La diabetes gestacional (DG) es una forma de diabetes inducida por el propio embarazo, que se diagnostica por primera vez durante la gestación y suele aparecer en su segunda mitad, generalmente entre las semanas 24 y 28. A diferencia de otros tipos de diabetes, la gestacional no es causada por la carencia de insulina, sino por el efecto que las hormonas del embarazo causan en el organismo, una condición denominada resistencia a la insulina. Esta resistencia se presenta, en general, a partir de la semana 20 de gestación, con una marcada acentuación durante las semanas 26 y 32.
Los cambios epidemiológicos han provocado un incremento abrupto y sostenido de los factores de riesgo de diabetes tipo 2 (DM2), como el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y la alimentación rica en grasas saturadas. La prevalencia de diabetes mellitus (DM) es creciente debido a la obesidad, la DM2 y los embarazos tardíos, lo que ha incrementado la DG y la diabetes pregestacional (DPG) tipo 2. En la mayoría de los casos, los niveles de glucosa retornan a la normalidad después del parto. Sin embargo, si se tuvo diabetes gestacional, el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 es mayor, por lo que se necesitarán pruebas más frecuentes para detectar cambios en la glucosa sanguínea.
Clasificación de la Diabetes en el Embarazo
La diabetes en el embarazo se clasifica en dos tipos principales:
- Diabetes Pregestacional (DPG): Incluye la diabetes mellitus tipo 1 (DM1), tipo 2 (DM2) y otros tipos de diabetes presentes antes del embarazo. Para fines prácticos, también se consideran los casos de diabetes diagnosticados con los criterios de la población general en el primer trimestre.
- Diabetes Gestacional (DG): Se refiere a un estado de glucosa elevada en sangre durante el embarazo, que se detecta en la gestación y se debe principalmente al estado hormonal excepcional. Estos casos suelen ser más sencillos de normalizar tomando medidas en el estilo de vida.
Causas de la Diabetes Gestacional
Los investigadores aún no conocen el motivo exacto por el cual algunas mujeres desarrollan diabetes gestacional y otras no. Sin embargo, el exceso de peso antes del embarazo a menudo es un factor importante. Durante la gestación, el rápido crecimiento del feto en el tercer trimestre requiere grandes cantidades de glucosa de la madre. Para favorecer este aporte, las hormonas producidas por la placenta (como el lactógeno placentario, cortisol, estrógenos y progesterona) bloquean la acción de la insulina materna, aumentando el nivel de azúcar disponible para el feto. La respuesta normal del cuerpo ante esta situación de insulinorresistencia es que el páncreas de la mujer produzca más insulina; no obstante, el organismo puede no reaccionar adecuadamente, lo que lleva a la aparición de la diabetes gestacional.

Cuando la insulina no cumple su función, la glucosa no se convierte en energía y se acumula en la sangre, alcanzando niveles muy elevados, lo que se conoce como hiperglucemia. La resistencia a la insulina significa que el cuerpo necesita cada vez más cantidad de insulina para disminuir la glucosa en sangre y mantenerla en valores normales (normoglucemia). Esto puede deberse a una ingesta crónica de un exceso de alimentos ricos en glucosa, lo que satura las células y hace que los receptores de insulina pierdan sensibilidad, volviéndose resistentes a su presencia. Como respuesta, el páncreas produce más insulina, creando un ciclo de retroalimentación donde los niveles de glucosa en sangre permanecen elevados.
Factores de Riesgo
Algunas situaciones pueden aumentar el riesgo de sufrir diabetes gestacional:
- Embarazo en mujeres mayores de 30-35 años.
- Grupos étnicos con mayor riesgo (hispanoamericano, afroamericano, nativo americano, del sudeste asiático o de las islas del Pacífico).
- Antecedentes familiares de diabetes.
- Parto anterior de un bebé de más de 4 kg (macrosoma) o con alteraciones genéticas.
- Hipertensión arterial.
- Polihidramnios (exceso de líquido amniótico).
- Haber tenido un aborto espontáneo o muerte fetal intrauterina sin causa aparente.
- Sobrepeso u obesidad antes del embarazo.
- Excesivo aumento de peso durante la gestación.
- Padecer el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
Las mujeres que presenten alguno de estos factores de riesgo deben seguir una dieta equilibrada y controlar el peso para prevenir la aparición de la diabetes gestacional. Es recomendable comenzar el embarazo con un peso adecuado, ya que el sobrepeso o la extrema delgadez pueden relacionarse con problemas obstétricos y de fertilidad.
Diagnóstico de la Diabetes Gestacional
La detección y el diagnóstico de la diabetes gestacional son cruciales. El cribado de diabetes gestacional es universal en algunos países, como España, lo que significa que se realiza a todas las mujeres embarazadas, independientemente de la presencia de factores de riesgo. En otros países, como Reino Unido o Nueva Zelanda, el cribado se basa en factores de riesgo. La controversia persiste sobre los criterios diagnósticos de la DG.
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Pruebas Diagnósticas
La prueba que se realiza a las embarazadas para detectar la diabetes gestacional es el Test de O’Sullivan. Este test suele realizarse entre las semanas 24 y 28 de gestación, que es cuando comienza el pico de resistencia a la insulina. Si la mujer presenta antecedentes o factores de riesgo, puede hacerse ya en el primer trimestre. Consiste en la determinación de la glucemia plasmática una hora después de la administración de 50 g de glucosa por vía oral. No es necesaria una dieta especial ni ayuno previo.
Si el Test de O’Sullivan resulta alterado (más de 140 mg/dl de glucosa a la hora), se procede a realizar una prueba más completa, la Curva de Glucemia o test de sobrecarga oral de glucosa (PTGO). Esta consiste en la ingesta de 100 g de glucosa (o 75 g en el enfoque de diagnóstico en un paso) y se hacen determinaciones de los niveles de glucosa en sangre en ayunas, a la hora, a las 2 horas y a las 3 horas. Durante este período, la gestante no puede comer, beber ni deambular. Un estudio reciente (2021) en España sugiere que para mujeres sin factores de riesgo, el punto de corte del O’Sullivan debería ser 153 mg/dl, y 145 mg/dl si existen factores de riesgo, para evitar la curva larga a muchas mujeres.
La diabetes pregestacional (DPG) comprende la DM1, DM2 y otros tipos de diabetes presentes antes del embarazo y, para fines prácticos, también los casos de diabetes diagnosticados con los criterios de la población general en el primer trimestre. En Chile, NICE en el Reino Unido y la Asociación Latinoamericana de Diabetes han coincidido, con algunos matices, en aceptar los niveles glicémicos de la población general de la OMS en el embarazo. Así, se califica como DG a la mujer que tiene glicemias de ayuno entre 100 y 125 mg/dl en forma repetida en el primer trimestre, y a aquellas que, siendo normales en el primer control, presentan entre la semana 24-28 una glicemia basal >100 mg/dl y/o >140 mg/dl a las 2 horas de una carga de 75 g de glucosa oral. Finalmente, si entre las semanas 30-33 se comprueban los valores señalados al repetir la PTG por aparición de alteraciones sugerentes de DG (como macrosomía fetal, polihidramnios o incremento excesivo de peso), se confirma el diagnóstico.
Metas del Control Glucémico
Las metas glucídicas son más estrictas en la gestación. La glucosa media en 24 horas en embarazadas sanas fue de 88±10 mg/dl. Los valores límite aceptados son menos de 95 mg/dl en ayunas y 140 mg/dl a la hora de haber comido. En casos de DPG, la meta de hemoglobina glicosilada (HbA1c) es <6%.
Tabla de Metas Glucémicas en Embarazo con Diabetes Gestacional
| Momento de Medición | Glucosa Capilar (mg/dl) |
|---|---|
| Ayunas | <95 |
| 1 hora postprandial | <140 |
| 2 horas postprandial | <120 |
Tratamiento y Manejo de la Diabetes Gestacional
Una vez confirmado el diagnóstico de diabetes gestacional, el objetivo prioritario es mantener los niveles de glucosa dentro de los límites normales y asegurar la salud del feto. El tratamiento y control de la DPG se inicia con la programación del embarazo, buen control glicémico y tratamiento de las complicaciones de la DM. La DM1 intensifica la insulinoterapia y la DM2 la inicia. En la DG, los cambios de estilo de vida son la primera medida; el monitoreo de glucosa capilar y el uso de insulina si no se alcanzan las metas. La terapia es beneficiosa para madre e hijo.
Medidas Terapéuticas Clave
Los pilares del tratamiento incluyen alimentación regulada, actividad física, monitoreo glicémico e insulinoterapia. Todo esto solo es exitoso con un equipo multidisciplinario y un programa de educación garantizado.
1. Alimentación Regulada
El aporte calórico y la distribución de nutrientes no difieren de las embarazadas no diabéticas, solo es necesario un incremento calórico diario de 420 calorías en embarazadas de peso normal y 510 en enflaquecidas a partir del segundo trimestre. El embarazo no es el momento para bajar de peso en una mujer obesa, y el aporte calórico mínimo seguro es de 1600 calorías. El porcentaje de carbohidratos (CH) debe estar entre 40 y 55%, con un aporte mínimo diario de 160g de CH.
- Fraccionamiento: Se recomienda realizar seis comidas (desayuno, almuerzo, onces-comida o merienda y tres colaciones: media mañana, media tarde y antes de dormir) para mantener estables los niveles de glucosa.
- Tipo de Carbohidratos: El consumo de alimentos de bajo índice glicémico ha demostrado reducir significativamente la necesidad de insulinoterapia. Es importante evitar la bollería, los alimentos con alto índice glucémico (refrescos, miel, chocolate, golosinas) y no consumir sacarina (los edulcorantes permitidos son aspartamo y acesulfame K).
- Restricción de Grasas y Otros: La ingesta de grasas saturadas debe ser menor al 7%. Se recomiendan alimentos integrales ricos en nutrientes (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables con ácidos grasos omega 3). Las frituras y rebozados deben evitarse, prefiriendo cocinar al vapor, al horno o a la plancha. La dieta será normocalórica, excepto en el embarazo con obesidad importante, en el que se puede indicar una cierta restricción calórica, evitando la aparición de cetonuria.
Un fuerte apoyo de nutricionista es indispensable. Una indicación adaptada a la realidad puede lograr mejores resultados que una dieta perfecta. Algunos resultados del monitoreo pueden llevar a cambios en la distribución y tipo de carbohidratos, como la hiperglucemia posdesayuno, que es posible corregir reduciendo los carbohidratos del desayuno para evitar el uso de insulina preprandial.
2. Actividad Física
El ejercicio es importante como adyuvante al tratamiento por sus favorables efectos sobre la sensibilidad a la insulina. Se aconseja la realización de ejercicio moderado durante un mínimo de 30 minutos diarios, como caminar deprisa. La caminata regular y sistemática, evitar el sedentarismo y el reposo innecesario, contribuyen a mejorar el control y mantener el estado físico. La prescripción debe considerar la actividad y capacidad física previa, el acceso a un plan de ejercicio adecuado, el esquema insulínico y su relación temporal con el ejercicio, el estado obstétrico y la presencia o severidad de complicaciones de la diabetes. El ejercicio de extremidades superiores es seguro durante la gestación; la existencia de retinopatía proliferativa contraindica solo ejercicios intensos. El beneficio está relacionado con la capacidad que tiene el ejercicio de reducir la resistencia insulínica.
3. Monitoreo Glucémico
El monitoreo de glucosa es indispensable para evaluar el logro de las metas y establecer los cambios en el tratamiento. Idealmente, toda mujer embarazada con diabetes (DPG o DG) debería tener controles antes y después de cada comida principal, y si recibe insulina basal, una medición adicional en la madrugada. En las mujeres con DG que inician régimen, se recomiendan al menos uno o dos controles diarios, alternando los tiempos cada día para obtener una visión más amplia de la realidad metabólica. El control una hora después de iniciada la comida es el más recomendado. Una vez bajo insulinoterapia, los controles aumentan en número y se adaptan al esquema terapéutico.
- En DM1: El monitoreo se intensifica. La variabilidad metabólica propia de este tipo de diabetes hace difícil mantener las metas de modo permanente, por lo que es importante que el equipo tratante flexibilice los objetivos para evitar hipoglucemias y hospitalizaciones.
- En DM2: El monitoreo es intermedio entre DG y DM1, con un mínimo de tres controles al día, pudiendo llegar a la complejidad de la DM1.
La clave del éxito reside en la comprensión de la paciente, la destreza para realizar las mediciones, la precisión en los tiempos y la simplificación del calendario de registro. El Dispositivo de Monitoreo Continuo de Glucosa es útil cuando el monitoreo tradicional no logra optimizar el control.
4. Insulinoterapia
La insulina se indica cuando los niveles de glucosa no se controlan con cambios en la alimentación y actividad física. Es el tratamiento de elección porque no tiene dosis límite, no cruza la barrera placentaria y ha mostrado seguridad materna y fetal. Se comenzará con una dosis inicial de 0,1 UI/kg/día, titulando la dosis en función de los controles de glucemia. Las insulinas humanas obtenidas por bioingeniería (NPH y rápida/regular) son las disponibles. Los análogos de insulina de acción rápida tienen un pico de acción precoz y una duración más corta.
El uso de antidiabéticos orales es controvertido. Aunque algunos estudios describen resultados perinatales satisfactorios con glibenclamida o metformina, la insulina sigue siendo el tratamiento de elección. La glibenclamida estaría contraindicada por mayor macrosomía e hipoglucemia neonatal. La metformina presenta ciertas ventajas inmediatas (menor aumento de peso materno y menos partos por cesárea), pero requiere estudios de seguridad a largo plazo. Estos fármacos orales podrían ser una alternativa para mujeres que se niegan o no pueden cumplir la terapia con insulina.
Complicaciones y Resultados

La diabetes gestacional que no se controla cuidadosamente puede llevar a altos niveles de glucosa sanguínea y diversas complicaciones para la madre y el bebé:
Riesgos para la Madre
- Preeclampsia: Las mujeres con DG tienen un mayor riesgo de desarrollarla.
- Diabetes tipo 2 posparto: Aproximadamente un 5-10% de las mujeres seguirán siendo diabéticas y precisarán tratamiento farmacológico.
Riesgos para el Bebé
- Macrosomía Fetal (sobrepeso al nacer): Un nivel de glucosa sanguínea más alto que el valor estándar puede hacer que el bebé crezca demasiado, acumulando grasa de manera no fisiológica. Los bebés muy grandes tienen más probabilidades de quedar encajados en el conducto de parto, sufrir lesiones de nacimiento o necesitar un parto por cesárea.
- Nacimiento Temprano (prematuro): Un nivel alto de glucosa sanguínea puede aumentar el riesgo de trabajo de parto prematuro o un parto inducido debido al gran tamaño del bebé.
- Hipoglucemia neonatal: Los bebés de madres con DG pueden sufrir períodos de nivel bajo de azúcar en la sangre durante las primeras horas de vida debido a la sobreproducción de insulina en el útero.
- Polihidramnios.
- Muerte fetal: La DG se asocia a un mayor riesgo de muerte fetal intrauterina.
- Mayor riesgo de diabetes y obesidad en la edad adulta: La exposición del bebé a niveles de glucosa no fisiológicos en el útero condiciona su desarrollo y predispone a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad en el futuro.
Afortunadamente, las malformaciones congénitas por diabetes gestacional son muy poco usuales. El riesgo materno es prácticamente nulo y, en la mayoría de los casos, la diabetes desaparece al nacer el bebé. Sin embargo, todos los riesgos disminuyen o desaparecen con niveles de glucosa mantenidos en rangos normales.
Cuidados Posparto y Prevención a Largo Plazo
Los niveles altos de glucosa en sangre de la madre suelen volver a la normalidad tras el parto. Sin embargo, estas mujeres con diabetes gestacional deben vigilarse cuidadosamente después del mismo y en citas regulares con su médico para buscar signos de diabetes. Se realiza una reclasificación a las 6 a 8 semanas tras el parto o al finalizar la lactancia materna, que consiste en una nueva prueba oral de tolerancia a la glucosa con 75 gramos y una determinación a las 2 horas.
La lactancia materna también puede conferir beneficios metabólicos a largo plazo, observándose una disminución en el desarrollo de obesidad y DM2 en los hijos de madres con DG. Para reducir el riesgo de sufrir diabetes después del parto, se recomienda a la mujer que dé el pecho al bebé para perder peso más fácilmente, seguir con una dieta sana y equilibrada, y hacerse todos los controles de glucosa indicados por el médico.
En pacientes que presentan factores de riesgo que aumentan la posibilidad de diabetes gestacional y en aquellas mujeres diabéticas ya diagnosticadas, es ideal un embarazo planificado, lo cual implica una consulta médica y exámenes de rutina de forma previa al embarazo. El trabajo en equipo, la educación y la prevención de la DM en la DG son claves. Es fundamental realizar diagnósticos correctos para evitar falsos positivos y negativos y un abordaje adecuado, evitando el paternalismo sanitario y el "regaño" que solo genera estrés, un factor clave en el manejo de la glucosa.