El aborto inducido es la interrupción premeditada y voluntaria de un embarazo, realizada mediante procedimientos médicos que pueden involucrar medicamentos o instrumental quirúrgico. Es un procedimiento médico diseñado para terminar un embarazo no deseado, extrayendo el feto y la placenta del útero. Es importante diferenciarlo del aborto espontáneo, que es la pérdida involuntaria de un embarazo antes de la semana 20 de gestación. La decisión de someterse a un aborto inducido puede estar motivada por diversas razones personales, médicas, económicas, sociales, laborales o escolares.

Tipos de Aborto Inducido
La interrupción de un embarazo de forma inducida se clasifica principalmente en dos tipos, según la motivación y las circunstancias que lo rodean:
- Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE): Se realiza tras la libre elección de la embarazada, generalmente hasta una semana específica de gestación, como la semana 14 en muchas legislaciones.
- Aborto Terapéutico: Se lleva a cabo por razones médicas justificadas, es decir, cuando el embarazo supone un riesgo grave para la salud física o psíquica de la madre, o cuando el feto presenta malformaciones o enfermedades incompatibles con la vida. Este tipo de aborto puede realizarse en etapas más avanzadas del embarazo. Aunque la elección es libre, no siempre es deseada.
Existe también el concepto de aborto por indicación médico-legal, que se refiere al acto médico o quirúrgico de interrupción voluntaria de la gestación en los casos en que el derecho interno de cada país prevé la no imposición de una pena por tal motivo, aunque el aborto en general pueda ser considerado un delito.
Métodos de Aborto Inducido
Los métodos para realizar un aborto inducido son variados y dependen principalmente del tiempo de gestación y de las circunstancias médicas.
Aborto Farmacológico (con medicamentos)
Consiste en la administración de fármacos para interrumpir el desarrollo del embrión y provocar su expulsión por el canal del parto. Este método es factible principalmente en las primeras semanas del embarazo, ya que su efectividad se reduce después de la séptima semana de desarrollo y podría acarrear un riesgo aumentado de efectos adversos en semanas posteriores.
Mifepristona con Misoprostol
El método químico más habitual es la combinación de mifepristona (RU-486) y misoprostol, administrada hasta las primeras 7 a 9 semanas de embarazo (49 a 63 días). La mifepristona tiene como objetivo la interrupción del embarazo mediante el bloqueo de la progesterona, la hormona que controla la gestación, generando un efecto similar al de un aborto espontáneo. Para garantizar la expulsión, a los dos días se administra misoprostol, que provoca contracciones uterinas. La ventaja de dicho método es el poder evitar cualquier acto quirúrgico. No obstante, el principal inconveniente es la necesidad de acudir al menos dos o tres veces al centro sanitario para comprobar su efectividad.
Misoprostol solo
Cuando existe alguna contraindicación o alergia a la Mifepristona, o el acceso a la misma es imposible, se puede utilizar misoprostol solo. Para gestaciones de hasta 49 días, se administran 800 mcg (4 tabletas de 200mcg) con intervalos de 3 a 12 horas, por un máximo de 3 dosis. En embarazos de 49 días a 20 semanas, se utilizan 2 o 3 comprimidos de 200mcg por vía vaginal cada 4 a 6 horas, respectivamente, máximo 5 dosis. En embarazos mayores a 20 semanas, se tenderá a utilizar una dosis de 400 mcg.
Metotrexato con Misoprostol
El metotrexato se administra mediante una inyección y afecta a las células en proliferación del embrión, provocando la interrupción de su desarrollo. Unos días después, la administración de misoprostol, un análogo semisintético de la prostaglandina PGE1 que estimula la contracción del útero, provoca la expulsión de sus restos.
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Aborto Quirúrgico (instrumental)
Estos procesos instrumentales pueden requerir anestesia o sedación, control ecográfico y los cuidados posteriores que amerite cada procedimiento.
- Aspiración por Vacío / Aspiración Manual Endouterina (AMEU): Es el método más seguro de aborto quirúrgico en el primer trimestre y se puede realizar en una oficina de atención primaria, clínica de aborto u hospital. Consiste en la remoción del feto o del embrión a través de succión, usando una jeringa manual o una bomba eléctrica de aspiración. No siempre requiere dilatación cervical. Es el procedimiento menos lesivo y aconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
- Dilatación y Curetaje (D&C) / Legrado: Este método general, que también se emplea durante el examen médico para tomar muestras, suele hacerse entre la sexta y la decimocuarta semana. La OMS recomienda que este método no se use salvo cuando la aspiración manual no es factible, siendo su uso poco frecuente.
- Dilatación y Evacuación (D&E): Desde la decimoquinta semana hasta la vigésimo sexta semana de embarazo, se usa el método de dilatación y evacuación (D&E), que consiste en la apertura del cuello uterino, vaciándolo mediante el uso de instrumentos quirúrgicos y succión.
- Aborto por Inducción (en gestaciones avanzadas): Es la interrupción de un embarazo en el segundo o tercer trimestre mediante el uso de medicamentos para iniciar el trabajo de parto y el parto. Este procedimiento se realiza en el hospital, y el médico puede usar un medicamento para interrumpir el embarazo antes de la inducción. Los medicamentos para la inducción pueden introducirse en la vagina, administrarse por vía oral o a través de una vena (IV), y pueden combinarse para asegurar su funcionamiento y reducir el sangrado. En estados avanzados de la gestación, si se ha de practicar un aborto por razones terapéuticas, se usan otros procedimientos. Se puede inducir el parto prematuro usando prostaglandinas, o inyectar suero salino o urea en el líquido amniótico. En los casos más avanzados, se usan técnicas excepcionales, como la llamada «de dilatación y extracción intacta» o «aborto por nacimiento parcial», que requiere dos o tres días de preparación para asegurar la dilatación cervical necesaria y los fármacos que induzcan el parto. También se puede utilizar la compresión craneal intrauterina, que requiere la descompresión de la cabeza del feto antes de su evacuación, especialmente después de la semana 16 de gestación.
Proceso del Aborto Inducido y Cuidados
Preparación para el Procedimiento
Antes del aborto, se realiza una consulta para ver si es la decisión adecuada y hablar sobre las opciones. Se llevarán a cabo exámenes médicos, incluyendo:
- Un examen pélvico para confirmar el embarazo y estimar las semanas de gestación.
- Una prueba de GCH en orina o en sangre para confirmar el embarazo.
- Un examen de sangre para verificar el tipo sanguíneo, pudiendo requerir una inyección especial (Rho(D) Inmunoglobulina, como RhoGAM) para prevenir problemas en futuros embarazos.
- Un ultrasonido para verificar la edad gestacional y la ubicación del feto en el útero.
Se administran medicamentos para el dolor (analgésicos) para aliviar los cólicos, y se pueden ofrecer sedantes o medicamentos para dormir completamente. En muchos casos, un enfermero o doctor tendrá que abrir el cuello uterino; a veces, se colocan varillas pequeñas llamadas dilatadores o laminaria el día antes del procedimiento para ayudar a dilatarlo suavemente.
Durante el Procedimiento
La paciente se acostará en una camilla, con los pies en estribos. El proveedor de atención médica puede anestesiar el cuello uterino para minimizar el dolor. Se introducirá una sonda en el útero y se utilizará una aspiradora especial para extraer los tejidos del embarazo. Este tipo de aborto por aspiración suele durar entre 5 y 10 minutos, mientras que un procedimiento de dilatación y evacuación (D&E) puede tomar entre 10 y 20 minutos. Alguien del personal estará en el consultorio con la paciente en todo momento. Se puede administrar un antibiótico para disminuir el riesgo de una infección.
Cuidados Post-Procedimiento y Recuperación
Después del aborto, es común tener sangrado irregular o manchado durante las primeras 2 semanas, y cólicos similares a los menstruales, que con mayor frecuencia duran uno o dos días. Se pueden dar medicamentos para ayudar al útero a contraerse. Se recomienda descansar lo máximo posible. La recuperación física se presenta generalmente en unos pocos días, según la etapa del embarazo. Es crucial seguir las instrucciones de cuidado en casa y solicitar citas de control.
La fertilidad puede regresar rápidamente, y es posible quedar embarazada antes de la próxima menstruación (que ocurrirá de 4 a 6 semanas después del procedimiento), por lo que es importante tomar medidas para prevenir un nuevo embarazo.
Riesgos y Seguridad del Aborto Inducido
Los abortos legales realizados en países desarrollados se encuentran entre los procedimientos más seguros en medicina. Por el contrario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define los abortos inseguros como aquellos realizados por personas no calificadas, con equipo inadecuado o en instalaciones insalubres, los cuales conllevan riesgos significativos para la salud.
Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden incluir:
- Daño al útero o al cuello uterino.
- Perforación uterina (hacer un agujero accidentalmente en el útero con uno de los instrumentos utilizados).
- Sangrado excesivo.
- Infección del útero o de las trompas de Falopio; estas representan un tercio de las muertes relacionadas con el aborto en algunos países. Generalmente se administran antibióticos preventivos para reducir sustancialmente el riesgo de infección uterina postoperatoria.
- Cicatrización del interior del útero.
- Reacción a los medicamentos o a la anestesia, como problemas para respirar.
- No extraer todo el tejido, lo cual requiere otro procedimiento.
Las complicaciones después de un aborto en el segundo trimestre son similares a las del primer trimestre y dependen en cierta medida del método elegido.

Inducción de Muerte Fetal (Feticidio)
Algunos profesionales de la salud inducen la muerte fetal antes de un aborto con medicamentos o de una dilatación y evacuación (D&E) a las 13 semanas o más de gestación. Esto puede deberse a preferencias de las pacientes, los proveedores o el personal de salud, o ser dictado por las prácticas del establecimiento sanitario. Sin embargo, la inducción de muerte fetal no siempre aumenta la seguridad del aborto.
Se han estudiado diferentes agentes para inducir la muerte fetal:
- Digoxina: En estudios farmacocinéticos y de cohorte prospectivos, la administración intraamniótica o intrafetal de digoxina ha causado la muerte fetal en un alto porcentaje de casos (87% a más del 90%) sin efectos adversos significativos para la salud materna cuando se administra en dosis adecuadas. No obstante, un estudio retrospectivo comparativo encontró un aumento en las complicaciones (más ingresos hospitalarios, partos fuera de las instituciones de salud e infecciones intrauterinas) en personas que recibieron inyección de digoxina antes de la D&E, en comparación con controles históricos.
- Cloruro de Potasio o Xilocaína: Para aplicar una inyección de cloruro de potasio o xilocaína se necesita destreza en las técnicas guiadas por ultrasonido, y existe un mayor riesgo debido a la posibilidad de inyección intravascular materna, la cual puede causar un paro cardíaco.
Razones Comunes para Considerar un Aborto Inducido
La decisión de terminar un embarazo es muy personal y puede ser motivada por diversas circunstancias:
- Una decisión personal de no llevar el embarazo a término.
- El feto presenta un defecto congénito grave o un problema genético.
- El embarazo puede ser perjudicial para la salud física o psíquica de la mujer.
- El embarazo es producto de un evento traumático como una violación o incesto.
A nivel mundial, la razón más común que las mujeres citan para abortar es posponer o dejar de tener hijos. Las preocupaciones socioeconómicas, que incluyen la interrupción de la educación o el empleo, la falta de apoyo del padre, el deseo de proporcionar educación a los hijos existentes, o la pobreza, el desempleo o la incapacidad de mantener más niños, constituyen la segunda razón más común. Además, los problemas de relación con un esposo o pareja y la percepción de una mujer de que es demasiado joven son otras categorías importantes de razones.
Aspectos Legales y Perspectiva Internacional
Las leyes sobre el aborto, junto con las opiniones culturales, filosóficas, legales y religiosas, son diferentes en todo el mundo. La normativa sobre el aborto es un tema sumamente polémico, puesto que tanto los promotores de una posición como sus detractores argumentan defender un derecho humano: los defensores del aborto esgrimen el derecho a la libertad, autonomía o intimidad de la gestante, y sus detractores el derecho a la vida que le conceden al no nacido.
Aproximadamente el 25% de la población mundial vive en 54 países que prohíben completamente el aborto o lo permiten solo para salvar la vida de la mujer. En contraste, el 62% de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido está permitido, ya sea sin restricciones en cuanto a su causa, o por motivos terapéuticos, quirúrgicos, eugenésicos, sentimentales y hasta por razones socioeconómicas. En países como Canadá, Estados Unidos, India, los países de la antigua órbita soviética y la mayoría de los países de Europa, el aborto es legal a petición o demanda de la mujer durante cierto período de gestación. En cambio, en la mayoría de los países de África, Latinoamérica, Medio Oriente, Oceanía y del Sudeste Asiático, el aborto es ilegal y está penalizado en alguno de los supuestos.
Postura de Organizaciones Internacionales
- Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW): Ha declarado en 2014 que el aborto inseguro es una de las principales causas de mortalidad y morbilidad maternas. Como tal, recomienda a los Estados partes legalizar el aborto al menos en casos de violación, incesto, amenazas a la vida y/o salud de la madre o discapacidad fetal grave, así como proporcionar a las mujeres acceso a atención de calidad después del aborto, especialmente en casos de complicaciones resultantes de abortos inseguros.
- Comité de Derechos Humanos (CDH): En un borrador de comentario general sobre el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de 1996, ha manifestado que los Estados partes deben proporcionar acceso seguro al aborto para proteger la vida y la salud de las mujeres embarazadas, y en situaciones en las que llevar un embarazo a término causaría dolor o sufrimiento sustancial a la mujer, especialmente cuando el embarazo es resultado de una violación o incesto, o cuando el feto sufre un deterioro fatal.
- Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): En el fallo del caso "Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica" (2012), la Corte interpretó el artículo 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Concluyó que el objeto y fin de la cláusula "en general" sobre la protección de la vida desde la concepción es permitir un adecuado balance entre derechos e intereses en conflicto, lo que implica que no puede alegarse una protección absoluta del embrión anulando otros derechos.
Históricamente, los abortos se han realizado con diversos métodos tradicionales. En términos demográficos, el acceso al aborto inducido ha tenido un impacto notable; por ejemplo, en Cuba, contribuyó a una significativa reducción de la tasa de natalidad en las últimas décadas del siglo XX. En países con aborto clandestino, se estima que este contribuye a la mortalidad materna, aunque las cifras exactas y su interpretación son objeto de debate.
