Sentir los primeros movimientos del bebé es uno de los momentos más emocionantes del embarazo para muchas futuras madres. Sin embargo, si te encuentras en la semana 18 y aún no los percibes, es una preocupación común. Los movimientos fetales son difíciles de sentir durante el primer trimestre, y es completamente normal no experimentarlos tan temprano en el embarazo.
Cuándo esperar los primeros movimientos fetales
Los movimientos del bebé en el embarazo comienzan mucho antes de que la madre pueda sentirlos, específicamente en la etapa embrionaria tardía (6-7 semanas de gestación). Al principio, estos movimientos son imperceptibles para la mamá, pero con el paso de las semanas se vuelven más coordinados y fuertes.
- Por lo general, las mujeres empiezan a sentir los movimientos del bebé entre las semanas 16 y 22 de gestación, o incluso más adelante, sobre todo si no es su primer embarazo.
- Aunque algunas mujeres perciben los movimientos desde la semana 16, la mayoría lo hace entre las semanas 18 y 22. Algunas pueden notarlos antes o después.
- Los primeros suelen sentirse como “burbujas”, “alas de mariposa” o pequeños golpecitos.
Es importante recordar que cada embarazo es único y los tiempos varían. Esto no significa necesariamente que exista un problema, ya que hay varios factores fisiológicos y externos que influyen en cómo y cuándo se perciben los movimientos del bebé.

Factores que influyen en la percepción de los movimientos
Si no sientes a tu bebé moverse a las 18 semanas, varias razones pueden explicarlo, muchas de ellas completamente normales:
- Suavidad de los movimientos: Los movimientos del bebé por ahora son muy suaves. Si el momento de actividad del bebé no coincide con un momento de reposo de la madre, es difícil percibirlos.
- Bebé en reposo o durmiendo: Tu bebé puede estar simplemente en estado de reposo. Los bebés duermen dentro del útero, por lo que la falta de movimientos podría significar que el bebé está durmiendo plácidamente.
- Ubicación de la placenta: La placenta se implanta en la parte superior del útero, en la parte trasera (placenta posterior) o en la parte delantera (placenta anterior). Cuando la placenta está ubicada en la cara anterior del útero (pegada a tu ombligo), la madre puede no sentir los movimientos del bebé con la misma facilidad que una mamá cuya placenta está ubicada en la parte posterior. Si este es tu caso, es probable que tardes unas semanas más en sentir los movimientos de su bebé. La posición de la placenta se puede verificar a través de un ultrasonido.
- Factores maternos: El sobrepeso, el estrés materno, el consumo de determinados fármacos, el ayuno prolongado o largos periodos de tiempo de pie pueden hacer que la embarazada perciba de diferente manera los movimientos fetales.
- Individualidad de cada bebé: Cada bebé es diferente en su modo de moverse, y no hay un patrón de movimiento ideal. Ningún feto se mueve igual a otro, ni con la misma intensidad ni con el mismo ritmo. Cada bebé tiene sus pautas.
Los movimientos del bebé evolucionan conforme avanza el embarazo, pasando de ser leves y esporádicos a más claros, frecuentes y con patrones definidos. Si te preguntas “¿Es normal que mi bebé no se mueva algunos días?”, en el segundo trimestre puede pasar.
Monitoreo de movimientos fetales en etapas avanzadas
Durante las primeras semanas, los movimientos irán aumentando en intensidad y frecuencia, hasta la semana 28 de gestación. A partir de entonces, puede que haya una disminución en la percepción de los movimientos fetales debido a un aumento de los periodos de sueño del feto, lo cual es una situación totalmente fisiológica y normal durante el tercer trimestre. En condiciones normales, a las 24 semanas todas las madres deberían percibir los movimientos del bebé.
Es crucial que a partir de las 28 semanas estés muy pendiente de los movimientos del bebé, ya que es cuando estos se intensifican. Tu médico seguramente te pedirá que lleves un registro de los movimientos del bebé durante los periodos en los que está más activo. Lo importante es que su nivel de actividad no cambie demasiado, con eso sabremos que lo más probable es que todo vaya bien.
Importancia de los movimientos fetales
La correcta adquisición de los movimientos fetales en etapas precoces de la gestación nos indica un correcto desarrollo neurológico del feto. En etapas avanzadas del embarazo, los movimientos fetales nos indican un correcto bienestar fetal. El primer movimiento del bebé es un momento mágico y los movimientos también involucran a la pareja y la familia.
Cómo estimular los movimientos del bebé
Si sientes que tu bebé no se ha movido, puedes intentar provocar el movimiento con estas sugerencias:
- Cambia de posición: Recuéstate sobre tu lado izquierdo, descansa y respira profundamente varias veces. Luego recuéstate sobre el lado derecho. También puedes intentar acostarte con las piernas en alto, en un ángulo de 45 grados, apoyadas sobre un sofá o bien, en la posición de gato, apoyando rodillas y codos sobre una almohada. Otra opción es recostarse semi-reclinada hacia la izquierda. Es muy importante que trates de relajarte.
- Come y bebe: Toma un vaso de agua fría o algún jugo de frutas y come algo dulce. Algunos bebés no se mueven cuando la mamá tiene tiempo sin haber ingerido alimentos o está deshidratada. Si tienes diabetes gestacional, es necesario tener controlado el nivel de azúcar en la sangre.
- Háblale a tu bebé o pídele a tu pareja que lo haga: Es muy probable que tu bebé reaccione al reconocer sus voces.
- Escucha música: Cualquier tipo de música funciona. Si la música es rítmica pueden "bailar juntos", y si es tranquila, muévete despacio de un lado a otro. La música clásica es siempre una buena opción.
- Ilumina tu pancita: Si acercas una linterna a tu pancita, tu bebé podría reaccionar al reflejo de la luz.
- Presiona tu vientre: Trata de mover a tu bebé presionando suavemente tu abdomen.
Es probable que tengas que intentar algunas de estas sugerencias varias veces antes de obtener una respuesta.
Cuándo consultar al médico
Si después de probar las sugerencias anteriores, aún tienes dudas o preocupaciones, lo mejor es consultar a tu médico. Aunque es normal no sentir al bebé en las primeras semanas, también es importante escuchar a tu cuerpo. Si llegas a preguntarte: “¿Por qué no se mueve mi bebé?” o notas cambios importantes en los patrones de movimiento, lo mejor es consultar al médico.
- A partir de la semana 24: Si llegado a este punto del embarazo la madre no percibe ningún movimiento, es importante consultarlo. Si la ausencia de movimientos fetales o una disminución en su percepción a partir de la semana 24 nos tiene que alertar: el feto podría estar en riesgo.
- Cambio en el patrón habitual: Si has notado movimientos, pero se percibe un cambio en el patrón habitual de los movimientos de tu bebé, también se recomienda consultar.
- Ausencia aguda de movimientos: En el caso de la ausencia aguda de movimientos fetales, se recomienda consultar en el plazo de las siguientes 2 horas y no más allá de las 24 horas.
- Conteo de movimientos (Kick Counts): Se recomienda realizar un contaje dirigido del número de movimientos que presenta el bebé. Se considera que todo está bien, si cuentas diez movimientos del bebé en un periodo de dos horas. Si cuentas menos de diez movimientos en dos horas, llama a tu médico o partera, quien podría solicitar algunas pruebas como un monitoreo del ritmo cardiaco de tu bebé o un ultrasonido. Si sientes los diez movimientos dentro de las dos horas y aún estás preocupada, llama a tu médico o partera.
Causas médicas de la disminución del movimiento fetal (en etapas avanzadas)
Si bien la reducción del movimiento del bebé puede ser normal, también podría deberse a algunas complicaciones del embarazo que necesitan tratamiento y atención médica, ya que podrían poner en peligro tu salud y la de tu bebé. Entre estas se incluyen las siguientes:
- Obesidad o malnutrición de la madre.
- Baja presión sanguínea (hipotensión) o hipertensión arterial.
- Diabetes.
- Insuficiencia renal.
- Envejecimiento placentario.
- Uso de sedantes, alcohol o tabaco.
- Desprendimiento de placenta.
- Interrupción en la circulación umbilical (compresión o accidentes en el cordón).
- Disminución del líquido amniótico.
- La incapacidad del bebé de mantener funciones vitales adecuadas (anomalías cardiacas, entre otros).
Si sospechas que padeces alguna de las condiciones arriba señaladas comunícate de inmediato con tu médico o partera. Artículo revisado por el Dr. Juan Guerra, ginecólogo.