Diástasis Abdominal en el Embarazo y Postparto

La diástasis abdominal es un concepto que, aunque pueda resultar desconocido para el común de las personas, es muy relevante para muchas mujeres embarazadas y en el postparto. Se trata de uno de los cambios fisiológicos más importantes en estas etapas, que va más allá de un mero problema estético.

Esquema de la anatomía abdominal femenina con la línea alba y los músculos rectos abdominales

¿Qué es la Diástasis Abdominal?

La diástasis abdominal se define como la separación excesiva que tiene lugar entre los rectos abdominales a lo largo de la línea alba. Los rectos abdominales son los músculos más superficiales de esta zona, conocidos popularmente como la “tableta de chocolate” o “six pack”. Existe un recto abdominal a cada lado del abdomen, y estos se encuentran unidos a través de la línea alba, un tejido conectivo que recorre todo el abdomen verticalmente. Debemos tener en cuenta que los rectos abdominales nunca están del todo juntos; siempre existe una mayor o menor separación entre ellos en función de la persona.

Según Mª Eugenia Rodríguez, fisioterapeuta especialista en obstetricia y uroginecología, la diástasis recti o diástasis abdominal (DRA) es una separación fisiológica de los rectos anteriores del abdomen, superior a 2,5-2,7 cm. Esta separación puede ocurrir por encima del ombligo, por debajo de este o en ambas partes. En el postparto se considera patológica cuando a nivel supraumbilical se presenta una separación mayor de 3 cm y a nivel infraumbilical mayor de 2 cm.

El Embarazo como Factor Clave en la Diástasis Abdominal

El embarazo es el principal factor de riesgo y la causa de esta condición. Es un síntoma provocado por la gestación: durante 9 meses un bebé crece en el interior de la mujer, y desde el momento en que se está en estado, el abdomen se va modificando semana a semana. A medida que el útero aumenta su tamaño, fundamentalmente en el tercer trimestre, se produce una distensión de la musculatura abdominal y un estiramiento del tejido, lo que puede provocar diástasis abdominal. Está demostrado que el 100% de las mujeres tendrán diástasis recti hacia la semana 35 del embarazo.

Las hormonas también juegan un papel importante en este proceso. El cuerpo da espacio al útero, que irá creciendo a medida que avancen los meses de embarazo. Si bien la diástasis abdominal es habitual en personas con problemas respiratorios o que experimentan aumentos de presión intraabdominal (como en casos de broncopatías, tos frecuente, obesidad), el embarazo es la situación más frecuentemente relacionada con la aparición de esta patología.

Además, se ha observado que el riesgo de desarrollar esta condición aumenta significativamente con el número de embarazos y con el aumento de peso durante la gestación. Es indudable que el embarazo causa una diástasis fisiológica.

Ilustración que muestra la separación de los rectos abdominales durante el embarazo debido al crecimiento uterino

Síntomas y Consecuencias de la Diástasis Abdominal

La diástasis abdominal no es únicamente un problema estético, donde se puede observar flacidez, decaimiento, hinchazón del abdomen o bultos al realizar cualquier esfuerzo. Las consecuencias funcionales son de gran importancia, ya que las vísceras no se pueden contener igual que antes y se mueven hacia el exterior. El problema a nivel funcional es mucho mayor que el estético, de ahí la importancia de detectarla y manejarla adecuadamente para evitar complicaciones a medio y largo plazo.

Una diástasis no controlada se manifiesta con un abombamiento en la línea alba cuando la persona realiza un esfuerzo que implica aumento de presión abdominal. Esto puede indicar que la faja abdominal no funciona correctamente. Normalmente, las personas que la sufren no tienen un buen control de la musculatura interna abdominal, sobre todo del transverso del abdomen. Una mala función abdominal conlleva una inestabilidad del CORE (el conjunto de músculos abdominales, lumbares y pélvicos), repercutiendo en diversos problemas de salud:

  • Abombamiento y dolor abdominal: Protrusión de los intestinos en la zona media del abdomen al realizar esfuerzos o movimientos (como al intentar levantarse de la cama boca arriba), lo que se percibe como una "pequeña montaña". Puede acompañarse de dolor muscular.
  • Dificultad para mantener una buena postura y dolor lumbar o pélvico: La musculatura abdominal debilitada afecta la estabilidad de la columna, pudiendo generar dolor lumbar crónico y molestias en estructuras pélvicas, ya que el cuerpo intenta compensar esta disfunción modificando la postura.
  • Incontinencia urinaria: Una gestión deficiente de las presiones intraabdominales puede hacer que el esfuerzo recaiga en el suelo pélvico, movilizando en exceso el cuello vesical y la uretra, provocando pérdidas de orina.
  • Inflamación intestinal y problemas digestivos: El tránsito intestinal puede verse afectado, volviéndose más lento, lo que puede provocar inflamación, estreñimiento y malas digestiones.
  • Prolapso o descenso de órganos pélvicos: La falta de tono en la faja abdominal y la mala gestión de las presiones pueden llevar a que el suelo pélvico reciba una presión excesiva, resultando en el descenso de órganos pélvicos.

Síntomas de la diástasis abdominal

Detección de la Diástasis Abdominal

Saber si se padece diástasis abdominal es relativamente sencillo, y aunque la autoevaluación puede dar una primera orientación, la valoración por profesionales cualificados es fundamental.

Autoevaluación en casa

Para una primera valoración, tú misma puedes realizar este pequeño test:

  1. En posición tumbada boca arriba y con las piernas flexionadas, palpa tu línea central del abdomen por encima y debajo de tu ombligo.
  2. Levanta la cabeza hasta mirarte el ombligo (como realizando un abdominal clásico, pero solo la cabeza).
  3. Mantén los dedos en la zona donde sientas mayor distancia entre los rectos.
  4. ¿Se introducen fácilmente tus dedos hacia la columna o aparece una protuberancia (un "pico" o "montañita") en la línea media? Si al hacerlo puedes introducir dos dedos o más en horizontal en la línea media del abdomen, o si aparece una protuberancia, deberías acudir al fisioterapeuta para confirmar el diagnóstico. Si los dedos se pueden hundir, significa que la línea alba no tiene tono y no es funcional.
  5. Intenta contraer y relajar de forma voluntaria el suelo pélvico para ver si hay cambios en el tono y la tensión de la línea alba. Si es así, se deberá incluir el trabajo de suelo pélvico para reeducar la diástasis abdominal.

La evolución y el tiempo de recuperación dependerán de la gravedad de la diástasis: el largo, el ancho y la profundidad de separación que exista entre los músculos.

Valoración Profesional y Diagnóstico

La valoración postparto por un especialista fisioterapeuta se recomienda realizarla entre 4 y 8 semanas después de dar a luz, o tras la cuarentena y revisión ginecológica. Consistirá en un estudio ecográfico, postural y funcional de la musculatura implicada. Nos fijamos en:

  • Centímetros entre los dos rectos del abdomen, extensión y profundidad de la diástasis: Se lleva a cabo una exploración manual, colocando los dedos a lo largo de toda la longitud de la línea alba. Para medir los centímetros de separación de forma exacta, se puede utilizar un pie de rey o una cinta métrica. Se valora si es solo umbilical, infraumbilical, supraumbilical, o si se produce en varias regiones, y la profundidad.
  • Tono de la línea alba: Para saber si la línea alba es competente y los músculos realizan su función de aproximación y gestionan las presiones, se pide flexionar el tronco.
  • Competencia del músculo transverso del abdomen: Mediante el test de la tos, se observa si la parte del bajo vientre (entre el pubis y el ombligo) sale hacia afuera. Si es así, el test es positivo y el transverso presenta falta de tono. Si al toser el abdomen se activa y el bajo vientre se recoge, el test es negativo y el transverso funciona correctamente.
  • Estado de la piel y de las estrías: Es importante evaluarlo, al igual que la tensegridad de la línea alba (la continuidad del tejido), para evaluar el grado de lesión conjuntiva.

Aparte de todos estos aspectos de la faja abdominal, para conocer el grado de diástasis y valorar su evolución, también se valorará la postura, el estado del suelo pélvico, de los glúteos y del diafragma. Es decir, el Conjunto Abdomino-Lumbo-Pelviano (CALP). Una valoración con ecografía es crucial para ver el estado de la diástasis y del suelo pélvico, dos factores importantes para la recuperación postparto.

Prevención de la Diástasis Abdominal durante el Embarazo

Aunque está demostrado que el 100% de las mujeres experimentarán diástasis recti hacia la semana 35 del embarazo, sí es posible prevenir que esta sea excesiva. Hacer ejercicio durante el embarazo previene la aparición de diástasis abdominal en un 35%. Es fundamental informarse, prevenir y reeducar la diástasis.

Para una buena prevención, se recomienda:

  • Controlar el aumento de peso: Mantener un aumento de peso adecuado durante la gestación.
  • Evitar el estreñimiento: Realizar excesiva presión para ir al baño puede poner en riesgo la diástasis abdominal. Seguir una dieta rica en fibra y hacer ejercicio de forma regular puede ayudar a combatirlo. Es importante controlar el estreñimiento y evitar la maniobra de Valsalva.
  • Exhalar al hacer esfuerzos: Al levantar objetos pesados, realizar tareas domésticas, coger en brazos a niños o ir de vientre, exhala el aire. Esto evita un exceso de presión intraabdominal y minimiza la tensión sobre la línea alba.
  • Levantarse de lado: Desde la postura estirada, hazlo siempre de lado con la ayuda de los brazos. Así evitarás realizar los abdominales clásicos, que no son recomendables para cuidar la diástasis abdominal.
  • Realizar ejercicios posturales y de core: Practicar deporte de forma segura para tonificar el core sin poner en riesgo la diástasis. Se recomiendan ejercicios terapéuticos posturales, trabajo de equilibrio, ejercicios de abdomen principalmente del transverso abdominal y ejercicios de periné como los ejercicios de Kegel.
  • Apoyar la espalda al sentarse: Esto evitará realizar un sobreesfuerzo en la zona abdominal.

El ejercicio moderado y controlado durante el embarazo tiene numerosos beneficios asociados, como reducir la diabetes gestacional, la hipertensión arterial o el riesgo de cesárea, además de ayudar a mantener un buen tono en la musculatura profunda del abdomen y del suelo pélvico.

Tratamiento y Recuperación Postparto

La diástasis abdominal es la separación aumentada de los rectos abdominales a lo largo de la línea alba. En las primeras 8 semanas posparto se produce una recuperación de la diástasis progresiva de forma natural en la mayoría de las mujeres, sin necesidad de iniciar un tratamiento específico. Sin embargo, en algunos casos será necesario realizar una valoración previa e iniciar un proceso pautado para cerrar la diástasis y evitar los problemas asociados.

El objetivo del tratamiento, tanto en el embarazo como en el posparto, cuando nos encontramos con una diástasis excesiva que necesita recuperarse, será reeducar el abdomen. Así se conseguirá que la línea alba adquiera el tono necesario que le permitirá, de nuevo, transferir las fuerzas y presiones que recibe al suelo pélvico, la estructura que las amortiguará.

Enfoque del tratamiento fisioterapéutico

La reeducación o rehabilitación abdominal se realiza con diversas técnicas y ejercicios que deben ser guiados por un fisioterapeuta. La elección de cada técnica depende de cada paciente, pero siempre deben buscar aproximarse a la actividad diaria de la mujer aumentando la presión abdominal progresivamente y de forma segura. Algunas herramientas y técnicas incluyen:

  • Terapia manual y visceral: Tratamiento del diafragma, cuadro lumbar, rectos abdominales y oblicuos externos para liberar tensiones musculares y miofasciales.
  • Ejercicio terapéutico: Fortalecimiento del CORE o CALP (Conjunto Abdomino-Lumbo-Pélvico), con énfasis en el músculo transverso mediante ejercicios isométricos y el método 5P o tronco propioceptivo, entre otros. Los ejercicios de fuerza de core sí ayudan a cerrarla, siempre y cuando la presión esté controlada.
  • Ejercicios de control motor: Fortalecimiento que ayuda a activar la musculatura interna y mantener un buen tono.
  • Ejercicios de coactivación de la musculatura abdominal: Ayudan a mantener el cierre de los rectos del abdomen, evitando la apertura de la diástasis.
  • Hipopresivos: Solamente indicados tras el visto bueno del fisioterapeuta, partiendo de una diástasis controlada y un buen control muscular. Este trabajo ayuda a activar la musculatura interna, sobre todo el transverso del abdomen, realizando ejercicios a baja presión. Sin embargo, la evidencia científica actual reconoce que el ejercicio hipopresivo con apertura de costillas no genera cambios significativos en la línea alba ni disminuye la diástasis abdominal por sí solo.
  • Faja abdominal: Aconsejada solo en casos muy concretos de diástasis importante y necesidad de realizar esfuerzos puntuales intensos.
  • Venda funcional o kinesiotape: Tiras transpirables que ayudan a contener la diástasis al final del embarazo o en el postparto, cuando es considerable y el tejido es blando.

Específicamente en el postparto, se pueden añadir:

  • Diatermia profunda (Tecarterapia o Indiba): Regenera las células del tejido conjuntivo de la línea alba y la musculatura, aportando mayor vascularización, nutrición de los tejidos y síntesis de colágeno. Ayuda a combatir la flacidez y favorecer el estado de la piel.
  • Electroestimulación: Utilizada para aumentar el trabajo muscular perineal o abdominal en pacientes con falta de fuerza, combinada siempre con ejercicios activos.

El tratamiento específico de suelo pélvico se recomienda a partir de la semana 34-35 de embarazo, como el masaje perineal. En la primera valoración tras el parto, se evalúa la cicatriz (episiotomía, desgarro o cesárea), los síntomas, el tono vaginal y la contracción voluntaria de la musculatura.

Imagen de una fisioterapeuta realizando terapia manual o guiando ejercicios a una mujer en postparto

Ejercicios desaconsejados

¡Ojo con los abdominales clásicos y los deportes de impacto! No se recomiendan hasta no realizar una correcta activación del transverso abdominal y oblicuos, evitando así la presión intraabdominal mal dirigida. Es necesario una combinación de ejercicios comprobados con ecografía para que puedan hacerse correctamente.

Síntomas de la diástasis abdominal

Consideraciones Especiales y Cirugía

En un porcentaje no despreciable de mujeres, la diástasis puede permanecer, principalmente cuando no es muy evidente ni genera alteraciones. Sin embargo, si la diástasis es muy grande (más de 4 cm) y se observa mucho fallo en el control abdominal, lo más conveniente sería realizar una valoración por parte de un médico, ya que se puede llegar a plantear o puede requerir de cirugía.

En casos más severos, cuando los ejercicios no son suficientes para cerrar la separación o si se experimenta un dolor significativo, la cirugía puede considerarse como opción de tratamiento. En esta intervención, se suturan los músculos rectos del abdomen para cerrar la separación y, en determinados casos, es necesario implantar una malla.

El momento del parto supone un gran factor de riesgo para el establecimiento de la diástasis. Se debe poner especial atención a la vuelta a la actividad física y deportiva. Una pared abdominal sin trabajar, o mal trabajada, puede no asumir los aumentos de presión que tienen lugar en algunos deportes. Es muy importante recibir la aprobación de un especialista antes de volver a realizar deporte después de dar a luz.

El consejo más importante y fundamental es la valoración de la musculatura abdominal y del suelo pélvico en el postparto por especialistas (principalmente fisioterapeutas especializados en suelo pélvico), para la recuperación y la reeducación abdominal. De este modo, se evitarán complicaciones posteriores lumbares y de suelo pélvico.

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