enjuiciamiento público por ser una "mala madre" si da a su hijo en adopción.

Además, existen prejuicios y racismo subyacentes a la adopción, lo que resulta en un gran número de niños sin adoptar. En muchos países, como México, la burocracia del sistema de adopción presenta obstáculos legales y administrativos que no garantizan el derecho del niño a una familia. Incluso si estos obstáculos se superaran, el número de niños en adopción resultantes de la sustitución de abortos podría colapsar el sistema. Por lo tanto, la medida "adopción sí, aborto no" es considerada irresponsable, no por razones conceptuales, sino por su falta de realismo empírico.

Aborto, Dignidad Humana y Discriminación

Ortiz Millán argumenta que el aborto no constituye una discriminación injustificada hacia el "concebido no nacido", ya que no se le puede considerar sujeto de derechos hasta, al menos, el primer trimestre de embarazo. Sin embargo, la tesis de las doce semanas presenta desafíos. A esta altura de la gestación, no se han desarrollado la corteza cerebral ni las conexiones neurofisiológicas indispensables para atribuir sensaciones de conciencia al feto.

La cuestión de un límite tan preciso como las doce semanas plantea preguntas como: ¿la interrupción realizada el día 90 es legal y la del día 91 no lo es? Ortiz Millán responde que es absurdo comparar etapas cortas en un proceso gestacional "continuo y gradual". Las diferencias significativas se dan en semanas, no en días, y se otorga un valor diferente a un óvulo fertilizado que a un bebé.

Si la corteza cerebral y la capacidad de experimentar dolor no se desarrollan hasta las semanas 22-24, ¿por qué se establece la semana 12 como límite? El autor explica que se busca un margen de seguridad, asegurando que durante el período permitido no se puede predicar conciencia neuronal ni mental en el feto. Además, la salud de la mujer corre menos riesgo si la intervención se realiza durante este plazo.

Dilemas Bioéticos al inicio de la vida. - Alejandra Coronado Zarco

El Feto como Persona Posible

El argumento de que el feto es una "persona posible" y que su aborto privaría a la humanidad de genios (como Mozart o Einstein) es refutado por Ortiz Millán. Él sostiene que el aborto no daña a una persona real, a diferencia del asesinato. Se asemeja más a la anticoncepción, previniendo un embarazo, y es el último método anticonceptivo para quien no desea tener un hijo. El daño real se produce a la mujer que se ve obligada a un aborto clandestino, poniendo en riesgo su vida. El aborto previene el nacimiento de niños no deseados que no recibirán los cuidados merecidos.

Respecto al argumento de los "genios perdidos", Ortiz Millán lo rebate de dos maneras:

  • El conocimiento de los genios es posible solo porque nacieron; si no hubieran nacido, simplemente no los conoceríamos.
  • El genoma no es suficiente para la genialidad; muchos otros elementos intervienen en su desarrollo.

El Aborto, la Subjetividad de la Moralidad y la Ley

Ortiz Millán mantiene que los desacuerdos sobre el aborto son genuinos, y que el subjetivismo ético no puede explicarlos. Una postura objetivista, en cambio, sí puede hacerlo. Esta objetividad reside en la capacidad de "dar razones de nuestra postura y justificarla a la luz de consideraciones públicas". Tal objetividad es necesaria para sustentar el "pluralismo de valores" y la prohibición de que el Estado se inmiscuya en asuntos morales dependientes de decisiones privadas, imponiendo una concepción moral. El pluralismo y la tolerancia requieren puntos objetivos para evitar el "todo vale" valorativo.

El Aborto y el Derecho del Hombre a la Paternidad

El argumento que sostiene que el aborto viola el derecho del hombre a la paternidad se analiza desde "hechos" y "derechos". En cuanto a los hechos, las mujeres que solicitan abortos suelen ser solteras, pobres, con historias de abandono y violencia machista. Respecto a los derechos, se contrapone el derecho del hombre a la paternidad con el de la mujer a disponer de su cuerpo y su plan de vida.

Perspectivas Adicionales sobre la Valoración Moral del Aborto

La Bioética y el Aborto

Desde una nueva lectura hermenéutica, la bioética comprende que la inquietud moral sobre la interrupción de un embarazo no se enmarca únicamente en una perspectiva académica. La medicina, influenciada por la legalidad y la religión, ve afectado su juicio ético respecto al aborto.

Contexto Internacional y la Situación de Irlanda

El caso de Savita, una mujer que falleció en Irlanda tras negársele un aborto por un feto inviable, ilustra las discrepancias entre la Iglesia y la comunidad médica. La Iglesia Católica, predominante en Irlanda, siempre ha calificado el aborto como un acto "criminal, inmoral y homicida". Pese a esto, el aborto es uno de los métodos más utilizados para regular la fecundidad, con 40 a 50 millones de abortos anuales en el mundo.

Cada año, 600.000 mujeres mueren a causa de interrupciones de embarazo, el 99% en países en desarrollo, donde el aborto es inseguro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de la mitad de los abortos inducidos anualmente son inseguros, y en Latinoamérica y el Caribe hay más de un aborto inseguro por cada tres nacidos vivos.

A pesar de estas circunstancias, casi todos los países han aprobado leyes que permiten interrumpir un embarazo bajo ciertas condiciones. Irlanda, sin embargo, es uno de los países de la Unión Europea con normativas más restrictivas. Aunque se presentó un protocolo para reformar la ley del aborto en su Parlamento tras el caso de Savita, fue rechazado, y a pesar de un informe de expertos, aún no se ha logrado la legalización como en otros países europeos.

A nivel mundial, el 40% de la población tiene derecho al aborto a pedido y sin justificación. Un 21% adicional lo permite por razones médicas o socioeconómicas, y un 16% por riesgo para la salud de la mujer o violación, sumando un 77% de mujeres con acceso al aborto legal. En la mayoría de estos países, la edad gestacional autorizada para el aborto sin más requisito que el deseo de la embarazada es de doce semanas.

Mapa mundial de las leyes de aborto por país

El Aborto en el Marco Jurídico

En países como el mencionado en el texto, el aborto es un delito tipificado en el Código Penal, aunque establece excepciones a su punibilidad: si se realiza para evitar un peligro para la vida o la salud de la madre, o si el embarazo es resultado de una violación.

La discusión sobre el aborto a menudo se reduce a un conflicto moral, lo que ignora otros enfoques esenciales. Es fundamental expandir la reflexión más allá de la calificación de "correcto" o "incorrecto", que suele basarse en un modelo moral hegemónico.

El abordaje del aborto como un problema de salud pública es considerado más adecuado. Esto implica considerar las consecuencias psicológicas de un embarazo producto de violación y las consecuencias de mortalidad infantil y psicológicas cuando el niño nace con una enfermedad que amenaza su vida o desarrollo normal.

La Posición de Francia y la Constitución

El Estado francés ha incluido el derecho al aborto en su Constitución, estableciendo que "la ley determina las condiciones en las que se ejerce la libertad garantizada a la mujer de recurrir a una interrupción voluntaria del embarazo". Aunque se evita la expresión "derecho al aborto", es lo que en la práctica garantiza. Se considera que el aborto es inmoral desde una perspectiva natural, ya que el embrión es un ser vivo de la especie humana y la vida humana comienza con la concepción. La inmoralidad del aborto procede de su inclusión en el precepto fundamental de no matar. Julián Marías lo calificó como uno de los dos errores morales más graves del siglo XX.

Valoración Jurídica

La valoración jurídica del aborto es igualmente negativa desde ciertas perspectivas. Las constituciones y parlamentos no son omnipotentes ni infalibles; están limitados por la búsqueda de la justicia y el bien común. Tres regulaciones jurídicas posibles son: ser tipificado como delito, ser despenalizado parcialmente o ser considerado lícito.

El derecho no busca imponer todo el orden moral, sino garantizar la paz social y la justicia, estando vinculado a la moral social. Considerar el aborto como un "derecho" es una grave injusticia, ya que un derecho implica la capacidad de exigir e imponer su ejercicio a toda la sociedad, incluso con la fuerza del Estado. Todo derecho conlleva deberes. Si existe un derecho a matar al embrión, existe un deber de quitarle la vida si la gestante lo solicita.

Existe una confusión contemporánea entre derecho y mero deseo. Toda pretensión que no dañe directamente a otros se considera suficiente para generar un derecho. En pocas décadas, el aborto ha pasado de ser delito a derecho, y ahora en Francia, a derecho constitucional. Esto se considera una aberración jurídica y un ejemplo de la decadencia moral y espiritual de Europa, que parece renunciar a los principios fundamentales de su civilización: la filosofía griega, el derecho romano y la religión cristiana.

La justicia no depende de la voluntad arbitraria del gobernante ni de la mayoría. La mayoría no puede decidir sobre la verdad ni el bien moral. Existen condiciones morales previas que se imponen a la democracia y al Estado de derecho, conocidas como "ley natural". Las ciudades que dejan de distinguir entre el bien y el mal caminan hacia su extinción.

El Cuerpo y el Aborto: Perspectivas desde lo Real, Imaginario y Simbólico

El Organismo y el Cuerpo

Desde el registro de lo Real, el cuerpo puede equipararse al organismo (carne) de las ciencias médicas. Esta es la condición de un ser viviente al nacer, pero no es un cuerpo, ya que este se construye en la relación con el Otro primordial (madre). El organismo es un sustrato necesario, pero no suficiente para el surgimiento de lo psíquico.

Antes de nacer, este organismo es esperado con un nombre, un sexo, sueños e ideales; lo que Piera Aulagnier denominó "sombra hablada". Esto demarca el sitio que ocupará el infans al nacer y le asegura que se experimente "siendo un cuerpo" a través de las experiencias sensoriales brindadas por la madre, padre y familiares. En consecuencia, pierde su condición de real y se constituye como sujeto.

Al decir que el cuerpo es construido y nombrado por el lenguaje, se aborda desde la perspectiva Simbólica. Desde el registro de lo Imaginario, el cuerpo es la vivencia de una imagen unitaria que brinda unidad al organismo fragmentado con el que nace el sujeto. Esta imagen organiza el cuerpo, ubicándolo como cuerpo humano, como totalidad y, al mismo tiempo, singular. Está relacionado con la construcción individual a través de la historia personal.

Argumentos Pro-abortistas desde la Perspectiva del Cuerpo

Quienes están a favor de la legalización del aborto sostienen que la madre es capaz de decidir sobre su propio cuerpo, equiparándolo a la noción de "tener un cuerpo", es decir, poder utilizarlo y hacer de él lo que la mujer desee. Si se enfoca en relación al gestante, estos grupos pro-abortistas no consideran que el feto sea un ser viviente o un cuerpo desde la dimensión de lo Real (carne, tejidos).

El Dilema Ético y la Singularidad

El caso de Savita plantea un dilema ético: la moral, como conjunto de principios universales que dirigen el comportamiento, se desvanece ante una problemática singular donde no hay una respuesta clara. En este momento, donde el saber no basta y la moral no rige, se abre la dimensión ética, y el sujeto (el médico) debe reflexionar sobre lo singular de la situación.

Singular no se refiere a ser "uno" dentro de un conjunto, sino al hecho de ser incalificable según el lenguaje de la situación. Savita es un singular porque, aunque no existía una ley constitucional que avalara al médico a interrumpir el embarazo en un país católico que preserva la vida del no nacido, ella no era ni irlandesa ni católica. La actuación de los médicos, al impedir la interrupción del embarazo a pesar del riesgo para la vida de la madre, sugiere que su singularidad no fue tratada como tal, negando la situación y agravándola.

La falta de una ley clara en Irlanda que avale y proteja a los médicos en caso de decidir interrumpir el embarazo, debido a su carácter católico, influye en su manera de actuar. Las leyes y normas sociales marcan el comportamiento de los ciudadanos. Pero la dimensión social y cultural también afecta a los pacientes, junto con factores psicológicos, en la búsqueda de atención médica.

La Medicalización y la Deshumanización de la Medicina

La medicalización se caracteriza por la creciente influencia de la medicina en la vida cotidiana. Problemas que antes no eran médicos ahora se describen con lenguaje científico para ser intervenidos. Los fármacos han cobrado un lugar primordial. Factores sociales como la disminución del rol de la religión, una creciente fe en la ciencia y el prestigio de los médicos contribuyen a este proceso. Los médicos se han convertido en agentes de control social, etiquetando a quienes no cumplen con lo impuesto como "desviados sociales".

El aborto es un método antiguo para regular la fecundidad. En pueblos primitivos, el jefe de familia decidía; en América precolombina se usaban hierbas abortivas; en la antigua Grecia, era más abierto y se prescribía en casos de incesto o para limitar la familia. En Roma, surgió la represión, consolidada con el Cristianismo.

Hoy, el aborto ha pasado de ser un problema social a un asunto médico. Quienes defienden su legalización sostienen que es un asunto sociocultural y que la mujer debería decidir. El avance tecnológico en medicina, si bien aumenta la detección y tratamiento de patologías, también ha llevado a su deshumanización. La enfermedad se ve como una perturbación biológica, y el paciente es aislado de sus vivencias, aspectos psicosociales y personales.

Esta perspectiva ha colocado a la biomedicina por encima de la reflexión, olvidando sus raíces humanísticas e impidiendo comprender la enfermedad y la situación del paciente. Esto ha hecho innecesario el diálogo y el acercamiento personal entre médico y paciente. Sin embargo, los pacientes están cada vez menos dispuestos a aceptar un rol pasivo y reclaman mayor autonomía. El nivel educativo es clave en esta exigencia de participar en las decisiones de salud.

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