Los óvulos son las células más grandes del cuerpo humano, y las únicas visibles a simple vista, midiendo aproximadamente 0,14 mm. Su tamaño supera unas 10.000 veces al de un espermatozoide. Sin embargo, al igual que otros órganos, los óvulos también "envejecen", lo que tiene un impacto significativo en la fertilidad femenina.
Formación y Reserva Ovárica
Los óvulos se forman en el ovario a través de un proceso llamado ovogénesis que comienza antes del nacimiento y se completa durante la pubertad. Durante la gestación, las células germinales (u ovogonias) se transforman en ovocitos primarios, que quedan detenidos en una fase del proceso de división celular (meiosis) hasta la pubertad. Un bebé de sexo femenino ya nace con todos los óvulos que, en potencia, podrá utilizar a lo largo de su vida. Esta reserva de ovocitos primordiales, que son reservas no renovables, determina la capacidad reproductiva de una mujer, aunque medir su número con precisión sigue siendo difícil. Esta reserva, que al nacer puede ser de unos dos millones, se reduce a un 5% cuando se llega a la pubertad y sigue disminuyendo con el paso de los años, al igual que la fertilidad. Además, en cada ciclo menstrual se pierden cerca de mil ovocitos, por lo que, en la práctica, desde la primera regla hasta la menopausia, el número de óvulos que una mujer puede utilizar no supera los 450. Esto significa que entre la pubertad y la menopausia, esta reserva de ovocitos se va agotando y al mismo tiempo las células que quedan van envejeciendo. La reserva ovárica hace referencia a la cantidad y calidad de óvulos disponibles en los ovarios.

El Declive de la Fertilidad con la Edad
La fertilidad femenina comienza a disminuir a partir de los 25 años y de forma más marcada después de los 40, cuando las probabilidades de concebir se reducen drásticamente. El punto de inflexión más importante en la disminución de la fertilidad se produce entorno a los 35 años, momento a partir del cual la capacidad fértil disminuye de una forma más evidente. Entre los 20 y los 30 años, la posibilidad de lograr un embarazo es de un 40%. Sin embargo, los óvulos de las mujeres más jóvenes no son los de mayor calidad inicialmente, ya que también presentan altas tasas de aneuploidía. Los óvulos se vuelven más "normales" en torno a los 23 años, que es cuando comienzan los años más fértiles de la vida de una mujer. La tasa de óvulos "normales" alcanza su punto máximo en torno a los 28 años, lo que indica un pico de fertilidad. Alrededor de los 35 años la fertilidad empieza a decaer bruscamente, y a los 45, la fertilidad es muy baja.
La disminución de la fertilidad con la edad se debe probablemente a la incidencia de errores en los cromosomas (que contienen material genético) del óvulo, lo que se conoce como aneuploidía. La aneuploidía es la explicación más citada para explicar la infertilidad relacionada con la edad, ya que es la principal causa de pérdida del embarazo en el primer trimestre. A medida que la mujer envejece, el número de óvulos en sus ovarios disminuye, y también la calidad de estos. Aunque la "calidad de los óvulos" no está bien definida, se han documentado tasas más elevadas de aneuploidía de óvulos a medida que aumenta la edad.
Mecanismos del Envejecimiento Ovárico: Investigaciones Científicas
Durante mucho tiempo se pensó que la disminución de la calidad de los óvulos era la principal causa del envejecimiento reproductivo. Recientes investigaciones han arrojado nueva luz sobre los mecanismos subyacentes:
Estudio del ovario en mamíferos
Un equipo liderado por Laird analizó cómo funciona y envejece el ovario en mamíferos, comparando detalladamente lo que ocurre en ratones y en humanos. Para lograrlo, los investigadores estudiaron las células del ovario una por una, utilizando tecnologías que permiten conocer qué genes están activos en cada célula. En ratones con una edad equivalente a entre 30 y 40 años humanos, observaron una disminución drástica tanto de los óvulos inmaduros en reserva como de los que ya habían comenzado a madurar. Al aplicar esta técnica a ovarios humanos, los científicos descubrieron algo sorprendente: los óvulos no están distribuidos uniformemente, sino agrupados en "bolsas" separadas por zonas sin óvulos. El equipo también identificó un tipo de célula poco conocida, presente tanto en ratones como en humanos, y descubrió que los nervios simpáticos (los mismos que intervienen en la respuesta de 'lucha o huida’) forman una densa red dentro del ovario que se intensifica con la edad. Combinando distintas tecnologías, el equipo de Laird creó un "atlas celular" del ovario, un mapa que muestra los diferentes tipos de células y cómo cambian con el paso del tiempo. Comprender estos cambios podría ser clave no solo para prolongar la fertilidad, sino también para mejorar la salud general. Actualmente, el grupo de Laird está iniciando nuevos estudios para investigar si ciertos fármacos pudieran modificar la velocidad del envejecimiento ovárico. El estudio presenta algunas limitaciones, principalmente la dificultad de obtener tejido ovárico de mujeres en edad fértil que no estén bajo tratamiento médico o de fertilidad. Por ello, la mayoría de las muestras humanas provenían de mujeres posmenopáusicas, complementadas con células de donantes más jóvenes.
¿Qué es la baja reserva ovárica y por qué se produce?
El papel del estrés oxidativo
Un equipo de científicos de Estados Unidos y China observó que el envejecimiento ovárico está causado por un estrés oxidativo, que se acentúa con el paso de los años, porque los genes implicados en activar las defensas celulares frente a estos daños disminuyen su actividad. El estrés oxidativo es un fenómeno natural en el que las reacciones biológicas celulares producen moléculas muy reactivas, los radicales libres, que reaccionan con todo lo que les rodea, causando daños. Por otro lado, existe una relación directa entre una mayor tasa de alteraciones cromosómicas embrionarias a mayor edad de la mujer. Esta tasa empieza a aumentar de forma exponencial a partir de los 35 años.
Defectos en los microtúbulos
Investigadores del Hospital Universitario de Montreal han descubierto una posible nueva explicación para la infertilidad femenina asociada a la edad. Gracias a las técnicas de microscopía más modernas, observaron por primera vez un defecto específico en los óvulos de las ratonas más viejas. El trabajo, publicado en Current Biology, explica que este mismo defecto también puede encontrarse en los óvulos de las mujeres de más edad. "Los microtúbulos que orquestan la segregación cromosómica durante la división celular se comportan anormalmente en los óvulos más viejos. En lugar de organizarse para montar un huso acromático simétrico, los microtúbulos van en todas direcciones, lo que provoca errores", afirma Greg FitzHarris, investigador de la institución canadiense. "Una de las principales causas de la infertilidad femenina es un defecto en los óvulos que les hace tener un número anormal de cromosomas. Estos llamados óvulos aneuploides son cada vez más prevalentes a medida que la mujer envejece. Esta es la razón clave por la que las mujeres más mayores tienen problemas para quedarse embarazadas”, añade FitzHarris. Además, estos óvulos defectuosos aumentan el riesgo de aborto involuntario y pueden causar síndrome de Down en bebés a término. Antes, los expertos creían que los óvulos tenían más posibilidades de ser aneuploides con la edad porque el 'pegamento' que mantiene los cromosomas juntos trabaja mal en los más viejos, conocido como hipótesis de pérdida de cohesión. El estudio canadiense demuestra la existencia de otro problema: los defectos en los microtúbulos, que causan husos acromáticos defectuosos y, al hacerlo, contribuyen a un tipo específico de error de segregación cromosómica. Un experimento demostró que "la edad materna influye en la alineación de los microtúbulos, independientemente de la edad de los cromosomas contenidos en los núcleos de cada óvulo". En resumen, la maquinaria celular funciona de manera menos eficiente en los óvulos más mayores, aunque esto no está causado por la edad de los cromosomas. Este descubrimiento puede conducir a nuevos tratamientos de fertilidad y ayudar a las mujeres a conseguir un embarazo.
Factores que Afectan la Calidad y Cantidad de los Óvulos
El envejecimiento es el principal factor que afecta a la calidad de los óvulos, lo que explica por qué las mujeres de más de 35 años tienen más dificultades para concebir sin asistencia médica. La salud de nuestro sistema reproductivo no depende solo de mantener unos buenos hábitos de vida, sino que también es influida por:
- Edad: El factor más crítico para la calidad.
- Salud general: Afecciones como la obesidad y el síndrome de ovario poliquístico pueden afectar tanto al óvulo como al útero.
- Estilo de vida: Hábitos como la dieta, el ejercicio y la exposición a toxinas.
- Factores ambientales: Contaminación, exposición a radiaciones.
- Condiciones médicas: Infecciones, desequilibrios hormonales, algunas enfermedades o alteraciones genéticas.
Conocer la reserva ovárica es un paso importante para tomar decisiones informadas sobre la salud reproductiva. La cantidad de óvulos se refiere al número de óvulos que quedan en los ovarios, y puede estimarse mediante una ecografía de recuento de folículos antrales o la prueba de hormona antimülleriana (AMH). Estas pruebas son importantes porque los óvulos son un recurso finito, a diferencia del esperma. La calidad de los óvulos es la probabilidad de que se desarrollen en un bebé una vez fertilizados, caracterizada principalmente por si el óvulo contiene el número correcto de cromosomas (euploide). La calidad de los óvulos es difícil de evaluar de manera no invasiva, y los médicos a menudo la juzgan basándose en el grupo de edad de la paciente.

La Importancia Crucial del Óvulo en la Reproducción
Muy a menudo se subestima la importancia del óvulo en el proceso reproductivo. El óvulo no es un participante pasivo, esperando al espermatozoide. De hecho, una vez que el espermatozoide ha fecundado el óvulo, la mayor parte de él se desintegra. La principal función del espermatozoide es transportar el material genético. Prácticamente todo lo demás que necesitará el embrión lo contiene el propio óvulo, y este se prepara para ello a lo largo de su propia maduración. El óvulo acumula ARNm (las instrucciones para crear proteínas) para dirigir el desarrollo del embrión. Una vez fecundado, el óvulo recibe el nombre de cigoto y comienza a dividirse para formar el embrión, es decir, el óvulo se convierte en el embrión. Su membrana celular y su contenido celular se convierten en los del embrión. Incluso la capa protectora que rodea el óvulo (la zona pelúcida) permanece hasta el quinto día del desarrollo embrionario. Por lo tanto, el destino del embrión depende en gran medida de la calidad del óvulo precursor.
El envejecimiento es el principal factor que afecta a la calidad de los óvulos. Por eso las mujeres de más de 35 años tienen más dificultades para concebir sin asistencia médica y es cuando utilizan sus propios óvulos para la FIV. Sin embargo, con los óvulos de una donante tienen muchas más probabilidades de quedarse embarazadas, lo que demuestra que el envejecimiento no afecta tanto al útero como al óvulo. Mientras tanto, otras afecciones, como la obesidad y el síndrome de ovario poliquístico, parecen afectar tanto al óvulo como al útero, lo que hace menos eficaz el uso de los óvulos de una donante.
Retraso de la Maternidad y Sus Consecuencias
Cada vez más mujeres deciden posponer la maternidad por razones personales, sociales o económicas. El especialista subraya la necesidad de “concienciar a la sociedad sobre las consecuencias de retrasar la maternidad, ya que no sólo dificulta la concepción natural, sino que también disminuye la tasa de éxito de las técnicas de reproducción. Cada año vemos como la tasa de natalidad baja significativamente. Al mismo tiempo, la fertilidad disminuye naturalmente y, por lo tanto, lograr un embarazo puede llevar más tiempo de lo esperado. Desde el punto de vista biológico, los médicos consideran que a partir de los 35 años una mujer ya es "mayor" para ser madre. El problema es que actualmente, al menos en Occidente, pocas mujeres se plantean ser madre antes de los 30 años, y muchas lo intentan cuando se acercan a los 40. De ahí que cada vez sean más las que tienen problemas de fertilidad. Contra el reloj biológico no podemos luchar. Sin embargo, es importante que las mujeres sean conscientes de este declive, y también que intenten estar mejor informadas, ya que muchas descubren que tienen problemas cuando ya es demasiado tarde. Actualmente, la mayoría de los casos de infertilidad vienen dados por la avanzada edad de los progenitores.
Opciones para Preservar la Fertilidad
Las técnicas de reproducción asistida ofrecen muchas opciones para reducir riesgos, pero todavía no pueden competir con nuestro "reloj biológico". Para evitar posibles riesgos y decepciones, la ciencia ofrece dos opciones a las mujeres que, por diversas razones, hayan tenido que retrasar su maternidad (o deseen hacerlo): preservar la fertilidad u optar por la donación de ovocitos. La preservación de la fertilidad (como la congelación de óvulos) se ha convertido en una opción cada vez más popular y relevante para muchas personas que desean proteger su capacidad reproductiva para el futuro y es una de las técnicas más conocidas y utilizadas. La decisión final siempre es personal y cada caso es diferente.