Guía técnica para la fertilización eficiente de praderas y pastos

Los prados y las praderas desempeñan un papel fundamental para la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas. Para realizar un abonado racional y eficiente, el punto de partida indispensable es disponer de análisis de suelo de las distintas fincas, realizados a una profundidad de 20 cm. Estos datos permiten optimizar el uso de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), los macronutrientes esenciales para que el pasto crezca sano y exuberante.

Esquema de los ciclos de nutrientes en praderas: entradas por fertilización, reciclaje animal y extracciones por cosecha.

Estrategias de fertilización: corrección y mantenimiento

Para definir una fertilización adecuada, es necesario conocer los niveles de nutrientes del campo. Se distinguen dos estrategias principales:

  • Fertilización de corrección: Se aplica cuando la demanda de la pradera es mayor al suministro entregado por el suelo. Requiere definir un nivel objetivo y un plazo de tiempo para alcanzarlo.
  • Fertilización de mantención: Se realiza cuando los niveles de nutrientes del suelo son óptimos y la demanda de la pradera es igual al suministro.

Los aportes deben parcializarse en las dos temporadas de mayor crecimiento: otoño y primavera, que es cuando las plantas extraen la mayor cantidad de nutrientes.

Gestión de los macronutrientes

Nitrógeno (N)

El nitrógeno es el elemento fundamental para la formación de proteínas, esenciales para el crecimiento, reproducción y lactancia del ganado. La fertilización nitrogenada debe parcializarse en al menos tres aplicaciones para evitar pérdidas por lixiviación o volatilización. En sistemas irrigados, esta fertilización debe prolongarse durante toda la temporada de riego.

Fósforo (P)

La fertilización fosfatada depende de la riqueza del suelo. En el caso de la roca fosfórica, un fertilizante mineral, su eficacia es relativa debido a que el fósforo se encuentra en un compuesto complejo. Sin embargo, ofrece ventajas como un efecto encalante que reduce la saturación de aluminio, un problema frecuente en suelos ácidos.

Potasio (K)

El potasio mejora la resistencia a enfermedades y al estrés. Es importante destacar que tiene una alta capacidad de reciclarse a través de las heces y la orina de los animales. Se debe evitar el "consumo de lujo" (concentraciones excesivas en la planta sin beneficio productivo) repartiendo las dosis altas en dos o tres aplicaciones.

Gráfico comparativo de la absorción de nutrientes en gramíneas frente a leguminosas durante el ciclo anual.

Consideraciones para praderas en ecológico

Las praderas en ecológico pueden utilizar fertilizantes orgánicos como purines y estiércoles. En estos sistemas, las praderas biodiversas con leguminosas (como el trébol) son una herramienta clave, ya que tienen la capacidad de fijar nitrógeno del aire, reduciendo la necesidad de insumos externos.

Para el mantenimiento de estas praderas, el acondicionamiento incluye cuatro fases:

  1. Escarificado: Retira el colchón de hierba seca y raíces.
  2. Aireado: Facilita el drenaje y mejora la estructura del suelo.
  3. Resiembra: Mejora la densidad del pasto en las zonas que lo precisen.
  4. Abonado: Aplicación de nutrientes orgánicos, preferiblemente de liberación lenta para un suministro constante.

Diferencias según el aprovechamiento

Tipo de manejo Necesidades nutricionales
Pastoreo a diente Menores dosis, debido al alto reciclaje de nutrientes por el ganado.
Corte para ensilar Mayores dosis, ya que el material se extrae y no hay retorno directo de nutrientes al suelo.

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Es fundamental recordar que, por ley, será necesario realizar analíticas periódicas de los suelos. El pH y la saturación de aluminio no solo afectan la disponibilidad de los nutrientes, sino que también condicionan la microbiología del terreno, motor esencial de la producción vegetal.

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