El Aborto como Tabú Social y sus Implicaciones

El aborto, un tema que ha generado debate y controversia a lo largo de la historia, trasciende la mera práctica médica para convertirse en un complejo fenómeno social, moral, ético y legal. La regulación normativa de esta materia particularmente sensible requiere un estudio profundo, serenidad y, a ser posible, un máximo de consenso, ya que afecta las raíces profundas de la convivencia, los valores y las creencias. Sobre todo, porque el aborto es siempre un fracaso, un elemento negativo, una desgracia en mayor o menor medida, frente al valor superior e indiscutible de la vida.

El Aborto en el Contexto Jurídico Español

Evolución Histórica de la Legislación

En España, hasta bien entrada la Transición, el aborto incidía de lleno en el derecho penal, siendo siempre delito, salvo un breve período de dos años en plena Guerra Civil (1936 a 1938). En 1985, se despenalizó en tres supuestos: violación, riesgo para la salud física o psíquica de la madre y malformaciones en el feto. El enfoque de aquella norma era constatar la necesidad de no someter a la legislación punitiva del Estado unos hechos que, en otro caso, serían delictivos con una peculiar interpretación del principio del mal menor, lo que representó una liberación de pena para quien actuaba en las circunstancias dramáticas allí señaladas.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero, en 2010, planteó una ley de plazos que establecía el aborto libre en las 14 primeras semanas de gestación, otorgando a la mujer la facultad de "interrumpir el embarazo" en determinadas circunstancias y siguiendo unos requisitos. Sin embargo, no llega a configurarse esa facultad como un verdadero derecho subjetivo de la madre. Aquí apareció la posibilidad de que menores de edad, mayores de 16 años, pudieran acceder al aborto. Esta ley fue recurrida ante el Tribunal Constitucional (TC), que tardó más de once años en emitir un pronunciamiento, revelando no solo lo sensible del tema, sino también las dudas de los magistrados y la incapacidad de encontrar un punto de encuentro.

El gobierno de Mariano Rajoy, que había prometido derogar la Ley de Zapatero, se limitó a reformarla exclusivamente para exigir el consentimiento paterno a las menores de 16 y 17 años y eliminar otros requisitos. La "espada de Damocles" de un eventual pronunciamiento del TC impulsó la presentación de un nuevo proyecto.

Nuevas Propuestas y Reformas Recientes

La Ley 2/2010 tenía por objeto "garantizar los derechos fundamentales en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, regular las condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo". De su enunciado se desprende que el derecho fundamental que protege es "la salud sexual y reproductiva" y no el aborto en sí mismo, ya que para ello se han de "regular las condiciones". Para constituir el aborto como derecho subjetivo de la mujer, deberían modificarse también los conceptos básicos del artículo 2, que definen la "salud sexual" y la "salud reproductiva". De estos enunciados no se desprende que el aborto sea impuesto, requerido o siquiera necesario para lograr dichos estados saludables.

En abril de este año, se publicó una Ley Orgánica (4/22) que modifica el Código Penal para penalizar el "acoso a las mujeres que acuden a clínicas para la interrupción voluntaria del embarazo", lo que constituye una norma sobre el aborto. Un mes después, el Gobierno aprobó un proyecto de "Modificación de la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y la interrupción voluntaria del embarazo".

Este nuevo proyecto, según la reseña publicada por la presidencia del Gobierno (aún no publicado como texto normativo), pretende reformar y potenciar la Ley Orgánica 2/2010 mediante un artículo único y diez disposiciones finales que modifican otras normas. Sus principales características incluyen:

  • Dejar sin efecto la necesidad del consentimiento de los padres en las menores de edad.
  • Eliminar el período de reflexión de tres días y la información obligatoria que se entregaba a las mujeres.
  • Establecer medidas para que el aborto se realice con carácter general en centros públicos y próximos al domicilio.
  • Regular la objeción de conciencia de modo que no impida "el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo", que aparece como prioritario.

Estas líneas generales de la futura ley también incluyen otras materias de "salud sexual y reproductiva", apostando por la "anticoncepción de última generación" y el impulso de la anticoncepción hormonal masculina, ampliando la financiación pública de estos servicios y la entrega de anticonceptivos de barrera en los centros educativos de secundaria. Como novedad, se incluye la "salud menstrual", la distribución gratuita de "productos menstruales como medio de lucha contra la pobreza menstrual". De ello se derivará el derecho a la incapacidad temporal por cuadros médicos que se deriven de reglas incapacitantes, una incapacidad que pagará desde el primer día el INSS, sin requerir período mínimo de cotización y por los días que cada mujer necesite según su cuadro médico.

Aborto: Consideraciones Éticas y Constitucionales

Desde un planteamiento ético, incluida la ética laica o civil, el aborto no puede ser un derecho subjetivo de nadie, puesto que la interrupción de una vida en formación siempre es una desviación de su fin natural y, por tanto, una desgracia, incluso de distinta entidad que cuando es un aborto espontáneo o no querido. Si es provocado, supone un fracaso para las leyes de la naturaleza.

En todo caso, no debe perderse de vista el enunciado del artículo 15 de la Constitución española: "Todos tienen derecho a la vida", que, frente a la atribución de otros derechos a la persona, los constituyentes quisieron distinguir con una atribución genérica e indeterminada para no reducirlo con los conceptos jurídico-civiles de la persona y la capacidad. Desde el momento en que dos células se unen y comienzan a multiplicarse, existe una vida distinta de la que aportó el padre y la que acuna la madre. Por tanto, no puede hablarse de que el problema incumba solo a la mujer.

Debate por la despenalización del aborto

El Tabú del Aborto y su Impacto Social

El aborto es un derecho de las mujeres que se encuentra constantemente amenazado a lo largo de la historia, especialmente con el auge de fundamentalismos y fascismos que lo sitúan como una de sus prioridades. En el caso de Luco, un paciente de análisis psicológico, su historia personal revela cómo un evento traumático, como un aborto espontáneo en una relación anterior y la interrupción voluntaria de un embarazo en la adolescencia, puede convertirse en un tabú, afectando profundamente su sexualidad y su capacidad de compromiso.

La Naturaleza del Tabú

El tabú, más antiguo que los dioses, entraña una reserva que se manifiesta en prohibiciones y restricciones. Según Freud, en la formación de un tabú interviene lo que para nosotros es contraposición de lo sagrado y lo impuro o siniestro. En el inicio de "Tótem y Tabú", Freud señala que el hombre de la Prehistoria es, en algo, contemporáneo de los pueblos que suelen llamarse primitivos, salvajes o semisalvajes, en cuya vida y organización social vemos, a su vez, una fase de nuestro propio transcurso. No puede sorprender que al devenir inconsciente Freud lo denomine "proceso primario".

Para el neurótico obsesivo, Freud destaca la omnipotencia del pensamiento, de los deseos, modo esencial del pensamiento primitivo. Luco, en su análisis, experimentó un "mandato divino" que bloqueaba su sexualidad, revelando cómo lo emotivo persiste inalterado, aunque el componente ideativo se desplace lejos de su origen. El problema con la omnipotencia del pensamiento es que, por rebote, el sujeto queda expuesto a la Omnipotencia del Otro.

El tabú no solo se refiere a la evitación del contacto físico, sino también intelectual, como cuando se dice "entrar en contacto con...". La historia de Luco ilustra cómo el aborto, un evento que él "sepultó", se convirtió en un tabú, afectando su relación con su esposa y su propia sexualidad.

Estigma y Silencio en Torno al Aborto

Es imprescindible que seamos conscientes de la discriminación territorial y social que viven las mujeres en relación al aborto. Que en ciertas regiones no haya centros de interrupción quirúrgica del embarazo o que incluso no se pueda abortar con procedimientos farmacológicos, no significa que las mujeres de esas zonas no aborten; simplemente, las condena a abortos inseguros. Es necesario que el aborto salga a las conversaciones familiares, en las escuelas, a los manifiestos del 8 de marzo.

Existen decenas de mitos alrededor de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Uno de los más extendidos es que el aborto voluntario causa secuelas mentales en las mujeres, que desarrollarían trastornos de salud mental por haberlo hecho. Aunque es obvio que abortar no es una decisión fácil y puede causar estrés personal o tensión psicoemocional, no causa "secuelas" patológicas. Sin embargo, la sociedad parece tener juicios o preconcepciones sobre lo que siente una mujer al interrumpir su embarazo, priorizando unas razones sobre otras. Si eres una mujer joven sin pareja estable, parece que tiene más sentido el aborto que si eres una mujer de más de 30 años con empleo y estabilidad. Esto refleja las normas sociales que dictan cómo las mujeres pueden y deben quedarse embarazadas, un "pack" de edad, independencia, pareja y trabajo que ejerce una presión adicional.

El libro 'Interrupción' de la abogada francesa Sandra Vizzavona, que entrelaza su experiencia con testimonios de mujeres que abortaron, rompe la losa hecha de silencio, vergüenza y culpa, y nos recuerda la fragilidad de nuestros derechos para decidir sobre nuestros cuerpos. A todas las mujeres protagonistas del libro les une el silencio, demostrando que no hay una única razón para abortar ni una forma exclusiva de sentirse.

Mujeres participando en una manifestación por los derechos reproductivos

El Aborto en América Latina: Desafíos y Realidades

Cuba: Un Caso de Institucionalización

En Cuba, antes del triunfo revolucionario y la legalización del aborto en 1965, la muerte materna era de 210 por cada millón de nacidos vivos, cifra que disminuyó por la aplicación consecuente de políticas de salud en torno a las mujeres en edad fértil. Las mujeres que se sometieron al aborto inducido representaron un 42,1 % por cada 1000 mujeres en 1990, cifra que se redujo en 2004 hasta el 20,9 %, lo que constituye un avance. Después de su legalización, el aborto electivo se institucionalizó como un medio más de planificación familiar. Aunque existen normas que regulan su práctica, el país representa uno de los de más altos índices de abortos en comparación con otros que tienen una densidad mayor, a pesar de que constituye un derecho ciudadano. Sus tasas aumentaron exponencialmente hasta su punto máximo a finales de la década de 1980.

En las adolescentes, el embarazo las inserta en un campo de total incertidumbre, con dos alternativas: su interrupción o la continuidad. La adolescencia es una etapa bien definida, con sus propias características, lo que hace a los adolescentes vulnerables a los riesgos de la vida sexual. Desafortunadamente, la actividad sexual en los adolescentes no va acompañada de información y educación científica oportuna en temas de sexualidad y salud reproductiva, por lo que la percepción que tienen sobre los riesgos y las posibles amenazas es baja. Esta problemática es la responsable de un gran número de muertes maternas en países del tercer mundo, sobre todo en las poblaciones menos privilegiadas, donde no pueden acudir a servicios de salud privatizados ni tienen la posibilidad de viajar a países donde el aborto es legal.

En Cuba, el servicio de terminación voluntaria del embarazo, a raíz del triunfo revolucionario, comenzó a prestarse de forma gratuita en todos los policlínicos y hospitales del Sistema Nacional de Salud. Cuba se dispone a enfrentar estos retos con nuevas perspectivas de desarrollo sociocultural, político, económico y educacional, a pesar del bloqueo impuesto por Estados Unidos.

Argentina: Doble Estándar y Desigualdades

En Argentina, aunque la salud se concibe como un bien social, persisten serios problemas como la corrupción, el autoritarismo, la discriminación y fuertes desigualdades, especialmente en la condición de la mujer y el respeto de sus derechos sexuales y reproductivos.

Impacto Global de las Leyes sobre el Aborto

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aborto inseguro representa el 13% de las muertes maternas y el 20% de la mortalidad total y la carga por discapacidad debido al embarazo y al nacimiento. Casi todas las muertes y la morbilidad por aborto inseguro ocurren en países donde el aborto está rigurosamente prohibido por la ley y en la práctica. Anualmente, aproximadamente 47,000 mujeres mueren debido a complicaciones del aborto inseguro y se calcula que 5 millones de mujeres padecen discapacidades temporales o permanentes, o incluso infertilidad. La prohibición del aborto es la que genera estas muertes, ya que donde hay pocas restricciones para acceder al aborto sin riesgos, las muertes y las enfermedades se reducen drásticamente.

La restricción del acceso al aborto seguro amenaza varios derechos humanos: el derecho a la vida (por el riesgo de los abortos inseguros y las depresiones post-parto en embarazos no deseados), el derecho a la salud (al evitar una práctica segura y retrasar la búsqueda de servicios de salud por miedo), y el derecho a la privacidad, la libertad, la información, la no discriminación o a no ser sujetos de tortura o tratamientos crueles e inhumanos. En los países donde el aborto inducido legal está sumamente restringido o no está disponible, un aborto sin riesgos se ha vuelto el privilegio de los ricos, mientras que las mujeres de escasos recursos no tienen otra opción que acudir a proveedores inseguros que provocan la muerte y morbilidades. El 99% de la mortalidad materna ocurre en países en vías de desarrollo.

La política de prohibición no es eficiente, ya que no logra prevenir la realización de abortos, sino que castiga a las mujeres. Si el objetivo fuera prevenir los abortos, las políticas deberían ser diferentes, enfocándose en la educación sexual, la planificación familiar y el acceso al aborto inducido en forma legal y sin riesgos, así como a la atención de las complicaciones del aborto.

Realidad del Aborto en Argentina

En Argentina, el aborto está penalizado desde 1921, con tres excepciones: peligro para la vida o salud de la mujer, y embarazo producto de una violación. Sin embargo, estas excepciones a menudo no se respetan debido a interpretaciones restrictivas, ignorancia médica u objeciones de conciencia masivas. Hay provincias que ignoran directamente estas excepciones y no proveen ningún servicio de aborto. La penalización del aborto afecta a todas las mujeres, viola sus derechos sexuales y reproductivos, les niega autonomía y autodeterminación, y las considera seres incapaces de decidir sobre sus propias vidas y bienestar, sumado a una visión idealizada de la maternidad.

El impacto es mucho más intenso en aquellas mujeres que no tienen recursos económicos. La mortalidad materna en Argentina se mantiene en una meseta, con diferencias internas significativas: mientras la Ciudad de Buenos Aires registraba 13 muertes por 100,000 nacidos vivos en 2012, provincias pobres como Formosa presentaban 123 y Jujuy 115. En estas provincias, las complicaciones por abortos inseguros son la primera causa directa de mortalidad, y el aborto es la primera causa individual de muerte en 17 de las 24 jurisdicciones.

Otro dato relevante es el embarazo adolescente: en Argentina, el 15% del total de nacimientos se da en niñas de 10 a 18 años, siendo más frecuente en los sectores más pobres. Estas cifras muestran un aumento del 15,7% en diez años, a diferencia de las tendencias internacionales. Estos embarazos condenan a las niñas y adolescentes a un círculo vicioso de pobreza y falta de educación.

Aunque es difícil modificar estas profundas estructuras socioeconómicas, la legislación constituye un primer paso. Tener leyes permite exigir su adecuado cumplimiento y luego enfrentar otros desafíos. Sin embargo, en Argentina, la intención no parece ser autorizar el aborto, y el nuevo Código Civil continúa respaldando la lógica del castigo y penalización.

México: Altas Tasas de Aborto y Embarazo Adolescente

En México, la tasa de embarazo en adolescentes es de 67.69 por cada 1,000 mujeres entre 15 y 19 años, con más de 1,000 embarazos diarios en este rango de edad en 2020. La tasa anual de abortos inducidos es de 33 abortos por cada 1,000 mujeres de 15 a 44 años, ligeramente superior al promedio de América Latina (31 por 1,000). Las mujeres que no tienen la fortuna de acceder a información verídica y libre de estigmas suelen continuar con su embarazo por no tener otra opción, acostumbrándose a la idea de que no hay elección.

Mapa de tasas de embarazo adolescente y aborto en Latinoamérica

Tabú y Biopolítica: El Control sobre el Cuerpo Femenino

El aborto, la expulsión del producto de la concepción que aún no es capaz de sobrevivir fuera del seno materno, es tan antiguo como la propia humanidad. Puede ser espontáneo (por causas naturales) o inducido (calculado en 50 millones al año en el mundo, según la ONU). La licitud del aborto entraña el respeto por el derecho a la libertad reproductiva de la mujer; la prohibición del aborto viola la autonomía de la mujer.

Actitudes machistas, desconocimiento de factores de riesgo, falta de protección anticonceptiva, orientación inadecuada, bajo nivel socioeconómico y cultural, y prácticas sexuales irresponsables son algunos de los factores relacionados con el aborto en la adolescencia. El embarazo indeseado es la causa que precipita el aborto provocado, por lo que se ha considerado una enfermedad social que afecta a todos los estratos sociales, pero especialmente a los de baja extracción socioeconómica.

La vasta obra de Sigmund Freud explica cómo las sociedades han creado leyes e instituciones para regular la vida pulsional de los seres humanos. Uno de esos mecanismos es el tótem y el tabú, una "fallida operación social para colocar fuera de sí y lo más distante de un grupo social aquello considerado como terrible y ominoso, pero que en realidad está dentro de cada uno(a), y colocarlo como lo innombrable, inalcanzable e inaccesible". Es así como las sociedades evitan que las mujeres se conviertan en sujetos autónomos y, por ende, libres para decidir sobre su propio cuerpo.

La transgresión de una norma legal, social o religiosa no disuade a las mujeres de abortar, aunque incide en el modo en cómo se transita la práctica. La falta de dinero para acceder a un médico obliga a muchas a ensayar el autoaborto, utilizando recursos insubstanciales o francamente agresivos y letales, lo que lleva a un gran número de muertes maternas. Entre los países que sancionan el aborto de modo total y sin admitir excepción se encuentran El Salvador, Honduras, Chile, Filipinas, Somalia, Vaticano, Malta, Luxemburgo e Irlanda.

Las complicaciones del aborto inducido, sobre todo las relacionadas con sepsis, suelen adquirir una gravedad inusitada. Por ello, se hace necesario que el personal de salud actúe oportunamente y se prevenga el embarazo con una adecuada educación, garantizando que la mujer que logre ponerse a salvo de un embarazo inesperado nunca se verá expuesta a tener que tomar una determinación tan grave.

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