Introducción: Aclarando Conceptos
El término "aborto" se refiere, en el ámbito médico y legal, a la interrupción de un embarazo antes de que el feto sea viable fuera del útero materno. Esto significa que un aborto, por definición, ocurre antes del nacimiento. Por lo tanto, el concepto de "aborto después de nacido" no se alinea con la terminología médica establecida y, en la práctica, hace referencia a situaciones que se clasifican bajo otras categorías legales y éticas, como el infanticidio, las cuales escapan al alcance de este artículo médico sobre la interrupción del embarazo.
Es fundamental distinguir entre el aborto inducido, que es la terminación voluntaria de un embarazo mediante procedimientos médicos o fármacos, y el aborto espontáneo (también conocido como aborto natural o involuntario), que es la pérdida involuntaria del embarazo. Este artículo se centrará en ambos tipos, detallando sus causas, procedimientos, riesgos y aspectos relacionados con la recuperación.
Aborto Inducido (Interrupción Voluntaria del Embarazo)
Un aborto es un procedimiento médico diseñado para terminar un embarazo no deseado mediante la extracción del feto y la placenta del útero de la mujer. La decisión de terminar un embarazo es muy personal y puede estar motivada por diversas razones.
Definición y Razones
Las razones por las cuales se podría considerar la posibilidad de un aborto incluyen:
- Usted tomó una decisión personal de no llevar el embarazo a término.
- El feto tiene un defecto congénito grave o un problema genético.
- El embarazo puede ser perjudicial para su salud.
- El embarazo fue producto de un evento traumático como una violación o incesto.
Para ayudarla a sopesar las opciones, se recomienda analizar sus sentimientos con un terapeuta, su proveedor de atención médica, un miembro de la familia o un amigo.
Marco Legal en España
En España, la ley permite la interrupción voluntaria y libre del embarazo hasta la semana 14 de gestación. Entre las 14 y 22 semanas, se permite la interrupción de la gestación previo diagnóstico médico que lo justifique, por motivos como malformaciones en el feto o enfermedad grave de la embarazada. Este diagnóstico debe ser confirmado por dos especialistas independientes.
Métodos de Aborto Inducido
Los métodos de aborto incluyen el aborto quirúrgico y el uso de medicamentos para provocar la interrupción. El método utilizado depende, en parte, de lo avanzado del embarazo y del acceso a la atención médica.
Aborto Farmacológico (con medicamentos)
El aborto con medicamentos utiliza fármacos para terminar un embarazo no deseado, generando un proceso similar a un aborto espontáneo. Por lo general, este método se emplea antes de la semana 7 de gestación, dado el riesgo aumentado de efectos adversos en semanas posteriores. En Estados Unidos en 2023, el aborto con medicamentos representó el 63% de toda la atención del aborto.
Los fármacos empleados para inducir el aborto son la mifepristona (RU-486), una antiprogesterona administrada vía oral, seguida de una prostaglandina como el misoprostol, utilizada para el proceso de dilatación cervical y expulsión. La combinación de estos medicamentos es más eficaz que el misoprostol solo. La ventaja de este método es evitar cualquier acto quirúrgico, aunque el principal inconveniente es la necesidad de acudir al menos dos o tres veces al centro sanitario para comprobar su efectividad.
Aborto Quirúrgico
Los procesos instrumentales requieren de anestesia o sedación, control ecográfico y cuidados posteriores. Consisten en la extracción del contenido del útero a través del cuello uterino.
- Dilatación y legrado (D y L) con aspiración: Se utiliza habitualmente en embarazos de menos de 16 semanas. El procedimiento implica la dilatación del cuello uterino y la introducción de un tubo flexible conectado a una fuente de vacío para extraer el feto y la placenta. A veces, después de la succión, se utiliza un instrumento pequeño y afilado (cureta) para eliminar cualquier tejido restante.
- Dilatación y evacuación (D y E): Generalmente se usa a partir de las 16 semanas de embarazo. Después de dilatar el cuello uterino, se utiliza la succión y unas pinzas para extraer el tejido del embarazo y el líquido amniótico, y luego una cureta afilada para asegurar la eliminación completa de los productos de la concepción.
Antes de un aborto quirúrgico, se administran antibióticos para reducir el riesgo de infección. En abortos mayores de 14 semanas, se usará siempre sedación y/o analgésicos o anestesia epidural, según la técnica.

Preparación y Post-Procedimiento
Antes del procedimiento de aborto, se pueden realizar varios exámenes:
- Un examen pélvico para confirmar el embarazo y estimar las semanas de gestación.
- Una prueba de GCH en orina o en sangre para confirmar el embarazo.
- Un examen de sangre para verificar su tipo sanguíneo; si es Rh negativo, podría necesitar una inyección de Rho(D) Inmunoglobulina (RhoGAM) para prevenir problemas en futuros embarazos.
- Un ultrasonido para verificar las semanas de embarazo y la ubicación del feto en el útero.
Durante el procedimiento, usted se acostará en una camilla. Le pueden dar un sedante para ayudarla a relajarse y sentir sueño. El proveedor puede anestesiarle el cuello uterino y colocar dilatadores (varillas pequeñas o laminaria) para ensancharlo suavemente. Luego, se introducirá una sonda en el útero para extraer los tejidos del embarazo.
Después del procedimiento, se le puede dar un antibiótico para disminuir el riesgo de infección y medicamentos para ayudar a que su útero se contraiga. Usted permanecerá en la sala de recuperación durante unas horas. La recuperación física generalmente se presenta en unos pocos días, con sangrado vaginal que puede durar de una semana a 10 días, y cólicos que duran uno o dos días. Es posible quedar embarazada antes de su próxima menstruación (4 a 6 semanas después), por lo que se recomienda tomar medidas para prevenir un nuevo embarazo.
Complicaciones y Riesgos del Aborto Inducido
Un procedimiento de aborto es muy seguro y es poco común que se presenten complicaciones cuando se practica en un hospital o clínica a cargo de un profesional de la salud capacitado. Los riesgos poco frecuentes incluyen:
- Daño al útero o al cuello uterino.
- Perforación uterina (hacer un agujero accidentalmente en el útero).
- Sangrado excesivo.
- Infección del útero o de las trompas de Falopio.
- Cicatrización del interior del útero.
- Reacción a los medicamentos o a la anestesia (ej., problemas para respirar).
- No extraer todo el tejido, lo cual podría requerir otro procedimiento.
Después de cualquier aborto, las mujeres con sangre Rh negativa reciben una inyección de anticuerpos Rh (inmunoglobulina Rho(D)) para reducir el riesgo de que el sistema inmunitario de la mujer produzca estos anticuerpos, lo que podría poner en peligro embarazos posteriores si el feto tiene sangre Rh positiva.
Aborto Espontáneo (Pérdida Gestacional Involuntaria)
El aborto espontáneo es la pérdida involuntaria de un embarazo antes de la semana 20 de gestación. Cuando la pérdida del embarazo ocurre después de la semana 20, se denomina muerte fetal intrauterina. Es un suceso natural, a diferencia de los abortos inducidos.
¿Qué es un Aborto Espontáneo?
Se considera aborto espontáneo la pérdida de la gestación antes de que el feto esté en condiciones de sobrevivir con garantías fuera del útero materno o la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos. Aproximadamente entre el 10% y el 20% de los embarazos diagnosticados terminan en un aborto espontáneo, aunque la cifra real podría ser mayor, ya que muchos casos pasan desapercibidos en etapas tempranas.
La mayoría de los abortos espontáneos ocurren durante las primeras 7 semanas del embarazo, y la tasa disminuye después de que se detecta el latido cardíaco del feto. Lo realmente difícil en estos casos es recuperarse emocionalmente y no entrar en depresión, ya que supone un duro golpe para la futura mamá, no solo por los sentimientos de pérdida, sino también por los bruscos cambios hormonales.
Tipos de Aborto Espontáneo
Se pueden distinguir diferentes tipos de aborto natural:
- Amenaza de aborto espontáneo: Sangrado vaginal pero el cuello del útero no ha comenzado a abrirse, indicando un riesgo.
- Aborto espontáneo inevitable: Los síntomas no se pueden detener y el aborto se presenta.
- Aborto espontáneo incompleto: Solo algunos de los productos de la concepción salen del cuerpo, quedando tejido retenido.
- Aborto espontáneo retenido (o diferido): El embarazo falló (el embrión ha detenido su desarrollo) pero los productos de la concepción no salen del cuerpo, pudiendo pasar semanas o meses.
- Aborto espontáneo completo: Todos los productos de la concepción salen del cuerpo.
- Aborto espontáneo séptico (o infectado): El revestimiento del útero y cualquier producto restante de la concepción resultan infectados, lo cual puede ser una afección grave.
- Aborto esporádico vs. recurrente: En función de si ocurre de forma puntual o si se han tenido varios abortos seguidos.
- Aborto clínico vs. subclínico: Depende de si ocurre en estadios avanzados o muy tempranos (microaborto o aborto bioquímico, que se confunde con la menstruación).
- Anembrionado vs. embrionado: En el primero no se aprecia el embrión (huevo huero); en el segundo, se observa el embrión pero ha detenido su desarrollo.
En el caso de embarazos múltiples, es posible perder a uno de los fetos, fenómeno conocido como síndrome del gemelo evanescente. El cuerpo de la madre reabsorbe naturalmente el feto no viable, y el desarrollo del feto restante continúa con normalidad.
Causas del Aborto Espontáneo
Las causas de los abortos espontáneos no se conocen con exactitud en todos los casos, pero se dividen en causas fetales y causas maternas.
Causas Fetales
La mayoría de los abortos espontáneos (más del 50% en el primer trimestre) se deben a problemas cromosómicos en el feto. Estas anomalías impiden el desarrollo fetal y suelen ser el resultado de óvulos o espermatozoides defectuosos con cromosomas de más o de menos. Las anomalías cromosómicas se vuelven más comunes a medida que aumenta la edad de la mujer.
Causas Maternas
Pueden incluir alteraciones a nivel inmunológico, anatómico, fisiológico o infecciones:
- Causas inmunológicas: Incompatibilidad entre la madre y el embrión, o la generación de anticuerpos que causan trombosis u oclusiones vasculares placentarias.
- Causas anatómicas: Anomalías congénitas del útero (ej., útero tabicado, útero doble) o incompetencia cervical, donde el orificio interno del cuello uterino está dilatado y no puede retener el embrión.
- Causas fisiológicas o endocrinas: Insuficiencia de progesterona (insuficiencia del cuerpo lúteo), diabetes mal controlada, alteraciones tiroideas o síndrome de ovario poliquístico.
- Infecciones: Infecciones agudas por citomegalovirus, chlamydias, micoplasmas, sífilis, listeriosis, o infecciones uterinas relacionadas con dispositivos intrauterinos (DIU).
- Estilo de vida: Consumo de alcohol, tabaquismo, abuso de drogas, sobrepeso u obesidad en la madre, y exposición a toxinas ambientales.
- Edad: El riesgo aumenta significativamente después de los 30 años, siendo mucho más grave entre los 35 y 40 años, y mayor después de los 40.
- Antecedentes: Mujeres que ya hayan tenido uno o más abortos espontáneos tienen un mayor riesgo.
- Afecciones crónicas: Enfermedades cardíacas, renales, diabetes no controlada o problemas con la respuesta inmunitaria del cuerpo.

Diagnóstico del Aborto Espontáneo
Ante la mínima sospecha de aborto, se recomienda acudir al centro de salud. El diagnóstico se realiza generalmente mediante:
- Análisis de sangre: Para comprobar el nivel de la hormona del embarazo (gonadotropina coriónica humana o GCH) y el tipo sanguíneo (para inmunoglobulina Rh si es Rh negativo).
- Examen pélvico: Para evaluar si el cuello del útero ha comenzado a dilatarse.
- Ecografía: Para controlar los latidos del corazón del feto, determinar si el embarazo está creciendo correctamente, las semanas de gestación y la ubicación del feto.
- Pruebas de tejidos/cromosomas: Si se expulsa tejido, se puede analizar para determinar la causa y descartar afecciones como la mola hidatiforme.
Síntomas y Signos de Alerta
Los posibles síntomas de un aborto espontáneo pueden incluir:
- Sangrado vaginal (con o sin cólicos abdominales), que puede ser abundante y con coágulos.
- Dolor abdominal o lumbago sordo, agudo o de tipo cólico, de intensidad medio-alta.
- Material tisular o en forma de coágulos que sale de la vagina.
- Fiebre.
- Debilidad.
Algunas mujeres pueden no presentar ningún síntoma al principio. Cuando una mujer presenta cualquier señal de amenaza de aborto, debe contactar de inmediato con especialistas para recibir atención médica.
Tratamiento del Aborto Involuntario
Una vez hecho el diagnóstico de aborto espontáneo, se puede optar por diferentes opciones de tratamiento:
- Conducta expectante: Si no hay síntomas de infección, se puede esperar la expulsión total del tejido de forma natural. Esto puede llevar desde un par de semanas hasta ocho semanas.
- Tratamiento médico: Se utilizan medicamentos como la combinación de mifepristona y misoprostol para ayudar al útero a expulsar el tejido del embarazo.
- Tratamiento quirúrgico: Si el tejido del embarazo no sale de forma natural o en caso de aborto incompleto, puede ser necesario un procedimiento menor llamado dilatación y curetaje por succión (D y C) o aspiración uterina. Este procedimiento, realizado bajo anestesia, abre el cuello del útero y extrae el tejido restante del interior del útero.
Después de un aborto espontáneo, si la mujer tiene factor Rh negativo en la sangre, se puede recibir una inyección de inmunoglobulina Rh para evitar problemas en un futuro embarazo.
ABORTO ESPONTÁNEO, Causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
Recuperación Física y Emocional
En la mayoría de los casos, la recuperación física después de un aborto espontáneo solo tarda entre unas pocas horas y un par de días, aunque el sangrado vaginal puede durar de una semana a 10 días y los cólicos uno o dos días. La menstruación suele regresar alrededor de dos semanas después de que cese el sangrado.
La recuperación emocional, sin embargo, puede llevar mucho más tiempo. Un aborto espontáneo puede ser una pérdida desgarradora. Las emociones pueden ir desde el enojo y la culpa hasta la desesperación. Es importante hablar con un profesional de atención médica si se experimenta tristeza o estrés constantes, ya que podría ser un signo de ansiedad, depresión o trastorno por estrés postraumático. Contar con citas de asesoramiento con un profesional de la salud mental o grupos de apoyo puede ser de gran ayuda.
Aunque un embarazo puede producirse durante el ciclo menstrual inmediatamente después de un aborto espontáneo, la OMS recomienda esperar unos seis meses para buscar de nuevo el embarazo por aspectos emocionales, mientras que otros estudios indican que cuanto antes se geste de nuevo, menores serán las probabilidades de un nuevo aborto. La mayoría de las personas que tienen un aborto espontáneo logran tener un embarazo saludable más adelante.
El estrés y la ansiedad pueden afectar la ovulación, pero no se ha demostrado una relación directa entre el estrés y la tasa de abortos espontáneos.
Complicaciones del Aborto Espontáneo
En principio, si la pérdida gestacional es detectada a tiempo, no suele derivar en complicaciones graves para la mujer. No obstante, en ocasiones pueden aparecer:
- Hemorragia.
- Infecciones genitales (aborto séptico).
- Pequeños desgarros.
- Retención de tejido fetal o placentario, lo que puede requerir un procedimiento quirúrgico.
Las mujeres que pierden a un feto después de las 20 semanas de embarazo (muerte fetal) requieren atención médica inmediata y diferente.
Prevención de Abortos Espontáneos
En la mayoría de las ocasiones no existe una forma de prevenir esta pérdida gestacional, ya que muchos abortos se deben a anomalías que no pueden evitarse. Sin embargo, existen medidas que pueden reducir el riesgo:
- Acudir regularmente a las revisiones de control del embarazo.
- Evitar el tabaquismo, el consumo de alcohol y drogas ilícitas.
- Limitar el consumo de cafeína (no más de 200 miligramos al día).
- Llevar una dieta equilibrada y saludable.
- Mantener un peso corporal saludable.
- Reducir los niveles de estrés y la ansiedad.
- Evitar los golpes en el abdomen.
- Detectar y tratar enfermedades sistémicas (como la diabetes no controlada o problemas tiroideos) antes de quedar embarazada.
Es vital que tanto la mujer como su pareja cuiden su salud antes y durante el embarazo, ya que esto puede reducir muchos problemas, incluyendo aquellos relacionados con la calidad del óvulo y los espermatozoides.