Cólicos en la Semana 37 de Embarazo

La semana 37 de embarazo marca un hito importante, ya que el embarazo ha llegado a término temprano, lo que significa que el bebé está lo suficientemente maduro para nacer. Este periodo final puede acompañarse de diversas molestias, entre las que los cólicos y los dolores abdominales son frecuentes, generando dudas sobre si se trata de síntomas normales o señales del parto inminente.

La Semana 37 de Embarazo: Un Momento Clave

Aunque el embarazo está llegando a su fin, el bebé aún crecerá un poco más. Para llegar a término completo, generalmente se debe esperar a la semana 39.

Desarrollo del Bebé

En la semana 37 de embarazo, el bebé sigue ganando peso, acumulando aproximadamente 14 g al día, principalmente de grasa, lo que le ayudará a regular su temperatura corporal tras el nacimiento. El bebé mide alrededor de 47-48 cm de longitud y pesa casi 3 kilogramos. Durante esta semana, el bebé perderá la mayor parte del lanugo, que es el vello corporal fino que cubre su cuerpo mientras está en el útero, aunque algunos bebés nacen con algo de lanugo que se caerá por sí solo al poco tiempo.

También puede practicar movimientos de agarre con los dedos y responderá a las luces brillantes del exterior con movimientos o giros, ya que la pared del útero está cada vez más estirada, lo que permite que entre más luz en el interior. Lo más frecuente es que el bebé esté en posición cefálica, con la cabeza hacia abajo, encajado en los huesos de la pelvis. Sin embargo, si el bebé se presenta de nalgas (3-4% de los casos), es posible que se ofrezca a la madre realizar una versión cefálica externa (VCE), una maniobra obstétrica que pretende dar la vuelta al bebé para colocarlo en posición cefálica y favorecer el parto vaginal. No obstante, existen contraindicaciones y riesgos, aunque las complicaciones graves son poco frecuentes. Su sistema digestivo ya está preparado para comenzar a ingerir leche materna o artificial.

Infografía: Tamaño del feto en la semana 37 de embarazo (similar a una acelga)

Cambios en el Cuerpo Materno

En la semana 37 de embarazo, te puedes encontrar de 9 o 10 meses de gestación. En este punto, el cuello uterino puede comenzar a dilatarse, ablandarse y acortarse, proceso conocido como borramiento. Si esto sucede, es posible que expulses el tapón mucoso, una secreción que ha protegido el útero contra las infecciones durante el embarazo. Esta secreción puede ser clara, rosada o con un poco de sangre, y es una señal de que el parto está cerca, aunque puede ocurrir horas, días o incluso semanas antes de que este comience. Algunas madres no se dan cuenta de su expulsión.

También es común notar más flujo vaginal de lo habitual. Ante cualquier duda o señal de parto, es importante contactar con el médico. Además, las mujeres embarazadas de gemelos o trillizos suelen dar a luz antes que las que solo llevan un bebé, por lo que es importante prestar atención a las señales de parto en embarazos múltiples.

TAPON MUCOSO, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

Síntomas Comunes y Cólicos en la Semana 37

Durante la semana 37 de embarazo, puedes experimentar una variedad de síntomas, muchos de los cuales están relacionados con la preparación del cuerpo para el parto y el crecimiento del bebé.

Presión Pélvica y Dolor Abdominal

Puede que tu pequeño descienda hacia la pelvis unas semanas antes de dar a luz, lo que provocará una mayor presión en la parte baja del abdomen. Este dolor de pelvis puede hacer que te cueste andar. Si la presión te incomoda, prueba a darte un baño con agua tibia y consulta al médico sobre otras opciones para aliviar las molestias. La mujer notará la barriga más baja debido a que el bebé ya se encuentra encajado en la pelvis materna, lo que también puede causar dolor de espalda.

Las Contracciones: ¿Cólicos o Señales de Parto?

En la semana 37 de embarazo, es muy común notar contracciones, que pueden sentirse similares a los calambres menstruales o cólicos. Es fundamental diferenciar entre las contracciones de Braxton Hicks y las de parto real.

  • Contracciones de Braxton Hicks: Son contracciones leves e irregulares que pueden comenzar en el segundo trimestre y se hacen más evidentes en el tercero. Se describen como dolores tipo menstruales que pueden empezar en la espalda y pasar a la parte superior y baja del abdomen, haciendo que la barriga se ponga dura. Estas contracciones ayudan a preparar el útero para el parto, pero no son señal de parto real. Se diferencian porque no son dolorosas, no aumentan en intensidad ni frecuencia y desaparecen con el reposo o al cambiar de posición.
  • Contracciones de Parto Real: Si las contracciones son regulares, aumentan de intensidad y frecuencia, y no desaparecen al cambiar de posición, es una señal de que el parto podría haber comenzado. Mide el tiempo entre cada contracción y coméntaselo al médico, ya que esta información es muy útil para el diagnóstico. Cuando las contracciones duran un minuto o más y vienen en intervalos de 3 a 7 minutos, el parto va encaminado.

Diferenciando las Contracciones

Para ayudar a diferenciar entre las contracciones de Braxton Hicks y las del trabajo de parto, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Son regulares las contracciones? Las contracciones de un trabajo de parto, por lo general, se producen con un intervalo de 2 a 5 minutos y se vuelven más seguidas. Las contracciones Braxton-Hicks pueden aparecer y desaparecer sin seguir un patrón.
  • ¿Cuánto duran? Las contracciones del trabajo de parto duran aproximadamente entre 60 y 90 segundos.
  • ¿Se detienen las contracciones? Las contracciones del trabajo de parto son persistentes y no se detienen sin importar lo que estés haciendo. Las contracciones Braxton-Hicks podrían detenerse cuando caminas, tomas un descanso o cambias de posición.
  • ¿Se vuelven más intensas? Las contracciones del trabajo de parto son más intensas a medida que pasa el tiempo y hasta se vuelve difícil hablar mientras las tienes. Las contracciones Braxton-Hicks generalmente no son intensas, o bien pueden ser fuertes en ese instante y, luego, más leves.
Esquema: Diferencias entre contracciones de Braxton Hicks y contracciones de parto

Otros Síntomas Frecuentes

Además de los cólicos y las contracciones, en la semana 37 puedes notar:

  • Falta de aire: Si el bebé aún no ha descendido, seguirá presionando la parte superior del abdomen, dificultando la respiración. Cuando el bebé descienda, liberará los pulmones y el diafragma, facilitando la respiración.
  • Náuseas: Algunas madres experimentan náuseas, lo que puede indicar que el parto está a punto de comenzar. Comer cantidades más pequeñas con mayor frecuencia y alimentos suaves puede aliviar las molestias.
  • Ronquidos: Es normal que los ronquidos aumenten en la recta final debido a cambios respiratorios hormonales y la sequedad de las membranas mucosas nasales.
  • Falta de estabilidad: El aumento de peso y el cambio del centro de gravedad provocan una pérdida de equilibrio. Se recomienda levantarse con los pies apuntando en la misma dirección y evitar levantar objetos pesados.
  • Movimientos del bebé: Es posible que los movimientos del bebé disminuyan por el espacio limitado, pero deben seguir percibiéndose, incluso, más intensos. En caso de ausencia total de movimiento o disminución notable de actividad, se debe acudir al médico.
  • Acidez y Aumento en la necesidad de micción: Son comunes debido a la presión sobre los órganos internos.
  • Dificultades para dormir: Es muy habitual tener dificultades para conciliar el sueño y descansar en estas últimas semanas.

Causas de Cólicos Abdominales Durante el Embarazo (Contexto General)

Los cólicos en el embarazo son una de las molestias más comunes, especialmente durante el primer y segundo trimestre. En la mayoría de los casos son inofensivos, pero pueden generar preocupación.

Cólicos en el Primer Trimestre

En las primeras semanas, los niveles de progesterona aumentan considerablemente. Una de las primeras causas de cólicos es la implantación del embrión en la pared uterina, entre la tercera y cuarta semana. Los cambios hormonales y el propio crecimiento del útero también pueden ocasionar dolores similares a los menstruales.

Cólicos en el Segundo Trimestre

Durante el segundo trimestre, el útero continúa creciendo y los ligamentos que lo sostienen, especialmente los ligamentos redondos, se estiran, provocando sensación de tirantez o pinchazos en la parte baja del abdomen, que se intensifican al cambiar de postura bruscamente. Los cambios hormonales también ralentizan la digestión y los movimientos intestinales, lo que puede causar acumulación de gases, sensación de hinchazón, cólicos leves y estreñimiento.

¿Cuándo los Cólicos Son una Señal de Alarma?

Aunque los cólicos leves son normales, es importante identificar las señales de alarma. Si los cólicos tienen una intensidad leve a moderada, son breves y esporádicos, y se localizan principalmente en el bajo vientre o la pelvis sin síntomas acompañantes graves, suelen ser parte del proceso natural.

Sin embargo, debes consultar al médico urgentemente si los cólicos se acompañan de:

  • Sangrado vaginal: Un sangrado vaginal intenso, similar a un período menstrual, o cualquier sangrado acompañado de dolor abdominal persistente.
  • Dolor intenso o persistente: Dolores insoportables, de duración continua o en aumento, localizados de forma lateral o generalizados en todo el abdomen.
  • Fiebre: Especialmente si se acompaña de otros síntomas como ardor al orinar, lo que podría indicar una infección de orina.
  • Contracciones regulares y en aumento: En cualquier trimestre, si se presentan antes de las 37 semanas, podría ser trabajo de parto prematuro.
  • Ruptura de la fuente: Goteo o chorro de líquido amniótico. Si el líquido es marrón, acude de inmediato al hospital.

Un dolor abdominal intenso y repentino junto con sangrado y contracciones fuertes en el tercer trimestre podría indicar un desprendimiento prematuro de placenta. Otras causas médicas no relacionadas con el embarazo, como apendicitis o cólicos biliares/ureterales, también pueden causar dolor abdominal en una gestante, requiriendo una valoración completa.

Infografía: Señales de alarma en el embarazo relacionadas con el dolor abdominal

Preparativos y Recomendaciones para la Semana 37

Dado que el parto puede ocurrir en cualquier momento, la semana 37 de embarazo es ideal para ultimar preparativos y cuidar tu bienestar.

Cuidados Médicos

  • Cribado del estreptococo del grupo B: Es posible que te realicen un cultivo vagino-rectal para determinar si eres portadora de este microorganismo. Si el resultado es positivo, se te administrarán antibióticos durante el parto para prevenir complicaciones en el bebé.
  • Control de preeclampsia: Tu médico controlará tu tensión sanguínea, proteínas en orina e hinchazón de manos/cara, ya que hay más posibilidades de desarrollar preeclampsia en el último mes.
  • Versión cefálica externa (VCE): Si el bebé viene de nalgas, se podría considerar esta maniobra.

Consejos Prácticos y Últimos Ajustes

  • Prepara la bolsa del hospital: Tenla lista para el gran día.
  • Instala la sillita del coche: Asegúrate de que esté homologada, orientada hacia atrás y correctamente montada.
  • Infórmate sobre lactancia: Investiga sobre lactancia materna y leche de fórmula, sus ventajas e inconvenientes.
  • Conoce las opciones de parto del hospital: Pregunta sobre camas, sillas, bañeras o pelotas que puedan ayudarte durante el parto.
  • Organiza la ayuda postparto: Pide a seres queridos que te ayuden con tareas como ir al supermercado, lavar la ropa o cuidar de hijos mayores y mascotas durante las primeras semanas.
  • Prepara comidas para congelar: Cuando nazca el bebé, es posible que no tengas tiempo para cocinar.
  • Termina la habitación del bebé y compras: Asegúrate de tener lo esencial, incluyendo pañales y productos de higiene. Considera un protector de colchón por si rompes aguas.
  • Crea un "punto de lactancia": Prepara un espacio cómodo con una mecedora, lamparita, almohada de lactancia y una cesta con artículos útiles.

Manejo de Molestias

  • Aplicar calor local suave: Una bolsa térmica en la parte baja del abdomen puede relajar los músculos uterinos y aliviar el dolor de cólicos.
  • Mantenerse hidratada: La deshidratación puede aumentar las contracciones uterinas y el estreñimiento.
  • Dieta saludable y fibra: Una dieta mediterránea con frutas y verduras, junto con una correcta hidratación, ayuda a evitar el estreñimiento y los gases, mitigando los cólicos.
  • Descanso: Intenta buscar momentos durante el día para descansar, ya que el sueño nocturno puede ser más difícil.
  • Consultar al médico antes de tomar medicamentos: Nunca tomes analgésicos por tu cuenta.

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