Síntomas de Diarrea en el Embarazo de 38 Semanas

Aproximadamente un mes antes de finalizar la etapa gestacional, el cuerpo de la mujer empieza a prepararse para el parto. Normalmente, el parto ocurre entre la semana 38 y la semana 40 de gestación. Sin embargo, hay veces que el momento del parto se adelanta y es lo que se conoce como parto prematuro. No es necesario que todas las embarazadas experimenten todos los síntomas de parto, pero sí notarán alguno de ellos.

infografía con los principales síntomas de parto inminente

¿Cómo saber si el parto está acercándose?

Una vez que comienza el tercer trimestre de embarazo, las mujeres pueden sentir contracciones. Sin embargo, estas contracciones no siempre indican que el parto va a comenzar. Lo más habitual es que al inicio del tercer trimestre sucedan contracciones de Braxton Hicks. Se trata de contracciones irregulares y de menor intensidad en comparación con las contracciones de parto. Además, las molestias del final del embarazo, en ocasiones, se pueden confundir con el parto. Por ello, es importante conocer cuáles son los síntomas que se producen antes del parto.

1. Descenso del bebé

Unas semanas antes de que se produzca el parto, la embarazada puede sentir unas molestias en la pelvis o la vagina. Al mismo tiempo, se aliviará la tensión en la caja torácica, por lo que la mujer podrá respirar mejor. Esto es debido a que el bebé desciende y se encaja en la pelvis, preparándose para nacer en el canal del parto. Este descenso y acomodamiento del bebé también se conoce como aligeramiento. Médicamente, el bebé estará encajado en la pelvis cuando la parte más grande y ancha de su cabeza se haya introducido en la pelvis. Si cuando comienza el trabajo de parto, el bebé ya está encajado en la pelvis, todo será más fácil y el parto sucederá más rápido que si no estuviera encajado.

2. Contracciones de Braxton Hicks

Estas contracciones empiezan a partir del tercer mes de embarazo, pero la futura mamá no podrá sentirlas hasta que estás en un estado más avanzado. A diferencia de las contracciones verdaderas de parto, las de Braxton Hicks son contracciones esporádicas del útero. Hacia las últimas semanas de gestación, las contracciones de Braxton Hicks se pueden confundir con las contracciones propias del parto y producirse una "falsa alarma". Por ello, es importante saber que las contracciones del parto van aumentando en intensidad y más progresivamente, mientras que las de Braxton Hicks, aunque pueden ser dolorosas, duran un instante.

3. El cuello del útero madura

La maduración cervical o del cuello uterino es una etapa donde se producen cambios en la forma, en la posición y en la consistencia del cérvix. El ginecólogo determina el momento del parto a través de la dilatación uterina. Si no es el primer parto para la mujer, es posible que el útero haya dilatado un centímetro antes de que se inicie el trabajo de parto.

El proceso de maduración cervical se puede acelerar a través de distintos métodos:

  • Tradicionales: tomar aceite de onagra, ya que puede provocar la liberación de oxitocina. Además, se puede recurrir a la acupuntura o a la estimulación del pezón.
  • Mecánicos: utilizando dilatadores, la maniobra de Halmilton o haciendo una amniotomía, es decir, rompiendo la unión entre la bolsa amniótica y la decidua.
  • Farmacológico: es el método de aceleración de la maduración cervical más habitual en la actualidad. Se trata de la administración de relaxina, oxitocina y protaglandinas.

En cualquier caso, la maduración del cuello uterino incrementa el porcentaje de parto vaginal, así como disminuye el de cesáreas.

4. Expulsión del tapón mucoso

Entre la semana 4º y 6º de embarazo, el cuello uterino comienza a segregar una mucosa muy densa que se denomina tapón mucoso. Esta sustancia gelatinosa sella la entrada al útero y actuará protegiendo al feto de infecciones. Además, el tapón mucoso permite que las relaciones sexuales puedan llevarse a cabo sin riesgo para el futuro bebé, siempre y cuando el embarazo tenga un desarrollo normal.

El desprendimiento del tapón mucoso es el reflejo de la cercanía al parto, aunque no tiene que ser una señal de parto inminente. El tapón mucoso se advierte como un flujo muy espeso y viscoso que puede tener una coloración transparente, amarillenta e incluso levemente sanguinolento, debido a que a su paso hacia la abertura vaginal puede romper algún capilar sanguíneo, pero no hay que preocuparse. Tampoco debe confundirse con el flujo en general más denso que la embarazada experimenta durante toda la gestación.

Si la eliminación del tapón mucoso no se acompaña de contracciones o de rotura de aguas no es preciso que la embarazada acuda al hospital. En la recta final del embarazo el cuello uterino se hace un poco más fino y puede darse una leve dilatación, propiciado por algunas contracciones esporádicas, lo que facilita el desprendimiento del tapón, pero no significa que se desencadene el parto de inmediato. Si el tapón se acompaña de un sangrado abundante sí debe acudirse a urgencias de inmediato.

5. Contracciones de parto

Al contrario de las de Braxton Hicks, las contracciones verdaderas de parto son siempre dolorosas y se producen cada vez con mayor frecuencia durante al menos una hora. Se debe ir al hospital cuando se produzcan contracciones uterinas cada 5 minutos durante más de una hora. Si se trata de un embarazo gemelar, se recomienda acudir al hospital cuando las contracciones uterinas se produzcan a intervalos de 10 minutos. A medida que el momento de alumbramiento se vaya acercando, las contracciones uterinas son más seguidas e irá aumentando la intensidad de las mismas.

6. Romper aguas

El saco de líquido amniótico, el fluido que recubre al bebé y gracias al cual puede sobrevivir, se rompe en el momento del parto. Tras su ruptura, el líquido amniótico es eliminado por la vagina. Esto es lo que se conoce popularmente como romper aguas y es bastante notorio porque es una cantidad considerable que empapa a la futura madre.

Si la coloración del líquido amniótico expulsado es transparente, todo va bien. Sin embargo, habrá que acudir al hospital, aunque la mujer se podrá asear, puesto que el parto puede comenzar en cualquier momento. Si se trata de un primer embarazo, es posible que el parto tarde pese a haber roto aguas. En cambio, si la coloración del líquido amniótico es oscura, puede haberse producido la primera defecación del niño, lo que se conoce por meconio. Esto puede suponer sufrimiento para el bebé, por lo que hay que dirigirse inmediatamente a urgencias.

Del mismo modo, si la rotura de la bolsa amniótica se produjese antes de salir de cuentas, también es inaplazable asistir a urgencias porque supone que el niño no está protegido del exterior y el riesgo de infección es muy alto. En estos casos, se pueden administrar antibióticos a la madre. Si la rotura de la bolsa amniótica ocurre antes de la semana 34, se administrarán esteroides para acelerar la maduración pulmonar y, así, preparar al niño para un posible parto prematuro.

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La Diarrea y las Náuseas como Síntomas de Desencadenamiento del Parto

Antes de que se inicie el trabajo de parto, la embarazada se encuentra en una etapa conocida como pródromos de parto. Esto significa que la embarazada notará algunos síntomas que son indicativos de que el parto va a comenzar. Por ello, hay mujeres que sufren diarrea, retortijones y náuseas antes de dar a luz.

Por regla general, es más común sufrir de estreñimiento que de diarrea durante el embarazo. Pero algunas mujeres tienen un poco de diarrea justo antes de empezar el parto. Si tienes menos de 37 semanas de embarazo, la diarrea podría ser una señal de parto prematuro. Si estás en peligro de deshidratación o la diarrea te causa mucho dolor abdominal, infórmaselo a tu médico. De todas formas, es importante recordar que, como sucede cuando no estás embarazada, podrías tener diarrea a causa de una enfermedad o algo que comiste. Algunas de las causas de la diarrea en el embarazo incluyen las siguientes:

  • Un virus estomacal o una intoxicación alimentaria, como la listeriosis.
  • Algunos antibióticos y antiácidos.
  • Caramelos sin azúcar.
  • Productos lácteos (si tienes intolerancia a la lactosa).
  • Problemas intestinales, como intestinos inflamados o el síndrome del intestino irritable.

Impactación Fecal

Si has tenido estreñimiento y no has ido al baño durante varios días, y de repente tienes una diarrea acuosa, podrías tener lo que se conoce como "impactación fecal". En esta condición, heces duras causan una obstrucción parcial o completa del intestino grueso. Las heces líquidas a veces se cuelan alrededor y salen en forma de diarrea. En ese caso, probablemente tendrás otros síntomas, como náusea, vómitos, dolor abdominal y abdomen distendido (o "hinchado"). Todo esto son signos de una obstrucción intestinal y necesitarás una evaluación inmediata y tratamiento. Esos síntomas sumados al peso del embarazo y la incomodidad normal si te encuentras en las últimas semanas, pueden ser muy incómodos, por eso informa a tu médico sobre la situación para iniciar un tratamiento.

Manejo de la Diarrea en el Embarazo

Si tienes un virus estomacal o un caso leve de intoxicación alimentaria, es importante que bebas muchos líquidos, evites la leche y sus derivados, y comas una dieta suave, con alimentos como plátanos, arroz, sopa y pan tostado. Evita también las comidas grasosas hasta que te sientas mejor, probablemente en unas 24 horas o menos. Llama a tu médico, comunícale tus síntomas y pregunta si debes tomar algún medicamento sin receta, o si puedes tomar un antidiarréico.

Si la diarrea te dura más de un día o va acompañada de los síntomas a continuación, llama pronto a tu ginecólogo:

  • Dolor abdominal.
  • Fiebre.
  • Diarrea "explosiva" que contiene sangre o mucosidad.
  • Boca seca, aturdimiento o mareos (signos de deshidratación).

Llama inmediatamente a tu médico si además de la diarrea, notas que tu bebé se está moviendo menos de lo normal o si tienes alguno de los siguientes síntomas de parto prematuro:

  • Contracciones regulares o frecuentes.
  • Aumento del flujo vaginal, o flujo aguado, con sangre o mucosidad.
  • Cólicos abdominales.
  • Presión o dolor persistente (o que empeora) en la pelvis o parte inferior del estómago.

COVID-19 y Diarrea en el Embarazo

Recientemente se ha detectado que el COVID-19 podría causar síntomas inusuales, entre ellos la diarrea. Se sabe que los más comunes son fiebre, dolor de cabeza y tos seca, pero se ha visto que en algunos pacientes el COVID-19 ha causado síntomas gastrointestinales no severos que incluyen la falta de apetito, las náuseas y vómitos y también la diarrea.

La Diarrea como Señal de Parto Cercano

La diarrea durante el embarazo es una de las molestias desafortunadas que se pueden experimentar. Diarrea significa literalmente “que fluye a través” y se define como tener tres o más evacuaciones sueltas o líquidas en un período de 24 horas. Si usted está experimentando tres evacuaciones al día, la principal preocupación es mantenerse hidratado. Usted puede perder una cantidad significativa de fluidos al experimentar diarrea durante el embarazo. La deshidratación puede ser grave, incluso mortal. Usted tendrá que asegurarse de que está rehidratándose.

No se sorprenda si tiene diarrea durante el embarazo. Hay algunas asociaciones entre el embarazo y la diarrea. Es posible que haga cambios repentinos en su dieta para asegurarse de que su bebé está recibiendo los nutrientes que necesita. Otra razón por la que la diarrea se produce es debido a que algunas mujeres embarazadas se vuelven sensibles a determinados alimentos. Estos podrían ser los alimentos que ha comido muchas veces antes, pero comerlos durante el embarazo puede dar un malestar estomacal o diarrea. A veces, las hormonas pueden hacer que su proceso digestivo se reduzca, y a veces eso puede conducir a la diarrea. Toda mujer embarazada tiene estos cambios hormonales, pero algunos experimentan diarrea al principio de su embarazo por esos cambios.

La diarrea durante el tercer trimestre no es tan poco común y es más probable que ocurra cuando se acerca la fecha del parto. Podría ser una señal de que el trabajo está cerca, y puede ocurrir justo antes del parto o de un par de semanas antes del parto. Si experimenta diarrea durante su tercer trimestre, esto no significa que su bebé está llegando en este momento, por lo que no debe alarmarse. Esta es solo una forma en que los cuerpos de algunas mujeres comienzan a prepararse para el trabajo que va a comenzar en algún momento. La mayoría de los casos de diarrea se aclararán por sí solos en un par de días. La principal preocupación de la diarrea es mantenerse hidratado. Asegúrese de beber mucha agua, jugo y caldo para rehidratarse y reemplazar los electrolitos que su cuerpo ha perdido. Si la diarrea no desaparece por sí sola, puede que tenga que consultar a su proveedor de atención médica.

Si la diarrea durante el embarazo es causada por bacterias o parásitos, es posible que necesite antibióticos. Si un virus está causando la diarrea, los antibióticos no ayudarán.

Diarrea del Viajero en el Embarazo

La diarrea del viajero es una enfermedad común que afecta a los viajeros cada año. El inicio de la diarrea del viajero puede ocurrir dentro de una semana de viaje, pero podría comenzar en cualquier momento durante el viaje. Es importante conocer la zona de su destino. Las zonas de mayor riesgo están en los países en desarrollo de América del Sur, África, Asia y el Medio Oriente. Si usted va a viajar durante el embarazo, tendrá que evitar la diarrea del viajero.

Cambios en la Semana 38 de Embarazo

Estás en tu noveno mes de embarazo, completando la semana 38. ¡Disfrútala, ya que la semana 39 está por llegar! El bebé promedio a las 38 semanas pesa alrededor de 3 kg (6.5 libras). Su altura varía entre 43 a 50 cm (17 a 20 pulgadas) de la cabecita a los piecitos.

Tu bebé continúa perdiendo lanugo, el pelo velloso que lo ha estado cubriendo desde principios del segundo trimestre. Los intestinos recolectan el lanugo, junto con las células muertas de la piel y el líquido amniótico digerido, para formar el primer popó de tu bebé. Todo lo que tu pequeñito ha estado chupando y tragando es una buena práctica para comer cuando nazca. A las 38 semanas de embarazo, los pulmones de tu bebé han madurado hasta el punto en que están listos para trabajar con las cuerdas vocales para dejar escapar su primer llanto.

Cambios en el Cuerpo de la Madre

Es posible que sientas una necesidad abrumadora de limpiar, cocinar u organizarte. Se espera este instinto de anidación, así que diviértete con él. Por otro lado, es posible que también te sientas cansada. Todo, desde calambres en las piernas hasta acidez estomacal y dolor de espalda, puede mantenerte despierta por la noche.

Tu pequeño superestrella se está preparando para salir y probablemente se haya adaptado a la posición de parto: cabecita hacia abajo, mirando hacia tu espalda, con la barbilla doblada y las piernitas levantadas junto a tus costillas. Sin embargo, algunos bebés todavía tienen su cabecita erguida en esta etapa, lo que significa que están de nalguitas. A las 38 semanas, te consideras a término temprano. La llegada de tu maravilla podría ocurrir en cualquier día, o puede que falten semanas para su nacimiento. La naturaleza tiene su propio tiempo.

Es posible que notes una secreción clara y amarillenta, lo que podría indicar la pérdida del tapón mucoso. Tu tapón mucoso ha estado actuando como una barrera para el útero, protegiendo a tu bebé de bacterias e infecciones externas. Pon atención a lo que se conoce como el "flujo vaginal fibroso y sangriento", una secreción de moco teñida de sangre. Esta es una señal de que el parto podría empezar muy pronto, quizá al día siguiente.

¿Sabías que la diarrea puede ser una señal de trabajo de parto? Muchas mujeres tienen deposiciones blandas en uno o dos días antes del trabajo de parto. También puedes experimentar náuseas. Es posible que se rompa la fuente, lo que significa que el saco amniótico se ha roto, provocando una fuga de líquido amniótico. No es el gran dramatismo que se muestra en las películas y la televisión; es más bien como un chorrito. Deja a un lado las contracciones de Braxton Hicks y prepárate para lo real. Las verdaderas contracciones del parto aumentan en frecuencia, continúan intensificándose y no ceden con un cambio de posición.

Durante la semana 38 del embarazo, tu cuerpo cambia rápidamente. El síntoma que probablemente te ronda por la cabeza es el trabajo de parto. Las señales del trabajo de parto incluyen diarrea, náuseas, pérdida del tapón mucoso, flujo vaginal fibroso y sangriento, rotura de fuente y contracciones.

Ya sea dolor en la vagina, el recto, la espalda, las caderas o las piernas, es probable que experimentes algunos dolores y molestias durante las últimas semanas. Tu bebé descansa sobre nervios sensitivos y tus ligamentos están flojos. Es posible que sientas picazón en tu pancita debido a las hormonas y al estiramiento de la piel. Usa lociones humectantes, mantente hidratada y evita tomar baños o duchas demasiado calientes.

La hinchazón es normal durante el embarazo. Edema, hinchazón en las manos, en los tobillos y en los pies debido a la retención de agua y al aumento del volumen de sangre y líquidos, son comunes. Beber muchos líquidos y comer alimentos ricos en potasio son algunas cosas que puede hacer para ayudar a reducir la hinchazón. Si bien la mayor parte de la hinchazón es normal, la hinchazón repentina en la cara, las manos y alrededor de los ojos podría ser una señal de alerta de afecciones graves como la preeclampsia y la trombosis venosa profunda (TVP).

El cerebro de tu bebé aún se está desarrollando. Sigue creciendo y pesa alrededor de 200 gramos (14 onzas). En esta última etapa del embarazo, mantén la ingesta del nutriente DHA que nutre el cerebro, a través de tu dieta y un suplemento prenatal con los niveles de DHA recomendados por expertos (200 miligramos diarios durante el embarazo o el amamantamiento).

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